Opinión
21Julio
2005
21 |
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Elorza: Alcalde irresponsable

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Julio 21 | 2005 |
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Sé que el título es duro, pero más dura me parece la situación que se nos avecina debida, en gran parte, al protagonismo populista del alcalde de Donostia-San Sebastián. Me voy a explicar.

Es un hecho incontrovertible que en la sociedad en que vivimos la cantidad de residuos urbanos (basura) que generamos va en aumento con el nivel de vida. Que debiera ser de otra manera, nadie lo niega, pero para ello se precisa de una concienciación en profundidad de la población, tarea que se deberá afrontar lo más rápidamente posible, pero, que, en cualquier caso, es algo bastante difícil de conseguir y que además va para largo, pues ello implicaría una modificación de los hábitos de consumo, cuestión a la que solemos ser bastante reacios. Por otro lado, ¿quién no desea que nuestro nivel de vida vaya en aumento? Estamos, pues, ante un verdadero problema al que se le ha de dar solución. Pensemos que en Gipuzkoa se vienen a generar más de 300.000 toneladas de basura al año y de ellas aproximadamente una tercera parte corresponde al ámbito donostiarra. Por otro lado, esta cifra va en aumento.

Nos encontramos, pues, con una cantidad más que importante de basura a la que hay que dar una salida. Qué duda cabe que para solucionar de la mejor manera este asunto habrá que recurrir al mejor tratamiento de la mencionada basura, de ahí el que sea oportuno reciclar, reutilizar o aprovechar para obtener compost (una clase de abono utilizable en agricultura) lo que se pueda de ella, pero, en cualquier caso, quedará una cantidad importante de materia final a eliminar. Y esta eliminación conlleva el depósito en vertederos o la incineración.

No podemos dejar de recordar, por otro lado, el que, con la reglamentación actualmente vigente, este es un asunto que corresponde a los ayuntamientos de cada localidad (no a la Diputación), siendo, en última instancia el alcalde el responsable del mismo. El que posteriormente y con vistas a conseguir unas economías de escala, diversos ayuntamientos se hayan constituido en mancomunidades para el tratamiento conjunto de este tema, no excluye al respectivo ayuntamiento y a su alcalde de la responsabilidad del mismo. En este sentido, y a pesar de no ser responsable en la materia, la Diputación, conocedora de la situación de los diversos vertederos del Territorio, y en particular del vertedero de San Marcos, en el cual vierte sus basuras Donostia y que por colmatación debe clausurarse en el 2006, pasó en el año 1997 un aviso a las diferentes mancomunidades para que estudiaran la mejor solución de manera que no hubiera problemas tras el cierre del mencionado vertedero.

Si a esto unimos el que existe prácticamente unanimidad de criterio, en cuanto a que los vertederos deben ser prohibidos debido a sus nefastas consecuencias (pregúntese a los residentes en Alza, en Pasai Antxo o en Errenteria, enclaves todos ellos con alcaldes socialistas, la atmósfera irrespirable, inhalando toda clase de sustancias, muchos días del año), nos encontramos con la absoluta necesidad de proceder a la incineración de una cantidad mayor o menor de basura.

En este sentido, se elaboró el Plan Integral de Gestión de Residuos Urbanos de Gipuzkoa (PIGRUG), que fue posteriormente aprobado por todas las mancomunidades del Territorio y ratificado por las Juntas Generales, con el voto favo- rable del PSE, al que pertenece el Sr alcalde de Donostia. Con él en la mano y después de estudiarse la posible ubicación de la planta incineradora en diversos puntos, se concluyó en que la mejor ubicación sería Aritzeta, término municipal de Donostia limítrofe con Usurbil (¡qué buen negocio hubiera sido para esta última localidad que la ubicación se hubiera desplazado unos pocos metros entrando en su ámbito y pudiendo percibir importantes cánones, con, en su caso, los mismos posibles efectos derivados!).

Pero, he ahí que el Sr. Odón Elorza se percata de que el tema de la incineración, así sin más, es algo que no vende, que no es progre y él no está por la labor de tomar decisiones «impopulares», aunque sean necesarias. Y empieza a marear la perdiz. Así, un día dirá que no se implantará la incineración en Donostia, con lo cual retrasa todo el proceso incidiendo en prácticamente todo Gipuzkoa, otro que si se instala en ella no se quemarán más que las basuras pertenecientes a los municipios de la mancomunidad de San Marcos (¡viva la solidaridad!), más tarde hablará de su propia alternativa con planta de biometanización y compostaje incluida, pero sin aclarar el tema de los residuos finales, ni la ubicación de dicha planta, etcétera... aquí lo importante no es solucionar el problema sino salir en los medios. Y así va pasando el tiempo, de manera que si se cierra San Marcos el próximo año ya andamos tarde para cualquier solución (salvo la de depositar la basura en otros vertederos, con el consiguiente incremento de la tarifa y no solución del problema a medio plazo) y si por fuerza mayor (irresponsabilidad del Sr. alcalde) se tuviera que posponer su clausura algunos años, que sigan sufriendo Alza, Pasaia y Errenteria los efectos reales y probados de ese vertedero (no los hipotéticos de una moderna y controlada incineradora). -

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