Intervención
21Febrero
2013
21 |
Intervención

Intervención de Aitor Esteban en el Debate del Estado de la Nación

Intervención
Febrero 21 | 2013 |
Intervención

Sr. Presidente de Gobierno,

Señorías,

Buenos días.

Es evidente que nos encontramos en un contexto socio político desconocido hastala fecha. Todoslos sondeos y encuestas de opinión señalan un desapego de la ciudadanía hacia la política como no había existido antes. Un hartazgo ante los casos de corrupción e ilegalidades que rodean a no pocos representantes públicos.

Ni todo esto no es casual, ni tampoco es baladí.

No es casual porque durante años, mientras duró la bonanza económica, muchos miraron hacia otro lado ante este tipo de comportamientos. Miró hacia otro ladoel mundopolítico, y de esos polvos estos lodos, pero también amplias capas dela sociedad. Esmás, podría decirse que ese tipo de comportamientos no eran ajenos únicamente a la clase política, sino al sector financiero e inmobiliario, e incluso a un número no despreciable de ciudadanos que consideraban socialmente aceptable ya fuera no declarar un impuesto ya aprovecharse de subvenciones públicas que objetivamente no les debían haber correspondido.

Hay que aceptar que lasociedad españolaha sido muy dada a “hacerse el sueco” y no a hacer como los suecos.

Y, efectivamente, el contexto en el que nos encontramos tampoco es baladí. Pues de cómo se actúe hoy depende en gran medida cómo sea el futuro.

Su partido se encuentra en mitad de los comentarios, rumores, declaraciones, dimes y diretes acerca de las ilegalidades y los abusos, Sr. Presidente. Y por ello es necesario que aclaren todas y cada una de las informaciones que van apareciendo en los medios de una vez para siempre. No es de recibo, ni el goteo de datos que se filtran, ni las reacciones, a impulsos y contradictorias del PP. Un día el señor Sepúlveda es un empleado del partido con todos sus derechos injustamente atacado, y a los dos días resulta cesado en sus funciones. Un día el señor Bárcenas es historia en el PP al haber pedido su baja en el mismo, y otro nos desayunamos con que dos años después tiene un despacho en la sede del partido y el siguiente nos enteramos de que además ha estado cobrando un sueldo y han sido ingresadas a su nombre las correspondientes cuotas ala Seguridad Social.

Sr. Presidente, no es de recibo. Se dedica usted a lanzar una batería de modificaciones legislativas y no dice nada de lo que afecta a su partido, incluido miembros de su Gobierno, Debe usted aclarar punto por punto esta situación. Es absolutamente necesario. El goteo de datos y contradicciones hace que se contemplen como meras poses las declaraciones que sus representantes van realizando. Dice la sabiduría popular que “más vale ponerse una vez rojo que mil colorado”.

Pero si además resultara que en el futuro alguna de estas informaciones repetidamente negadas se confirmara, la situación de su Gobierno sería más que problemática. Realmente insostenible.

Algunas formaciones políticas y usted mismo a la cabeza, se han enredado en una loca carrera por ver quién pide el mayor striptease político en la creencia de que los ciudadanos le recompensarán con más votos en las urnas. En vez de hacer un análisis de la situación y enfrentar públicamente lo que afecta a su partido, se dedica a lanzar un improbable listado de iniciativas legislativas. En definitiva, quien está bajo sospecha se dedica a dar lecciones a los demás sobre lo que hay que hacer. Personalmente creo que el ciudadano medio pasa ya de todos y de esta carrera.

Lo único que le interesa es que los casos en curso se aclaren, se sancionen debidamente y no vuelva a pasar más.

Y para que no vuelva a ocurrir más no basta, señoras y señores, una nueva vuelta de tuerca ala legislación. Todoes perfectible en la vida, por supuesto, y no seremos nosotros quienes nos neguemos a mejorar la legislación en lo que atañe a controles en la actuación de los representantes públicos.

