En la sociedad vasca existe una conciencia de que la solución al conflicto político vasco vendrá de la mano del binomio paz y normalización política. En definitiva, vendrá del trabajo compartido sobre dos compromisos: Sí a la convivencia en paz y sí al respeto a la decisión libre y democrática de la sociedad vasca". "Es así que para EAJ-PNV, formaciones políticas e instituciones deberán aplicarse, desde la voluntad de acuerdo y el rechazo a todo tipo de vetos, en el ofrecimiento de soluciones a la sociedad vasca. Sería deseable, ante posibles situaciones de bloqueo, que fuera la propia sociedad vasca quien, a través de un instrumento democrático como es la consulta popular, validara un proceso que nos permita superar los obstáculos existentes y que comprometa a todos a respetar la voluntad popular". Se trata de dos extractos de la Ponencia Política de EAJ-PNV, aprobada en Asamblea General en diciembre de 2007, que vincula a cada uno y al conjunto de sus militantes. Reflejan el pensamiento pasado del Partido Nacionalista Vasco y afirman su actuación futura como fuerza que busca el avance progresivo del Pueblo Vasco hacia su pacificación y normalización política en una solución digna que arrancaría en Gipuzkoa, Bizkaia y Araba.
Asistimos, en esta hora política, en el marco del encuentro en julio del Presidente del Gobierno español y secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, y del presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, a una posición inequívoca que elimina los términos de paz y normalización política. La respuesta acordada a un problema histórico de naturaleza política es derivada a los ámbitos exclusivamente judicial y policial. Los dos partidos saben que ésa no es la vía de solución. Aun así, tratan irresponsablemente de desfigurar la naturaleza del problema por medio de un incesante y sistemático uso de la mentira y del abuso de una cultura política asimilacionista que ignora la singularidad del caso vasco, signo de su intolerancia hacia lo vasco expresado en clave nacionalista, con el fin de conducir a nuestra sociedad a una desmemoria y pérdida de conciencia de sí misma a la vez que al hartazgo y a la indiferencia hacia la solución de nuestro problema político.
Este escenario no es de hoy. Tampoco lo es el Pueblo Vasco. Queremos una solución nueva para este viejo Pueblo. El Partido Nacionalista Vasco, sus hombres y mujeres, somos parte de él para impulsar su derecho a ser y existir, ideando desde la creatividad fórmulas de pacificación y normalización originales y adecuadas al hecho vasco. En este momento, nos hallamos con una Consulta Popular promovida por el Lehendakari Juan José Ibarretxe y elevada a Ley por el Parlamento Vasco con el apoyo de los partidos que conforman el Gobierno vasco, por Aralar y por una parlamentaria de EHAK. En ella hallamos las dos preguntas que, a su vez, son respuesta al binomio formulado al inicio de este artículo. Es una vía de solución. Hoy por hoy, es la vía para echar a andar hacia la solución de este conflicto secular: una solución dialogada y justa, por un lado, a la expresión injusta de la violencia de ETA, fuente de sufrimiento personal y social; y una solución dialogada y negociada, por otro, entre los partidos políticos sin exclusiones sobre la configuración política del Pueblo Vasco tanto en sus relaciones internas como externas, cuya postergación es también fuente incesante de sufrimiento individual y colectivo. No sería democrático ni de justicia impedir la Consulta al pueblo bajo el amparo del Tribunal Constitucional, auténtico veto político ejercido por José Luis Rodríguez Zapatero, acompañado por el Partido Popular. Más allá de la cuestión de la competencia para convocar a la sociedad a una consulta, habría que decir que éste no es un tema de tribunales, sino de políticos. Porque es un tema político. Es, pues, la hora de mostrar la calidad política de cada cual y el sentido y contenido auténtico de la democracia. Es la hora de darle la palabra y la paz a la sociedad en esta parte del Pueblo Vasco.
Queremos finalizar esta reflexión apuntando otro reto: al binomio inicial de paz y normalización política, habrá de acompañarle el largo proceso de la reconciliación, aparcando dinámicas de venganza y humillación, factores opresores de personas y grupos y, asimismo, activando el reconocimiento de todos aquellos que han padecido las consecuencias del conflicto y la fuerza para perdonar y desear el bien individual y social, elementos liberadores de individuos y sociedades. Pacificación, normalización política, reconciliación. Un triple desafío que ha de ser afrontado con el primer paso: escuchar a la sociedad vasca en esta Comunidad y cumplir su voluntad, ejercicio al que es llamada toda fuerza social y política comprometida con la pacificación justa y duradera de Euskadi inspirada por la verdad y la libertad.