Entrevistas
06
Marzo
2005
Entrevistas

Entrevista a Josune Ariztondo en El Correo

Entrevistas
06
Marzo
2005
Entrevistas

Entrevistas

El Correo


La primera mujer en hacerse un hueco en el sanedrín del PNV mide con cuidado sus respuestas, alejadas del tono altisonante que suele teñir los discursos en precampaña. La secretaria del EBB, una de las colaboradoras más estrechas de Josu Jon Imaz, defiende el derecho de la izquierda abertzale a formar parte del proceso electoral y se muestra confiada en que habrá nuevas oportunidades para el proyecto de nuevo Estatuto, el plan Ibarretxe, tras las elecciones, persuadida de que la negativa a negociarlo es «coyuntural».

-¿Creen que Batasuna participará en las elecciones?

-Nos gustaría y lo hemos dicho en múltiples ocasiones, aunque la dialéctica en términos éticos-políticos que yo pueda establecer tenga profundas diferencias con la de Batasuna. Sería bueno que agrupaciones como Aukera Guztiak (el colectivo que defiende la presencia del partido ilegalizado) o similares pudieran tener vía libre desde una interpretación democrática ensanchada; luego ya llegará el momento de confrontar programas. Y he expresado ese deseo de la misma manera que quiero que las personas que ven amenazada su vida y su libertad puedan desarrollar la campaña con mayor sosiego personal.

-¿Constituye Aukera Guztiak el plan B´ de la izquierda abertzale?

-No lo sé, y prefiero hablar de nuestras ´aukeras´ que de las de otros colectivos. Lo mejor es que todos tuviéramos las mismas oportunidades de presentarnos, porque es así como te confrontas a otras opciones con serenidad y con valentía. Acortar eso mengua la banda ancha de la democracia.

-¿Hasta el punto de que estas elecciones están deslegitimadas, como denuncia Batasuna?

-(Pausa) Bueno, creo que tenemos una democracia que tiene sus carencias y entendemos que ésta es una forma de ver las cosas que no coincide con la nuestra. La deslegitimación es una palabra muy gruesa que hay que explicarla muy bien cuando se emplea de esa manera tan rotunda. Que todas las opciones puedan presentarse, sin más limitaciones que la libertad del resto, es el ´top´ de lo que todos desearíamos. Yo hablaría de una democracia que tiene sus problemas para seguir adelante. El Estado de Derecho tiene la obligación de proteger a las personas, pero el combate al terrorismo ha de hacerse no con menos democracia, sino con más democracia.

-¿Defienden a la izquierda abertzale con la boca pequeña? Su ilegalización les favorece en las urnas.

-Esto tiene una prueba fácil: legalícenles y se acabará con esa supuesta fuente de votos. Cuando en 2002 se instó la ilegalización, nuestro portavoz en el Congreso defendió con fuerza que a un partido lo legitima o deslegitima la voluntad de los ciudadanos. Y no lo decíamos ni con la boca pequeña ni con la boca grande, sino con toda convicción. Esa crítica es un ejercicio de cinismo y de táctica electoral.

-Pero Otegi ya les ha pedido fórmulas concretas para garantizar su presencia en las instituciones.

-Pusimos en marcha iniciativas parlamentarias que Batasuna, en su momento, no secundó. No voy a entrar al debate de ´haga usted algo, que yo no lo puedo hacer o no lo voy a hacer´. Batasuna ha tenido y tiene fórmulas para mostrar de forma clara el rechazo a la violencia. Cuando hay personas que supuestamente sufren torturas o se da un trato injusto a los presos, ya se encuentran modos de denunciarlo. El terrorismo es la lacra social más terrible que padecemos y Batasuna debe saber cómo posicionarse cuando dice apostar por las vías políticas.

-¿Están dispuestos a habilitarles algún cauce extraparlamentario a partir del 18 de abril?

-La izquierda abertzale, como la llamemos, o la plataforma electoral que constituya será una realidad socio-política esté donde esté, y con la sensibilidad que representa esa ciudadanía tendremos que contar. Es una realidad que no se puede ignorar y actuaremos contando con que existe esa sensibilidad política. Ya veremos cómo se va materializando esa presencia.

-No quedará excluida.

-Yo creo que no.