Pero esto no basta. Aquí la palabra clave es actitud. Más actitud y menos pose.

Hasta que desde las ejecutivas de los partidos no se envíe una señal clara a todos sus militantes en el sentido de que cualquiera que incurra en conductas ilícitas en vez de ser protegido será señalado, un mensaje y una conducta ejemplar por quienes lideran que no deje lugar a dudas no seremos realmente efectivos. Y no seremos realmente efectivos hasta que todas las formaciones entiendan que llevar imputados en las listas electorales no es éticamente aceptable, aunque técnicamente por el hecho de la imputación esas personas no hayan perdido ninguno de sus derechos políticos ni tengan que ser considerados culpables. Pero la gravedad de la situación exige que ninguna sombra de duda se cierna sobre los representantes públicos y así lo deberían entender también los propios imputados.

En definitiva, hasta que los partidos no envíen un mensaje claro a sus militantes y simpatizantes de que habrá tolerancia cero con el infractor, no se solucionará este problema.

Actitud. Diligencia. Claridad.

Y eso vale para todas las instituciones, incluida la Corona, a la que usted ni siquiera ha mentado en su discurso. El serial tragicómico que nos está ofreciendo roza el esperpento.

Durante años, la Monarquía ha sido una institución intocable en el Estado. Los medios nunca se habían atrevido a criticarla, ni siquiera a mencionarla, si no era para cantar loas y alabanzas. Hoy, después de tantas peripecias con fundaciones, favores, patrocinios, emails subidos de tono, y hasta elefantes, ya no vale con un “lo siento mucho, no volverá a ocurrir”. La institución más opaca del Estado necesita reinventarse si quiere mantener su posición. Por de pronto, y en su beneficio, hasta que llegue ese momento, lo que necesita es más luz y taquígrafos sobre su presupuesto y estructura, la misma luz que sea exigida a cualquier otra institución pública.

Pero dicho esto, también ha de reseñarse que no es justo extender la tacha de una supuesta corrupción sobre todas las formaciones políticas o todas las instituciones. Nadie está libre de que algún desalmado encuadrado en una organización política pueda prevalerse de su situación para su propio beneficio, pero el ciudadano se equivocaría si pensara que todos los partidos han incurrido en financiación ilegal, o que detrás de cada político hay actuaciones inconfesables en beneficio propio.

Se quejaba recientemente en el diario “El Periódico” una Concejal de un ayuntamiento asturiano, joven, licenciada en Económicas y becaria:

 “No todos somos iguales. No conozco a Emilio Botín ni a Rodrigo Rato ni tengo negocios a medias con ellos. No tengo ninguna agenda plagada de contactos superinfluyentes dispuestos a garantizarme una carrera laboral amplia, bien pagada y enchufada". Y finalizaba diciendo: "Yo también soy una ciudadana indignada (...), pero más me indigna aún que nos metan a todos en el mismo saco. La ciudadanía ya no confía en los políticos, ni cree que la política sea un instrumento para arreglar problemas, al contrario. No les culpo, pero no todos somos iguales".

Hasta aquí las palabras de la concejala.

No deja de ser una paradoja que porque el señor A haya al parecer dado un sobre con dinero B al señor C, tenga que verse afectadala señora Z, alguien que ni remotamente esté bajo sospecha, obligada a los mismos requerimientos que los anteriores.

Y esta situación tan tensa se da en toda su crudeza, para más inri, en plena crisis económica.

El año 2013 será un año de recesión para el conjunto dela Unión Europea. Nosólo para los países con más dificultades sino también incluso para los del norte de Europa. Entre los que no van a escapar a la recesión están también Alemania y Francia.

Las políticas de los recortes y de la austeridad para el Sur (Grecia, Portugal, Italia y España, e incluyamos también a Irlanda) han generado caídas de PIB también en el Norte, lo que refleja el nivel de interrelación de las economías, del que sólo ahora parecen ser conscientes los poderosos en Europa.

