El Estatuto de Autonomía de Gernika, que una gran mayoría de vascos interpretó como un pacto de convivencia política, sirvió en 1.979 a un triple objetivo: enmarcó el reconocimiento político del (re)acceso al autogobierno del Pueblo Vasco, configuró un modelo de relación político entre Euskadi y el resto del Estado y definió el establecimiento de poderes o competencias que correspondían a las instituciones vascas. Pero su desarrollo y cumplimiento fue mutilado por los gobiernos del PSOE y del PP. Desde 1.996 hasta hoy el agotamiento del proceso de traspasos ha sido evidente, a excepción de algunos acuerdos como la ampliación del Concierto Económico o la financiación de la Formación continúa...
El Gobierno Central basándose en un informe de la Secretaría de Estado de Organización Territorial que se amparaba a su vez en sentencias del Tribunal Constitucional, afirmaba taxativamente la imposibilidad de concretar las transferencias pendientes con más calado (como son las que tienen relación con Trabajo y Seguridad Social) "...por ponerse en peligro el principio de igualdad de todos los españoles, la unidad del sistema de la Seguridad Social y el principio de "Caja Única" siendo la Seguridad Social el instrumento que garantiza la igualdad de todos los españoles..." El PSOE también rechazó la pretensión del Gobierno Vasco de asumir el régimen económico de la Seguridad Social por la vía del Concierto Económico por "insolidaria" al romper la Caja Única. Ciertamente este bloqueo ha impedido que el Gobierno Vasco haya asumido las Políticas Activas de Trabajo. En resumen, la actuación política de los distintos Gobiernos del Estado tanto de la mano del PSOE como del PP ha ido encaminada sistemáticamente a homogeneizar el proceso autonómico vasco con el del resto del conjunto de las autonomías. Y como consecuencia de ello, el Estatuto de Gernika contemplaba competencias que no podían ser ejercidas tanto porque el Gobierno del Estado no las transfería, como porque se iba produciendo un progresivo quebranto competencial fruto de Leyes Básicas y de recursos ante los tribunales. Es decir, el "café para todos" que implicaba esta homogeneización, vaciaba gravemente de contenido las potencialidades del Estatuto, porque además de que rompía con la concepción de un pacto bilateral entre Euskadi y el Estado, no consideraba la distinción que el propio marco jurídico vigente realiza entre nacionalidades y regiones y, porque en definitiva, de este modo, soslayaba las especifidades propias de nuestro Estatuto respecto a otros, suponiendo ello un quebranto unilateral y grave del pacto estatutario. En definitiva, nos encontrábamos ante un proceso estatutario y transferencial que quedaba muy marcado por la coyuntura política del momento, en el que se iba desvirtuando el carácter de pacto inicial y sobre el que los poderes del Estado realizaban legislaciones para recuperar o retener toda la capacidad decisoria posible.
Pues bien, lo que hasta ayer no era posible, hoy sí parece serlo. Las transferencias pendientes, aquellas imposibles de ser transferidas, hoy, dicen, sí están bien encaminadas de la mano del Lehendakari López y el ministro Chaves. Hoy toca de nuevo transferir lo que en treinta años se impidió por parte del PP y del PSOE. ¿Hoy toca retomar aquella bilateralidad? Alguien pensará que la cabezonería, cerrazón, radicalidad, delirio de los líderes nacionalistas vascos en el Gobierno impedía actuar con sentido común y responsabilidad institucional a Madrid. Otros pensamos que dichos nuevos acuerdos, y que la ejecución de transferencias hasta ahora vedadas, se darán, devaluadas eso sí, porque parte de los interlocutores han cambiado.
