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2005
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Vendetta

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Mayo 23 | 2005 |
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El Correo


Quien conoce a Juan Mari Atutxa sabe que es una persona cabal. Un hombre comprometido frente a sus responsabilidades políticas. En su trayectoria personal le ha tocado lidiar con dos asuntos terriblemente complicados de la vida política vasca: el terrorismo y la dirección del Parlamento vasco.

Durante su gestión al frente del Departamento de Interior, muchos que ahora le critican le alabaron por su valentía personal, su eficacia y los riesgos que corrió. No eran los tiempos más sencillos para asumir una cartera como aquélla. Fueron años muy duros personal y familiarmente. Con varios intentos de asesinato sobre su persona, incluido uno durante la boda de su hijo. Posteriormente, le correspondió dirigir un Parlamento complicado y tensionado, además de defender su dignidad en unas circunstancias muy especiales ante los intentos abusivos de los poderes del Estado.

Ambos cometidos eran difíciles, pero cuando su partido le pidió asumirlos no dudó un ápice en aportar su contribución. Y lo hizo con honradez, honrando así a su vez a quienes representaba. Eso no se puede dejar de lado. La política es algo más que números e intereses a corto plazo. También debe haber sitio para los gestos y la grandeza más allá del cortoplacismo. Sitio para la defensa de valores y la denuncia de los vetos personales en política.

Porque, si la política fuera cuestión de gustos, se me ocurren unas cuantas personas cuyo perfil no es del agrado de los nacionalistas vascos y que han sido apoyadas por éstos para acceder a sus cargos. Sin ir más lejos, el actual presidente del Senado, Javier Rojo, ha sido una persona muy polémica y beligerante con el nacionalismo vasco, y muy especialmente con el lehendakari, identificando en numerosas y agrias manifestaciones a todo el espectro nacionalista con ETA. Sin embargo, fue votado por los senadores del PNV para su cargo, asumiendo que era al PSOE a quien correspondía proponer a su candidato. De hecho, el presidente Rodríguez Zapatero comparte la tesis del PNV, pues en el reciente debate del llamado Estado de la Nación afeaba la conducta de Rajoy señalando que «es ridículo que su partido y usted quieran decidir quiénes del PSOE y del Gobierno deben ir a la mesa de diálogo ( ) nunca me negué a sentarme en una mesa diciendo: No, tiene que venir este señor o este otro. Eso es absurdo en democracia´ ( ). Me respetará que yo diga ´el PSOE designa a este compañero o a este otro». (Diario de sesiones del Congreso, 11-5-2005, nº 88, pág 4.365).

Dice el PCTV-EHAK que tampoco le gusta por su actuación al frente del Departamento de Interior, aunque si son un partido sin experiencia parlamentaria, sin conexiones con Batasuna y que sólo existe desde hace dos años, se entiende muy mal su veto. Para ser su primera decisión como representantes políticos, demuestran muy poquitas tragaderas. Desde luego, muchas menos que las que tuvieron los demás partidos, entre ellos el PNV, para aguantar que una persona como ´Josu Ternera´, con su historial a cuestas, representara a Euskal Herritarrok nada menos que en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco. Pero, claro, entonces se entendió que pese a la evidente provocación no cabían vetos, respetando el derecho de EH a decidir su representación. El historial de Atutxa debe ser, según EHAK, más macabro e inadecuado que el de Urrutikoetxea para haber tomado ahora esta decisión. En fin, con lo escuetas que se muestran sus portavoces a la hora de hacer declaraciones, sería de agradecer que sus consejeros áulicos no les dosificaran tanto la estrategia.