Desgraciadamente, es verdad que, en opinión de nuestro grupo, se ha instrumentado una política fiscal y monetaria desde la UE, sí, pero no al servicio de la UE sino básicamente al dictado de Alemania y lo que coyunturalmente le convenía. Frente ala Reserva Federal Americana, el Banco de Inglaterra o el Banco de Japón, que establecen el crecimiento económico o el empleo como objetivos y estrategias de la política monetaria, el Banco Central Europeo se ajusta estrictamente al mandato de mantener la inflación en el 2%. De esta manera, frente a la preocupación de los primeros por la situación económica, el BCE se limita al control de la inflación.

Se necesita, Sr. Presidente, cambiar el mandato del BCE mediante la decisión política europea pertinente para orientar su actuación al servicio de la resolución de la crisis económica. Y en esa labor tiene que poner todo su empeño. Tendría nuestro apoyo. Será difícil, lo sabemos. Es evidente que no parece que Alemania, Holanda y otros estén pensando en colaborar en ese sentido. Pero ello hace más imperiosa si cabe la necesidad de su función y la búsqueda de aliados, que seguro no faltarán.

Hemos oído muchas propuestas en los últimos tiempos a fin de que Europa se convirtiera en el mecanismo que hiciera despegar una política de crecimiento de la actividad económica y del empleo.

Así, se habló de rebajar la presión sobre los escenarios de déficit para dar oxígeno a los países con problemas a fin de evitar el recorte de los criterios básicos del estado de bienestar.

Se habló de los Eurobonos. Y con ellos de intentar reducir la Prima de Riesgo de países como España, teniendo en cuenta que el pago de los intereses se come una parte creciente del presupuesto. Ello agravado además, por la reforma, que en contra de nuestro criterio, se hizo del Art. 135 de la CE que rígidamente obliga a que los intereses se paguen antes de poder afrontar cualquier otro tipo de gasto. Una cosa es el equilibrio presupuestario y otra bien diferente el atarse de pies y manos, sin margen de maniobra.

Se habló también de las capacidades del Banco Europeo de Inversiones (BEI), para  endeudarse en los mercados y así poder impulsar los proyectos de inversión en infraestructuras, I+D+i, y educación en aquellos países en los que la contención del déficit no se lo permite.

Se habló de muchas cosas, cierto. Tan cierto como que se desinflaron a una conla esperanza Hollande, quien, lleno de promesas, pretendía impulsar la demanda expandiendo los recursos comunitarios; es decir, utilizando el presupuesto europeo parala economía. Y la realidad es bien diferente.

La reducción aprobada recientemente del Presupuesto europeo para el período 2014-2018 apunta en el sentido contrario al de Hollande. Hacia una menos Europa. La pelea de los Estados por recibir más y aportar menos refleja su nula vocación europea. Frente a la solidaridad y el compromiso por Europa ha ganado el sálvese quien pueda.

Cuando usted ha loado desde esta tribuna el acuerdo sobre el marco presupuestario lo ha hecho en base a las cifras que España recibirá subrayando también como un éxito la menor aportación que habrá de hacerse a este presupuesto común. “Defender esta Europa no está en contra del europeísmo”, dijo. O sea que, en consecuencia, debe ser europeísta que en vez de doblar el presupuesto europeo como era la idea inicial, se reduzca.

