Iritzia
06Ekaina
2009
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Euskadi en Europa, a todos los efectos

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Ekaina 06 | 2009 |
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Europa significa para los vascos situarnos en el umbral de transformaciones de  todo tipo, de retos, de nuevos horizontes y posibilidades. Transformaciones, retos, horizontes y posibilidades que suponen tanto eventuales oportunidades como potenciales replanteamientos tácticos para un nacionalismo democrático como el vasco, que se esfuerza en preservar y en desarrollar una identidad y una nación vasca  abierta, dinámica y acorde a la evolución de los tiempos. Para nosotros, nacionalistas vascos, hombres y mujeres del PNV que nos presentamos a estas elecciones europeas con CiU y otros en una coalición llamada COALICIÓN POR EUROPA, es fundamental analizar esas transformaciones, esos retos, esas nuevas posibilidades y esos nuevos horizontes tanto para ser conscientes de nuestros propios límites en los nuevos contextos que emergen, como para poder ser capaces de trazar con astucia e inteligencia nuestro propio camino a recorrer en aras del objetivo a alcanzar como nacionalistas vascos que somos: el objetivo de una Euskadi autogobernada a todos los efectos y en plano de igualdad con todos los demás miembros de la UE.

El objetivo no es otro que el poder dejar a nuestros hijos/as una sociedad vasca, una Euskadi en un mejor estado de construcción nacional y de desarrollo social  que el que heredamos allá en su día, aspiramos, y está en juego, la inserción de Euskadi en Europa a todos los efectos, una Euskadi que mire más hacia el norte y menos hacia el sur, más hacia Bruselas y Estrasburgo y menos hacia Madrid. Creo sinceramente que junto al logro de la paz en esta tierra y la desaparición de ETA, éste es uno de los mejores legados que podemos transmitir a las generaciones que nos relevarán. Por tanto, el proyecto europeo y nuestra participación en dicho proyecto desde la misma Euskadi, desde la misma patria de los vascos, es una de nuestras fundamentales aspiraciones. Creemos y aspiramos en una Europa en la que la ikurriña esté izada y presente junto a las demás enseñas. Creemos y aspiramos en una Europa en la cual Euskadi, la nación vasca, sea contemplada y respetada a todos los efectos, y nosotros, vascos y vascas aportemos nuestro granito de arena a ese patrimonio común. Esa es la razón por la cual estaremos siempre a favor de todos los avances que se hagan en esa dirección, por muy pequeños, exasperantemente lentos e incluso discutibles que sean. Es positivo que Europa tenga, entre otras cosas, una moneda única, y que en consecuencia podamos comprar en euros tanto en Finlandia como en Alemania, tanto en Iparralde como en Hegoalde. Es positivo que avancemos hacia una política exterior europea común y dar pasos hacia un espacio judicial y de seguridad también común. La eliminación de las barreras físicas entre los estados, la desaparición de las barreras aduaneras, la perdida de competencias de los estados en el marco de la Unión Europea, el impulso de los programas de cooperación transfronteriza, y las promoción interregional promulgada en Bruselas nos abren nuevas oportunidades, inesperadas hasta hace poco, ofreciendo nuevas fórmulas de cooperación entre territorios vascos de las dos orillas del Bidasoa.

En ese sentido y hace muy pocos días la candidata del PNV Izaskun Bilbao Barandika defendía en el puente de Santiago, puente que hoy une (antes bien que lo separaba, no lo olvidemos!!) Irún y Hendaia,  "que la CAPV, Navarra e Iparralde son una comunidad de personas, de intereses y de culturas que reúnen las condiciones para ser una eurorregión que les permita integrarse de manera natural y con fuerza en los proyectos que miran hacia Europa" y añadía "que las prioridades de mi formación son el reconocimiento legal y político de la cooperación transfronteriza e interregional y el impulso de programas de desarrollo". Manifestaciones realistas, europeístas, transfronterizas donde las haya y muy a tener en cuenta a pesar que en los medios de comunicación no han tenido, a mi modo de ver, el reflejo merecido. He ahí la razón por la que creemos en una Europa sin fronteras. No queremos espacios con más fronteras, las hemos sufrido demasiado como para dejar nuestro destino en sus manos y en las de los estados-nación. Es más, desearíamos poder ver desaparecer todas las fronteras que todavía existen. Es por ellos que creemos en un espacio común, un espacio que respete todas las naciones, un espacio que respete todos los pueblos, todas las regiones, todas las culturas y todas las lenguas que existen en su seno.

La Europa que se está construyendo, aunque sea a trancas y barrancas, nos ofrecerá nuevas vías, nuevas posibilidades, nuevos horizontes, también nuevos retos, y nuestro proyecto como abertzales entrará totalmente de lleno dentro de las posibilidades y los escenarios que el nuevo marco europeo nos abre. La presencia vasca en Europa no es nueva, viene de lejos y ha discurrido con solera difícil de ser negada, José Antonio Agirre, primer Lehendakari del Gobierno Vasco, Manuel de Irujo, Landaburu, Rezola y otros muchos prohombres del PNV fueron, no sólo testigos, sino sujetos activos de los primeros pasos a favor de una Europa unida después de finalizada la cruenta segunda guerra mundial. Ciertamente, como cualquier otro reto, el proyecto europeo obligará también a una reformulación de los niveles de decisión y del marco de relaciones, más o menos difíciles, que Euskadi mantiene con su entorno. Se abren perspectivas, quizás complejas, pero no por ello menos interesante y apasionantes para este horizonte de construcción de una euro-región vasca real para el siglo XXI, es el "Zazpiak Bat" y la "Burujabetza" moderna del siglo XXI. Formando parte de Europa, los vascos y las vascas queremos aportar y contribuir a la construcción de un espacio de convivencia multicolor que se enriquece de la diversidad de las naciones, de las cultura, de las lenguas y de las diferentes nacionalidades que se encuentra dentro de ella. Identidad y globalización, Euskadi y Europa, son dos caras de una misma moneda. Para navegar, bien lo saben los marinos y pescadores, es fundamental tener un "referente" llamado  ancla. Hay que mantener la referencia, la identidad vasca, sí, pero no de cualquier manera, no paseándola cada día como un slogan de un combate resistencial y agónico, sino enriqueciéndola y ampliando sus bases para que pueda ser un proyecto compartido por muchos y muchas y no un simple refugio de trinchera. Un referente, la identidad vasca, un asidero y un ancla que permita no perder los orígenes y la razón de ser en el mundo global. Porque Europa no se construirá sólo con estados, se construirá con la contribución de pueblos como el vasco, con las aportaciones de naciones sin estado como Euskadi, con la visión más pegada a la realidad de las "regiones" europeas y  desde la cercanía a la ciudadanía.

A los vascos del PNV nos contemplan 76 años desde aquel segundo Aberri Eguna de 1.933 convocado en San Sebastián por el PNV bajo el lema de "Euskadi-Europa". La plena compatibilidad de la reivindicación de la nacionalidad vasca y la universalidad era subrayada por el PNV ya entonces, consciente de la importancia de utilizar las plataformas internacionales como caja de resonancia de su reivindicación nacional, y con la esperanza de contribuir a la formación en Europa de una conciencia que posibilitase, en un futuro que no se vislumbraba cercano, "ir amoldando la organización política de los estados al hecho natural de las naciones, y al respeto de todos los derechos inherentes a las distintas personalidades de los pueblos" .

Ante las urnas, pienso que lograr la voz directa de Euskadi en Europa es clave, y considero sinceramente,  que esa voz puede y debe de venir de la mano del PNV.

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