Opinión
02Octubre
2005
02 |
Opinión

La OPA sobre Endesa desde Euskadi

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Octubre 02 | 2005 |
Opinión

La reciente OPA de Gas Natural sobre Endesa y las reacciones que está provocando son un ejemplo ilustrativo de la doble vara de medir de la derecha económica y política y de sus medios de comunicación, según se trate de defender a ultranza la centralización de todas las grandes empresas públicas y privadas en Madrid o del silencio más absoluto cuando se trata de descabezar y trasladar al centro las empresas de la periferia y, en nuestro caso, la gran empresa vasca, especialmente de Bilbao.
Dejemos esta OPA, que es una legítima operación económica a la que deseamos la mejor suerte y centrémonos en lo que ha ocurrido en nuestro país en los últimos años y la nula reacción suscitada en todos estos ahora escandalizados sectores y en otros más cercanos.
Es de sobra conocido que desde el principio de la revolución industrial, Bizkaia como pionera y después todo el País Vasco experimentaron un espectacular desarrollo industrial que dio lugar a la creación de grandes empresas en los sectores de la minería, la siderometalurgia, la construcción naval, las grandes navieras, la Banca, las compañías de seguros y las empresas eléctricas entre otros, siendo todas ellas punteras y haciendo de Bilbao quizás el centro económico y financiero más importante de España.
La pregunta que nos hacemos ahora es qué ha sido de toda esa gran empresa, cómo ha evolucionado a lo largo de los años y cómo y por qué ha sido desplazado Bilbao como gran centro económico. La respuesta no puede ser más desalentadora: las empresas sumidas en sectores en crisis y de propiedad pública (INI o SEPI) como AHV o Euskalduna fueron cerradas a favor en algunos casos de otras plantas ubicadas fuera del País Vasco; otras como Petronor o Naviera Vizcaina fueron absorbidas por empresas en su momento de titularidad pública con sede en Madrid como Repsol. Las compañías de seguros Aurora y La Polar se fusionaron entre ellas pero posteriormente se volvieron a fusionar con AXA, bajo el patrocinio del BBV, hasta desaparecer completamente y quedar como meros centros productivos.
Quedan otros muchos casos, pero son reseñables por pertenecer a sectores estratégicos como la Banca y la energía y ser empresas punteras los casos de Iberdrola y del BBVA. Aquí han sido más sutiles: permanecen sus sedes sociales en Bilbao, pero los centros de decisión y por tanto el poder y los puestos más cualificados se han trasladado a Madrid.
El caso del BBVA es significativo: se fusionan una gran entidad como el BBV, con un modesto banco público como Argentaria y el resultado es el BBVA donde el presidente (una persona de confianza del Sr. Aznar), Consejo y directivos principales son de Argentaria, y se termina de desmantelar la sede operativa de Bilbao trasladándola a Madrid, dejando de momento en Bilbao, simbólicamente, su sede social.
No parece que sean razones empresariales las que se puedan aducir, puesto que trasladarse 300 km. de Bilbao a Madrid, no es un viaje estratégico de largo alcance, sino fundamentalmente debido a la extraordinaria presión ejercida por el poder central. La misma presión, esta vez con participación directa del Sr. Aznar, que ejerció poniendo todo tipo de obstáculos a la fusión de Iberdrola con Gas Natural que, pese a perder la sede social, garantizaba lo que es más importante el mantenimiento de los centros de decisión en Bilbao y Barcelona y, sin embargo, no se inmutó, muy al contrario que ahora, ante el intento de fusión de Endesa con Iberdrola que hubiese supuesto la desaparición de la empresa vasca.
Cuando se habla por tanto de interferencias políticas en la OPA sobre Endesa, recordemos

que han sido esas interferencias las que han descabezado la gran empresa de Bizkaia. No han sido sólo las presiones, han contado eso sí con la inestimable colaboración de una pusilánime tercera generación de Neguri más preocupada en hacerse notar en la Corte que en sacar adelante sus empresas, sin haber conseguido ni lo uno ni lo otro en la mayoría de los casos; unos sindicatos que no han calibrado la importancia de la deslocalización cuando no va unida a la destrucción inmediata de puestos de trabajo aunque se creen fuera los nuevos empleos más cualificados; una administración vasca demasiado timorata en unos casos y bastante despistada en otros, como el caso de la Diputación Foral de Bizkaia que nombró incomprensiblemente en su momento Hijo Predilecto de Vizcaya al presidente del Banco de Bilbao que por un lado mandaba construir el edificio Azca de Madrid, una torre de más de 20 plantas que hoy alberga la práctica totalidad de los servicios centrales del BBVA, mientras renunciaba a la compra del solar vacío contiguo a su sede de Bilbao. Lamentablemente tampoco medios de comunicación de mayor influencia en Bilbao han dejado oír su voz (ahora uno de sus articulistas lo hace posicionándose sutilmente en contra de esta OPA, cuestionando el papel de las cajas ahora que no le gusta la iniciativa de Caixa y vaticinando toda suerte de obstáculos a la fusión de las cajas vascas, como se ve, siempre haciendo país) preocupados como estaban en crear un gran grupo multimedia con sede también en Madrid.
El expolio de la gran industria de Bizkaia se ha hecho pues en el silencio más absoluto. Si hubiese habido el debate que hipócritamente ha surgido ahora por parte de quienes siempre han callado cuando han hecho lo que han querido, quizá la situación de nuestra gran empresa fuese diferente y Bilbao seguiría siendo una plaza financiera y económica de referencia en Europa.
A futuro, consolidemos la exitosa vía que lleva nuestra economía, incidiendo en la investigación, la innovación y las nuevas tecnologías al mismo tiempo que contemos con las fuentes financieras necesarias, siendo aquí fundamental el contar con una entidad financiera importante como sería, con permiso del PP, la gran caja vasca resultante de la fusión de las tres actuales. Y, por supuesto, una vocación de liderazgo que supere los retos de la internacionalización y la deslocalización convirtiéndolos en oportunidades de crecimiento y expansión. Sabemos que solo contamos con nuestras propias fuerzas, hagamos el mejor uso de ellas.

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