Josu Erkoreka
01
Febrero
2005
Intervención

JUAN JOSE IBARRETXE
Intervención en el Congreso de los Diputados (05/02/01)

Josu Erkoreka
01
Febrero
2005
Intervención

Sr. Presidente del Congreso, Presidente del Senado y Senadores, Presidente del Gobierno, miembros del Gobierno, Eusko Legebiltzarrearen Presidentea eta giltzakideok, Sailburuok, señorías. Quiero que mis primeras palabras representando aquí al Parlamento Vasco sean en euskera, lengua oficial de nuestro país, una lengua milenaria en la que el pueblo vasco ha expresado, generación tras generación, sus ansias de libertad y sus deseos de amistad con los demás pueblos con los que ha convivido a lo largo de la historia.


Eusko Legebiltzarraren izenean etorri naiz hona, Espainako Corteetara, defendatzeko Euskadi eta euskaldunok eskubide osoa dugula gure etorkizuna askatasun osoz erabakitzeko.

En representación del Parlamento vasco he venido a esta Cámara a defender el derecho del pueblo vasco a decidir su futuro. Comparezco a petición expresa del Parlamento vasco para defender la propuesta del nuevo Estatuto Político, una Propuesta que no es del Gobierno ni de este Lehendakari, sino aprobada por mayoría absoluta del Parlamento vasco, que representa a la mayoría absoluta de la sociedad vasca; y lo hago trayendo a esta Cámara el espíritu de diálogo y de negociación que ha presidido siempre el sentir y la forma de ser del pueblo vasco a lo largo de la historia.

Me gustaría exponer dos cuestiones previas antes de abordar las de fondo. La primera es que celebramos este pleno con prisas y escaso debate político. Ha habido una negativa a negociar. Al ofrecimiento del Gobierno Vasco al Gobierno español, y también al ofrecimiento del Parlamento Vasco a este Congreso de los Diputados, la respuesta ha sido negativa. Todo se pretende sustanciar en esta sesión, dando a entender que es éste un debate profundo, lo cual, evidentemente, no es real. Hay grandes prisas por acabar. Prisas en un debate que necesita de serenidad, mucha serenidad.

La segunda cuestión previa de la que quiero dejar aquí constancia es que el contencioso vasco o el problema vasco, como ustedes quieran denominarlo, no es nuevo en esta Cámara y su debate tampoco, ni soy yo la primera persona que lo plantea aquí y, probablemente, tampoco seré la última.

Sobre este contencioso quiero aclarar, especialmente a la opinión pública en España, que no está ligado a la existencia de la violencia de ETA. La violencia de ETA es dañina, inhumana, su daño es inmenso, por supuesto. Un daño a las personas y a las familias contra las que se cometen atentados, un daño al pueblo vasco y también a la imagen del pueblo vasco. Nada hace más daño a la imagen de un pueblo pacífico y trabajador, como es el vasco, que la violencia de ETA.

Pero no hay que confundir lo que es el problema político de relación entre Euskadi y España, muy anterior a la existencia de la bárbara e inhumana violencia de ETA. Son casi doscientos años debatiendo en torno a la relación política entre Euskadi y España. Son casi doscientos años desde que se inició aquella discusión con la Constitución de Bonaparte en 1808, con la Constitución de Cádiz en 1812 y con las leyes de abolición foral a partir de los años 1.839 y 1.876. Por qué si no se recoge en la Disposición Adicional Primera de la Constitución Española el amparo y respeto de los derechos históricos de los Territorios Forales.

En este momento histórico, 166 años después, en los albores del Siglo XXI, tenemos la oportunidad de hacer efectiva la derogación definitiva de las leyes abolitorias y recuperar un marco de convivencia basado en la libre adhesión, el pacto y la soberanía compartida. Está en nuestras manos abrir este escenario de solución. ¿De qué se está hablando si no de unos derechos históricos, de unos territorios forales, de un pueblo con una manera determinada de relacionarse, primero con las Españas, después con el Reino de España? ¿Cómo si no se entiende que la Constitución recoja, 166 años más tarde, la existencia de esos derechos que dice amparar y respetar? ¿Y cómo se entiende que el Estatuto de autonomía de Gernika tenga una disposición adicional que refleja que la aceptación del régimen de autonomía que se establece en el Estatuto no implica renuncia del pueblo vasco a los derechos que como tal le hubieran podido corresponder en virtud de su historia?

Estamos por tanto ante un problema de convivencia que no hemos sabido resolver, entre unos y otros, a lo largo de estos últimos años.

