En pétit-comité, lejos de los focos y la publicidad del Pleno, los grupos del Partido Socialista y del Partido Popular en el Ayuntamiento de Donostia manifestaron el pasado 28 de octubre en Junta de Portavoces su desacuerdo al proyecto de fusión entre la Kutxa y la BBK.
Tal vez la decisión por parte del Alcalde de no tratar el tema en Pleno, con luz y taquígrafos en un foro abierto a la ciudadanía, deba entenderse como consecuencia de querer aplicar una de las pocas medidas concretas que nos ha propuesto cara a afrontar la crisis, a saber: ahorrar luz. Sin embargo, no deja de ser preocupante que el debate sobre una importante operación que tendrá repercusión directa en los bolsillos de muchos donostiarras se realice de esa manera, a oscuras.
Preocupante por las formas: se hurta a la ciudadanía la posibilidad de escuchar los argumentos para defender una u otra posición por parte de los grupos que conforman el Consistorio, una de las entidades fundadoras de la Kutxa. Incomprensible por el fondo: se rechaza la fusión a dos porque debería ser a tres, pero, al mismo tiempo el voto a favor de uno de quienes la rechazan sería suficiente para que la fusión a tres fuera una realidad.
A mí esto me recuerda a aquellas clases de religión en las que, tras explicarnos el misterio de la Santísima Trinidad, se nos preguntaba si Dios era uno o trino y, tanto si respondías que uno como si contestabas que tres, habías metido la pata. En este caso también, los gurús socialistas -que tienen la solución a todos los problemas de Euskadi- deciden no apoyar la fusión de todas las cajas, y cuando dos de ellas deciden que mejor dos que nada (dejando la puerta abierta a la tercera), se arremete contra dicha decisión porque falta una.
El asunto movería a risa si no fuera por la que está cayendo. La fusión se planteaba antes de que la crisis económica arreciera y los analistas nos hablaran de recesión. Hoy es más evidente que nunca que la solidez de las entidades financieras es una garantía de seguridad para todos. Así lo afirmaba el gobernador del Banco Central; así lo reconocía Zapatero hace dos semanas en el Congreso de los Diputados y por eso lo impulsa el Partido Socialista en Comunidades donde sus necesidades electorales son otras. Y es que la manera de hacer frente a la crisis es trabajar hombro con hombro, tomar medidas sensatas, y no recurrir a oscuros dogmas que ocultan intereses partidarios.