Juntera de EAJ/PNV, por Zorione Etxezarraga
ILUSIONISMO, escapismo. Este parece ser el empeño del actual gobierno foral de Bildu. Al más puro estilo de los clásicos de la magia (el Gran Houdini, David Copperfield) se empeñan en ocultar la realidad de los hechos. Levitan, hacen desaparecer las cosas... Es la tónica general. Tras el "agujero" que decía descubrir la diputada de Hacienda (ocultando, eso sí, un remanente disponible de más de 70 millones de euros), o del "replanteamiento" de los peajes tras acordar con el Partido Popular, ahí es nada, una resolución en las Juntas en contra de los mismos, ahora el diputado de Medio Ambiente, Juan Carlos Alduntzin, en su comparecencia en la Comisión de Medio Ambiente de las Juntas Generales de Gipuzkoa, ha tratado de dar un paso adelante en el arte de la prestidigitación.
Cierre de los tres vertederos del territorio que aún permanecen en activo. Sin alternativa. No a la incineración como cierre al sistema de gestión de los residuos. Pero reconocimiento expreso de que hay una fracción-resto de las basuras que no se puede reciclar, ni reutilizar, ni compostar. Simplemente, parece querer decir, desaparecen.
Desconozco el currículum académico del diputado, pero simplemente recordarle uno de los principios de conservación de la materia, de Lavoisier, en el sentido de que "la materia ni se crea ni se destruye, se transforma". Esa fracción-resto, según ese principio, de no enterrarla en vertederos o transformarla en energía renovable, caso de la valorización energética o incineración, se transformaría... al menos en aquello de lo que la izquierda aber-tzale ha renegado en su afán de enmascarar la realidad: humo, emisiones o partículas. Al más puro estilo de los prestidigitadores. Ni sí, ni no, sino todo lo contrario. La estrategia de la confusión.
Tras 100 días en el gobierno foral (y casi cuatro años gobernando las mancomunidades de San Marcos y Debagoiena, visitas a Catalunya, Italia...), la izquierda abertzale no tiene un plan (no ya alternativo, que tampoco) para la gestión de los residuos del territorio guipuzcoano. Bienvenidos a la realidad. Han vitoreado, eufóricos ellos, una de las partes, la recogida selectiva puerta a puerta, pero se niegan a reconocer que los países más avanzados en la gestión de residuos tienen incineradoras para valorizar la parte final de sus residuos.
El señor Alduntzin se va a convertir, al más puro estilo del exministro de Exteriores soviético Andrei Gromyko (famoso, entre otras cosas por vetar más de 25 resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas), en el mister niet (el señor no) de la gestión en Gipuzkoa. No a todo. No a los vertederos, no a la incineración, no al puerto exterior. No a la presentación de alternativas.
Y hasta se le puede reconocer legitimidad en su planteamiento de no hacer nada. Pero no hacer nada va en contra de la legalidad de la Norma Foral de Residuos, aprobada en 2008, que establece plazos, hitos, infraestructuras... Norma foral vigente, recientemente ratificada por mayoría en las Juntas Generales, y cuya modificación se prevé complicada. No hacer nada supone incumplir lo acordado con el Banco Europeo de Inversiones y con multitud de instituciones, lo cual dará lugar a indemnizaciones multimillonarias que tendremos que afrontar todos los guipuzcoanos.
El señor Alduntzin debe velar, como responsable institucional que está sujeto a la labor de control de las Juntas Generales, por el cumplimiento de la legalidad vigente, que no es otra que la aprobada por esas Juntas. En caso contrario, las Juntas tienen las herramientas suficientes para adoptar las medidas oportunas, entre ellas posibles acciones contra el infractor.
La postura de uno de los partidos componentes de la coalición gobernante, Eusko Alkartasuna, simplemente causa estupor. Eusko Alkartasuna, de la mano de sus diputados forales de la materia, Sr. Murua (1999-2003) y Sr. Oyarbide (2003-2007), impulsó decididamente el PIGRUG, base de lo que hoy día es la norma foral vigente. La pasada legislatura también ha apoyado como EA (incluso después de la escisión que supuso la creación de Hamaikabat) la planificación actual. Entonces, ¿a qué viene este cambio tan radical? Los impulsores del PIGRUG hoy apoyan moratorias... se han embarcado en la coalición del no.
Nosotros, EAJ/PNV, estamos donde siempre hemos estado. Apostando por la recogida selectiva mediante contenedores, por el reciclaje y el compostaje (nunca se habían construido tantos garbigunes, repartido tantos autocompostadores y contenedores para recogida selectiva de materia orgánica como en la pasada legislatura, en la que hemos ostentado la responsabilidad del medio ambiente en la Diputación), mejorando hasta en un 15% los objetivos de recuperación del PIGRUG (desde el 45 hasta el 60%). Y siendo conscientes de que el cierre de la gestión sostenible de los residuos pasa por la desaparición de los vertederos y la recuperación energética de aquellos residuos que no han podido ser ni reutilizados ni reciclados ni compostados. Como en los países más avanzados.
Hemos impulsado, concitado acuerdos entre distintos, y ejecutado las infraestructuras y objetivos establecidos en la legalidad vigente. Hemos defendido y defenderemos con seriedad y firmeza un modelo avanzado, coherente, de gestión de residuos. Otros no pueden decir lo mismo.