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Ibarretxe: "No aceptaré nunca que sean Zapatero y Rajoy quienes decidan por los vascos"

Jone Guindo

Por más que lee y relee los razonamientos en los que supuestamente se basará el recurso del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero contra su consulta, el lehendakari no encuentra argumentos de peso contra la convocatoria aprobada por el Parlamento vasco para el próximo 25 de octubre, contra la que el PSOE y el PP prevén descargar toda su artillería pesada. "Qué argumento tan sesudo ese de que los vascos no pueden decidir por los españoles... Al parecer, al revés sí puede suceder", dice. Y asegura ante los dirigentes políticos que sostienen que la consulta es ilegal: "Saben que mienten".

Es viernes. Acaba de reunirse en privado con la ministra de Industria y Energía de Cuba en el Palacio de Miramar de Donostia y se deja mimar apenas unos segundos por los rayos del sol y la brisa marina, mientras le hacen fotografías. Metido ya en faena en la enésima entrevista en lo que va de año, exhibe una fortaleza y una convicción en su proyecto que no parecen de este mundo.

- ¿No cree que un resquicio de duda le haría parecer más humano?

- El que tiene miedo al fracaso, fracasa. No hay que olvidarlo.

Ibarretxe percibe la situación creada como un choque de legitimidades. Pide respeto, no para él, sino para los vascos. "Euskadi no se puede construir en contra de España ni en contra de nadie. Nos debemos respeto mutuo. Jamás diré eso de que los vascos decidan por los españoles ni los españoles por los vascos", expone.

Atribuye el "nerviosismo" que percibe en el PSOE y el PP y su intención de gestionar este asunto con mano de hierro a la "falta de ideas, creatividad y confianza en sí mismos" de dos partidos que han fracaso en sus intentos de impulsar un proceso de normalización en Euskadi. Ibarretxe reivindica ahora su oportunidad. Su punto de partida de que Zapatero debería dignarse a hablar con él lo que habló con ETA y casi llegó a firmar con Batasuna en octubre de 2006 le parece incontestable, pero el PSOE le cerró la puerta hace tiempo. Con todo, no se resigna.

la "confusión teatral" de ehak

"Se han tomado la consulta como un juego"


Lamenta que la ofensiva contra su hoja de ruta se base en ataques personales. A duras penas se reconoce en las reseñas biográficas que hacen de él en la prensa estatal y mucho menos cuando se le presenta como una especie de mesías vasco. "Cuando no se tienen argumentos políticos, jurídicos y democráticos, se recurre a las calumnias y los insultos", comenta.

Desmiente los rumores sobre su supuesto mal estado de salud, aunque es innegable que ha perdido peso en los últimos meses. "Eso es porque estoy en forma, estamos en temporada", zanja con una sonrisa, haciendo referencia a su conocida afición por el ciclismo.

El lehendakari asiste atónito a lo que denomina "el mundo al revés", en el que "nos quiere vender la burra de que quien quiere preguntar a la sociedad divide y quien prohíbe busca cohesionar". "Eso nos llevaría a la maravillosa conclusión de que preguntar es dividir y prohibir es convivir", ironiza.

Recurre también al sarcasmo para valorar el regalo envenenado que le hizo EHAK al incluirse en el bloque del no en el turno de intervenciones del Pleno en el que se aprobó la consulta y emitir siete abstenciones y un único voto a favor, que fue el que finalmente posibilitó dar luz verde a la iniciativa. "Parece que, después de que el limbo se suprimiera de los catecismos, la izquierda abertzale ha encontrado su acomodo en él con esta actitud, toda una tesis de coherencia política", señala con sorna Ibarretxe, que reprocha a las parlamentarias de EHAK "la confusión teatral" en la que envolvieron su intervención en el Pleno y les advierte de que trabajar para dar la palabra al pueblo "no es un juego".

