Opinión
12Enero
2006
12 |
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Su Señoría, el catalán y las sevillanas

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Enero 12 | 2006 |
Opinión

Editorial

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Diario de Noticias de Álava


La frase, o el despropósito, fue: "Si estuviera ejerciendo en Cataluña me gustaría aprender catalán, como me gustaría cuando voy a Andalucía aprender a bailar sevillanas". No fue un jocoso comentario de barra de bar, sino una declaración realizada ante la prensa por el presidente del Tribunal Supremo, Francisco José Hernando, en el contexto de la obligación de conocer el catalán por parte de los jueces que ejercen en Cataluña; obligatoriedad que, por supuesto, él no admite.
Para Su Señoría, como para muchos en el partido que le encumbró en el cargo, la lengua catalana tiene la misma trascendencia que el puro folclore y la diversidad cultural tiene el mismo recorrido cultural que la Feria de Abril. Es el estilo de la derecha que gobernó durante ocho años y que no se resigna a la pérdida del poder. Un estilo que se reconoce por lo zafio de sus expresiones y que lo mismo sirve para llamarle "bobo" al presidente del Gobierno español, que para mandarle al lehendakari a tomar por donde amargan los pepinos. Un estilo chulesco, reaccionario y matasiete que, además, espera que le rían las gracias. Aznar poniendo los pies sobre la mesa junto a Bush, coincidiendo ambos en que todo lo que no comprenden es basura. La grosería como vehículo del agravio, con el toque folclórico para que no le falte de nada. Palabra del presidente del Tribunal Supremo. Su señoría Francisco José Hernando siente un absoluto desprecio institucional por la diversidad cultural del Estado al que representa. Desconoce el papel que la propia Constitución otorga a las lenguas oficiales, lo que supone una ignorancia activa que sería razón suficiente para su destitución. Hablar el catalán es un derecho constitucional que nada tiene que ver con las sevillanas ni con la sardana, y frivolizar de la forma como lo ha hecho el magistrado es una nueva desestabilización a las alturas del debate que está presente en la escena política. la gracia del juez Hernando, por cierto, no es un episodio aislado. Justificó el asesinato a tiros de un joven brasileño en Londres por la Policía, declaró que si aprueba el Estatut algunas cosas serán delito fuera de Cataluña y no en Cataluña. Demasiadas meteduras de para un Tribunal que tiene acumulados 70.000 expedientes sin resolver. Menos hablar y más trabajar.

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