No hemos inventado nada. No ha inventado nada el Parlamento Vasco cuando ha aprobado un nuevo Estatuto Político para la sociedad vasca. El Lehendakari Agirre decía aquí, en la Sesión Plenaria del 5 de diciembre de 1.935, entre fuertes protestas y rumores: “nosotros hemos venido a estas Cortes con un espíritu de cordialidad del que ustedes no se dan cuenta, hemos venido con un Estatuto votado por el pueblo ¿y qué es lo que ha sucedido?, están agonizando estas Cortes y nuestro Estatuto sigue esperando”.

Esta es exactamente la misma sensación que hoy siento como representante del Parlamento Vasco es esta Cámara. Vengo con una propuesta de Estatuto, de nuevo Estatuto Político, aprobado por la mayoría absoluta del Parlamento Vasco, y vengo con la mano tendida, para negociar, para abrir un proceso negociador. Entiendo que desde esta Cámara no se puede trasladar un no a la voluntad del Parlamento Vasco sin admitir que es necesario negociar. Venimos con la mano tendida para negociar y espero, de todo corazón, que ustedes no la desprecien cuando al final del día realicemos la votación.

-     El primer mensaje es que creo sinceramente que existe un camino, creo sinceramente que existe una solución, creo sinceramente que existe un punto de encuentro, y es el derecho a decidir y la obligación de pactar. Este es el centro del debate. Hace 25 años se aprobó en esta Cámara y se ratificó por la sociedad vasca el Estatuto de Autonomía de Gernika; hoy es una ley que sigue sin cumplirse, a pesar de los acuerdos, en muchos casos unánimes, que al respecto ha adoptado el Parlamento Vasco, al que hoy represento.

Pero no he venido a hablar de pasado, si no, sobre todo, a hablar de futuro. Y, si realmente tenemos ilusión por desarrollar el autogobierno previsto en el Estatuto de Gernika y el previsto en el nuevo Estatuto Político, es porque en Euskadi hemos demostrado que autogobierno es sinónimo de bienestar. Demandamos un mayor grado de autogobierno porque queremos mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos y ciudadanas vascas.

 

Apostamos por un futuro que dice sí al derecho de la sociedad vasca a decidir, apostamos por un futuro que dice sí al pacto entre Euskadi y España, apostamos por un futuro que dice sí a la negociación con el Estado, a la mano tendida y no a la mano rechazada, derecho a decidir y obligación de pactar. Esta es, a juicio del Parlamento Vasco, manifestada de manera mayoritaria, la clave de la solución democrática del conflicto que venimos arrastrando durante los últimos doscientos años.

Hoy presento una Propuesta acordada por mayoría absoluta en el Parlamento Vasco. Cumplimos con los trámites legales previstos en el propio Estatuto de Gernika, no sirve hablar de las reglas de juego y luego cuestionarlas cuando estas se cumplen. Ustedes nos han trasladado  que no están dispuestos a negociar, han decidido que esta Cámara diga no a la voluntad de la mayoría absoluta del Parlamento Vasco y de la sociedad vasca, sin siquiera abrir un proceso negociador, y yo les traslado a todos ustedes esta pregunta: ¿por qué tienen miedo? ¿Por qué tenemos miedo a que se forme una Comisión Mixta integrada por el Parlamento Vasco y estas Cortes Generales para iniciar un proceso negociador? ¿A qué debemos de temer? ¿A qué debe de temer esta Cámara? Creo en el dialogo, por eso he venido aquí a este Congreso, representando al Parlamento Vasco, a pesar de que, como se ha trasladado a través de los medios de comunicación, ustedes ya han decidido el sentido de su voto antes de que se celebre este debate. Como decía al comienzo, tengo muchas dudas de que en una sesión como esta, con unas intervenciones como las que tenemos marcadas por el reglamento y la junta de portavoces, me parece que es prácticamente imposible que se sustancie un debate de este calado.

Pero en todo caso, quiero decirles que si he venido es porque creo que mientras tengamos la posibilidad de la voz y la palabra, podremos reconocer, una y mil veces, en nombre de la mayoría absoluta del Parlamento Vasco, el derecho del pueblo vasco a decidir su futuro. Por eso creo que es extraordinariamente importante, a pesar de todas las dificultades, estar hoy aquí.