¿Es realmente un presupuesto para seguir avanzando como se ha apuntado por algunas voces? Más bien el proyecto de presupuesto aprobado parece una reliquia del pasado. Su estructura es digna de otra época, de hace décadas. Representa un porcentaje ínfimo de la riqueza de la Unión y sigue dominado por los gastos agrícolas, que disminuyen poquísimo, y las ayudas regionales, aún con la meritoria excepción del fondo para combatir el paro juvenil y el ligerísimo aumento en I+D+i. Teníamos derecho a esperar algo mejor. Atravesando como atraviesa Europa la crisis económica más importante desdela Segunda Guerra Mundial, habiendo estado su moneda a punto de hundirse, sin embargo, sólo se hacen ajustes marginales a lo que había sido habitual. Hubiera sido necesario plantear un presupuesto que nos prepare para el futro, un presupuesto que mostrara una solidaridad federal para las regiones afectadas por el desempleo masivo.  Un presupuesto que constara de ingresos propios a través de impuestos europeos para acabar con el mercadeo entre Estados. No ha sido así. El Parlamento Europeo aún está a tiempo de mandar la señal correcta cuando discuta el proyecto.

Se echa en falta una vocación europeísta, una conciencia europea enla propia UEpor encima de las fronteras y egoísmos estatales.

El MEDE, la Unión Bancaria, la supervisión bancaria, bien por la lentitud en la instrumentación bien por la falta de claridad en los objetivos, no facilitan como debieran la salida dela crisis. Escierto que se está construyendo la pata que faltaba (la bancaria financiera) pero se está desmantelando la que ya existía (la presupuestaria). Y no se está utilizando adecuadamente la política monetaria.

El resultado de todo ello es una Unión Europea en plena recesión en el año 2013, y cuya recuperación no es posible atisbar.

La economía española, desgraciadamente aún está peor. Y no vale el espejismo del superávit en los últimos seis meses de la balanza exterior. Hay superávit simplemente porque ha caído la inversión interna y la consiguiente atonía en la capacidad de compra, no porque se hayan ganado nuevos mercados.

Seguimos sin ver lo que la pasada semana apuntó el Sr. Draghi en su comparecencia, los efectos beneficiosos que, según él, las reformas y sacrificios impuestos por usted y su Gobierno han tenido en la economía española.

Y no lo vemos porque los datos son los datos. En este caso son muy evidentes:

 

  • El PIB caerá en torno al 1,5 ó 2%.

 

  •  El paro seguirá aumentando, y superará con creces los actuales seis millones de desempleados.

 

  • El déficit público y el endeudamiento serán difíciles de controlar tal y como se desprende de los últimos datos conocidos, lo que implicará, siguiendo sus recetas, más recortes sanitarios, educativos, etc.

 

  • Se seguirán recortando igualmente las inversiones públicas y las dotaciones para I+D+i, lo que dificultará las posibilidades de superar la crisis.

 

  • Se continuará con las reformas del mercado laboral, financiero, etc.; es decir, más sacrificios, más dinero, etc.

 

  • Las CC.AA. con problemas fiscales y financieros considerables continuarán recortando prestaciones sociales, sueldos de los trabajadores públicos, no cubriendo las vacantes, lo que irá en perjuicio del servicio público.

La reforma laboral anunciada como la solución definitiva e inexcusable en el mercado español, se ha desvelado como un auténtico fracaso. Sé que no lo comparte. Pero el hecho cierto es que desde su entrada en vigor la intensidad de la destrucción de empleo se ha incrementado en un 30% respecto a años anteriores. Nuestro grupo la rechazó advirtiendo que no generaría empleo, ni por sí misma ni en compañía de otras reformas. La tendencia a la precarización ha ido en aumento.

Esta es la época de los eufemismos. Lo de los minijobs que nos vendían como la panacea alemana son más bien “big jobs” con “mini wages”. Lo que se presenta como racionalización de la administración pública son en muchos casos simple y llanamente recortes en el ámbito social.

Tiene ante sí Sr. Presidente una serie de grandes retos en el campo social. Uno de ellos es hacer frente a la problemática que la legislación hipotecaría está generando en el país en pleno agujero económico con un paro desbordante.

La semana pasada, en el debate sobre la toma en consideración dela Iniciativa Legislativa Popularsobre desahucios con la encendida intervención de su portavoz, se pusieron ustedes a la cabeza de su defensa. Ni puede ni debe ahora echar un jarro de agua fría sobre lo esperado. Una toma en consideración que no recoja la esencia de lo planteado en la iniciativa sería una burla a la misma.

