Iñigo Urkullu
28Apirila
2011
28 |
Hitzaldia

Nueva Economía Fórum. Madrid.

Iñigo Urkullu
Apirila 28 | 2011 |
Hitzaldia

Buenos días a todas y todos uds. Egunon!
No sólo por cortesía sino que también por sentimiento, comienzo con el agradecimiento a Nueva Economía Fórum y los patrocinadores de Forum Europa, Asisa, BT y Red Eléctrica Española, la invitación a participar de mis-nuestras reflexiones con uds. Eskerrik asko!

He tenido la oportunidad, anteriormente, de compartir mis ideas en este Foro. Permítanme recordar, sin embargo, que, dado el tiempo transcurrido desde la última ocasión de participar en este Foro, traiga a colación la última presencia en una conferencia en Madrid el mes de noviembre del año pasado. En aquel momento, el escenario político estaba presidido por tres temas: crisis económica-acuerdo presupuestario, evolución del terrorismo y elecciones en Cataluña.

Eso fue “ayer”. Pareciera que ha transcurrido, desde entonces, mucho tiempo. Y, sin embargo, han sido solamente poco más de cinco meses. La crisis persiste y va a persistir. El terrorismo remite y confío en que siga remitiendo. Y las elecciones catalanas supusieron el retorno de CiU al Gobierno de Catalunya. Las-los ciudadanos restituyeron en las urnas lo que algunos partidos políticos habían tratado de difuminar con sus acuerdos durante dos legislaturas.

Los dos primeros temas se mantienen hoy en la agenda. Y ahora son las elecciones Municipales-Forales y Autonómicas las que condicionan el análisis y su resolución.

En el mundo, la lectura de las páginas de opinión en la prensa internacional acrecienta las inquietudes ante la situación. Repaso algunos titulares recientes: “Tiempos de agitación”, “Una nueva era de ambivalencia” nos dice Roger Cohen. “Credo o caos”, “El momento de la verdad”, enfatiza Richard Brooks.
Estos titulares expresan los profundos interrogantes que interpelan a intelectuales, a economistas, a politólogos y, ¡cómo no!, a quienes asumimos responsabilidades en el ejercicio de la política.

Estamos en el amanecer de una nueva época.
Conviene, por lo tanto, siquiera con brevedad, apuntar algunos de los factores que han contribuido a remover las bases de nuestras certidumbres. Entre ellos, destaca, de manera notable, la que ha venido en denominarse la “tercera gran depresión económica”, la de 2008. Una depresión que impacta, por vez primera, en un escenario global.

Una crisis que manifiesta, con rotundidad, las limitaciones de los mecanismos internacionales de seguridad económica así como las insuficiencias de las respuestas nacionales/estatales para conjurar una crisis de naturaleza y dimensión desconocidas hasta la fecha.
Se hacen precisas nuevas medidas, iniciativas ajustadas a los nuevos desafíos y a su proyección global. No podemos atacar los retos del presente con armas del pasado.
Se impone una refundación de las instituciones internacionales, a las que debemos dotar de mayor autoridad y autonomía. La necesaria para establecer las medidas regulatorias y de control precisas para estos nuevos tiempos globales.

Esta crisis ha golpeado muy duramente, por lo que más directamente nos concierne, a la Unión Europea.
Hoy estamos asistiendo a un “tiempo de angustia” en Europa. Un tiempo en el que se están agitando, y de qué manera, los propios fundamentos de la Unión.
Frente al ideal de la unión más estrecha de los pueblos de Europa, frente a la solidaridad del “demos europeo”, frente a los principios y las aspiraciones de los padres fundadores de Europa, las aguas bajan revueltas en esta época.
Los “egoísmos” nacionales, el populismo perverso y la demagogia, no encuentran freno ni respuesta. Allá donde el espíritu paneuropeo era un instrumento alimentador de respuestas comunes, hoy se extiende el recelo. Asistimos, con desazón creciente, a la división. E incluso, se fortalecen fenómenos de “eurofobia”, al tiempo que la “germanofobia” se codea con la renovada apelación a los tópicos sobre los países del sur.

