Iñigo Urkullu
19Ekaina
2010
19 |
Iritzia

"¡Las cosas claras!. Si no queremos que alguien vuelva a “aprovecharse” de la situación" Iñigo Urkul

Iñigo Urkullu
Ekaina 19 | 2010 |
Iritzia

Un año después del último asesinado por ETA en Euskadi y casi un año después de los últimos asesinados por ETA en el Estado español, la lucha contra el terrorismo y sus actuales derivadas siguen siendo utilizadas como arma arrojadiza, incluso, electoral.

En estos momentos, en los que arrecian todo tipo de conjeturas, creo necesario insistir en la constancia en los principios. Ante ETA, todos los demás "somos de los nuestros", todos sin excepción. En la sociedad vasca, los únicos que no son de los nuestros son los que pretenden imponernos su proyecto por la fuerza, y pretenden enmudecer y hacer desaparecer a todos los que no pensamos como ellos.

Sin embargo, uno a veces tiene la impresión de que algunos líderes políticos que, sin duda, luchan contra ETA, caen, asimismo, en la tentación de utilizar el hastío, hartazgo e inequívoco rechazo que el terrorismo provoca en la inmensa mayoría de la sociedad vasca para acusar de manera injusta a quienes defendemos una ideología y concepto de otra nación diferente a la suya. Utilización hasta la provocación de que en este último año, incluso, hayamos sido declarados "personas non gratas".

Reconozco que siento preocupación ante todas esas frases tan contundentes como absolutamente vacías de contenido como "se acabó la impunidad", pronunciadas -un día sí y otro también- por los mismos que han negociado con ETA o, quizás, lo siguen haciendo ahora.

Frases que tienen y han tenido en los inicios de este año pasado como único destinatario al PNV, a quien -sin atreverse a hacerlo directamente- han acusado y, cuando interesa, lo siguen haciendo, de tibieza frente a ETA.

Dicen que no al mismo tiempo que se dice que, "de ahora en adelante, procede cambiar la mentalidad antiterrorista por la mentalidad de paz". Lo dicen los mismos que han callado ante tanta acusación "gratuita" a EAJ-PNV. Dicen que no existe diálogo los mismos que dicen que serían partidarios de intentar ayudar a los sectores más posibilistas de la izquierda abertzale para que se impongan a ETA. Lo manifiestan quienes dicen "tolerancia 0", expresiones como la de "se acabó la impunidad".

Somos demócratas nacionalistas o nacionalistas demócratas, pero, tomando las palabras del Lehendakari en este año del 50 aniversario de su fallecimiento, si hubiera que optar, somos demócratas antes que nacionalistas. Lo hemos sido, lo somos y lo seremos.

ETA es la tragedia nacional de nuestro Pueblo. Que ETA termine es la prioridad entre las prioridades, la prioridad con mayúsculas.

Debemos trabajar, pues, por la deslegitimación ética, social y política del discurso del terrorismo y apelar permanentemente a quienes hasta ahora se niegan a decir bien alto que la violencia y la política son incompatibles y, por lo tanto, iSe acabó!.

La paz necesita también el debilitamiento argumental de los violentos, incluido el de quienes les apoyan con su silencio, y para eso es necesario avanzar en la deslegitimación ética, social y política señalada. Es necesario también abordar políticas que hagan que el discurso "victimista" utilizado por ese entorno no tenga razón de ser.

"Derrota" vs diálogo o silencio y firmeza en los principios

Es absurdo oponer final dialogado a la "derrota" de ETA, porque "derrota" y final dialogado no son en sí mismos contradictorios.

A estas alturas, casi produce sonrojo tener que recordar que esto no es una guerra entre dos bandos. Porque a un lado está ETA y en el otro, el propio Pueblo Vasco.

La violencia, el terrorismo en ETA es su único objetivo. Y sólo obedece, pues, al "todo vale" de quienes pretenden imponer por la fuerza su ley a la sociedad vasca. En ese sentido, sólo cabe su final, porque en ningún caso contemplamos la "derrota" de la otra parte de la contienda, que no es otra sino el propio Pueblo Vasco, ni tampoco contemplamos ningún entendimiento político con ETA y su mundo a cambio del cese del terrorismo, porque también eso sería una "derrota", total o parcial, del propio Pueblo Vasco y su convivencia democrática o de los partidos políticos.

Las cuestiones políticas deben ser dialogadas, negociadas y resueltas únicamente entre los representantes legítimos de la voluntad popular. Siempre hemos estado en contra de Ley de Partidos. Y, sobre todo, de su utilización arbitraria. De su utilización por el Estado, que la ha convertido en un instrumento electoral. Y también por parte de la "Izquierda Abertzale", que ha coqueteado con su aplicación de manera utilitarista. Utilizando el victimismo. El debate no es ya si la "IA" debe o no estar en las elecciones. El dilema está en la exigencia social de que, bien arrastren a ETA a su final o que se despeguen definitivamente de ella.  

 

Y en este sentido, el diálogo con los terroristas queda reservado a lo que, al menos para el PNV, siempre ha estado, es decir, a lo que se ha venido en denominar "cuestiones técnicas" que afectan al futuro de los presos, exiliados y material diverso para la práctica de la violencia. Se trata de un diálogo que sirviera para certificar el "cierre definitivo de la persiana". De ahí, que dicho supuesto final dialogado podría ser posible sólo y si sólo los terroristas no sólo manifestaran, sino demostraran por sus hechos una actitud clara de poner fin a la violencia.