Sr. Presidente, hay que actuar. No es admisible ningún suicidio. Menos esta cadena de suicidios que supone día a día un aldabonazo a las conciencias. Se ha de dar una solución. Y se ha de dar pensando en el eslabón más débil dela cadena. Sise acudió, a fin de evitar el caos, en auxilio de aquellas entidades financieras que provocaron esta situación con su concesión de crédito fácil, no podemos dejar de acudir en auxilio de la otra parte, de los ciudadanos.

Otro frente abierto es el de la sanidad, Sr. Presidente. La imposición del copago de manera lineal a todas las Comunidades Autónomas supone un hecho inaceptable por mi grupo, no sólo desde el punto de vista jurídico sino también del social. Esa decisión no se ajusta a derecho y va a ser recurrida en todas las instancias por parte del Gobierno Vasco.

Por otra parte, la limitación del acceso a la salud para las personas inmigrantes mayores de edad en situación irregular vulnera el derecho internacional y constituye una medida regresiva. Pero es que además, esa decisión pone en riesgo la salud del resto de los ciudadanos que conviven con un colectivo que corre el riesgo de contraer enfermedades de las que no serán tratados.

Nos preocupa también un servicio que debería estar tan cercano a los ciudadanos como el anterior: el dela justicia. Recientemente, y a pesar de su tozudez durante la tramitación de la Ley, el Ministro de Justicia, a toro pasado, ha anunciado el cambio de algunas de las medidas previstas en la Ley de Tasas. La realidad se ha mostrado en su crudeza a una velocidad inesperada y ha hecho recular al Gobierno. Pero esta Ley de Tasas nunca debió nacer. Si un servicio público debe ser gratuito, es precisamente el servicio público de la justicia, que constituye el último mecanismo de amparo de los derechos de los ciudadanos ante tanto recorte, tanta limitación de derechos, tantas situaciones de arbitrariedad y abuso administrativo.

La ley de tasas convierte un servicio gratuito en un servicio sujeto a contraprestación económica, lo que en nuestra opinión altera el contenido del derecho a la tutela judicial efectiva.

Tampoco podemos considerar aceptable las decisiones adoptadas en cuanto a la no actualización de las pensiones. El Gobierno no puede saltarse la ley simplemente porque no le conviene. Ni siquiera se tomaron ustedes la molestia de modificar la ley, simplementela incumplieron. Yla incumplieron unilateralmente ¿Dónde queda la seguridad jurídica? Su decisión no fue ni legal, ni justa y nos aboca a que tenga que pronunciarse el Tribunal Constitucional.

En definitiva, es necesario combatir la desigualdad con un modelo más justo y equitativo que requiere recaudar con justicia, afianzar en la medida de lo posible las políticas sociales a través de la redistribución adecuada de los recursos disponibles y fortalecer la democracia con transparencia y participación ciudadana.

Transcurrido más de un año desde su investidura he de decirle que contemplamos con profunda preocupación la trayectoria de su Gobierno en cuanto al desarrollo legislativo que ha impulsado. Por una parte, no es signo propiciatorio para la democracia el que un Gobierno se dedique a abusar del instrumento del Decreto-Ley de tal manera que el número de esas iniciativas supera al de los Proyectos de Ley presentados. No lo sería en ningún caso. Cuando se dispone de la mayoría absoluta aún menos.

Por otra parte el sello distintivo de esas iniciativas ha sido el de la invasión competencial del campo correspondiente a las Comunidades Autónomas. En efecto, amparado en la terrible crisis económica que nos afecta, su Gobierno está desarrollando una agenda recentralizadora.