Nuestra visión de Europa, la idea misma de Europa, parece encerrada en un rincón, abandonada en el estante de las antiguallas de la historia.
Esta es una realidad que exige respuestas de todos aquellos que, pese a las dificultades, seguimos creyendo en que Europa debe ser nuestra referencia de presente y de futuro. Una Europa cuyo fortalecimiento debe ser una prioridad política para todas-todos nosotros.
No cabe otra alternativa: la crisis no puede ser un factor disgregador de Europa. Más bien al contrario, la crisis debe actuar como un estímulo, un acicate para avanzar, de manera sólida, hacia una mayor integración.

España, convendremos todos, ha sido y continúa siendo, uno de los escenarios en los que la crisis ha establecido, y continua estableciendo, sus cuarteles. Y no precisamente de invierno.


¿QUE HA SUCEDIDO EN EL ULTIMO AÑO?
“Un año en el ojo del huracán o el año que vivimos peligrosamente”.

El día 12 de mayo de 2010 marcó un antes y un después en la economía española.
Del “antes” quedarán para el recuerdo los términos “desaceleración” o “brotes verdes”. Fue una época marcada por la falta de previsión y la nula determinación del Gobierno de Rodríguez Zapatero para adoptar las medidas necesarias.
Se puede decir, incluso, que algunas de sus medidas - el “cheque bebé” o los “400 euros” - supusieron una doble penalización para la economía española. Por una parte, estas medidas certificaron la falta de visión del Gobierno y, por otra, destinaron recursos económicos públicos en la dirección incorrecta.

El Gobierno español ni vio ni quiso ver –y si los vio no los quiso reconocer- los galopantes síntomas de la crisis económica. Pero ésta golpeó la puerta inmisericorde, con resonante aldabonazo, durante la fatídica tarde-noche del 12 de mayo pasado.
Esa noche Rz. Zapatero despertó.
Desde un punto de vista político, es destacable que ante la gravísima situación, a partir de aquel momento, el Partido Socialista Obrero Español y el Partido Popular intercambiaron sus papeles. Esta es la imagen que ha quedado del “después”.

El PSOE ha cambiado. Ha pasado de eludir la política de austeridad, de evitar la contención del déficit y la consolidación fiscal, de aplazar las reformas estructurales, a abrazarlas decidida y apasionadamente.
Estas medidas son ahora ineludibles y urgentes. Y también lo es su explicación a la ciudadanía, así como la búsqueda de un consenso amplio para su adopción y ejecución. Tanto más dada su naturaleza y su impacto, en el corto plazo, sobre las economías familiares, sobre las personas y sus derechos.

Por su parte, el PP también ha cambiado. Ha dejado de elaborar y ofrecer propuestas económicas para concentrarse en un único objetivo: la necesidad de adelantar las elecciones generales que corresponde, en teoría, celebrar en marzo de 2012.
Si la cita electoral se mantiene, tal y como ha comprometido el presidente Rodríguez Zapatero, el PP habrá consumido dos años enteros con una única propuesta: la solicitud de un adelanto electoral. Este mantra, que ha sido una reiterada constante en el top ten de estos pasados meses, ha sido y va a ser la única aportación popular reconocible como respuesta a la gravedad de la crisis.

Estas han sido, muy resumidamente, las conductas políticas que creo que no es necesario calificar. Porque, entretanto, entre tanta estrategia interesada, la economía española ha coqueteado con la intervención y el rescate, se ha acercado al abismo.
Las consecuencias más graves de esta crisis global las hemos conocido aquí al lado, en Grecia, Irlanda y Portugal. Estos países vecinos han sufrido una intervención económica que van a tardar años en superar y, probablemente, lustros en recuperar.

