Opinión
17Diciembre
2005
17 |
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Xabier Arzalluz: así no fue

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Diciembre 17 | 2005 |
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Estoy obligado a salir al paso de un nuevo capítulo en el largo y obsesivo serial de calumnias que Xabier Arzalluz viene dedicando a Antón de Irala durante los últimos veinticinco años. Y lo hago por dos razones: por ser fiel a la verdad histórica y por defender el buen nombre de nuestro aita y de todos los que, como él, se jugaron la vida para servir a la causa de la libertad. En el libro "Xabier Arzalluz: así fue" recoge anteriores calumnias y añade alguna nueva. Y utiliza la miserable técnica de atacar sin pruebas a quien ya no puede defenderse.
En este libro Arzalluz vuelve a acusar a nuestro aita de haber pertenecido a la CIA. Esta vez utilizando nuestra estancia en Filipinas de la que obviamente muestra un profundo desconocimiento. Retoma, de este modo, unas declaraciones efectuadas en Beasain, el 28 de diciembre de 1984, en las que afirmaba "Antón Irala... es un ciudadano americano, miembro jubilado de la CIA, que todos los meses cobra del Departamento de Estado, y esto es así".

Aita desmintió fulminantemente estas declaraciones en una carta que envió al EBB el 3 de mayo de 1985, que seguía a otra del 21 de febrero del mismo año, cuya lectura recomiendo encarecidamente ("Escritos políticos sobre la situación vasca. 1984-1985". Iralar Elkartea, 1997 o www.goizargi.com/irala-ebb) y que, hasta la fecha, no ha tenido contestación por el máximo órgano del PNV, hasta hace poco tiempo controlado por el Sr. Arzalluz. En ella, aita respondió a Arzalluz: "Pues bien, eso No es así. Yo nunca he sido miembro de la CIA. Tampoco es cierto que cobro del Departamento de Estado".

¿Por qué, a pesar de tan contundente respuesta, Arzalluz siguió alimentando la calumnia durante los años que nuestro aita vivió, sin respuesta institucional a sus peticiones de reparación, y la reitera hoy en este libro, una vez desaparecido el calumniado? La explicación no la encontrará el lector en el mencionado libro de Arzalluz porque deliberadamente su autor obvia un pasaje histórico clave para entender su pensamiento político, y consecuentemente, la profundidad del rechazo que la figura de nuestro padre suscita en el biografiado.

Se trata de la reunión que tuvo lugar en Zarautz, el 25 de agosto de 1978, que nuestro aita relata en la mencionada carta de 3 de mayo de 1985: "Acababa de morir aquella misma mañana Juan de Ajuriaguerra. La emoción nos embargaba a todos. En un tono de gran solemnidad, el Sr. Arzalluz inició la entrevista con las siguientes palabras: ‘Vengo con el testamento político de Ajuriaguerra que fundamentalmente consiste en que el PNV vote Sí a la Constitución, y quiero oír vuestra opinión sobre el caso’ […] Le expusimos la opinión de que un PNV fuerte, que se abstiene en el referéndum constitucional, podría ser la mejor garantía que teníamos los vascos para el desarrollo de todo el contenido democrático de la Constitución […] a partir de esta entrevista, el señor Arzalluz y sus amigos no han cesado de atacarnos individual y colectivamente a los miembros de Bultzagilleak".

En esta publicación, X. Arzalluz atribuye a personas ya fallecidas -y que por tanto no pueden confirmar o desmentir- declaraciones que refuerzan su propio relato. Califique el lector este método "científico" de aproximación a la investigación histórica sin soporte documental y sin la fiabilidad necesaria.

En efecto, no le tiembla el pulso, pues, a Arzalluz al afirmar "el veterano Ander Barrutia, guardián fiel, junto a su esposa Mari, de la Villa Izarra en Beyris, me contó que Irala le decía que no convenía luchar contra Franco, porque eso era ayudar a Stalin". Puedo asegurar con rotundidad que Ander Barrutia, persona entrañable y especialmente querida de la familia Irala, nunca hizo esas manifestaciones a Xabier Arzalluz pues mi padre nunca hizo semejante reflexión. No eran esos los temas de que hablaban Ander Barrutia y Antón de Irala, personas que se profesaban mutuamente un tremendo respecto y afecto.

Afirmo también que la lucha contra Franco y el franquismo fue una guía constante en la vida de nuestro aita hasta la misma muerte de Franco y que acusarle de cualquier tipo de flaqueza en este sentido es simplemente una vileza. Porque nuestro aita hizo de la lucha contra la imposición y el engaño su estrategia de vida: luchó contra la imposición y el engaño franquista, contra la imposición y el engaño nazi y luchó, también, contra la imposición y el engaño comunista que, bajo formas de redención social y de liberación nacional, ha movilizado a tantos pueblos hasta hacerlos cómplices de su propia esclavitud política, social y cultural. No engañe a los vascos, Sr. Arzalluz, sean o no nacionalistas, pero sobre todo no siga calumniando sin aportar ninguna prueba y tenga el coraje de un "plaza gizon" para responder a todas las cuestiones históricas, a las denuncias de abandono de responsabilidades y a las acusaciones de claudicación política e ideológica que nuestro aita fue desarrollando en su carta del 3 de mayo de 1985. A pesar de que han pasado 20 años esa carta plantea temas de máxima actualidad. Sr. Arzalluz, dé la cara por una vez, responda a los temas planteados, si puede, y le ruego deje descansar en paz, de una vez por todas, la figura de nuestro aita Antón de Irala.

Goian Bego.

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