Opinión
13Mayo
2005
13 |
Opinión

Oposición provocadora

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Mayo 13 | 2005 |
Opinión

La verdadera sorpresa del debate ha estado en el discurso de Mariano Rajoy. Respetuoso en las formas, pero escandalosamente extremista en el contenido. Fue él quien se dirigió a Zapatero diciéndole «es usted un radical», como si su discurso fuera la expresión de la moderación, del sentido común y de la responsabilidad exigible a todo buen gobernante. Desarrolló un discurso sólo construible desde las coordenadas del resentimiento y la demagogia populista. Particularmente hiriente fue cuando imputó a Zapatero tener el propósito de «traicionar a los muertos» y de «revigorizar a una ETA moribunda».

Después de haber dado lecciones durante años acerca de la imperiosa necesidad de sacar el terrorismo de la trifulca política, resulta lamentable constatar la escandalosa utilización de los muertos y las víctimas como arma arrojadiza en la confrontación partidista. Hasta hace poco el malo era el nacionalismo, ahora el PP y algunas de las llamadas plataformas ciudadanas´ tienen en Zapatero la diana a la que dirigir sus dardos. Este PP recuerda al de 1993 que decidió dinamitar la escasa unidad del Pacto de Ajuria Enea, cuando Aznar y Mayor Oreja acordaron explotar electoralmente el grave problema del terrorismo. En contra de las resoluciones adoptadas por unanimidad por el Parlamento vasco y de las previsiones del pacto a favor de la reinserción, pasaron unilateralmente a proclamar el cumplimiento íntegro de las penas. Para el PP de aquellos años la Mesa y el Pacto de Ajuria Enea resultaban un obstáculo para llevar a efecto lo que pretendían. Optaron por ir por su cuenta, abandonando la posición compartida que con dificultades representaba la Mesa. De aquel pacto no quieren recordar nada, hasta el punto de que escuchando al líder del PP alguien podría llegar a pensar que aquello fue un invento de ´Pakito´ y ´Txelis´.

Le reprocha a Zapatero que ya habla en ´batasuno´ y como ejemplo dice que utiliza términos como ´normalización´ y ´pacificación´. Habría que recordarle que el Pacto de Ajuria Enea realmente se llamaba ´para la normalización y pacificación de Euskadi´.

Pero la ignorancia sobrevenida no tiene límites y se dice que «incluso han tomado de ETA la idea de las dos mesas». Cualquier testigo de la política vasca sabe que la idea de las dos mesas es muy anterior a la propuesta de Anoeta y que sus orígenes nunca estuvieron en la izquierda abertzale. La teoría de las dos mesas se sustenta en un principio democrático indiscutible, como es el de la falta de legitimidad de los violentos para expresar la voluntad del pueblo vasco, así como en el rechazo de su pretensión de negociar problemas políticos, negociación que sólo debe producirse entre los representantes legítimos de la voluntad popular (punto 1. Pacto Ajuria Enea). Me da que el PP ha elegido la cuestión de ETA como buque insignia de su oposición. Una oposición beligerante, pero que refleja asimismo la soledad de este partido. Una soledad elegida y por ello claramente provocadora y desafiante.

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