El caso de Portugal ha supuesto, por proximidad, la confirmación de nuestra apuesta, la del PNV. Allí la falta de visión de la clase política ha arrojado al país al rescate. Aquí, el refranero nos aporta una útil metáfora sobre las “barbas del vecino”. O ubicándonos en la globalidad de esa imagen como cuando Bob Dylan, en la canción “The times they are a-changin”, nos dice que “si reconoces que el agua que te rodea está aumentando y admites que pronto tus huesos van a mojarse, entonces lo conveniente es comenzar a nadar rápidamente”. En otro caso, la alternativa es sumergirte como una piedra.

En fin, hace un año España fue consciente de que “los tiempos habían cambiado” y comenzó a nadar. Y hoy, aunque la situación económica parece haber mejorado, la persistencia del riesgo es un factor incuestionable.
Hay que seguir nadando. Se han adoptado algunas de las decisiones imprescindibles y el Gobierno ha reorientado tanto su política como, sobre todo, su actitud ante la crisis.

Y en esta tesitura, el Partido Nacionalista Vasco ha estado ahí, con responsabilidad.
Hemos hecho frente a la imprevisibilidad económica y financiera.
Hemos aportado previsibilidad política: tiempo, estabilidad y criterio.

No quiero hablar de otros partidos. Pero dudo mucho que en este momento haya otro partido político en el Estado que haya arrimado más el hombro para llegar a esta situación en la que hoy nos encontramos. Una situación mejor que la de hace un año. Grave sin duda, pero no dramática. Y una situación que va a requerir a corto plazo de nuevos esfuerzos. ¡Habrá que valorarlo!
Es una genuina paradoja. Piénsenlo, por favor. El PNV, acusado muchas veces y según ha interesado de ejercer un nacionalismo excluyente e insolidario, ha sido quien ha mantenido un principio de responsabilidad con la situación económica de España. Hemos colaborado para evitar el precipicio político y económico de España.
Puestos a este tipo de ejercicio de discurso ¿no cabría, como respuesta a ese tipo de acusaciones, pretender “sacar pecho” diciendo algo así como que “Nosotros que aspiramos a liberar Euskadi hemos tenido que actuar para rescatar políticamente España”?. No, no es ese nuestro estilo ni fundamento.


¿CUAL HA SIDO LA ACTITUD DEL PNV ANTE ESTA SITUACION?
“Responsabilidad económica e institucional y asunción del riesgo político”.

La realidad de los hechos es muy sencilla.
La noche del 12 de mayo, el Presidente del Gobierno español se encontró solo ante la gravedad de la situación económica. Se encontró solo, sin apoyos futuros, ante una realidad económica límite.
En ese momento, el Presidente del Gobierno español decidió acudir al Partido Nacionalista Vasco. Nos llamó. Y nosotros levantamos el teléfono.

Nuestra actitud fue de disposición a hablar, como siempre, y si se diesen las condiciones, a alcanzar un Acuerdo, a pesar de ser conscientes del riesgo político que asumíamos en Euskadi con esta decisión.
No era, para nosotros, una decisión sencilla.

Los antecedentes inmediatos no invitaban al acuerdo. El propio Rodríguez Zapatero era muy consciente de ello.
Como ustedes saben el PNV ganó con absoluta claridad en las urnas las Elecciones Vascas celebradas hace poco más de dos años. Sin embargo, la misma noche electoral, el Partido Socialista y el Partido Popular anunciaron su acuerdo para desplazarnos de la responsabilidad del Gobierno Vasco.
Ese acuerdo no se improvisó en dos horas. Ese acuerdo estaba predeterminado. Quizás no en cuanto a que fuera la opción más deseada por alguno de los dos socios pero sí en cuanto a su objetivo y consecuencia por ambos.

Patxi López formó su Gobierno en minoría, con el apoyo del PP. Mayoría absoluta parlamentaria.
Hoy, transcurrido el ecuador de la legislatura, les puedo asegurar que el balance de este Gobierno es funesto para Euskadi, para la Euskadi real.
Todos los indicadores económicos, de valoración de la administración y del servicio público han retrocedido.
El único “resultado práctico real” de este pacto ha sido “desalojar” al PNV del Gobierno Vasco.
Ese era el único objetivo de ambos, PSE-PSOE y PP, y ese ha sido el único resultado.

