Opinión
14Octubre
2005
14 |
Opinión

De santos y ángeles

Opinión
Octubre 14 | 2005 |
Opinión

El 31 de julio de 2005, el Partido Nacionalista Vasco cumplía ciento diez años de existencia. El presidente del Euzkadi Buru Batzar, Josu Jon Imaz, hacía una llamada apremiante a la reflexión, el debate y la aportación entre y de los militantes de su partido, partiendo de la tradición iniciada por Sabino de Arana-Goiri. Para Imaz, la ‘‘Nación Vasca del siglo XXI’’ es una «sociedad que expresa su voluntad como ejercicio de libertad y democracia, y que se construye a sí misma dinámicamente, en cada momento histórico». En este sentido, se reclama "fuertemente comprometido" con lo que considera una tarea histórica: «Que la sociedad vasca pueda expresar su voluntad y construirse en base a su personalidad en base a sí misma».

La Nación Vasca que propone Imaz es una nación de valores: solidaridad, convivencia, cohesión social, gestión progresista del autogobierno, educación y formación, unidad en la divergencia (también en lo lingüístico), identidad colectiva movilizadora o identidad atractiva y tolerante. Para conseguir todo esto, se proponen dos recetas: escuchar atentamente a la ciudadanía y estar presentes en los espacios, en los ámbitos, en los grupos en los que desarrolla la vida social vasca.


El PNV, a través de su máximo dirigente, volvía a constatar algo evidente y que tantas veces se olvida por parte de todos, no sólo de los nacionalistas: la vasca es una sociedad plural que demanda soluciones de fondo. Para conseguir esto, Josu Jon Imaz defiende un acuerdo integrador en la mejor tradición del Partido Nacionalista Vasco. Y concluía: «La política es instrumento de pacificación y normalización sólo cuando se practica sin dogmatismo ni esquemas cerrados, con disposición al compromiso y al acuerdo integrador que está en nuestra mejor tradición».


En una parte del discurso, Josu Jon habló de ‘‘soberanía compartida’’ que es, exactamente, lo que se recoge en el Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi. Eso sí, «sin someternos a nadie, sin imponer nada». Unos, en lo que alguno pudo interpretar como disenso, contribuyó a ese debate demandado por la máxima autoridad del Partido, señalando, más o menos, que no se puede compartir lo que no se tiene. Otros, un poco olvidadizos de su propio discurso, sentenciaban que, al hablar de esto, lo hacía «a título personal».


Siguiendo la trayectoria de los dirigentes pasados y presentes del PNV nadie puede concluir que uno sea más independentista que otro. Así que cualquier disenso sólo se produce a efectos dialécticos. Sin duda habrán leído tanto la Propuesta de Estatuto Político (noviembre de 2003), como el texto de la Propuesta de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi aprobado por mayoría absoluta del Parlamento vasco en el Pleno celebrado el 30 de diciembre de 2004. Ambos textos son la articulación del principio de ‘‘soberanía compartida’’. Basta con repasar el Artículo 45 de Estatuto aprobado por el Parlamento vasco para comprobar lo que decimos.


La cuestión es: ¿ha llegado el momento de la independencia? El domingo de Alderdi Eguna, en Foronda, mucha gente llevaba pegatinas con el lema "independencia". Algunos (seis y cuarto: ya que uno de los más excitados llevaba un niño sobre los hombros) "arrojaron" el grito "independencia" al paso del EBB, dirigiéndolo especialmente a los presidentes del BBB y del EBB. La mayoría de los miembros de EAJ-PNV somos independentistas. Si se dan la condiciones, la independencia, cuanto antes mejor. Pero, también nos gustaría saber cómo se llega a alcanzar la independencia y con quiénes debemos alcanzarla. Porque yo quiero una Patria de hombres libres y no una Euzkadi bajo la dictadura del proletariado. En mi caso, además, me surge una duda: ¿por qué la independencia ahora y no hace nueve o diez años cuando andábamos de la mano del PP? Además, ya se sabe Batasuna debate algo que la mayoría descubrimos hace treinta años. Pero, siempre queda una duda: ¿tendrán estas polémicas algo que ver con las elecciones internas? Seguramente, no.

El último Alderdi Eguna fue, como siempre, sorprendente. A pesar de la amenaza de lluvia, y de anuncios contradictorios sobre negras camisetas y pegatinas, quedó claro que hay pocos partidos con tanta capacidad de convocatoria. Me gustaron los tres discursos que, como siempre, se complementaban. Imaz que conoce muy bien la historia de partido no olvida que, en 1933, José Antonio de Aguirre y Manuel de Irujo, fueron ponentes de un programa en el que se señalaba como objetivo que el Pueblo Vasco «desarrolle sus características propias y su genio peculiar hermanando su tradición con el progreso civil para que la Libertad, la Justicia, la Democracia y la civilización cristianamente vascas, se realicen dentro de su Estado nacional en cooperación fraternal con todos los pueblos para bien de la humanidad entera mediante la reintegración de la Nación Vasca a la plenitud de su soberanía». Sin embargo, tras aprobarse un Estatuto de Autonomía sin Navarra, Aguirre se convirtió en lehendakari e Irujo en ministro del Gobierno español. La caña se doblaba en medio de la tempestad esperando tiempos mejores.

COMPARTE