"No sé qué pensarán las bases de la izquierda abertzale cuando ven a sus líderes defendiendo casi con más intensidad que el PSE y el PP que la consulta no cabe en la Constitución", señala.

Se pone solemne para afirmar que "el ejercicio del derecho a decidir del pueblo vasco en el siglo XXI ha venido para quedarse" y la consulta se "hará y se hará pronto", sea él o no lehendakari. "No se pueden poner puertas al campo. Los ciudadanos hemos llegado a la convicción de que el futuro nos pertenece, que tenemos la llave para decirle a ETA que tiene que parar para siempre y a los partidos que deben alcanzar un acuerdo para que los próximos 20 o 25 años todos nos sintamos cómodos en un nuevo marco, para que la próxima generación viva la paz que nosotros no hemos conocido", expone.

Elude hablar de elecciones. Evita responder cuando se le pregunta si será en la próxima cita con las urnas en Euskadi cuando verdaderamente se pongan en juego sus dos preguntas o si contará con el respaldo de su partido para presentarse a la reelección. Asegura que para él los comicios están a años luz, concentrado como está en organizar una consulta que se resiste a dar por fracasada, pese al previsible veto del Tribunal Constitucional. Repite, irreductible: "Preguntar no es dramático, es democrático".

"Las elecciones llegarán a su debido tiempo. Sé que el partido socialista tiene unas prisas terribles y que Patxi López se ha escapado de los tacos antes de dar la salida, pero se tendrá que poner de nuevo el chándal y esperar", afirma, recurriendo una de tantas veces en su conversación a un símil deportivo.

Para Ibarretxe, la consulta es una especie de apuesta por el I+D en el ámbito político, una medida rompedora con la que siente que está abriendo brecha en la nieve. "Marcando huella", le gusta decir. "Puede que una iniciativa así asuste un poco, porque no estamos acostumbrados, pero dentro de poco veremos las consultas como un instrumento democrático más", señala.

Alfredo Pérez Rubalcaba le ha llamado piscinero. Leopoldo Barreda le rebautizó como Indiana Ibarretxe. Pero, ¿qué es lo que más le ha dolido escuchar al lehendakari en los últimos días? Que sus ideas son "aventuras y ocurrencias", Zapatero dixit. "Yo jamás diré algo así. En la vida y en la política lo primero es el respeto y la educación", responde.

El futuro

"Si no tengo respaldo de la sociedad, me haré a un lado"


Se aferra a las grandes cifras económicas para destacar que su hoja de ruta política no le ha hecho descuidar los proyectos que afectan al bolsillo. Las de la renta de los vascos -un 41% superior a la media europea, según Eurostat- y el paro -que a finales de año prevé que se sitúe en el 5%, frente al 11% del Estado español- son las que más les gusta mencionar. Se siente además bien pertrechado con la inyección de 12.800 millones en inversiones para combatir la crisis.

Pero, ¿qué hay del problema de vivir en un país con el precio de la vivienda desorbitado y una de las cestas de la compra más caras? ¿De verdad cree el lehendakari que la consulta es una prioridad para los ciudadanos cuando cada vez hay más gente con problemas para llegar a fin de mes? Está convencido de que sí. "Nuestro crecimiento es un crecimiento con cara y ojos, no se queda en las cifras. Por supuesto que a la gente le interesa la consulta, porque le interesa la paz, que es lo que buscamos, y porque sabe que un nuevo marco contribuirá a mejorar su bienestar", manifiesta.

Ibarretxe se irá si percibe lo contrario. "Si es verdad que no contamos con el respaldo de la sociedad, como vaticinan algunos profetas, me haré a un lado y otras personas dirigirán este país", garantiza.