Les sugiero que, sea que se les concedan o no premios por el “cambio”, la próxima vez que escuchen a los dirigentes vascos del PSOE y del PP hablar de “normalidad” o utilizar la denominada “metáfora del oasis” aprovechen ustedes para preguntarles sobre la evolución de los indicadores económicos reales de estos dos últimos años en Euskadi.
Yo solo les adelanto dos datos. En estos dos años el paro ha crecido, por primera vez, por encima de la media europea. Y la Comunidad Autónoma Vasca fue el pasado año año, por primera vez, la primera en el ranking de endeudamiento.

Esta es parte de la realidad vasca, la del pacto PSE-PP. Dos formaciones antagónicas que deciden pactar con el objetivo común de desplazar al PNV a toda costa del Gobierno. Lo hacen y ahí comienza y termina todo su objetivo. No cuentan con un proyecto o programa común. El pacto no funciona, no responde a las demandas y necesidades sociales.
En esta situación, es preocupante a nuestro juicio la pérdida de independencia política de la institución del Lehendakari. Está sujeto a la pinza de los intereses del PSOE y Rodríguez Zapatero y al Pacto con el PP que le impide cualquier iniciativa propia.

Esta es la realidad ante la que nos encontramos y, como decía, nosotros corríamos un serio riesgo político en Euskadi al levantar el teléfono y aceptar entablar una negociación con Rodríguez Zapatero, más allá de coincidencias o no en el sentido de voto en cada momento en las Cortes Generales.

Pero, en cualquier caso, aceptamos hablar y abrir la negociación.

Hoy les voy a subrayar las razones de peso que explican porqué lo hicimos, porqué nos pusimos al teléfono y nos dispusimos a hablar.
Primero. Nosotros teníamos experiencia y un conocimiento muy cercano, muy directo, del mundo empresarial y financiero vasco que nos hacía temer los riesgos de una intervención de la economía española. Si le iba mal a España le afectaba en mayor o menor medida a Euskadi.
Nuestra decisión, por lo tanto, estaba basada en nuestra reflexión y experiencia de partido de gobierno, del ofrecimiento que habíamos realizado al propio PSE y a Rodríguez Zapatero de la necesidad de un gobierno sólido y estable en Euskadi para afrontar la situación de crisis ante la que, ya en 2008, los máximos representantes institucionales vascos acordaron un Plan de Aceleración Económica y después de que en 2009 hubiéramos propuesto un Acuerdo de Estabilidad Institucional.

Y nuestra decisión tuvo mucho que ver con la demanda y la solicitud de los representantes de la economía real. Contrastamos la necesidad de respaldo para garantizar la estabilidad presupuestaria, institucional y política necesaria para la adopción de las medidas urgentes que la situación requería.

Segunda cuestión. En el Gobierno o en la Oposición, el PNV tiene como máximo objetivo la defensa de los intereses de Euskadi. Intereses de cumplimiento y desarrollo de nuestro autogobierno, de desarrollo y progreso individual y colectivo. Y en esa situación de necesidad de negociación por parte de Rodríguez Zapatero vimos una oportunidad para seguir completando el Estatuto de Gernika. Eran prioritarias las políticas activas de empleo, especialmente en este momento según se había comprometido en la negociación presupuestaria de un año antes, pero también seguir avanzando en otras competencias propias de Euskadi, como se pactó y como se debe cumplir a lo largo de los próximos meses.

Y una tercera razón. En ese contexto estaba cuajando un nuevo tiempo político para Euskadi fruto de una doble situación, el giro copernicano del mundo de la llamada “Izquierda Abertzale” renunciando a la justificación del uso de la violencia para conseguir objetivos políticos y la declaración de “tregua-alto el fuego” de ETA. Se abría un nuevo tiempo para Euskadi, que requería de colaboración, estabilidad y tiempo político. Trabajar un nuevo tiempo para un tiempo nuevo.