Y lo hace, no modificando el marco competencial, sino apelando a títulos competenciales genéricos que en ningún caso pueden superponerse a otros más específicos en manos de las Comunidades Autónomas, como el ubicuo título de “ordenación general de la economía”. Basta mentar la palabra “economía” y ya está para muchos todo justificado, porque ¿cómo no va a aceptar fácilmente la opinión pública en estos tiempos que se arrumbe una competencia de una Comunidad Autónoma en nombre de la mejora de la economía? Es lícito, que el ciudadano, lego en leyes, discurra así. Lo que no es lícito es que lo entienda y fomente así el Gobierno y su pléyade de Abogados del Estado, bien versados en estas lides.

En su investidura ya nos anunciaba una batería de medidas para que nos quedáramos preocupados: una revisión del modelo de las televisiones públicas; el paquete de reformas económicas que empezaría por el sector público para evitar duplicidades, una reforma administrativa que eufemísticamente incluirá la eliminación de obstáculos a la libre circulación; reforzar las enseñanzas comunes en el territorio del Estado; un sistema nuevo de acceso ala Función Pública Docente; de Plan integral de turismo; sanidad; Administración de Justicia. Puede sonar juicioso a oídos legos. Pero nosotros ya sabemos en qué suelen acabar invariablemente este tipo de iniciativas gubernamentales.

Ha sido así. Sigue con su maquinaria adelante, enviando un proyecto tras otro. Y en cada ocasión este grupo parlamentario intenta como puede salvaguardar las competencias vascas y enmendar en la línea que nos parece adecuada el resto del texto. Sus Ministros y Secretarios de Estado guardan la compostura, es bien cierto. Cada vez que se les llama atienden amablemente nuestra llamada, otra cosa es… que atiendan la reclamación que hacemos. Buenas palabras siempre, hechos sólo en contadísimas ocasiones.

El viernes pasado se nos da cuenta de la aprobación de una reforma de la Ley de Bases de Régimen Local que toca de raíz la estructura de la organización local y revoluciona las competencias de varias instituciones, así como hace recuperar al Estado un fuerte control del gasto y las estructuras funcionariales encargadas de llevarlo a cabo. No se le escapará que dicha reforma toca muy directamente a la entraña del hecho foral. De hecho, no se le escapa porque el miércoles de la semana pasada en la sesión de control me indicó literalmente que “la futura ley de régimen local respetará la especialidad de los Territorios Históricos...”.

Pues bien, Sr. Presidente, hasta este martes por la tarde aún no sabíamos a ciencia cierta si lo aprobado en el Consejo de Ministros era un texto articulado o un simple informe. Desde el primer momento constatamos que no se hizo mención alguna al hecho foral por ningún representante del Gobierno. Una vez conocido el texto comprobamos fehacientemente que tampoco la hay en él. Todo ello a pesar de haber sido transmitida por nuestra parte la gran preocupación existente en los municipios y Diputaciones vascas sobre el tema. A pesar de haberles hecho llegar nuestra interpretación escrita del alcance de lo que estamos comentando.

Sr. Presidente, si realmente no quiere erosionar el hecho foral, ¿cree que la incertidumbre en que nos tiene el Gobierno es la actitud más inteligente?

“Ogen bat paira bertzea gaira” (Sufrido un desaire, ya está llamando el siguiente) dice un refrán vasco de Iparralde, al norte de los Pirineos. Como vamos a sobresalto por semana, ahora se nos anuncia para el viernes que viene un proyecto de Ley de Acción Exterior que ha sido publicitado a bombo y platillo por el Gobierno como el instrumento que hará entrar en vereda en materia de relaciones internacionales a las Comunidades Autónomas díscolas (que dicho por otra parte, siempre suelen ser las mismas para el Gobierno central).

¿No será mejor que en vez de empecinarnos una y otra vez nos pongamos a pensar que quizá la insistencia de algunas Comunidades Autónomas en realizar acciones en el ámbito internacional esté justificada? ¿Van a forzar a su medida y beneficio la jurisprudencia constitucional en esta materia?