-Me refería a la representación habitual de la izquierda abertzale, con Otegi a la cabeza.

-No sé lo que va a ocurrir de aquí a la presentación de las listas, cómo se van a decantar los programas, cómo va a llamar cada fuerza política al voto. La izquierda abertzale tiene una representación social importante que se hace realidad en eventos, en asociaciones culturales, en agrupaciones o en plataformas. Eso va a seguir existiendo, por eso es mucho mejor que lo haga a través de una representación parlamentaria, porque es identificable y tiene unos votos que están contados, los tiene detrás. Otra cosa es la decisión posterior de ocupar o no los escaños.

-Estas elecciones sí que son a cara o cruz: o ganan con mayoría absoluta o pierden.

-Bueno, vamos a trabajar por esa mayoría absoluta. Creemos haber cumplido nuestros compromisos y poder seguir afrontando retos.

-¿De verdad seguirán gobernando con EB si logran solos esa mayoría?

-Es que la apuesta es estratégica. Los tres hemos estado en Ajuria Enea y en Lizarra, dos experiencias muy diferentes, y ahora hemos compartido cuatro años que no han sido fáciles para el acuerdo, porque somos partidos de tradiciones distintas. El tripartito es el cauce central de la sociedad y cuanto más fuerte sea, mejor.

«No es un zoco»

-Ustedes equiparan ahora el derecho a decidir y la obligación de pactar. ¿Eso supone que están dispuestos a rebajar el plan tras el 17-A?

-Esto no deberíamos contemplarlo como un zoco. Lo que en una primera instancia se rechaza en las Cortes no es la propuesta, sino crear una comisión para intentar casar voluntades. Yo espero que esa negativa a la negociación por las Cortes fuera coyuntural, táctica. Nuestra posición va a ser la de ensanchar el acuerdo, porque, además, la ciudadanía nos lo va a demandar. Las cosas no son eternas y cada cuatro años se renuevan las confianzas. Desde ahí, queremos un acuerdo con más de 39 escaños y espero que el Congreso se avenga a negociar. Pactar con el Estado es nuestra vocación.

-El ministro de Justicia ha insistido en que da igual las veces que el plan se lleve a las Cortes, que siempre será rechazado.

-Yo confío en que el contenido y la filosofía del plan sean comprendidos por la sociedad vasca y tengo una cierta confianza en que, con el tiempo, se entienda en España que es una propuesta para la convivencia, que no está hecha contra nadie. Eso de que ´nunca jamás, aunque vengan cien veces´, no merece comentario. ´Cosas veredes, Sancho´, ahora que estamos en el aniversario de El Quijote.

-Begoña Errazti ha dicho que ya tienen fecha para la consulta.

-...No vamos a jugar al escondite. El 17 de abril hay unas elecciones con una propuesta programática y, a partir de ahí, trabajaremos.

-Se lo pregunto de otra forma. ¿Qué período de gracia para negociar le piensan conceder al Gobierno?

-Le contesto lo mismo. Lo estratégico es que existe una propuesta aprobada, que somos pactistas y que queremos seguir trabajando para el acuerdo. El resto de las cosas son, al menos en tiempo, secundarias. Cuando hablamos de una propuesta para la convivencia, no te vas a jugar el futuro por dos meses arriba o cuatro abajo.

-¿Se ha convertido el órdago de la consulta en un problema?

-¿Para quién? No lo es ni para la coalición ni para el tripartito, porque estamos deseando saber lo que la ciudadanía quiere.

-Su mera organización es muy complicada. El Estado no la va a permitir por considerarla ilegal.

-Eso no lo puede considerar, ya verá como no. ¿Es presentable en Europa prohibir a alguien una consulta ciudadana, a sabiendas y desde la percepción de que no va a tener validez jurídica? Para nosotros no es ningún problema, sino todo lo contrario: es un reto.

-ETA ha dado muestras de pretender volver a asesinar. ¿Qué significaría eso en estos momentos?

-Una hecatombe. Hace mucho tiempo que cada muerte es un socavón en la vida ciudadana.

-¿Cavaría la tumba de la izquierda abertale?

-Yo creo que sí. Pero, más allá de eso, nos haría mucho daño como sociedad. No lo podríamos soportar, sería terrible. Y ETA lo debe saber también.

 

COMPARTE