Esta fue nuestra actitud ante la crisis económico-financiera y la crisis política y riesgo de crisis institucional tras aquella tarde-noche de mayo: reflexión-sentido de responsabilidad-disposición al diálogo y apertura al acuerdo.
Una actitud que nos condujo al compromiso para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2011.
Fue por nuestra parte un claro ejercicio de responsabilidad.
Un valor que, nos tememos, escasea en estos tiempos.
Un ejercicio de responsabilidad que ha ofrecido el oxígeno necesario para la estabilidad en el momento de amenaza más seria hacia el sistema económico español que se ha conocido desde la transición.
Un ejercicio de responsabilidad que ha realizado el Partido Nacionalista Vasco.
Esto no nos evita seguir siendo calificados como “egoístas e insolidarios”. E, incluso, se da la paradoja de que el PP nos responsabiliza de las “maldades” de la política económica de Rodríguez Zapatero llegando nuestro compromiso solo al acuerdo presupuestario, mientras, al mismo tiempo, la realidad es también que el propio PP respalda y apoya la política económica del Gobierno Vasco que dispara el endeudamiento público y no está liderando la acción contra la crisis.
Demagogia e irresponsabilidad se dan la mano en esta actitud.


UN ACUERDO PARA LA ECONOMIA PRODUCTIVA.
“Primum vivere”.

Todos ustedes saben que la economía vasca ha tenido una dirección muy potente durante las tres últimas décadas. La política socio-económica de nuestros Gobiernos ha sido una de las herramientas que hemos mimado, atendido y desarrollado con mucho rigor desde el Partido Nacionalista Vasco.
A los resultados me remito.
Cuando el pacto PSE-PP nos arrinconó a la oposición aun habiendo ganado las elecciones, teníamos una tasa de paro por debajo de la media europea y un presupuesto público equilibrado. Nuestra decidida apuesta por la industria, por la economía productiva, por la certidumbre y la estabilidad fiscal, nuestros programas de impulso a la investigación, nuestro apoyo a la internacionalización de las empresas, nuestra política educativa y de formación laboral... han sido herramientas que han desarrollado con firmeza y decisión los sucesivos Gobiernos del Partido Nacionalista Vasco.
Hemos sido un reconocido laboratorio de innovación de la política económica a escala regional, como se ha acreditado en las instancias europeas e internacionales. Recientemente por la propia OCDE.

Hoy es preciso recordar que a finales de los años 80 Euskadi sufrió una crisis económica sin precedentes con el desmantelamiento de sus sectores industriales tradicionales, la sidero-metalurgia y la construcción naval. Las tasas de paro superaban entonces el 25% y alcanzaban a más del 60% de los jóvenes.
Entonces tuvimos que intervenir con cirugía. Y lo hicimos, aplicando programas de ajuste y reconversión de todo el tejido productivo.
El resultado fue que en algo menos de dos décadas fuimos capaces de reducir las tasas de desempleo hasta el umbral técnico del 5-6%.
Esta crisis que atravesamos hoy no es de mayor calado en la incidencia social ni tampoco en la estructura económico-industrial que la que conocimos hace 25 años. Entonces supimos remontarla con criterio y orientación, con un liderazgo político que tuvo un efecto movilizador de la energía social hacia el objetivo de la revitalización y la recuperación económica.

Este es un know how que hemos liderado y acumulado como País. Como País Vasco.
Conocimiento y actitud puesto que en los dos últimos años el PNV y las instituciones lideradas por el PNV se han ofrecido para colaborar en planes y medidas por el empleo y contra la crisis en Euskadi. Esa actitud de responsabilidad en España, también la hemos mantenido en Euskadi. Como ejemplo,... recientemente hemos propuesto un decálogo de medidas urgentes por el empleo en Euskadi. Hasta hoy,.. una vez más sin contestación.

Señoras y señores! Hoy, nos encontramos en la necesidad de avanzar unas nuevas bases para el futuro de la economía española. Y esta puede encontrar en el “modelo vasco” una referencia y un modelo de aplicación que ha acreditado unos positivos resultados y que ha obtenido un claro reconocimiento.