Cuando se le plantea si los próximos meses pasan por una acumulación de fuerzas nacionalistas y si incluso podría recuperarse la idea de una gran coalición abertzale para las próximas elecciones, responde que "cualquier opción debería ser válida en una situación normalizada", pero subraya que su propósito en el último curso político ha sido el contrario, conseguir que todos los partidos sin excepción se sienten en la misma mesa. Su Downing Street. "Son necesarios el PP, el PSE, Batasuna, PNV, Aralar, EA y EB. Cada uno tenemos una parte de la solución en la búsqueda de un proyecto para el futuro de este país. Es legítimo trabajar entre quienes piensan de la misma manera, pero el emplazamiento que hay tras la consulta es el de sentarse a hablar todos. Todos", recalca.

Y la gran pregunta. ¿Acatará el lehendakari la prohibición de la consulta, como desea el PNV? ¿Cuál será el alcance de la respuesta del Ejecutivo vasco? El lehendakari no quiere hablar de reacciones a un recurso que ni siquiera se ha planteado. No piensa en ellas. Saborea su conquista antes de que le agüen la fiesta. "Lo importante ahora es cumplir el mandato del Parlamento vasco. No cabe preparar contestaciones a algo que no ha sucedido", repite, como una letanía. Pero avanza: "Si se da el caso, mostraremos una oposición enérgica desde el punto de vista democrático".

Se rebela ante la ligereza con la que despachan en Madrid sus propuestas. "Hoy, desde el Gobierno español se tiene muy poco respeto por este pueblo y sus instituciones, y eso es muy grave", lamenta.

El partido

"El PNV y yo trabajamos como una sola persona"

Al ser inquirido por las contradicciones entre sus mensajes y los de Iñigo Urkullu, sobre si se siente respaldado por el PNV o sobre si está arrastrando a su partido hacia el abismo contra su voluntad, contesta tajante. "No voy a contribuir a las historias noveladas que se hacen sobre el PNV. No sólo tengo el acompañamiento del partido al que tengo el honor de pertenecer y con el que estoy trabajando como una sola persona, sino de EA y EB. Todo lo he hecho de la mano de los tres y de ahora en adelante lo seguiré haciendo, sin olvidar a Aralar, que se ha unido al camino que hemos emprendido", declara.

- ¿Reconoce que Joseba Azkarraga es el que más claramente le apoya, frente la tibieza que exhiben a ratos Urkullu o Javier Madrazo?

- No. Tenemos un planteamiento absolutamente coherente en el que tanto el PNV, como EA y EB estamos implicados con máxima fuerza.

Finiquita el encuentro con un deseo personal. "Yo, además de lehendakari, soy Juanjo, tengo dos hijas con mi mujer Begotxu, que son Nekane y Eneritz. Quiero dejarles un país en crecimiento, que viva en paz y tenga el respeto político y jurídico de España, y para eso es fundamental el espacio que nos deja la consulta".

Ibarretxe rechaza que algunos círculos de su partido y el PSE miren con nostalgia viejos tiempos de sintonía entre jeltzales y socialistas, que llegaron a su cénit en el mandato de José Antonio Ardanza. Aquello pasó. "No se puede ser un permanente nostálgico. Ahora estamos en un nuevo tiempo en el que estamos profundizando en nuestra identidad como pueblo. Cada momento tiene su afán y cada cual es protagonista del tiempo que le toca vivir", reflexiona. No ve que el PSOE esté ahora por la labor de sumar, sino todo lo contrario. Le sorprende la regresión a la que cree que se quiere someter a Euskadi en todos los ámbitos, con frenos a medidas como las ayudas a los equipos vascos para que participen en competiciones europeas o internacionales o el veto al currículo educativo por poner en valor el término Euskal Herria. "Pero por Dios, si está en el Estatuto de Gernika…", suspira. ¿Una decepción reciente? El no rotundo a transferir la competencia en investigación de la donostiarra Cristina Garmendia, nueva ministra de Ciencia y conocedora del sector en Euskadi. "No sólo viene a decir no a la transferencia, sino que lo justifica diciendo que no nos conviene. Es una tomadura de pelo inaceptable".
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