Josu Erkoreka
05
Martxoa
2008
Elkarrizketak

El Correo

Josu Erkoreka
05
Martxoa
2008
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Erkoreka: "Zapatero debe aclarar antes del domingo sus planes sobre la cuestión vasca"

IGNACIO MEDRANO

Josu Erkoreka (Bermeo, 1960) repite como cabeza de lista vizcaíno del PNV al Congreso de los Diputados, donde ha ejercido como portavoz del grupo nacionalista vasco durante la última legislatura. Al igual que su partido, el candidato jeltzale da por segura la victoria del PSOE en las elecciones del próximo domingo. En este sentido, confía en que los «cambios de actitud y de criterio repentinos vinculados a momentos o acontecimientos relevantes de la vida política» -cambios que considera como un rasgo distintivo de José Luis Rodríguez Zapatero- posibiliten la apertura de una negociación entre los gobiernos español y vasco en torno a la hoja de ruta del lehendakari.

-Usted dijo hace unos días que, para el PNV, la 'hoja de ruta' de Ibarretxe no es una condición para apoyar la investidura del próximo presidente del Gobierno, sino una oferta. Menudo eufemismo, ¿no?

-Me refería a que la cuestión política vasca tiene envergadura suficiente para que cualquier Gobierno la incorpore a su agenda. Hay temas insoslayables , y éste es uno de ellos. Sería irresponsable el Gobierno que rechazara la sola idea de abordar esta cuestión. Y nosotros le realizamos esta oferta.

-Pero, si no lo acepta, no apoyarán su investidura.

-Evidentemente. Apoyar una investidura es algo exigente para un grupo parlamentario: o el programa de gobierno del candidato recoge una parte cualitativa importante de tus planteamientos políticos y programáticos o es muy difícil prestarle apoyo. De las nueve investiduras que ha habido en lo que llevamos de democracia, sólo hemos apoyado en dos, la última de González y la primera de Aznar. Se hace ocasionalmente, no a la ligera.

-El programa del PNV recoge la hoja de ruta de Ibarretxe casi de forma literal, pero ni el PSOE ni el PP parecen estar por la labor. Zapatero garantizó hace una semana que no se celebrará la consulta del 25 de octubre y dijo confiar en que el lehendakari abandone la idea «sin tener que llegar a una tensión» no deseable.

-El programa no recoge la literalidad de la hoja de ruta, sólo la parte que corresponde a este momento, la apuesta por el acuerdo: el procedimiento previsto contempla primero la búsqueda de ese acuerdo, y el propósito es que la consulta en su caso sirva para ratificarlo. No pensábamos que en un momento preelectoral Zapatero fuera a hacer guiños de simpatía, pero, a lo mejor, en un momento post-electoral no es así. La experiencia pone de manifiesto que en el Partido Socialista -en otros partidos también, pero en el socialista de manera especial, y singularmente en el PSOE de Zapatero- hay cambios de actitud y de criterio repentinos vinculados a momentos o acontecimientos relevantes de la vida política. Hasta la víspera de que ETA declarara el alto el fuego de marzo de 2006, Zapatero, Patxi López y todos los dirigentes socialistas decían que no mantenían ninguna conversación con Batasuna, ni con ETA, ni con nadie. Y al día siguiente de la declaración de alto el fuego se llenaron los periódicos con titulares en los que se hablaba de una interlocución sistemática y de intensidad creciente mantenida durante, al menos, cinco años.

-¿Es usted optimista sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo con Zapatero?

-Mantenemos la esperanza, aspiramos a que el PSOE tenga el nivel de responsabilidad suficiente como para entender que la cuestión vasca tiene envergadura para incorporarla a su programa de Gobierno y, al menos, sentarse a abordarla. Pero me gustaría que Zapatero hiciera un pronunciamiento antes del día 9 para que el elector vasco supiera qué va a hacer en relación con la cuestión vasca si gana las elecciones. Hasta ahora, se ha movido en la ambigüedad, en formulaciones sugerentes, atractivas, bien formuladas, pero poco explícitas. Y la realidad es que en materia de autogobierno no ha hecho nada.

-¿Con el PSOE existe alguna expectativa y con el PP, ninguna?