Hoy, las partes que conforman la interlocución entre los gobiernos discurren por la política con registros de "visión de Estado", son del mismo partido y entre ellos, lógico y natural, se entienden bien, tan bien que uno de los interlocutores, el del Gobierno Vasco, está donde está, por la ayuda de otros nacionalistas españoles, pero esta vez de derechas. Entiendo, cómo no!, que defiendan la nación española, que pretendan la uniformidad en la piel de toro y el café para todos... recíprocamente sólo espero que ellos también entiendan que para otros la prioridad nacional pueda ser otra. Lo que no es de recibo es que después de treinta años de un Estatuto incumplido sistemáticamente y sujeto al albur de coyunturas políticas e intereses partidistas del PSOE y del PP se tenga ahora el tupé de arrogarse dosis de flexibilidad, templanza aquilatadas, responsabilidad institucional...para intentar justificar lo injustificable: nada más y nada menos que decidir que ahora sí toca completar el Estatuto. En fin, un despropósito para con un proyecto, como fue el Estatuto, que pretendió perfilar un pacto entre iguales y diseñar en consecuencia un acuerdo bilateral entre España y Euskadi.
Si saco a colación ahora que el Estatuto de Gernika fue un verdadero pacto político y que se incumplió, lo hago únicamente para señalar cuál es el camino que no conduce a ninguna parte: el de la unilateralidad y la imposición, el de la judicialización del autogobierno o su utilización como moneda de cambio, cuando no su laminación pura y simple. La renovación de aquel gran acuerdo sólo puede llevarse a cabo en mi opinión si nos apoyamos en las previsiones más singulares del Estatuto, en la relación de igualdad que establecía, en la bilateralidad hacia la que apuntaba como procedimiento para dirimir los eventuales desacuerdos ¿Pero, cuál es el futuro del desarrollo estatutario? Tres pinceladas que ilustrarían, creo, lo que el "cambio" nos deparará.
Primera pincelada: El 16 de junio, la Secretaria General de Empleo Maravillas Rojo en una intervención en la Tribuna del CES en Bilbao, afirmó en referencia al proceso de la transferencia "que ya se habían iniciado las conversaciones con el Gobierno Vasco en distintos ámbitos", aseguró que "se está trabajando bien para identificar la situación, los recursos y las posibilidades" y recordó que "la voluntad es que la transferencia sea una realidad para principios de 2010". No quiso pronunciarse sobre la metodología a utilizar, pues "pertenece al ámbito de las negociaciones entre los dos ejecutivos...hay que esperar". Segunda pincelada: Ese mismo día, el Consejero de Interior Ares y el Ministro Rubalcaba, se reunieron para abordar la cooperación entre los diferentes cuerpos policiales y la participación de la Ertzaintza en suelo francés, pero finalmente no abordaron la integración de la Ertzaintza en el espacio Schengen. Las aludidas dificultades no provienen, como se dijo, de las autoridades de Francia, sino que dependen y están al albur de la voluntad del Gobierno de España...y estamos hablando de una reclamación secundada por el Parlamento con el apoyo del mismo PSE. Tercera pincelada: El 17 de junio, la Portavoz del Gobierno, Idoia Mendía, se reunió con la Secretaria General de Instituciones Penitenciarias Mercedes Gallizo. Tras ese encuentro se esgrimió la política antiterrorista como razón para renunciar a esta transferencia. Aunque posteriormente la misma Portavoz, en sede Parlamentaria y en la Comisión correspondiente, afirmaba que "el pleno e íntegro desarrollo estatutario supone una obligación política y jurídica", y recalcaba que "nada impide profundizar en el autogobierno más allá del estatuto actual, siempre que ese cambio se base en un acuerdo suficientemente amplio, el entendimiento y la lealtad institucional". Afirmó que "el objetivo para este mandato pasa por culminar el desarrollo estatutario y por si a alguien le cabe alguna duda, apostamos por todas las competencias, no renunciamos a ninguna". Pues bien, visto lo visto, oído lo oído, y tiempo al tiempo, seré educado al referirme a lo que espero a futuro: intuyo manipulación del pasado, falta de respeto a la verdad, más incumplimiento estatutario, más café para todos y satisfacción en el PP. Pues eso.