Opinión
04Mayo
2005
04 |
Opinión

No sobra nadie

Opinión
Mayo 04 | 2005 |
Opinión

En otro momento de la historia reciente de Euskadi, a algún líder político vasco se le ocurrió la peregrina idea de actuar "como si ETA no existiera". La tozuda realidad demostró que aquella estrategia no era posible, porque la brutalidad terrorista conmocionaba tanto la realidad social, la traumatizaba tanto, que ETA continuaba siendo pesadilla y primera preocupación.

Ocurre que contra ETA y, por extensión, contra lo que han dado en denominar su brazo político, se han aplicado soluciones extremas que no han dado resultado. Los GAL fueron un desastre que en lugar de acabar con ETA acabó con el Gobierno socialista. La Ley de Partidos ha sido otro disparate que no acabó con el entorno pero sí acabó políticamente con su mentor, Jaime Mayor Oreja.
 
Cerrar los ojos a la realidad nunca es buena estrategia para las soluciones en política. Y cualquier político honesto que haya sabido leer la voluntad de la sociedad vasca salida de las elecciones, sabe que no hay otra salida que el entendimiento entre partidos para lograr la normalización y la pacificación. Ningún deseo más fuerte que éste refleja la sociedad vasca, y algo flota en el ambiente que hace pensar que esta vez sí, que entre todos puede lograrse. Pensar que esa solución pudiera llegar excluyendo a la izquierda abertzale, haciendo como si no existiera, sería el mismo despropósito que excluir a los no nacionalistas, hacer como si no existieran, según la interpretación más extrema del pacto de Lizarra. En este momento del proceso de resolución del conflicto no sobra nadie, y así lo ha entendido Ibarretxe al recibir a Batasuna.

Por muy ilegalizada que esté, está. Otegi y Barrena plantean un proceso de paz sin exclusiones, un diálogo que incluya a todos, y ha prometido "flexibilidad". No es, por tanto, un mensaje que espante a nadie. Y ojalá pronto ETA participe también de ese mismo mensaje de diálogo y flexibilidad. Sería magnífica señal. Que el PP se rasgue las vestiduras, que Acebes exclame con gesto calderoniano que el encuentro entre Ibarretxe, Otegi y Barrena es "la foto de la vergüenza", no deja de ser la escenificación de la impotencia y el despecho ante un proceso que, si todos son responsables, podría salir bien y reforzaría hasta límites insospechados el futuro de Zapatero.

COMPARTE