Quieren, pues, los autores en estas líneas mostrar su preocupación por los procesos de redacción o reforma de esos distintos Estatutos, ya que "no están en juego temas menores, sino el que la Iglesia pase de ser una entidad en la que se vive la paz y la confianza general, a ser un lugar de continuo extrañamiento y desconfianza". Opinan que "es misión de los partidos políticos comprometidos con la sociedad de su tiempo alertar de las situaciones indeseables que siembran discordia y desunión y cuyas consecuencias generan graves incertidumbres a la sociedad". Sobre las bases que iluminan a una determinada corriente o tendencia de las antes mencionadas, aseguran que "destacadas voces del mundo del Derecho, la política y de la propia sociedad traslucen un pacto de difícil encaje con los que tienen como aspiración la independencia (de Roma, claro) y la autosuficiencia". Concretamente, con respecto a esa tendencia afirman, en su opinión, que "no puede sorprender que las luces de alarma se hayan encendido, como antes ocurrió con el proyecto de la Teología para la Liberación". Así, consideran que "las tendencias excluyentes (dentro de la Iglesia, obviamente) son una amenaza para la convivencia en paz". Por otro lado, esta Iglesia desde hace décadas "sufre una de las peores lacras... por parte de un grupo fanático de católicos excluyentes" y de los que desgraciadamente hay más de uno.
Por eso los firmantes de este artículo piden una reafirmación de la unidad de la Iglesia "en unos momentos en que ésta es amenazada por el secesionismo". Así, advierten del sufrimiento que provocaría la ruptura de la unidad de la misma y aseguran que ésta es la que ha hecho que la tradición eclesial "sea grande". Por ello, recuerdan que aunque la unidad de las tendencias religiosas, léanse Órdenes, Institutos religiosos, o cuales quiera otros, no es un dogma de fe, ya que se trata de una realidad histórico-social construida por hombres, es un "bien moral", porque "los hombres no viven unidos durante siglos para que eso se rompa sin que haya una inmensidad de sufrimiento".
También, en este sentido, quieren hacer un llamamiento a la concordia y unidad entre los cristianos y abogan para que se recupere el espíritu de la época conocida como la de Juan XXIII, y así dicen: "Vemos con preocupación algunas manifestaciones actuales y nos preguntamos: ¿no deberíamos recuperar y profundizar en las actitudes que la sociedad, sus líderes eclesiásticos y sus instituciones adoptaron en la llamada época de Juan XXIII?" y se responden: "Creemos que sí". Y abogan por la concordia entre los cristianos ya que la división "crea malestar y debilita a la Iglesia, añadiendo inquietud a la complejidad del momento actual", por ello piden a Su Santidad, Benedicto XVI, por el "entendimiento entre las corrientes de la Iglesia".
Estimado lector, si has llegado hasta este punto te habrás dado cuenta que es más que ridículo el que tres personas del ámbito político den lecciones de doctrina cristiana a la sociedad y a la propia Iglesia, para ello están los responsables eclesiásticos correspondientes. Pues, como dirían ellos "mutatis mutandi", eso mismo es lo que hemos sentido al leer en la prensa las intromisiones de los arzobispos de Valencia, Granada y Toledo referentes a temas exclusivamente políticos y de gran profundidad y sensibilidad política, como son los correspondientes a la reforma de los Estatutos de Autonomía (con clara referencia implícita al caso catalán e incluso explícita al proyecto vasco), declaraciones redondeadas por lo dicho en el sermón que, con motivo de la Festividad de la Virgen del Pilar y Fiesta Nacional de España, pronunció en la misa solemne oficiada en Roma por el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez.
Nota: Los párrafos entrecomillados están sacados de las recientes declaraciones publicadas referentes a lo expresado por los eclesiásticos arriba mencionados sobre el tema del nuevo Estatuto catalán, cambiando donde ponía España, poniendo Iglesia y donde ponía Estatuto de Autonomía, poniendo tendencias eclesiales o similar y poco más para dar sentido al texto. "Bakoitzari berea, Jainkoaren legea" decían nuestros mayores, pero parece que algunos prelados actuales más que de Jainkoa saben, opinan y dan lecciones de política, pura y dura. De todos modos, vistos los éxitos que cosechan en su campo: ¡allá ellos!