-No es que lo diga yo, lo están diciendo ellos con toda claridad. Ignacio Astarloa ha dicho poco menos que nos iba a meter en la cárcel. Bueno, ha dicho que nos iba a aplicar la Ley, pero, en boca de Astarloa, la Ley es el Código Penal y eso... pues se acaba en la cárcel, ¿no?

La consulta

-El plazo para llegar al acuerdo que impuso el lehendakari expira a finales de junio. No es mucho tiempo.

-Si hay voluntad, el acuerdo no plantea excesivos problemas. Hay materiales adelantados. En Loiola se avanzó un acuerdo tripartito (PSOE-PNV-Batasuna) sobre unas bases que están ahí, y si el PSOE las asumía en un contexto determinado no acertamos a comprender por qué no puede hacerlo en otro contexto, siempre que cuente con una legitimidad institucional importante y un respaldo popular -como es previsible- amplísimo.

-Por lo tanto, ni se plantean por ahora que se pueda convocar la consulta sin acuerdo previo con el Gobierno español.

-Nuestra apuesta ahora es el acuerdo. Es el primer paso del proceso.

-Ese es un mensaje muy prudente. Pero ¿sería prudente convocar una consulta sin acuerdo previo.

-¿Si sería prudente? Hombre, para una consulta popular para lo que creemos nosotros -no hablamos de un referéndum- las instituciones autonómicas vascas están plenamente habilitadas. No veo por qué tiene que ser imprudente. Me ha parecido poco afortunada alguna expresión de Zapatero sobre que las consultas dividen. Me recuerda a los líderes post-franquistas que decían que 'no' a la democracia y a los partidos políticos porque, según ellos, dividían, y señalaban que los partidos debían estar unidos en torno al tronco común del Movimiento. A mi juicio, no hay más motivo para unir a una comunidad política que decidir conjuntamente sobre un destino común.

-El PNV insiste en su programa que no es democrático atribuir a ETA la facultad de desencadenar procesos de normalización política. ¿De verdad creen factible llevar a cabo un proceso de normalización mientras la organización terrorista permanezca en activo, en condiciones de intentar marcar la agenda?

-Si ETA está en activo, intentará marcar la agenda tanto si tomamos iniciativas políticas como si no. Algunos dicen que habría que congelar toda actividad política hasta que dejen las armas, refiriéndose en exclusiva a la parte de la actividad política que formula reivindicaciones nacionales vascas. Pero ETA ha pretendido justificar sus atentados con todo tipo de coartadas: que si razones medioambientales, que si posición contraria a la energía nuclear, que si condiciones laborales injustas, que si el narcotráfico... Ninguno de esos temas está fuera del debate político, y tampoco está excluida la posibilidad de que se adopten decisiones sobre el autogobierno vasco: durante la última legislatura se han tomado muchísimas en Madrid, normalmente menoscabándolo. La iniciativa política no está paralizada en relación con el autogobierno.

-Demandan un acuerdo entre las instituciones centrales y vascas para abrir el proceso de normalización, que, según ustedes, «sólo podrá descansar» sobre el derecho a decidir. ¿Eso no es pedir una negociación e imponer de antemano cuál debe ser el acuerdo final?

-Bueno, es nuestro planteamiento, una reivindicación que consideramos que tiene un respaldo mayoritario de la sociedad vasca. Queremos escuchar el planteamiento de la otra parte, que ya ha reconocido algo formulado como equivalente o similar al derecho a decidir. No sólo Zapatero en su declaración en el Congreso, sino también en los acuerdos de Loiola.

-Explíquese.

-En Loiola se habla de un reconocimiento del País Vasco como sujeto político, de una asunción por parte de todos los actores de lo que puede ser la expresión mayoritaria de la sociedad vasca con respecto a su autogobierno y del compromiso de incorporar esas reformas al ordenamiento jurídico.

-¿Bastaría para llegar a un acuerdo entre el PSOE y el PNV?

-Hombre, vamos a ver en qué términos aparece. Las bases que nos parecen inevitables para sentarse en la mesa son ésas. A partir de ahí, detalle arriba, detalle abajo... porque es cierto que los detalles y los matices están siendo objeto de algunas diferencias. No voy a marcar yo ahora la frontera porque esto sería algo a considerar en el contexto de una negociación. En todo caso, las bases están ahí..

