Opinión
30Junio
2005
30 |
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Estrategia Territorial. ¿Qué modelo de desarrollo queremos?

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Junio 30 | 2005 |
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José Ángel Agirrebengoa

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Diario de Noticias


La Comarca de Iruña-Pamplona concentra actualmente el 52% de la población de Navarra, el 60% del empleo industrial de Navarra, el 90% de las exportaciones, la mayoría de las actividades de I+D, toda la actividad relacionada con el conocimiento y la mayoría de los equipamientos y servicios públicos y privados. En definitiva y parafraseando el refrán argentino, podemos decir que "Dios está en toda Navarra pero despacha en Pamplona". Navarra ha mantenido durante años un modelo de desarrollo dependiente de empresas externas, y la Administración Foral -a través de la oferta de suelo industrial dentro del paquete de oferta a esas empresas exógenas- ha propiciado su localización en la Comarca de Iruña-Pamplona, Tudela y el eje del Ebro. Esto ha provocado la creación de empleo industrial en esas zonas, un éxodo hacia las mismas del excedente de mano de obra agraria, y el consiguiente abandono de las comarcas de origen.

Este modelo de desarrollo mercantilista - durante los últimos 30 años llevado a cabo de facto en Navarra desde el poder político-económico y sin necesidad de documentos teóricos que lo avalasen- ha tenido como consecuencia más directa un desequilibrio territorial extremo. Hoy en día nos encontramos con zonas como la Merindad de Sangüesa que, con una extensión similar a la de Álava, tiene una densidad poblacional inferior a 6 habitantes/km². Además, como consecuencia de la pérdida de más del 50% de sus habitantes, su pirámide de población denota un alto grado de envejecimiento; y por si fuera poco, como consecuencia del abandono de las vías de comunicación internas, cuenta con una muy deficiente accesibilidad hacia Pamplona, hasta el punto que a un navarro de Iruña-Pamplona le cuesta menos tiempo llegar a Bilbao que a un navarro de Isaba llegar a Iruña-Pamplona. Esta situación de abandono territorial también es extensiva a zonas del norte como los valles de Atez, Odieta, Basaburua, Larraun, Ulzama, a zonas de la Merindad de Lizarra-Estella y a zonas de la Merindad de Olite.

 

Pero si este desequilibrio territorial es grave, desde EAJ-PNV nos parece aún más grave la situación de desequilibrio social que se ha creado en el conjunto de Navarra. Si entendemos el desarrollo como un proceso que permite mejorar la calidad de vida de todas las personas, es evidente que en Navarra el acceso al empleo, al conocimiento y a los servicios básicos como la educación, la sanidad, el acceso de la mujer al mundo laboral, la conciliación de la vida laboral y familiar, la atención de los mayores, el acceso a la vida cultural, etc., está discriminado en función de que los navarros pertenezcamos al medio urbano o al medio rural. Al menos, es lo que se desprende del documento Estrategia Territorial que UPN y CDN han presentado al Parlamento para su debate, donde se habla de "infrautilización de infraestructuras educativas, sanitarias, etc." como consecuencia de la pérdida de población, en términos puramente mercantilistas. Esta situación ha dado lugar a la existencia de navarros con una calidad de vida de primera categoría y otros con una calidad de vida de cuarta categoría.

 

Sin embargo, hoy en día no se puede contar como en el pasado con un tipo de desarrollo exógeno basado en la implantación de grandes empresas multinacionales externas. Las propias condiciones económicas actuales, muy al contrario, nos están demostrando que esas empresas refuerzan sus procesos de reestructuración interna y llegan, en casos extremos, a la deslocalización y abandono del lugar en el que están implantadas. En la mayoría de los países europeos se está observando un importante cambio en cuanto a las directrices de la política de desarrollo regional de corte tradicional, muy apoyada por el movimiento de factores de producción (capital y mano de obra) desde el exterior a las regiones. Es un modelo de desarrollo fomentado desde las regiones por un cuadro de incentivos económicos y financieros que daban soporte a esta estrategia de desarrollo exógeno, que ha potenciado sus posibilidades en épocas de gran crecimiento económico.

Por todo ello, tanto la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico como la Dirección General de Política Regional de la UE -nada sospechosas de propugnar modelos de desarrollo "alternativos-, apuestan claramente de cara al futuro por una política de desarrollo regional con mayor énfasis en los recursos locales ó regionales; en definitiva, por modelos de desarrollo cada vez más basados en los recursos propios, incentivando y creando condiciones objetivas para facilitar y potenciar un desarrollo autogenerado que, a diferencia del modelo exógeno cada vez más agotado, exige el favorecer desde los poderes públicos la valorización de una serie de recursos económicos, técnicos, naturales y, sobre todo, humanos de la región objeto de esa política de desarrollo.

 

En el caso de Navarra, y desde los años 60,  nos han conducido hacia un modelo de desarrollo basado en gran medida en la captación de empresas exógenas mediante la concesión de incentivos y ayudas del Gobierno de Navarra a esas empresas. De ese modo, el proceso de industrialización de Navarra, si bien fue tardío, ha evolucionado en tal sentido que, de acuerdo con el diagnóstico elaborado en la Estrategia Territorial de Navarra, "la estructura sectorial de Navarra refleja una alta especialización en el sector industrial y, dentro de éste, en los subsectores de fabricación de automóviles, metal-mecánica y agroalimentario". Este proceso de industrialización se ha dado en paralelo con otro proceso de reconversión continua en el sector agrario, que ha pasado de absorber el 40-45% de la población activa en los años 60 a representar el 5% de la población activa en el censo 2001.

 

Desde EAJ-PNV creemos urgente que Navarra adecúe su desarrollo hacia un modelo que prime y estimule el tejido empresarial endógeno, fomentando y valorizando el espíritu empresarial propio; que se intervenga decididamente desde los poderes públicos para compensar los desequilibrios sociales y territoriales, discriminando positivamente a las comarcas más desvitalizadas de Navarra; que se conciba el medio rural como un espacio multifuncional que presta al resto de la sociedad unos servicios como productor de alimentos y materias primas de calidad, como gestor del espacio, como administrador de los recursos naturales, la biodiversidad y sus paisajes y como preservador de una cultura propia; que se diversifique su economía no solo con turismo, sino también con actividades industriales y de servicios que permitan la captación e integración de nuevos residentes; y que, al mismo tiempo que se mira hacia dentro, Navarra esté presente en Europa y sea capaz de relacionarse dentro del ámbito europeo de desarrollo del Arco Atlántico y del Eje del Ebro a los que funcionalmente pertenece, desplegando para ello los convenios que se consideren más convenientes con otros territorios vecinos a favor de nuestro desarrollo, sin ningún tipo de complejo ni limitación sectaria.


En conclusión, entendemos que la Estrategia Territorial presentada al Parlamento de Navarra para su aprobación, lejos de rectificar el modelo de desarrollo llevado a cabo hasta ahora, no hace sino abundar en lo mismo y dista mucho del modelo que como partido propugnamos y practicamos. Por ello, hemos pedido la devolución íntegra de ese documento al Gobierno de Navarra.

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