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Enero 13 | 2006 |
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Cuando vuelven a la carga contra Batasuna partidos, jueces, asociaciones de víctimas del terrorismo y medios de comunicación, justo en vísperas de la celebración del congreso de la formación abertzale ilegalizada en el BEC de Bilbao, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, vuelve a asomarse al vértigo de lo políticamente incorrecto.
Anuncia, como no podía ser de otra manera, su “respeto absoluto” sobre lo que decidan los jueces acerca de la celebración pública y publicitada del congreso de Batasuna. Sin embargo, asume el insólito riesgo de declarar “restrictiva” la Ley de Partidos en cuyo nombre se pretende prohibir el acto. Va aún más allá. En sus declaraciones de ayer, Zapatero viene a garantizar que su gobierno no va a actuar contra la celebración del congreso, apelando al respeto de “los derechos y libertades individuales que están consagrados en la Constitución”. Para que no le faltase de nada a este peculiar pronunciamiento de Zapatero, habrá que hacer notar que lo manifestó después que su vicepresidenta Fernández de la Vega advirtiese de que Batasuna no tiene capacidad jurídica para hacer ningún tipo de convocatoria. Habrá que tener en cuenta el interés especial del presidente para aliviar el camino a Batasuna, aun a costa de un nuevo episodio de contradicción en el seno del Ejecutivo.
 
Quienes se empeñan en presionar a Zapatero para que asuma compromisos facilitando el proceso de pacificación y normalización supuestamente iniciado deberían tener en cuenta que los pasos que el presidente español está dando, por tímidos que parezcan, son de una audacia apreciable, dada su real situación de fragilidad política con todos los frentes abiertos. La presencia de EHAK en el Parlamento vasco, la propuesta de final negociado de la violencia, el inicio de un proceso de diálogo con ETA y la práctica normalizada de la actividad política de Batasuna, con la que está cayendo, son gestos palpables y relevantes por parte de Zapatero. Pedirle más sería no sólo inviable sino hasta poco razonable. El presidente español ha facilitado a Batasuna su congreso, aunque no parece que deba esperarse de él mayores novedades. A quien corresponde el gesto, y además definitivo, es a ETA.

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