-     Segundo mensaje: el Pueblo Vasco es un pueblo mayor de edad. La sociedad vasca, es una sociedad dinámica moderna y plural que afronta el futuro con esperanza, somos una sociedad sensata y madura, tenemos mayoría de edad para decidir y además queremos decidir, queremos tomar decisiones por nosotros mismos. Euskadi es hoy una sociedad que avanza. En esta legislatura hemos logrado de nuevo ponernos a la cabeza del Estado en materia de renta familiar disponible, tenemos el máximo de ocupación que hayamos tenido nunca a lo largo de  nuestra historia, hemos rebajado la cifra de paro por debajo de la propia media en Europa, hemos creado más de cuatro mil empresas en esta Legislatura y somos más atractivos que nunca, el año 2004 nos ha visitado mas gente que nunca, superando el record de visitas que habíamos tenido en el año de la tregua. Somos por tanto un país que avanza, somos por tanto un país moderno, avanzado económicamente y además solidario. Somos, en definitiva, un país serio y tenemos muy claro que hay un binomio, que está asociado a los vascos y vascas en general, con independencia de a qué partido voten, y es que el autogobierno ha sido y es sinónimo de bienestar. Por eso revindicamos más autogobierno, no para enfrentarnos con Madrid, ni con el Gobierno Español, ni con esta Cámara, no, miren ustedes, en Euskadi queremos más autogobierno para vivir mejor, para mejorar en nivel de bienestar de los vascos y vascas.

Somos una sociedad plural, desde el punto de vista político, desde el punto de vista cultural, desde el punto de vista de la lengua, desde el punto de vista de los sentimientos de identidad, pero tenemos un mínimo común denominador, todos somos vascos, todos. Y miren ustedes, hoy mas de ocho de cada diez vascos y vascas creen que es a nosotros a quienes corresponde definir y decidir nuestro futuro. Revindicamos por tanto la capacidad de decidir como el cauce central de una sociedad vasca plural. Y así será. El futuro del autogobierno en Euskadi no lo van a decidir en reuniones, usted señor Zapatero, usted señor Rajoy, no van a sustituir ustedes la voluntad de los vascos, somos los que hoy en Euskadi vivimos y trabajamos, hayamos nacido donde hayamos nacido, en Bilbao, en Sevilla, en Bucarest o en Dakar, somos los que en Euskadi  hoy vivimos y trabajamos, votemos al partido Popular, al partido Socialista, al PNV, a Izquierda Unida, Eusko Alkartasuna, somos los vascos, que hoy vivimos y trabajamos en Euskadi los que decidiremos nuestro futuro.

-     Tercer mensaje. La propuesta que yo presento aquí en nombre del Parlamento Vasco, es una propuesta para la convivencia, ustedes pueden pretender trasladar los mensajes que crean oportunos pero miren ustedes, yo de todo corazón, les vengo a traer la visión mayoritaria del Parlamento Vasco, esta es una propuesta para convivir, no es una propuesta para romper. En el ejercicio de nuestro derecho democrático a decidir, el Parlamento Vasco ha aprobado por mayoría absoluta, como exige el Estatuto, una propuesta de convivencia entre Euskadi y el Estado Español, basado en la libre asociación y el respeto mutuo. Ejercemos, por tanto, nuestro derecho a decidir no en clave de ruptura, sino de convivencia. En el nuevo Estatuto no encontrarán ustedes ninguna referencia de romper, sino de convivir. Ejercemos nuestro derecho a decidir, no en términos de imposición, sino en términos de libre asociación. No encontrarán ustedes agravios, encontrarán tolerancia, no encontrarán crispación, encontrarán fundamentalmente una formulación política hecha en términos de afectividad.

En el siglo XXI los proyectos de convivencia están basados en la libre asociación, no están basadas en la imposición, hoy ni siquiera tus hijos viven contigo si no comparten tu proyecto.

Euskadi no es una parte subordinada del Estado Español, quiero decirlo con toda claridad aquí, como representante del Parlamento Vasco. Y miren ustedes, el Estado Español será un proyecto en común solo si las partes que lo componemos así lo queremos, si así lo decidimos, nuestra propuesta para la convivencia nada niega ni a nada obliga a otras naciones y regiones del Estado Español, no la planteamos para obligar a otros pueblos de España, a seguir nuestro camino, ni para impedirles que sigan el suyo. Es una propuesta compatible, por tanto, con un verdadero Estado plurinacional. Es solidaria también con otros pueblos de España al establecer, mediante el sistema del concierto y el cupo, nuestra contribución a las cargas generales del Estado y sobre todo a los programas de solidaridad de los que somos contribuyentes netos.

-     Cuarto mensaje. Es una propuesta legal, legítima y democrática, es una propuesta con todos los requisitos legales que exige el Estatuto, presentada aquí por el Parlamento Vasco de manera abierta, para su negociación bilateral con las Cortes Generales, como exige la Constitución. Es legal, porque es aprobada de acuerdo con el artículo 46 del Estatuto, y remitida legalmente a las Cortes Generales para iniciar el trámite de negociación entre una delegación del Parlamento Vasco y otra de las Cortes Generales. Es legitima, es democrática y está abierta a la negociación.

