la selección vasca de fútbol ha ido haciendo un recorrido, de la mano de la Federación Vasca de Fútbol en la etapa de la andadura democrática, en su lucha por su reconocimiento internacional y por poder participar en las competiciones internacionales. Y es que no deberíamos olvidar que las selecciones, desde el punto de vista formativo y organizativo, representan a las federaciones, sin perjuicio del sentimiento identitario que podamos tener todos los vascos y vascas tras la selección vasca que representa a todos los territorios de Euskadi- Euskal Herria.
Ya el Parlamento Vasco se ha manifestado en repetidas ocasiones a favor de que la selección vasca tenga reconocimiento oficial a nivel internacional y pueda competir, por lo tanto, en competiciones internacionales. También lo han hecho así el lehendakari, el Gobierno Vasco y, como en nuestro caso, el PNV, en numerosas ocasiones.
Precisamente, por esa trayectoria tendríamos que plantearnos si la manipulación política al margen de los ámbitos regulados por la Ley Vasca del Deporte que afectan a la Federación Vasca de Fútbol, no es un paso atrás, desde el punto de vista de que los contrarios a esta reivindicación de selección vasca nacional, es decir, el Gobierno español y la Federación Española de Fútbol, vean confirmado su planteamiento en el sentido de que la selección española es la única representante del Estado español a nivel internacional. Las selecciones no representan a los estados -suficientes ejemplos de ello hay por el mundo en diversas disciplinas y modalidades deportivas- sino a las diferentes federaciones, con independencia del sentimiento nacional que pueda haber detrás de ellas.
O cabe otro planteamiento -si es que es cierta la preocupación expresada por los firmantes del texto- que es el que me lleva a poner en cuestión el contenido expuesto en el comunicado que ha presentado este número de jugadores relacionado. Proponen la creación de una nueva federación a nivel nacional (¿contando con la opinión de los navarros e ipartarras?), lo que nos conduciría a un largo y difícil recorrido, en caso de que el mismo sea posible en la actualidad y, en todo caso, el camino recorrido para la oficialidad de la selección vasca de fútbol no haya servido para nada. Ni parece que han servido las causas para las que se han destinado los beneficios de los encuentros celebrados con la denominación de Euskadi. Lo que se plantea, pues, como un paso adelante a favor de la oficialidad de la selección vasca de fútbol, llámese Euskadi o Euskal Herria, ¿no es realmente un gran paso atrás, es decir, desandar un camino ya iniciado? Lo que comienza como un debate sobre el nombre de la selección, termina planteando una nueva Federación de Fútbol de los siete territorios. Es así como se ha planteado. Ahora bien, así las cosas, ¿es éste el objetivo real de los firmantes? ¿Obedece a su voluntad y compromiso o, hay algo más?
El debate no es Euskadi o Euskal Herria. Yo siento un gran afecto por el término Euskal Herria, pero eso no puede llevar a crearme un desafecto sobre la palabra Euskadi, con todo lo que ha significado, significa y significará en este país, pueblo y nación. Euskadi y Euskal Herria son términos patrimonio de este pueblo y los tenemos que cuidar por todo lo que han significado y significan en nuestra historia. Parece mentira que estemos debatiendo este asunto. Como comentaba la portavoz del Gobierno Vasco, para representar a nuestro pueblo en las competiciones internacionales se utilizan muchos nombres, y el que se ha utilizado siempre en el caso del fútbol es el de selección de Euskadi. Repito, el debate que plantean estas personas no es el de Euskadi o Euskal Herria.
El fondo de la cuestión es la necesidad de algunos de conectar con la sociedad mediante "banderas de enganche" sentimental.
Sigamos trabajando el tema realmente importante, la oficialidad de las selecciones vascas, no vaya a ser que distraigamos la atención por intereses que nada tienen que ver con el objetivo ansiado por todas las sensibilidades que ahora dudan del nombre. Entiendo que los intereses que promocionan estos debates -si es que son ciertos- están mucho más en sintonía con la teoría de empezar la casa por el tejado, lo primero el nombre y después ya buscaremos el proyecto. Han mezclado política y deporte de una manera perversa, por lo cual me siento en la libertad de responderles de la misma manera. Si Euskadi hubiera sido gestionada por esos mismos intereses, ahora no tendríamos ni Ertzaintza, ni Osakide- tza, ni nada.
Importa, sí, el nombre en función de quiénes y qué intereses se esconden tras esta iniciativa (porque, lo siento, no me creo que todos los firmantes sepan ni qué ni porqué estaban firmando el comunicado).
Pero ateniéndonos al objetivo, lo importante es el sentimiento de vestir nuestra camiseta y, sinceramente, no entiendo que un vasco pudiendo lucirla se niegue, anteponiendo dichos intereses, al hecho realmente importante, a representar a Euzkadi, Euskadi o Euskal-Herria.
Es decir, representar una demanda de oficialidad para el pueblo vasco en materia deportiva. Deberían dar gracias por tener la suerte y el honor de poder hacerlo. Para mí lo sería.
Si repasaran la historia de esta selección, se darían cuenta del error que han cometido tanto en cuanto a su teórico propósito, como en cuanto a la historia, como -por principio- a la forma utilizada. Gora Euzkadi Askatuta!