Jose Ramon Beloki
07Iraila
2009
07 |
Iritzia

Alerta otoñal en torno a la I+D+i

Jose Ramon Beloki
Iraila 07 | 2009 |
Iritzia

Jose Ramon Beloki

Iritzia

Noticias de Gipuzkoa


Este es un artículo que pretende alertar sobre algunas cosas que van a ocurrir estos próximos meses y que tienen que ver con eso que llamamos Investigación, Desarrollo e Innovación) I+D+i. En Euskadi y en España.

Alguien podrá decir que alertar, ahora y aquí, de forma preventiva, lleva riesgos de arbitrariedad. Soy consciente de ello. Pero tengo también el convencimiento, basado en no pocos datos, de que estamos viviendo un tiempo en el que es especialmente necesario levantar la voz y dejar sentadas algunas reflexiones, antes de que sea tarde.

Mi primera reflexión es la de que con la entrada del nuevo gobierno en Euskadi, y con la inevitable preocupación que nos ha asaltado a todos con la crisis económica, el tema de la I+D+i parece haberse difuminado notablemente tanto en las agendas mediáticas como en las político-administrativas. El notable esfuerzo desarrollado por Pedro Luis Uriarte y por Innobasque, apoyados por el Gobierno de Ibarretxe, en los últimos años, para establecer una agenda fuerte y decidida, tanto en la administración, como en las empresas como en el conjunto de la sociedad a favor de la investigación, del desarrollo y de la innovación, parecen, hoy mismo, idos a menos, si no simplemente desaparecidos.

Lo que a algunos al menos nos preocupa, y mucho. En efecto, una agenda y una apuesta claras y decididas por la I+D+i siguen siendo ahora mismo igual de importantes, si no más, e igual de urgentes, nunca menos, para el desarrollo de Euskadi, sea quien sea el Lehendakari y sea cual sea la situación económica, de lo que lo eran en los pasados cuatro años en orden a la segunda y necesaria transformación económica de este País. No hay otra forma de avanzar hacia el futuro, como, por otra parte, no están mostrando con evidente claridad, los rasgos específicos especialmente negativos que la crisis económica muestra en la economía española. No hay otra forma de hacer frente a la crisis y de avanzar hacia el futuro, si no es apostando incluso con más intensidad que en el pasado reciente, por eso que se llama la Investigación, el Desarrollo y la Innovación.

Esta difuminación de la preocupación, su práctica desaparición de las agendas públicas pueden responder a diversas causas. A determinadas urgencias y a determinadas operaciones políticas. Responden, en todo caso, en alguna medida, a la falta de sensibilidad y claridad necesarias que hacia estos temas ha mostrado hasta ahora el Lehendakari López, quienes le han aupado a la Lehendakaritza, y su Gobierno.

De ahí la primera alerta: no deberían, ni el Gobierno Vasco ni el Gobierno español, cometer el error de minusvalorar este tema con relación a los presupuestos del año próximo, 2010. Ni debiéramos, claro está, desde el PNV mirar para otro lado en este tema.

Segunda alerta: El nuevo Gobierno Vasco debe clarificar su postura, mejor hoy que mañana, no sólo sobre la importancia presupuestaria del mismo, sino también sobre el modelo de Ciencia y Tecnología (o de I+D+i) que pretende impulsar en los próximos años. Esto, en caso de que vaya a variar la herencia que ha recibido. Y si no lo va a hacer, debe aclarar que va a seguir con el modelo anterior (retoque arriba, retoque abajo) para que evite incertidumbres que en este campo, sin necesidad de la intervención política, son de por sí sobradas.

En concreto, en este campo, este Gobierno tiene que aclarar, al menos, los siguientes temas:

Uno: Qué va a hacer, cómo va a proceder, con un hecho político administrativo nuevo, en el ejercicio presupuestario del 2010: la incorporación a los Presupuestos de este año de la transferencia de I+D+i, que, gracias a la gestión presupuestaria del PNV en Madrid, se realizó el pasado año, y que supuso una financiación anual que supera los 86 millones de euros. ¿Va a sumar al esfuerzo presupuestario que se venía haciendo por parte de la Administración Vasca cuando no había tal transferencia? ¿A qué va a dedicar ese incremento? ¿A algún nuevo programa? ¿A infraestructuras de I+D+i, por ejemplo?