El PSOE-PP le acusa de parcialidad en la toma de decisiones. Sinceramente, desde mi experiencia en dirigir otra sede parlamentaria como las Juntas Generles de Bizkaia, no veo en qué se puede demostrar esa parcialidad. El Parlamento vasco es una plaza con mucho morlaco (ya me gustaría ver a Manuel Marín dirigiendo el Parlamento vasco) y hay que tomar decisiones, no siempre al gusto de todos. ¿Que no ha permitido repetir alguna votación en la que se ha producido un error de algún parlamentario? No he visto en el Congreso que se haya repetido nunca, ni aunque, como ha ocurrido, haya sido el propio Rodríguez Zapatero quien haya votado en contra de su partido. Actuar de otra manera puede dejar en cuestión todas las votaciones parlamentarias, como por ejemplo aquella primera votación que el PSOE perdió en el Senado y que fue repetida infructuosamente hasta por tres veces por Javier Rojo, a ver si le daba la vuelta, ante el cachondeo final desde los escaños del PP que pedían: ´¿Otra, otra!´.

Lo que en realidad le molesta a PSOE-PP es la rectitud de Juan Mari Atutxa, que, a pesar de la amenaza que pendía sobre él en un momento de arrogante mayoría absoluta y control sobre el Poder Judicial del Gobierno español, supo defender junto con algunos de sus compañeros de la Mesa de la Cámara la dignidad del Parlamento y la división de poderes. Hizo lo que legalmente debía hacer ante las demandas de disolución por los tribunales del grupo parlamentario de la izquierda abertzale. Desde mi perspectiva de profesor de Derecho Constitucional, Atutxa no hizo sino cumplimentar de la manera más ortodoxa la doctrina jurídica establecida en todos los manuales de Derecho y repetida hasta la saciedad por los santones jurídicos.

Se dice que el PNV actúa como si tuviera mayoría absoluta. Desde luego no hace falta esa mayoría para ostentar la presidencia del Parlamento. ¿No será más bien que los socialistas actúan como si tuvieran una mayoría alternativa, cuando en realidad no la tienen? A pesar de que la piña PP-PSOE (con la ayuda de EHAK) se mantiene en Euskadi, a diferencia de las tarascadas que se propinan entre ellos en Madrid, no son capaces de elaborar una alternativa estable y suficiente. Se sabe cómo empiezan los vetos y los bloqueos, pero es más difícil saber cómo pueden acabar. ¿Van a seguir con la misma disposición a la hora de elegir lehendakari? Ya se ha anunciado la candidatura de Patxi López, por lo que el empate puede repetirse ´per secula seculorum´ aun habiéndose elegido la Mesa del Parlamento. Esta actitud de bloqueo eterno no augura nada bueno para la legislatura. Y, lo que es peor, no augura nada bueno para que se desarrolle un posible escenario de pacificación y normalización ¿Cómo va a conseguirse un clima adecuado para ello si se comienza ya por vetar un nombre a la Mesa del Parlamento? ¿Piensa alguien, incluido Zapatero, que puede darse un proceso satisfactorio con unas instituciones continuamente bloqueadas? Cuidado, que nos podemos hacer daño todos. ¿De verdad estamos en un nuevo tiempo, o en Euskadi el tiempo se ha petrificado para los socialistas?

Vaya uno a saber cómo puede acabar esta situación. Es difícil hacer cábalas. Pero cuando se pide flexibilidad, ¿a quién se le pide? Si el empecinado es quien cuenta con 29 parlamentarios en su lista, qué no cabría decir de quien sólo representa a 18. Atutxa ha tenido en sus 33 votos favorables el apoyo del 46,33% de los votos de la ciudadanía, los otros 33 del candidato socialista representaban al 40,05%. La retirada de Atutxa, ¿sería una expresión de flexibilidad frente al veto socialista o para hacerse perdonar por los de PCTV-EHAK que le acusan de torturas, asesinatos y dispersiones?

Es una vulgar vendetta que retrata magníficamente a sus impulsores. Unos y otros quisieron buscar el atajo saltándose las normas y se encontraron frente a la honradez y el buen hacer de Juan Mari Atutxa. El veto no sirve para construir nada hacia para el futuro, sólo sacia la sed de venganza de algunos.

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