Iñigo Urkullu
08Abril
2012
08 |
Opinión

Un País vivo: Euskadi, hacia Europa.

Iñigo Urkullu
Abril 08 | 2012 |
Opinión

El domingo de resurrección de 1932 el Partido Nacionalista Vasco organizó el primer Aberri Eguna, que tuvo lugar en Bilbao. Eran años de efervescencia económica y cultural, años de movilización social y ciudadana. La celebración fue todo un éxito y a partir de este momento el movimiento nacionalista vasco vivió una etapa de crecimiento en Euskadi.

La vitalidad cultural tuvo su reflejo en el movimiento Euskal Pizkundea, que actuó como gran catalizador y  dinamizador del impulso a la lengua y la cultura vasca.

La vitalidad política condujo al PNV a fijar su mirada en el norte y a liderar la propuesta “Euskadi-Europa” con una anticipación y una visión de futuro que, 80 años después, llama poderosamente la atención.

 

Los años 1932 y siguientes Euskadi vivió la plenitud y luminosidad de un “verano” económico, cultural, social y político.

A partir de 1936 el verano dio paso al otoño y el crudo invierno de la guerra civil y la dictadura.

 

El invierno ha sido largo porque, tras la negra dictadura y hasta hace seis meses, hemos padecido también el azote de ETA. Una organización terrorista que nació con odio para responder al odio, que generó más negra muerte sobre la  muerte y que hasta hace medio año ha persistido en su inhumana sinrazón, haciendo  caso omiso a la reprobación mayoritaria de este Pueblo.

 

En este contexto alcanzamos el Aberri Eguna de este domingo de resurrección de 2012, que celebramos por primera vez sin la amenaza de la violencia y el terrorismo. Si miramos al pasado el dolor y la muerte adquieren una gran relevancia. No vamos a olvidarlo porque queremos un presente limpio que reconozca el daño causado, pero vamos a mirar al futuro porque Euskadi sueña por primera vez con la convivencia y la concordia en su seno. Decía Max Weber que “la política consiste en reintentar lo imposible”; en Euskadi ahora nos encontramos en disposición de intentar lo posible.

 

El futuro comienza hoy y el presente no está exento de  dificultades. La crisis económica puede con todo y alcanza a todos: instituciones, empresas y familias.

 

Nuestro proyecto sigue siendo Euskadi-Europa, pero  hoy nos encontramos con un continente ya unido pero lleno de dificultades. Hoy estamos muy pendientes de las próximas Elecciones en Francia y Alemania.

Es previsible que Alemania y Francia profundicen en la senda para constituirse en el núcleo director de los destinos de la Unión Europea. Es previsible que nos encontremos de facto ante un “gobierno económico” con un más estricto control de la gestión presupuestaria de los Estados. Y es razonable pensar que, a partir de este momento, Europa avance a dos velocidades diferenciadas ya de manera indisimulada. España corre el riesgo de estar en la segunda. Nuestro reto es ubicar a Euskadi en la primera.

 

La situación en España era delicada con el gobierno de Rodríguez Zapatero y lo sigue siendo con el de Rajoy. El Gobierno ha presentado su primer proyecto presupuestario, el presupuesto del recorte y la desinversión. Y también de la re-centralización, bajo la excusa de la crisis y el déficit.

 

Los  recortes van a afectar gravemente a las inversiones, la investigación y el entorno industrial. No hay concesiones al impulso a la promoción económica, el apoyo a la actividad empresarial o la reactivación. Se detraen recursos para garantizar el cumplimiento de los objetivos de déficit, pero esto no evita que la prima de riesgo vuelva a situarse en “máximos” con 400 puntos y las  Bolsas alcancen “mínimos” desconocidos desde hace tres años. Y un  nuevo repunte del desempleo se produce en paralelo a la decisión de reducir las dotaciones a las políticas activas de empleo e incrementar los recortes en las ayudas sociales. España vive un momento de desempleo, recortes y recesión que no auguran una pronta recuperación. Es previsible que el PIB pueda descender el 1.5% y la tasa de paro supere el 24%. Sobreendeudamiento privado y del sistema financiero, falta de modelo económico-productivo, crecimiento desmesurado del desempleo, crecimiento desordenado del gasto público y sobreendeudamiento del sector público, dependencia de agentes externos... Falta de confianza. En definitiva, crisis económica, crisis financiera, crisis institucional.

 

Tampoco aquí hemos recibido buenas noticias. Solo dos meses después de aprobado el presupuesto de la C.A.Euskadi, el Gobierno Vasco se ha visto obligado a detraer 400 millones de sus departamentos. Y, lo que es más grave, en tan corto espacio de tiempo ha tenido que dar un giro radical a sus propias previsiones, pasando de una estimación de crecimiento del +0,7% del PIB, a asumir una evolución negativa del -1,3%, lo que significa en la práctica el paso del estancamiento a la recesión. Y el desempleo ha vuelto a crecer en Euskadi el doble que en el Estado, alcanzando cotas desconocidas desde la crisis de1993, apesar de que hoy en día contamos con la competencia de las Políticas Activas de Empleo. No hay ningún indicador que nos permita una mirada optimista al próximo futuro, y ha sido el propio ejecutivo vasco el que se ha limitado a anunciar que la recesión nos acompañará durante los próximos doce meses. Eso es todo, pura política indolente.

 

 Nuestra defensa del autogobierno y del Concierto Económico ha sido acertada y la queremos reforzar.  Nuestra apuesta por la economía real, la actividad empresarial y la industria es la base que sustenta todavía hoy la realidad económica vasca,  Nuestra estrategia de apoyo a la investigación aplicada, la  innovación y la internacionalización de las empresas es el camino que vamos a seguir transitando. El modelo vasco ha funcionado y puede volver a funcionar. Miramos al norte y podemos aspirar a avanzar en la primera velocidad europea.

 

 Hemos marcado en el horizonte el año 2015 y planteamos un claro objetivo, un Nuevo Estatus Político para Euskadi. Vivimos un nuevo tiempo, tenemos una oportunidad única que queremos aprovechar. Es el tiempo de la política, de que la iniciativa política ofrezca a esta sociedad  un nuevo acuerdo de futuro, que nos permita ganar autogobierno, avanzar y progresar, que nos haga crecer en bienestar y nos ubique en la primera velocidad en Europa.

Hace 80 años la movilización social, cultural y política fue truncada por las bombas, la represión y la guerra. Hoy tenemos la oportunidad inversa de superar desde la democracia y para siempre el terror negro de la violencia. La oportunidad está solo en nuestras manos, en nuestra propia determinación, se llama “Euskadi, Nación Europea”. Supone una sociedad más avanzada y abierta.

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