Dos: Debe aclararnos, también, cómo va a organizarse él mismo para gestionar los temas de I+D+i. ¿Van a estar en manos de la Consejería de Industria, como hasta ahora? ¿Van a pasar a manos de la Consejería de Educación? ¿Se van a repartir los temas y los dineros? ¿Qué piensan hacer con el Consejo Vasco de Ciencia, Tecnología e Innovación? ¿Qué con Innobasque? ¿Qué programas va a poner en vigor?

Tres: A caballo entre ambos puntos anteriores, tiene que aclararnos, también, cómo va a proceder en el caso de lo que la Ministra Garmendia ha calificado de "Subsede" del frustrado Centro de Neutrones por expalación de Bilbao. Tiene que aclarar este tema de forma particular, porque evidentemente no estamos ante un tema "más", ni por el volumen del dinero que supone (90 millones del Gobierno Vasco más 90 del Gobierno central, según Cristina Garmendia), ni por el desconocimiento y perplejidad en los que Gobierno Vasco y Gobierno español tienen no ya a los políticos (incluso a quienes somos corresponsables de la decisión original allá por el año 2006) sino, lo que es peor, al propio mundo empresarial, científico y tecnológico de Euskadi.

Este Gobierno debe saber que nos tiene alertas. A muchos. Lo estaríamos en todo caso. Pero lo estamos de forma especial quienes tenemos, aunque no sea más que por edad, la experiencia y conocimientos administrativos suficientes (aquí en Euskadi y allí en Madrid) para saber que lo que se hace y pone en marcha en el arranque de una legislatura es especialmente importante y está cargado de futuro. En efecto, según se tome por parte del Gobierno Vasco una decisión u otra, y se echen a andar las cosas de una u otra manera, las consecuencias de lo que se haga aparecerán y se acumularán año tras año con toda probabilidad y pesarán lo que no está escrito, si no se acierta ahora.

Tres cuartos de lo mismo cabe decir, mutatis mutandis, sobre el Gobierno español, aunque evidentemente éste no se encuentra exactamente al arranque de una nueva legislatura. Pero algo de eso tiene este otoño para el Gobierno de Zapatero, que, ahora mismo, no se sabe con seguridad si va o viene.

Aplicando al caso, va siendo hora de que la ministra Cristina Garmendia defina de una vez su postura respecto a la tan anunciada como aplazada Ley de la Ciencia o la Tecnología (o como quiera que se le llame finalmente) y todo lo que ello conlleva, por ejemplo de colaboración entre Gobierno central y autonómicos, según ella misma nos lo ha repetido por activa y por pasiva.

El recorrido administrativo-político de Cristina Garmendia ha estado lleno de sobresaltos, como es sabido, desde que arrancó esta novena legislatura. Arrancó con aquellas expectativas de relumbrón de un ministerio nuevo, único para la Universidad y la Investigación, que volvía a ponerse en funcionamiento. La situación, tras año y pico, es bien distinta: Ha visto su Ministerio recortado por lo que la competencia en temas relacionados con la Universidad se refiere, y se mueve hoy con un paso más bien anodino, y poco exigente, como lo demuestra el hecho de que se trate de un Ministerio del que se puede echar mano con excesiva comodidad a la hora de los recortes presupuestarios, etc.

Las expectativas de arranque se han desinflado. Lo que, antes o después, no dejará de pasar facturas. No me refiero en concreto, ahora, a las facturas políticas, sino a las que afectan al rodaje eficaz y eficiente y a la progresiva consolidación de un sistema, que como el de la I+D+i, es tan clave para el desarrollo futuro como débil en el presente y que tan dependiente es, ahora mismo, del papel que representen las administraciones públicas.

De ahí la razón de ser de esta alerta otoñal. Es necesario estar especialmente atentos a los proyectos presupuestarios del Gobierno de López y de Zapatero, cada cual en su ámbito de competencias. Por un lado, para ver cómo pueden ir las cosas en el futuro, en Euskadi -en los cuatro años que le quedan a López- y en España- en los dos de ZP- . Por otro, para saber sí, además de soportar la crisis económica actual, vamos a ser capaces de salir de la misma, en tiempo razonable y con la cabeza alta.

Si todo otoño tiene su qué, éste más. Atentos, pues, todos. Y no me refiero sólo a los políticos. Debiera estarlo, no menos, el mundo empresarial. Y, claro, el mundo propiamente científico y tecnológico. Y, ojalá, todos. Es el futuro de todos el que, en efecto, está en juego.

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