Opinión
01Octubre
2014
01 |
Opinión

El Sr. Zabaleta y el PNV

Opinión
Octubre 01 | 2014 |
Opinión

El reciente 20 de septiembre el Sr. Zabaleta insistía una vez más, no es la primera ni la segunda, en poner a la misma altura a la Presidenta Barcina y al Lehendakari Urkullu, a UPN y al PNV. Parece que se ha transformado en uno de sus ejes estratégicos de comunicación, siguiendo la estela del discurso de EH Bildu en la CAV.

Dice el Sr. Zabaleta: “El régimen excluyente de Navarra se ha quedado obsoleto, igual que el Estatuto y la Lorafna, cuya obsolescencia afecta a las fuerzas políticas – UPN/PNV – que los han protagonizado”.  En una cosa tiene razón el Sr. Zabaleta: el PNV ha liderado el extraordinario desarrollo socioeconómico de la CAV en estos últimos 35 años, un periodo en el que EH Bildu ha destacado por su apoyo a una línea de actuación oscura y auténticamente obsoleta: la justificación de la violencia para el logro de fines políticos y la despreocupación absoluta por los problemas del día a día de la ciudadanía. A partir de ahí, el PNV es perfectamente consciente de que el modelo de autogobierno actualmente está en crisis y debe ser revisado. No en vano es una de sus prioridades estratégicas. Eso no quiere decir, en la medida en que estamos convencidos de que es mejor para los ciudadanos que las decisiones se tomen desde cuanto más cerca mejor, ya que así las medidas se adaptarán mucho mejor a los problemas existentes, que no debamos defender con uñas y dientes al menos los niveles de autogobierno conseguidos, unos niveles que por la vía de facto se está recortando fuertemente con la excusa de combatir la crisis.

Señala también el Sr. Zabaleta: “Resultan también obsoletos y anticuados los manifiestos reintegracionistas, que están en el ADN de JEL, pero que ya fueron superados hace tiempo por la defensa del derecho a decidir; el rancio recurso a tales antiguallas, además de ineficaz, encubre el entreguismo de la derecha foralista”. A partir de ahora, queridos navarros y navarras, ya saben ustedes que sugerir un manifiesto sobre algo es rancio y es una antigualla. Lo único moderno es una manifestación. La obsesión del Sr. Zabaleta por presentar al PNV como algo caduco y antiguo resulta llamativa. Ironías al margen, ahora va a resultar que el concepto del derecho a decidir es una aportación de EH Bildu. Ya lo que nos faltaba. Recomendamos releer los contenidos del Plan Ibarretxe y las posiciones de unos y otros en aquel momento.

Destaca en otro párrafo de su artículo el Sr. Zabaleta: “¿Qué sentido tiene que Barcina y Urkullu sigan llamando a la puerta de Rajoy, quien además los ha menospreciado y dejado en ridículo?” En primer lugar, conviene destacar que la Sra. Barcina prefiere llamar a la puerta del Sr. Montoro antes que a la del Sr. Rajoy, cosa que hemos denunciado en alguna ocasión, ya que nos parece que cuestiones de gran calado político como la segunda sentencia del Tribunal Constitucional poniendo vuelta al aire las competencias tributarias de Navarra requieren de conversaciones de Presidente a Presidente. 

En cualquier caso, ya nos gustaría saber cómo se plantearía un presidente de EH Bildu sea en la CAV o en Navarra  sus relaciones con el Presidente del Gobierno español. ¿No le llamaría nunca? Más allá de las legítimas aspiraciones políticas de cada uno, ¿despreciaría EH Bildu los problemas derivados de la relación bilateral con el Estado sea en el marco del Concierto o en el marco del Convenio y “pasaría” de juntarse con la otra parte para intentar resolverlos? ¿Esperaría a que se resolvieran solos? ¿Dejaría pudrirse los problemas para ver si eso tensiona más a la ciudadanía en determinada dirección? ¿Se pondría detrás de una pancarta en lugar de intentar alcanzar acuerdos bilaterales con la otra parte en las cosas de comer? ¿Buscaría la épica y se olvidaría del día a día? ¿ O sucedería como con la bandera española, que, tras años y años de criticar al PNV por cumplir la ley, harían lo mismo al llegar al poder?

Y finalmente insiste el Sr. Zabaleta con otra cuestión en la que no es la primera vez que no coincidimos. Señala: “La defensa ( se refiere al Convenio y al Concierto ) debiera ser también coordinada entre el Gobierno de Navarra y el de la CAV; pero tanto UPN como el PNV unen sus votos a los partidos estatales para relegar esa coordinación. Desgraciadamente se negocia lo mismo y con el mismo, pero por separado. ¿A quién le conviene eso más que a Madrid?”.

Es verdad que los regímenes de la CAV y de Navarra son similares. Por eso, nos parece importante y defendemos que haya una relación fluida entre técnicos y responsables políticos de Navarra y la CAV en esta materia,  mayor que la que ya existe, para compartir de primera mano las experiencias, análisis y enfoques de ambos en su relación con el Estado. Y por eso apoyamos la postura mostrada en el debate del autogobierno con el siguiente planteamiento: “El Parlamento de Navarra anima al Gobierno de Navarra a establecer e impulsar, en el marco de las relaciones institucionales con el Gobierno Vasco, mecanismos que permitan compartir experiencias en el desarrollo de sus respectivas relaciones con el Estado”. Pero, a partir de ahí, la relación legal vincula por un lado a Navarra con el Estado y por otro lado a la CAV con el Estado. No tiene sentido que la CAV esté presente cuando Navarra negocia con el Estado cuánto dinero le tiene que pagar al año por los servicios prestados o cuánto dinero tiene que recibir por los ajustes de IVA. Ni que Navarra esté presente cuando la CAV hace lo propio con el Estado. Y mucho menos que se esté negociando a tres bandas algo que es pura y eminentemente bilateral. Parece que al Sr. Zabaleta le cuesta a veces reconocer que Navarra quiere y es capaz de tomar sus propias decisiones.

Termina su artículo el Sr. Zabaleta con la siguiente proclama: “La única solución para que no sea jaque mate es devolver el protagonismo al pueblo, reivindicar el recurso del derecho a decidir y unir las fuerzas frente al Estado en la defensa del Convenio y concierto”.

Sería interesante que aclarara el Sr. Zabaleta con quién quiere y pretende unir fuerzas frente al Estado. Su aversión hacia el PNV le ha llevado una vez más a mezclar y a confundir líneas estratégicas de actuación política con argumentos tácticos de interés puramente electoral y partidario. Demuestra una vez más el Sr. Zabaleta en su artículo que se equivoca de ‘enemigo’.

 

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