-¿Introducirán la Ley de partidos en una negociación de investidura?

-En una asunción plena del Gobierno del planteamiento que le pudiéramos hacer en la línea de lo preacordado en Loiola probablemente no haría falta, porque habría ya unas bases que podrían permitir ir buscando soluciones de cara al futuro en relación también con el régimen de partidos políticos.

Cálculos electorales

-De momento, la izquierda abertzale se abstiene.

-La abstención sólo contribuye a dar fuerza al PSOE. Y el voto a cualquier opción nacionalista que no tenga ninguna posibilidad de obtener escaños -y esto ocurre fundamentalmente en Vizcaya y Álava, donde sólo el PNV tiene esa posibilidad-, sería de facto jugar al PP. En Guipúzcoa, favorecería al PSOE.

-Es decir, votar a EA en Vizcaya sería como apoyar al PP.

-EA no tiene objetivamente ni una sola posibilidad de sacar escaño ni en Vizcaya ni en Álava. Por lo tanto, los votos en favor de EA en Vizcaya y Álava son claramente infructuosos desde ese punto de vista y militan objetivamente en favor del PP. Podrían hacer que Vizcaya tuviera un diputado nacionalista menos y uno más del PP, que es con el que el PNV se juega el escaño.

-Ustedes piden que no se vote a EA, socios en el tripartito, y ellos les presentan a ustedes como el partido de las «hipotecas» en Madrid.

-La verdad de los hechos es que, en Madrid, su línea política y la nuestra no han sido notablemente diferentes. Ellos han hecho reivindicaciones nacionales de alta política y nosotros también. Ellos han consumido algunas iniciativas en defensas de intereses sectoriales concretos, de empresarios, de infraestructuras concretas, planteamientos más pragmáticos vinculados con el día a día y con los intereses de los ciudadanos vascos, y nosotros, obviamente, de éstas hemos hecho muchas más. Es cierto que nosotros hemos alcanzado acuerdos presupuestarios y que ellos han votado en contra, pero tampoco les he oído levantar la voz en público para decir, por ejemplo, que están en contra de que tal municipio reciba 2 millones de euros para la obra que va a acometer o que tal centro tecnológico en Guipúzcoa reciba el dinero que va a recibir. No les he visto criticar el acuerdo del Cupo, que es claramente un logro nuestro.

-Si el PNV llegara a perder un escaño, ¿tendría lectura política?

-Las lecturas políticas son siempre posibles y cada uno hará la suya, acomodada a sus propios intereses y expectativas. Pero yo no desvincularía el resultado electoral de la radical bipolarización de esta campaña. El electorado de Euskadi es bastante sensible a las alarmas que alertan con respecto a la llegada del lobo. Lo fue en 1993, el precedente inmediato de unas elecciones en las que la bipolarización llegó también al extremo de los debates electorales a dos. Y fue el único año en el que el Partido Socialista nos ha ganado en votos y en escaños. El PSOE bajó en España, pero aquí subió.

-¿Con esa interpretación, el PNV se pone la venda antes de la herida?

-No. La polarización va a perjudicar a todos los partidos nacionalistas que están excluidos del debate a dos. Las encuestas no son excesivamente optimistas con respecto a CiU, ERC y BNG, y, por lo general, casi los únicos que salvamos los muebles somos nosotros.

-Si el PNV pierde un escaño en Vizcaya, se va a recordar que el partido ha cambiado de timón y que éstas son las primeras elecciones después de que el lehendakari hiciera pública su hoja de ruta.

-Se pueden hacer todos los análisis que se quieran. Me llama la atención que quienes están interpretando estas elecciones como unas primarias de las autonómicas proceden normalmente de partidos y entornos que se venden como constitucionalistas, una expresión que no me gusta pero que aquí se entiende perfectamente. Resulta que reducen el efecto de las generales -que encarnan la expresión de la voluntad popular en el marco constitucional-, convirtiéndolas en un anticipo de lo que pueda ocurrir en las autonómicas. Lo que condiciona las generales del domingo es la bipolarización. Lo demás sería una interpretación descontextualizada.
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