Estas han sido las claves que han primado en nuestros acuerdos de estabilidad institucional y presupuestaria. Claves de un nuevo modelo de desarrollo económico para el inmediato futuro. Esto es muy importante para nosotros, para todos, porque aquí es donde nos jugamos el futuro como sociedad, el progreso económico y la cohesión social.

Creemos que nuestra principal aportación consiste en el acuerdo para la reactivación económica desde la base de la economía real. La apuesta por la industria, la innovación y la internacionalización; la apuesta por la educación y la formación, por los estándares de calidad, por el rigor presupuestario... Estas son en definitiva las claves para la generación de negocio y empleo en el escenario económico global que compartimos.

TIEMPO PARA UN NUEVO TIEMPO
La necesidad de la participación política plena en Euskadi.

Es incuestionable que la “transición económica” que Euskadi ha conocido en las últimas décadas ha resultado muy satisfactoria en todos los órdenes. Coronamos dicha transición con unas buenas calificaciones que, estoy seguro, ustedes comparten. Reitero que los objetivos que hemos pretendido y las medidas que hemos adoptado pueden convertirse en referencia de enorme interés para la reorientación del futuro de la economía española. Estamos en disposición de aportar, con humildad, nuestro “saber hacer”, nuestra experiencia, con la convicción de que cuanto antes actuemos será mejor para todos.

Hasta aquí el “primum vivere”, pero seguimos siendo el Partido Nacionalista Vasco.
Y tenemos todavía mucho camino que recorrer en otro ámbito, en el más estrictamente político. Euskadi ansía la Paz y la normalización política, así definidos también en el Acuerdo de Ajuria-Enea de 1988.
Es indudable que, en este momento histórico, estamos asistiendo a una más que probable oportunidad de iniciar un “nuevo tiempo” en Euskadi. Desde hace exactamente 75 años nuestro país está sumido en la violencia. Primero fue la guerra civil, la represión y la dictadura. Y, solapándose con ella, el terrorismo de ETA que ha pervivido hasta nuestros días.

Hoy tenemos razones para atisbar un cambio de ciclo.
ETA lleva, de hecho, más de un año sin cometer asesinatos. ETA, incluso, se ha visto en la obligación de explicar y justificar su más reciente acción terrorista en Francia, como si no fuera con ella.
ETA lleva meses en situación de “tregua”, calificada desde enero como “permanente y de carácter general”.
Ustedes conocen mi determinación ante ETA, a la que no hay que reconocer nada y a la que hay que seguir exigiendo que abandone definitivamente las armas,... que abandone su historia de dolor, muerte y chantaje.

ETA ha declarado reiteradas “treguas-alto el fuego”. Pero, en esta ocasión, la denominada izquierda abertzale realizó el pasado día 7 de febrero una nítida defensa de las vías exclusivamente políticas y democráticas, haciendo suyo el rechazo expreso de la violencia, “incluida la de ETA”.
Nadie puede adivinar cuáles son las intenciones reales de ETA. Yo ni lo voy a intentar. Ahora bien, desde nuestro conocimiento cercano y directo, les puedo asegurar que esta declaración de la llamada izquierda abertzale es irreversible para la gran mayoría de dirigentes y simpatizantes de esta fuerza política. Es irreversible para la sociedad vasca,... porque quien ha rechazado públicamente la violencia para hacer política, no podrá volver a justificarla. Ese paso es irreversible.

Soy el primer practicante de la prudencia política ante la realidad del terrorismo en Euskadi. Hemos compartido decepciones recientes. Pero creo también que es importante que se actúe ante esta situación con altura de miras y visión de futuro. Exactamente de la misma forma que todos los Gobiernos han actuado ante oportunidades equiparables anteriores.

Quienes ejercemos la política no debemos, ante esta situación, sentarnos a esperar y ver. Nos corresponde actuar. Con discreción e información, pero actuar.