No es precisamente de país moderno y democrático ir ordenando a representantes políticos, adónde, cómo y con quien pueden o no ir.

Todo esto viene a unirse a otra serie de textos que preocupan, y mucho, a los ciudadanos que representamos. Una Ley de Educación que relega a la lengua vasca a la accesoriedad negándole su carácter troncal, que va dirigida a limitar aún más la capacidad de las instituciones vascas para crear un currículo propio.  Recientemente toda la comunidad educativa vasca, tanto la escuela pública como la concertada, centros religiosos y laicos, así como la formación profesional, profesores y padres han presentado un manifiesto señalando que el proyecto dela denominada Ley Wertno se adapta a la realidad de Euskadi y no asegura ni la mejora de la enseñanza ni el dominio del euskera al final de la etapa educativa básica. ¿Cómo no va a sentirse agredida la ciudadanía vasca cuando se quiere intervenir de hoz y coz en un sistema educativo que ha demostrado resultados más que positivos frente al fracaso escolar?

Más ejemplos. La Ley de Costas. Una Ley de gran relevancia que, sin embargo, ha acabado su tramitación en comisión. Habíamos llegado a un acuerdo en algunas enmiendas entre nuestros grupos. Sin embargo, ese acuerdo no se ha materializado finalmente al votar el PP en contra de nuestras enmiendas. ¿Cuántas veces hay que pactar algo en Madrid para que se cumpla? ¿Vamos a tener que esperar al último minuto del trámite enel Senadopara ello?

¿Tenemos que esperar lo mismo en la tramitación de la Ley de unidad de mercado o la Ley de transparencia, textos que por otra parte, también vulneran el ámbito competencial vasco?

No hace mucho, acusando a los nacionalistas vascos o catalanes de ello, se oía decir en esta cámara que una Ley no puede modificar lo que ha sido establecido porla propia Constitucióny los Estatutos de Autonomía directamente ordenados a ella conformando el denominado Bloque de Constitucionalidad.

¿Acaso se nos quiere transmitir el mensaje de que si el promotor es otro, léase uno de los grandes partidos en el Estado, entonces sí puede modificar una ley el reparto competencial establecido por el Bloque de Constitucionalidad? Eso es lo que se colige de los hechos que un día tras otro contemplamos, que la barra de medir no es la misma.

He de hacer forzosamente una mención a la necesidad de que se cumpla el Concierto Económico.La Comisión Mixtaentre el Estado y la Comunidad Autónoma Vascadebería reunirse en próximas fechas tal y como le adelantó el Lehendakari. Se trata de una cuestión crucial. Es necesario abordar la liquidación de ejercicios anteriores hoy en discusión, así como concertar urgentemente los nuevos impuestos surgidos de la Ley de Sostenibilidad Energética y otros, y asimismo discutirla nueva Leyde Cupo. Ese es el Foro que debería configurarse, tal y como se ideó, en el lugar de encuentro permanente para ordenar las relaciones económicas.

Y este modelo bilateral que es consustancial a la foralidad, Sr. Presidente, resulta insoslayable si queremos dotar de una estabilidad razonable a las relaciones con Euskadi.

Estos tiempos están dejando a la luz las carencias del modelo territorial establecido en el Título VIII dela Constitución Españolay de facto su Gobierno “a la chita callando” está dando pasos en el sentido de modificarlos. El problema es que, como ya le he dicho, reestructurar las competencias municipales y de las Comunidades Autónomas a través de leyes ordinarias no es correcto. Y menos hacerlo sin ningún consenso. Tampoco la dirección unívocamente centralizadora en la que lo están llevando a cabo, erosionando aún más el pacto estatutario original.