El Parlamento Vasco ha sido el campamento base del dialogo durante cuatro años, el que ha querido, ha hecho sus aportaciones, partidos políticos, agentes económicos y sociales, así como treinta y seis mil familias vascas nos han trasladado sus puntos de vista en relación con el Estatuto que hoy aquí presento. El proceso ha estado permanentemente abierto y ha contado también con el impulso de un Gobierno Vasco tripartito plural, donde hay dos fuerzas nacionalistas vascas y otra que no lo es, PNV, Euko Alkartasuna y Ezker Batua, un partido federalista de Estado, que cuentan con el 48% de los votos emitidos en las elecciones de mayo del 2001.

La única sentencia que ha tenido a lo largo de todo su trayecto ha sido una Sentencia del Tribunal Constitucional, a favor, por cierto, de las tesis del Gobierno Vasco y del Parlamento Vasco y en contra de las tesis de los impulsores de que el Tribunal Constitucional evitara incluso que el debate se diera en la Cámara Vasca, en contra, por tanto, de las tesis que mantenían.

Ha sido una sentencia del Tribunal Constitucional la que ha tenido que establecer que la Propuesta es legítima y democrática. Una sentencia a favor, por cierto, del Gobierno Vasco y del Parlamento Vasco y en contra de las tesis de los impulsores de que el Tribunal Constitucional evitara que el debate se diera en la Cámara vasca. Una sentencia en contra, por tanto, de las tesis que mantenían el Partido Popular y el Partido Socialista.

En abril del año 2.004, fue el propio Tribunal Constitucional quien tuvo que decir que la propuesta era legítima y democrática, que no puede ser cuestionada la competencia del Gobierno Vasco para proponer una reforma del Estatuto o, para remitir al Parlamento Autonómico cualesquiera propuestas de debate. Entender otra cosa sería desconocer la lógica del sistema democrático parlamentario, uno de cuyos fundamentos consiste en que el Parlamento es la sede natural del debate político.

Ustedes, señorías, han estado años acudiendo al Tribunal Constitucional para que estas cuestiones no se debatan en la Cámara Vasca. Esto es muy importante que se conozca en Euskadi, pero resulta particularmente importante que se conozca también en España.

Conviene recalcar que la única sentencia que el Tribunal Constitucional ha dictado, en relación con este Estatuto Político, que yo presento hoy aquí, ha sido una sentencia para dar la razón al Gobierno Vasco, al Parlamento Vasco y no a quienes estaban manteniendo, Partido Popular y Partido Socialista, que el Parlamento Vasco primero y después esta Cámara podían debatir acerca de esta cuestión.

¿Qué negociación, me pregunto, es posible con quien no ha querido siquiera sentarse a hablar durante 4 años?

No estamos ante un problema jurídico. Estamos ante un problema de voluntad política. Estamos convencidos que la Constitución Española, en función de los instrumentos a los que he hecho yo antes referencia, la Disposición Adicional primera y la Disposición Derogatoria segunda, así como el Estatuto de Gernika en su Disposición Adicional, ofrecen instrumentos para encajar el derecho de los vascos a decidir nuestro propio futuro. Estamos convencidos, y quiero decirlo aquí bien alto y bien claro, abogamos por militar en el constitucionalismo útil, no en aquel otro tipo de constitucionalismo que utiliza la Constitución como norma cerrada, y también como herramienta que imposibilita los acuerdos políticos.

-     Mi quinto mensaje es que hoy tenemos una oportunidad histórica para abrir la puerta a la solución del problema vasco, vengo a ofrecer la mano tendida de la sociedad vasca para negociar un nuevo marco de convivencia con España para el siglo XXI. No desaprovechen esta oportunidad dando un portazo a la Propuesta que, por mayoría absoluta, ha aprobado el Parlamento vasco. No rechacen el diálogo y la negociación. No desaprovechemos esta oportunidad histórica que hoy tenemos. Porque tenemos la posibilidad de solucionar, de encarar un  problema de convivencia que está vigente desde el siglo XIX.

A pesar de la transición estamos ante una asignatura histórica pendiente. Hoy, 166 años después de la primera ley de abolición foral, por la fuerza, después de haber reconocido en la propia Constitución Española que esos derechos existen para los territorios forales, y de estar recogidos en el Estatuto de Gernika, hoy digo que tenemos una oportunidad histórica si no despreciamos la mano tendida que yo vengo a traer en nombre del conjunto de las instituciones democráticas vascas y del Parlamento Vasco.

