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2008
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Londres y Marx hace 125 años

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Martxoa 14 | 2008 |
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Karl Marx nació un 5 de mayo de 1818 en Tréveris, entonces Prusia y murió en Londres un 14 de marzo de 1883, es decir hace hoy 125 años. Filósofo, economista y político, creador del socialismo científico estudió Derecho, Filosofía e Historia en las Universidades de Bonn y de Berlín. Excluido de la carrera universitaria por razones políticas se dedicó al periodismo lo que le permitió entrar en contacto con la problemática social alemana, comprender el Estado como órgano de organización y de poder y conocer las ideas socialistas. En París, donde emigró en 1843 se dedicó al estudio de los socialistas utópicos franceses hasta que expulsado se trasladó a Bruselas. En 1847 y junto con su amigo Engels ingresó en la Liga Comunista. El estallido de la revolución de 1848 provocó su expulsión de Bélgica y tras una breve estancia, de nuevo, en París se trasladó a Alemania. Y de nuevo, también, tras el fracaso de la revolución fue expulsado de Alemania volvió a residir en París y se instaló definitivamente en Londres.
Los años que siguieron fueron muy duros en cuanto a privaciones económicas y tragedias varias familiares.
Karl Marx, el agitador alemán, el filósofo, el buen amigo de Engels, el personaje lleno de deudas y traje sucio, el político revolucionario en perpetua mudanza y perseguido por los acreedores vivió 34 años de su vida en Londres. Aquí escribió sus obras más importantes, incluida El capital. Aquí nacieron y murieron varios de sus hijos, y aquí murió él, un 14 de marzo hace 125 años. La ciudad nunca le consideró, sin embargo, como algo verdaderamente suyo, es más a lo largo de su vida Londres le obligó a luchar permanentemente contra la pobreza, y a su entierro asistieron sólo veinte personas.  Cuando Karl Marx llegó a Londres tenia 31 años, estaba casado y tenia tres niños, había sido expulsado de Bruselas y de Colonia y no tenía casi dinero. Su mujer, Jenny Von Westphalen, cuatro años mayor que él, procedía de una familia noble, y el propio Marx era sobrino de un banquero holandés, B.F.D. Philips (el mismo que daría después nombre a la multinacional), pero ninguno de los dos poseía una fortuna personal. La única fuente de ingresos un poco regular de Marx fueron los artículos que escribía para el periódico New York Dayli Tribune.El Londres de la época tenía 2,5 millones de habitantes, atravesaba una crisis de crecimiento económico y comercial, pero ya había ya 620 autobuses tirados por caballos. Una curiosidad, la primera estación de Metro se inauguró veinte años antes de que muriera, y la primera escuela pública, trece años antes. Sin embargo, las condiciones de vida eran muy difíciles para las clases más populares. Los casos de cólera y, sobre todo, de tifus eran frecuentes, y las condiciones higiénicas de la mayor parte de las casas, desastrosas. La mayoría no poseían agua corriente ni instalaciones sanitarias individuales por lo que el inicio de la vida londinense de Marx y los suyos fue más bien desagradable. Poco después de nacer su cuarto hijo, Henry, que no llegaría a cumplir el año, los alguaciles se presentaron en el pequeño apartamento en el que vivían, y les expulsaron sin contemplaciones por falta de pago.
Tras una breve estancia en un hotel en Leicester Square, Marx decidió trasladarse al Soho. En el numero 28 de Dean Street encontraron un apartamento de dos habitaciones, donde vivirían seis años. En esta casa nació otra hija, que tampoco lograría superar el primer año de vida. Allí moriría también, a los ocho años y por culpa de la tuberculosis, Edgar, un despierto chiquillo al que su padre adoraba. En el entierro del niño, los amigos de Marx tuvieron que arrastrarle fuera del cementerio porque quería arrojarse a la tumba.