Es más que probable que el Estado deba ser reestructurado institucionalmente, podemos coincidir en esa valoración. Pero, señor Rajoy, aquí sigue habiendo una circunstancia persistente y terca. La existencia de al menos dos comunidades que tienen un sentimiento nacional mayoritario distinto al español. En cómo acomodar esta realidad radica la clave que marcará lo que suceda en la política española en los próximos años. A estas sociedades debe dárseles respuesta. Si la actitud hacia ellas sigue siendo considerarlas como una Comunidad Autónoma más, sin procurar una bilateralidad en la relación que atienda a su singularidad, seguirán siendo fuente de conflicto y la desafección cada vez mayor.

Esta situación tan convulsionada en lo social y en lo político está mostrando los límites del Estado diseñado en la década de los ochenta. De la catarsis resultante debe surgir un modelo que afronte con realismo una nueva relación con Euskadi y Catalunya.La Constitución Españolano se hizo con el acuerdo de todos, aunque lo afirmara así en su discurso. No con el nuestro.

Sr. Presidente, he de plantearle ahora una cuestión que, a pesar de parecer innecesaria para la mayoría de los ciudadanos españoles, es sin embargo de suma importancia para lasociedad vasca, y así lo expresa repetidamente. Usted es consciente, aunque no sea proclive a darlo a entender, de que una vez desaparecida la violencia de ETA que tanto daño ha causado, es necesario procurar los elementos necesarios para afrontar la definitiva pacificación pero sobre todo la reconciliación.

El Parlamento Vasco ya se ha puesto manos a la obra. Sé que no todos mantenemos la misma visión acerca de hacia dónde y cómo deben encaminarse los pasos a dar en ese camino. Pero de lo que no puede haber duda es que hay que andar. Y para ello es necesaria la colaboración de todas las instituciones y la confianza mutua. El Lehendakari le ha planteado su visión dela cuestión. Migrupo confía en que su Gobierno sea sensible a ella. No voy a ir más allá, todo está dicho.

Concluyo. Y lo hago retomando unas palabras de nuestro portavoz Josu Erkoreka en esta misma tribuna hace algo más de un año, en la sesión de investidura que culminó con su elección como Presidente del Gobierno. Lo hago así porque como verán sus señorías, el valor de sus palabras sigue hoy más vigente que nunca.

Mientras dure la legislatura que acaba de comenzar, aquí se hará, señor Rajoy, lo que usted quiera y no se hará nada que usted no quiera.

Lo latente radica en si esa mayoría absoluta de la que goza le ofrece a usted, señor Rajoy, todo lo que necesita para además de controlar la Cámara, que esto ya lo tiene asegurado, afrontar con éxito los desafíos que se le presentan. Esa es la cuestión latente e importante en este momento

Si además de ganar las votaciones de esta Cámara aspira también a acertar, a convencer y a legitimarse día a día mediante un ejercicio del poder incluyente, dialogante y participativo, es probable que le haga falta algo más que una simple mayoría absoluta.

El control del Parlamento no supone en absoluto el control de la sociedad, que es siempre más rica, más variada, más diversa y plural que el Parlamento que pretende representarla. Por ello, señor Rajoy, o se pone la mayoría absoluta al servicio de la sociedad o antes o después la sociedad acaba con la mayoría absoluta.

Hasta ahí las palabras de Josu Erkoreka, que hoy resuenan como una auténtica premonición.

Es por ello, Sr. Presidente, por sentido de la responsabilidad en la actual coyuntura socio-económica, quiero señalarle la disposición de mi Grupo para establecer un diálogo. Un diálogo que siente las bases de amplios acuerdos en el respeto a lo que demandan las mayorías sociales, la española yla vasca. Pero, Señor Rajoy, para que eso sea así, esos acuerdos deberán formularse desde bases muy diferentes a la trayectoria exhibida por su Gobierno durante este último año. Ya le he señalado una serie de hitos que consideramos fundamentales y otros le serán presentados a través de las correspondientes Propuestas de Resolución.

Permítame que hoy mantenga mi escepticismo.

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