Las decisiones que ha adoptado la izquierda abertzale tradicional necesitan confirmarse y consolidarse. Esto solo se puede producir a través de la participación política. Han aceptado la ley de partidos y por lo tanto las puertas de la participación política plena deben abrirse para el conjunto de la sociedad vasca. Item más cuando la más reciente legislación electoral y de partidos contempla la posibilidad de actuar a posteriori cuando un partido inscrito en el Registro, sus afiliados o sus electos incurren en conductas incumplidoras de la ley.

Para el PNV no hay ninguna justificación para que no haya participación política plena en Euskadi. No hay motivos políticos que respalde la sociedad vasca, ni argumentos jurídicos para evitar la presencia legal de quien ha desterrado la violencia de su acción-justificación política. Es bueno y necesario que Euskadi tenga unas elecciones con plena participación política. Es imprescindible y debo decir que... ¡cuanto antes se produzca, mejor!.

La participación política plena es un tema sustancial para nosotros porque es un tema sustancial para el futuro de Euskadi.
Nosotros acordamos con el Gobierno español una serie de medidas presupuestarias... y nuestra colaboración desde un primer momento se ha basado también en la necesidad de tiempo político para afrontar la normalización política en Euskadi, la normalización en la convivencia democrática y la normalización en el ejercicio político de la voluntad de la sociedad.

Nuestra aportación ha sido la estabilidad, tanto económica como también política, porque somos conscientes de la necesidad y la oportunidad de un nuevo tiempo.
Esta oportunidad requería de tiempo y estabilidad política y el Partido Nacionalista Vasco los facilitó.

EAJ-PNV no entiende, ni puede entender que no se aproveche el tiempo y la estabilidad para avanzar en ese concepto mencionado de normalización política de Euskadi. Y la normalización política de Euskadi pasa por la participación plena en las próximas elecciones, en las que debería haber estado presente SORTU y en las que debe estar BILDU.
Es, llegados a este punto en este momento, una cuestión de confianza en las intenciones del Gobierno Español sobre el proceso de normalización política de Euskadi, y de convencimiento de que hay que intentar aprovechar el momento político actual.

Promover la decisión de impedir que Bildu esté en las elecciones cuestiona la apuesta política del Gobierno español por aprovechar este momento. Y para nosotros esta es una cuestión mayor.

Si lo he dicho muchas veces en relación a Sortu lo reitero en relación a Bildu, me queda la esperanza de que –aunque sea en el último minuto antes de la jornada electoral próxima- la decisión judicial sea la de la posible participación de dicha sensibilidad ideológica.

El principal objetivo de EAJ-PNV es el desarrollo pleno de Euskadi, de sus hombres y mujeres, es lo que queremos decir al decir “defender los intereses de Euskadi”. El domingo pasado, en el día de Aberri Eguna, me refería a los derechos y a las obligaciones. No sé si ni siquiera nos corresponde obligación en lo que en cuanto a Paz es responsabilidad de quien es pero, siendo que uno de máximos intereses de Euskadi es que se trabaje por conseguir la paz y la normalización hemos de ser conscientes de que, en este momento, la participación política plena en Euskadi es fundamental. Con no legalizaciones de fuerzas que han apostado por el uso exclusivo de las vías políticas y democráticas, y con el impedimento de participación de formaciones que por sí mismas son legales no se ayuda ni se normaliza Euskadi. Y el Partido Nacionalista Vasco, tras el tiempo ofrecido al Gobierno español para una actuación decidida también en favor de ese nuevo tiempo deseado para Euskadi, analizará el desarrollo de los acontecimientos próximos y actuará de manera consecuente en su relación con quien resulte no compartir su criterio.

Vivimos un momento en el que debe primar la altura de miras.
Pero nos encontramos con el “cortoplacismo” más absoluto.
Lo único que queda del “pacto antiterrorista” PSOE-PP es la Ley de partidos y la modificación de la Ley de Régimen Electoral. Eso es todo. Y permítanme que les diga que su utilidad práctica y real sigue siendo la misma que hace una década. Gracias a ese pacto se ha jugado a conveniencia con el sistema electoral, se ha alterado el mapa electoral de Euskadi. Gracias a ese pacto hoy hay en Euskadi un Gobierno sin programa, sin objetivos y sin identidad, sin el respaldo real de la mayoría de la sociedad vasca.
Reclamamos altura de miras, visión política. El futuro de Euskadi lo tenemos que escribir, salvo por autoexclusión, entre todos los vascos y vascas, y la llamada izquierda abertzale es una parte de esta sociedad.