La propuesta, señorías, no es un problema, la propuesta es una oportunidad. Yo no coincido con algunos de ustedes que creen que el debate político fractura. El debate político no fractura, el debate político lo que hace es reforzar la democracia. El debate político no divide, el debate político precisamente lo que imposibilita es la división. Lo que divide es no debatir, no negociar. El que hoy saliéramos de aquí comprometiéndonos a una negociación seria entre las Cortes Generales y el Parlamento Vasco, no es una decisión que crispe ni a la sociedad vasca, ni a la sociedad española. Lo que creo que realmente crispa es no abrir la puerta a la negociación. Porque no hay que tener temor a la democracia. No tenemos que tener temor a que las sociedades sean consultadas. ¿Por qué tener temor a que la propia sociedad vasca sea consultada? ¿A qué tememos? ¿A que la sociedad vasca se le pregunte o a la respuesta que puede dar la sociedad vasca cuando se le pregunte?

Porque me queda poco tiempo ya, Sr. Presidente, quiero transmitir cuatro mensajes finales: •           El primero para decir a esta Cámara que a pesar de los pesares yo soy optimista, porque, pase lo que pase hoy en esta Cámara, se vote lo que se vote hoy en esta Cámara, no será el comienzo, ni el final de un camino que no tiene vuelta atrás. Un camino que terminará, en algún momento, con una consulta democrática a la sociedad vasca, precedida, espero, de un acuerdo que le otorgue plena validez jurídica.

•          En segundo lugar un mensaje para ustedes, señor Presidente del Gobierno y señor Rajoy, ustedes ya han pactado lo que aquí se va a decidir. En esta tribuna está el representante de un pueblo pacífico y civilizado que viene a pedir diálogo y respeto a la decisión democrática de sus ciudadanos. Ustedes ya han pactado la negociación, están en su derecho, pero tendrán que explicar a todos los ciudadanos y ciudadanas vascas, que ustedes dos ya han pactado como será nuestro futuro y que de nada servirá la decisión democrática que los vascos puedan expresar, porque ustedes ya lo han decidido por todos ellos.

•          El tercer mensaje es a la Unión Europea, a la Comunidad Internacional, quiero decirles que estoy aquí como representante del Parlamento de un país que pide con respeto, con educación, que se escuche la decisión democrática de sus ciudadanos.

No venimos a imponer nada a nadie, sino a ofrecer nuestra mano tendida para negociar un acuerdo de convivencia amable con España. Hoy, en cualquier país de tradición democrática del primer mundo, planteamientos como el que nosotros hacemos no causan ningún problema, es normal que la decisión clara e inequívoca de una sociedad sea tenida en cuenta, lo  que sería tremendo es que la voluntad de una sociedad que se pronuncia de forma clara e inequívoca, no fuera tenida en cuenta a la hora de decidir su futuro. Y lo planteamos con instrumentos jurídicos y políticos modernos, no del siglo XIX, sino del siglo XXI, para interpretar y desarrollar. Existe un punto de encuentro: el derecho a decidir y la obligación de pactar, tal y como hoy están planteando en sociedades avanzadas como Canadá, Québec, Irlanda, Flandes, Valonia, etc.

•          Cuarto mensaje para la sociedad española, para trasladarles que es perfectamente posible encontrar, si nos lo proponemos, un modelo político para convivir y participar juntos en Europa, respetándonos unos a otros. Lo creo firmemente y lo quiero trasladar aquí, honestamente, en nombre del Parlamento vasco. Yo sé que hay mucha gente en España que entiende que el futuro de Euskadi lo debemos decidir los propios vascos, mucha, muchísima gente. Y quiero agradecer en ese sentido, en nombre del Parlamento Vasco, la gran cantidad de muestras de cariño que hemos recibido de todos los pueblos de España y muy especialmente desde el pueblo andaluz, el pueblo gallego y el pueblo catalán.

 

Y termino con un mensaje para la sociedad vasca: estoy orgulloso del pueblo vasco, de nuestra historia milenaria, de nuestra lengua, el euskera, una de las lenguas más antiguas de Europa. Pero estoy aún más orgulloso de nuestros hombres y mujeres, de todos los vascos y vascas que hoy vivimos y trabajamos en Euskadi, hayamos nacido donde hayamos nacido y votemos al partido político que votemos. Es fundamentalmente a vosotros y a vosotras, a quien quiero dirigirme para deciros que el futuro nos pertenece, y que lo escribiremos nosotros, pactando con los demás, pero lo escribiremos nosotros, de nuestro propio puño y letra.

Beste barik eskerrik asko zuen arretagatik.

Muchísimas gracias señor Presidente.

 
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