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03Diciembre
2005
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El euskera necesita un gran acuerdo

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Diciembre 03 | 2005 |
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EN SU SÉPTIMO congreso, celebrado en Biarritz, en 1948, Eusko Ikaskuntza propuso la feliz idea de conmemorar el Día Internacional del Euskera el 3 de diciembre, San Francisco Javier. Esta fecha es, por lo tanto, una buena ocasión para reflexionar sobre el esfuerzo que está realizando la sociedad vasca en favor de la recuperación del euskera. Observando los resultados de lo realizado en los pasados veinticinco años, es mucho lo que se ha hecho y, probablemente, se ha hecho lo que se debía hacer. Sin embargo, en una mirada al futuro, entiendo que todavía nos queda por recorrer un largo trecho en el camino hacia la plena normalización lingüística, hacia la consecución de una sociedad realmente bilingüe.
Hay quien cuestiona la política lingüística impulsada en la Comunidad Autónoma Vasca en las pasadas dos décadas. Sin embargo, si comparamos la situación que el euskera tenía en nuestra sociedad en los inicios de la década de los ochenta con la que hoy presenta, entiendo que los evidentes avances obtenidos confirman tanto el estatus jurídico otorgado al euskera en la legislación básica, como las políticas de normalización impulsadas a partir de ésta.


En efecto, gracias al sistema educativo vasco, al sistema de euskaldunización y alfabetización de adultos y a la voluntad e implicación de la sociedad en general y de los movimiento euskalzales en particular, se ha producido en estos veinte últimos años un notable incremento en el número de vascohablantes. Si al comienzo de los ochenta, tomando como referencia toda la Comunidad Autónoma Vasca, solo uno o una de cada cinco habitantes sabía euskera, en la actualidad un tercio de la población es bilingüe. Este incremento está siendo, además, equilibrado en los tres territorios de la Comunidad y en los distintos municipios y comarcas, y conlleva un notorio aumento de la población bilingüe en las capitales y grandes núcleos urbanos. Creo que es destacable, también, el hecho de que el porcentaje de población vascohablante aumenta a medida que disminuye la edad. Así, hoy, el 60% de la población entre 5 y 14 años es bilingüe, y casi la mitad de los ciudadanos y ciudadanas bilingües es menor de 30 años. Teniendo en cuenta el importante rol social que asumirán estas generaciones en un futuro próximo, creo que hay razones para el optimismo.


En el proceso de recuperación del euskera, no obstante, existen claroscuros. Uno de ellos es el hecho, también constatable, de que el pronunciado aumento en el conocimiento del euskera por parte de la sociedad vasca no está teniendo un desarrollo similar en su uso social. Ciertamente, si bien el uso del euskera también ha aumentado notoriamente en los más diversos ámbitos y espacios sociales, no lo ha hecho en la misma proporción que el conocimiento. Dicho de otra manera, el nivel actual de conocimiento del euskera no está teniendo en su uso social el reflejo que de su potencialidad se pudiera esperar. Para entender las causas de este desequilibrio, debemos tener presente que en el uso social de una lengua inciden, entre otros, dos factores fundamentales: la competencia comunicativa relativa y la densidad de hablantes. Este es, pues, el gran reto al que nos enfrentamos para los próximos años: la creación de nuevos espacios y oportunidades que coadyuven en el uso normalizado y cotidiano del euskera en las diversas esferas sociales, afianzando fundamentalmente el uso del euskera en el ámbito familiar, en el comunitario y en el laboral, y reforzando así la comunidad vascohablante.


En este sentido, el Plan General de Promoción del Euskera, aprobado por el Consejo Asesor del Euskera, el Gobierno vasco y el Parlamento vasco, establece como uno de los objetivos fundamentales precisamente el de promover el uso social del euskera en los más diversos ámbitos. El proceso de elaboración de dicho Plan concitó un amplio consenso social, reflejo de la amplia y diversa representación social a la que respondía el propio Consejo.


Uno de los aspectos que más nos preocupan en torno a la política de normalización del euskera es la pérdida de parte del gran acuerdo político y social que hubo en torno a la aprobación de la legislación básica del euskera en los inicios de los ochenta. Algunos sectores que entonces apoyaron el proceso hoy muestran posiciones críticas con muchos de los planteamientos que se realizan en torno a la normalización lingüística. Pues bien, esta Viceconsejería reafirma su voluntad de impulsar una política lingüística flexible, integradora, acorde con la voluntad y ritmos que la propia sociedad vasca nos indique, pero quiere también resaltar que el proceso hacia una sociedad plenamente bilingüe, en la que las dos lenguas oficiales estén en situación de igualdad, no podrá estar exento de ciertas incomodidades hacia la comunidad monolingüe, pues requerirá habilitar políticas positivas hacia la lengua que está, de partida, en situación más débil: el euskera.


Por ello, y por entender que la convivencia entre las lenguas atañe a toda la ciudadanía y que la tarea de construir una sociedad bilingüe requiere de la implicación, la participación y la aceptación de toda la sociedad, nos comprometemos a impulsar y mantener un diálogo constante, sereno, crítico y abierto entre las más diversas corrientes de opinión, a construir puentes entre la población monolingüe y el universo del euskera, a ampliar las bases del consenso social, cultural y político sobre el futuro del euskera. La plena recuperación del euskera es una tarea apasionante. Hagámosla entre todos y todas.

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