 El apartamento de Dean Street era diminuto, absolutamente insuficiente para una familia numerosa, incrementada con la fiel Lenchen, que vivió siempre con ellos y con la que Marx tuvo un hijo, Henry Friedrich, que todo el mundo atribuyó a su gran amigo Engels. Un Engels que nunca tuvo hijos, y que aceptó la paternidad para evitar el escándalo, y que ocultó tan bien el engaño que la mujer de Karl y sus hijas nunca lo supieron. Seis personas, tres de ellas niños, en dos habitaciones donde el silencio y el orden resultaban imposibles.
Marx contaba con un despacho para él solo. Sus artículos en el periódico neoyorquino no le interesaban mucho, pero eran su única fuente de ingresos regular. Los escribió al principio con la ayuda de Engels, porque no se sentía suficientemente seguro con su inglés. Esta fue una de las peores épocas de su vida. El desorden que le rodeo no le impidió acudir regularmente a la sala de lectura del Museo Británico, donde preparó muchas de sus mejores obras. Marx iba por las mañanas, dando un paseo a pie; se instalaba en el pupitre 07 y estudiaba, caliente y rodeado de silencio, los libros y los periódicos de consulta que necesitaba. La biblioteca del museo era,  y es, una de las mejores de Europa. Contaba entonces con siete millones de volúmenes y recibía casi un millón de visitantes anuales. La sala de lectura, que se mantiene abierta aún hoy y que sigue siendo utilizada por estudiosos y estudiantes, tiene una gran cúpula que irradia la luz natral; pero en aquella época, sin luz eléctrica Marx tenia que marcharse cuando empezaba a oscurecerse a las cuatro de la tarde. Cuando el periódico norteamericano decidió suprimir su colaboración, Marx intentó obtener un trabajo fijo en las oficinas del ferrocarril. Fue rechazado por culpa de su mala letra. Además era una apátrida, porque el Reino Unido siempre le negó la ciudadanía británica. Dos pequeñas herencias solucionaron el problema y así, a los 46 años, Marx tuvo, por primera vez, un despacho para el solo, la familia entera se volvió a mudar a una casa en el mismo barrio el numero 1 de Maitland Park, sus tres hijas Laura, Eleonor y Jenny recibieron una buena educación pues fueron a escuelas privadas y estudiaron música y danza. 
El 14 de marzo de 1883 Engels  encontró muerto a Marx, sentado en un sillón en su habitación.  
De las tres hijas de Marx, dos tuvieron un fin trágico: Laura, cuyos tres hijos habían muerto en la infancia, se suicidó, junto con su marido, en 1911. Eleonor, la pequeña, la preferida de Karl Marx, que desarrolló una intensa actividad política durante toda su vida se suicidó en 1898, a los 42 años. Henry Friedrich Demuth, el hijo no reconocido de Marx murió en 1929. Sus tres nietos Edgar, Jean y Maral, hijos de su hija Jenny fueron los únicos descendientes directos del filósofo. Karl Marx fue un filósofo, historiador, sociólogo, economista, escritor y pensador socialista. Padre teórico del socialismo científico y del comunismo. Junto a Friedrich Engels, es considerado una figura histórica a conocer para entender la historia, la filosofía, la sociedad y la política. Marx no formuló ninguna teoría acabada de los nacionalismos.  Según él en la sociedad las ideas preponderantes en cualquier época son las de la clase dominante, por lo que la difusión y la lucha de las ideas depende sobre todo de la distribución del poder económico en la sociedad.  Además la interpretación marxista de la historia como lucha de clases suponía que tras la revolución burguesa tendría lugar la proletaria y que esta conllevaría a la creación de una dictadura del proletariado, primer paso que conduciría a la sociedad comunista, donde por lo tanto, según Marx, el nacionalismo no tendría cabida, pues su principal consigna sería la creación de un Estado y no su abolición. Marx prestó escasa atención a los nacionalismos, se equivocó, como en otras cuestiones fundamentales, y fue uno de sus crasos errores fruto de su percepción de contemplar de una manera tan parcial al ser humano. Es el autor de dos célebres frases, "un pueblo que oprime a otro nunca podrá ser libre" y "los obreros no tienen patria". La historia ha puesto sus aciertos, sus contradicciones y sus errores en su sitio y al descubierto.

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