Hace 35 años, y no querría que nadie -como en alguna otra ocasión reciente por haberlo dicho en este mismo Foro celebrado en Bilbao- interpretara lo siguiente fuera de contexto, una estricta voluntad política legalizó el Partido Comunista en España. Fue una decisión política audaz que contribuyó a la consolidación de la transición democrática.
Euskadi hoy necesita decisiones políticas para abrir un “nuevo tiempo”.
Creo que compartirán conmigo que estas decisiones no se pueden adoptar sin contar con la realidad política vasca. Y es evidente que, además del Partido Nacionalista Vasco, que la del Partido Socialista o la del Partido Popular o cualesquiera otras formaciones, Aralar, EA, EB, H1!, UPyD, Alternatiba, también la llamada izquierda abertzale es parte de esta realidad.

Por nuestra parte siempre hemos estado y estamos abiertos al Acuerdo. Somos los primeros interesados.



UNA NUEVA TRANSICIÓN POLITICA PARA EUSKADI.
“La actualización de los Derechos Históricos en un Estado plurinacional”.

Euskadi se acerca a una nueva transición, a la transición desde un escenario penetrado por la violencia terrorista a la democracia que todavía no hemos vivido en plenitud. Y de la misma forma que en España se abrió una etapa constituyente para dar paso a una nueva realidad institucional y política, también Euskadi va a tener que afrontar este reto. Deseamos y esperamos que a la mayor brevedad y, desde luego, deseamos poder hacerlo por primera vez entre todas-os.

Las claves políticas de este “nuevo tiempo” están escritas, la actualización de los Derechos Históricos y la asunción de la realidad plurinacional en el Estado.
Nos acercamos a un “nuevo tiempo”, un tiempo de política con mayúsculas que puede y debe contribuir a un nuevo futuro en paz y libertad para Euskadi.

Solo pedimos un esfuerzo de entender a la mayoría social vasca en la que, a buen seguro y en relación a esta cuestión, estarán también personas que se sientan más cerca del PSE y del PP que no sólo nosotros los nacionalistas.

Es necesario reivindicar la necesidad de entendimiento entre Euskadi y España. Entendernos desde la diferencia. No a los portazos. No a las leyes hechas desde España para Euskadi sin contar con Euskadi. Se puede y debe labrar un futuro distinto. Se puede y se debe reivindicar otra forma de hacer las cosas.
Si no, si se sigue pensando en el corto plazo, si España sigue pensando y actuando como si realmente Euskadi no tenga, por voluntad mayoritaria de sus ciudadanas y ciudadanos, su propia forma de ser y ver las cosas. Si España sigue pensando que se puede, sin coste alguno, hacer todo lo que se está haciendo en Euskadi, -jugando con las leyes, con los principios éticos, aplicando pactos impensables en otros lugares-,… las diferencias se ensancharán y tienen el riesgo de convertirse en simas.

Estoy convencido de que hay un espacio de entendimiento. Si huimos del “cortoplacismo” absoluto, ¡claro está!.
Es necesario reivindicar la política, la política con mayúsculas.
Favorecer una transición a un “nuevo tiempo” en Euskadi.
Esta es nuestra visión y es también nuestro compromiso. Siempre con la participación, el acuerdo y la democracia.
Euskadi la tenemos que construir entre todos y todas. Ahora tenemos una oportunidad. Esta es la llamada que hacemos. Esperemos que se atienda esta oportunidad para Euskadi.

El Partido Nacionalista Vasco es un partido que asume la responsabilidad, asume los riesgos y alcanza acuerdos. Pero el PNV siempre antepondrá los principios y el interés de Euskadi.

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