A estas alturas, para que se produzca un final dialogado, sólo cabe la decisión unilateral e incondicionada de ETA y su mundo para declarar la incompatibilidad absoluta de la violencia y la política, y, en consecuencia, el final del terrorismo. Sólo a partir de una situación de ese tipo, y tras la sanción correspondiente de los representantes legítimos de la voluntad popular residenciados en el Parlamento, sería posible un diálogo que certificara el "cierre definitivo de la persiana".

La eficacia del diálogo está, por lo tanto, directamente relacionada con el final definitivo de ETA.

La responsabilidad de la persistencia de ETA y del sufrimiento que directa e indirectamente provoca es única y exclusiva de ETA y, en otra medida, del mundo que le rodea que todavía no se ha plantado para decir un "hasta aquí hemos llegado" de manera clara. Sólo ellos pueden activar el interruptor que desactive su "circuito", y al mundo que le rodea, al mundo de la izquierda radical abertzale debemos exigir que haga que pulse ese interruptor o que decidan entrar en otro "circuito".

El problema u obstáculo que debe superar la izquierda radical abertzale se llama ETA, y la misión histórica que le corresponde no es otra que apagar el interruptor, o lo que es lo mismo, desarmar a ETA. Se lo deben al Pueblo Vasco.

Ahora, en un momento en el que se vuelve a hablar y especular sobre los procesos en ETA y sus posibles pretensiones, carece de sentido debatir públicamente, menos polemizar, sobre el final dialogado de la violencia, precisamente porque éste sólo puede plantearse ante un "se acabó" inequívoco y definitivo de ETA, algo que no sabemos ni si se vislumbra en un horizonte cercano, pese a que también alguno -ya nos gustaría saber en base a qué datos- esté diciendo que el partido con responsabilidad de gobierno en Euskadi y en España no puede quedarse de brazos cruzados ante la posibilidad de que esté a punto de producirse un acontecimiento de "gran trascendencia histórica".

Ojala. Pero lo cierto hoy es que pasamos de un día a otro del planteamiento de un posible anuncio en breve de un "alto el fuego permanente y verificable" a que también el PNV seamos emplazamos a "decir a Madrid que la negociación es la única opción". Pasamos de que unos digan "hay más razones que nunca para la lucha armada, pero menos condiciones objetivas y subjetivas que nunca para ella", a que otros, los mismos que los del "acontecimiento", digan que "los radicales abertzales no han cambiado y sigan defendiendo la violencia terrorista" y que la apuesta de los radicales abertzales -la de los anteriormente reflejados "sectores más posibilistas de la izquierda abertzale"- es una "apuesta coyuntural". ¿No es mejor estar callados?      

Volver a "enredarnos" en las suposiciones y su interpretación y/o en la polémica pública sobre "diálogo sí / diálogo no", "acontecimientos, anuncios, apuestas"... sólo interesa a quien necesita algún tipo de cobertura, ya por los apoyos políticos o silencio hasta ahora de los violentos, de aquellos que pretenden una vez más enredar y sacar la cabeza, y a quienes están empleados en aparentar ser más firmes y contundentes que nadie en la lucha contra el terrorismo.

Quienes, haciendo caso omiso de todas las oportunidades que han tenido a su alcance, se han encerrado en una burbuja de la que sólo tienen una salida: han de ser conscientes de ello, es decir, que ellos decidan y manifiesten "¡Se acabó!".

Hoy, un año después del último asesinato en Euskadi y casi un año después de los últimos asesinatos en el Estado español, han de ser conscientes de que no van a tener ningún contexto de contrapartidas políticas.

Pero sólo se convencerán de esto si todos los demás aparcamos cualquier dinámica de especulación, de utilización interesada del terrorismo y de la asociación de aspiraciones políticas legítimas al hecho terrorista.

Es curioso el enredo en el que se halla un partido que tiene la responsabilidad máxima en el Gobierno vasco y español haciendo compatible discursos tan opuestos, según se ha referido ya. Alguna explicación de lo que está sucediendo se nos debe a la sociedad vasca, a los partidos políticos y a EAJ-PNV en particular. Hemos apoyado todos los procesos y hemos recibido el "pago" de unos y de otros. Estamos en contra de ETA y en contra de la Ley de Partidos. Y resulta que, ahora, un año después de que planteara al Lehendakari lo que insistentemente hemos reclamado: "Paz, deslegitimación de ETA, apoyo a las víctimas del terrorismo y compromiso con el respeto a los derechos humanos para todas las personas, así como impulso a políticas de distensión"; un año después de que varias veces hubiera insistido en la disposición a un análisis y diagnóstico compartido sobre el terrorismo y la política, nos desayunamos públicamente, sin "cocina" previa con la apelación a un "pacto vasco sobre presos y la legalización de Batasuna" por los mismos que no hace un año decían que ni aunque Batasuna condenara la violencia volvería a ser legal. Si no queremos que alguien vuelva a "aprovecharse" de la situación, ¡las cosas claras!.

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