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2008
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Eficacia, calidad y movilidad en Donostia

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Martxoa 01 | 2008 |
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Juan Aguado Urkiola

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Noticias de Gipuzkoa


Estos son, y no otros, los objetivos de la política de transportes de la Unión Europea. Para que funcione adecuadamente, el transporte europeo requiere un sistema adaptado y sostenible de transporte regional y local de pasajeros. Un asunto que deben tratar las autoridades locales, regionales y nacionales, que reconocen ampliamente la necesidad de superar la dependencia de los vehículos particulares y de crear sistemas de transporte más sostenibles.
Pues bien, uno de los principios clave en este contexto es la intermodalidad, ya que permite la utilización de varios modos de transporte en una cadena ininterrumpida y es, ante todo, una estrategia desde la que encarar la movilidad territorial en su conjunto.

En Donostia, tanto las peatonalizaciones como la promoción del uso de la bicicleta se están desarrollando con acierto, salvando la proliferación de ciclistas en las aceras donostiarras. Adicionalmente, pero como elemento central de un sistema de movilidad, tiene que funcionar el sistema de transporte público integral, a través de la apuesta firme por la intermodalidad ferroviaria, de autobuses y de conexión con los ejes de entrada y salida de la ciudad. Por ello, durante casi una década se ha venido trabajando por una Estación Intermodal de trenes y autobuses, ubicada y planificada con un ingente gasto inversor, en Riberas de Loiola.

La intermodalidad se caracteriza por hacer que confluyan en un punto todos los medios de transporte existentes. Y digo bien, TODOS. En esto, por desgracia, no todos remamos en la misma dirección y no deja de sorprender que el gobierno socialista de la ciudad, junto a sus socios de IU/Aralar hayan dejado de apostar por dicha estación intermodal y prefieran, a día de hoy, renunciar a la intermodalidad para ubicar una estación de autobuses junto al Puente de Mª Cristina, en un lugar saturado ya hoy y con poco espacio para ubicar una estación de autobuses. Flaco favor se hace al ya famoso Plan de Lucha contra el Cambio Climático de Donostia que, a las primeras de cambio, opta por obviar la cuestión central del transporte y la intermodalidad.

Por no hablar del gran contrasentido que se nos sirve, ya que mientras se aboga por disuadir del uso del vehículo privado, algo que, por cierto, compartimos, al mismo tiempo se decide imponer una estación de autobuses al margen del Plan General y dirigir todo el tráfico de autobuses, taxis y vehículos privados afectos al servicio de dicha estación hasta el mismo cogollo de la ciudad, con todas las implicaciones que ello tiene en cuanto a emisiones, ruido y por supuesto, ausencia de intermodalidad alguna con el nudo de Euskotren. De hecho, el Proyecto de Presupuestos para 2008 elaborado por el Gobierno Municipal ya no recoge estación intermodal alguna, sino lo que denomina Estación Central de Autobuses, renunciando, por tanto, a la intermodalidad real en nuestra ciudad.

Frente a ello, la estación intermodal de Riberas de Loiola presenta ventajas indudables tal y como contempla, todavía hoy, el Plan General y sus criterios generales aprobados en 2006. Éstas son su centralidad real frente a los nuevos ensanches y los barrios, su mayor espacio, su vocación de intermodalidad con RENFE y Euskotren y con las conexiones viarias de Donostia (N-1, A-8 y autovía del Urumea) hacia y desde Donostia.

Se nos han anunciado a bombo y platillo las ventajas de la ubicación de la estación de autobuses en Atotxa, pero al mismo tiempo, se evita mencionar las enormes desventajas que esta ubicación esconde. Se habla de intermodalidad con TAV, cercanías, autobuses interurbanos, urbanos y taxis; pero no se habla de intermodalidad con Euskotren (tan sólo se dice que una línea de autobús conectaría a los usuarios con el Topo de la Pza. Easo). En Riberas, se garantiza la intermodalidad real y completa, también con Euskotren. Se habla de centralidad, con una estación a 5 minutos del centro, facilidad para acceder a pie o en bici; pero no se habla de los consiguientes atascos, ni del aumento de la contaminación atmosférica y acústica. En Riberas, se evitan. Se habla de accesos viarios a través del paseo de Bizkaia, Arbol de Gernika, puente Mª Cristina, Paseo Federico García Lorca, quinto y sexto puente (si esto es lo que se entiende por acceso directo…); pero no se habla de acceso ni de conexión directa con los ejes de entrada y salida de la ciudad, a saber, N-1, A-8 y autovía del Urumea. En Riberas, también se garantiza el acceso directo. Por supuesto, se ha evitado mencionar lo poco que la ubicación de Atotxa favoracerá una movilidad ecológica y sostenible en Donostia. En Riberas, quedaría totalmente garantizada.

Otro de los elementos propios de un transporte ecológico, intermodal y de gran capacidad en docenas de ciudades de Europa es el tranvía. Y en Donostia, si no hemos avanzado gran cosa en esta materia es por la falta de empuje del gobierno municipal respecto de este sistema de gran capacidad en los grandes trayectos longitudinales y llanos de la ciudad, de extraordinaria puntualidad y ecológico, con amplias diferencias en consumo y emisión frente a los modelos motorizados. No sólo el Plan General de 1995 decía que el tranvía debía ser considerado como un objetivo a conseguir, sino que el propio Plan General actual lo contempla, junto con la consolidación y localización de una estación intermodal, precisamente en Riberas de Loiola.

Hay políticas estructurales para ganar el futuro, y una de ellas es la movilidad en el interior y hacia el exterior de la ciudad. La movilidad necesita soluciones integrales y completas. No bastan las actuaciones puntuales, como la anunciada con la estación de autobuses de Atotxa o como la que acaba de sacarse de la chistera el Alcalde, ¡¡para la construcción de una estación “intermodal” en Riberas de Loiola para conectar RENFE y EUSKOTREN!! ¿Dónde queda la intermodalidad? ¿Una en Riberas para transporte ferroviario y otra en Atotxa para el resto? ¡Eso sí que es un perfecto ejemplo de falta de planificación y de anti-intermodalidad!

Tras este nuevo atropello, no nos queda sino recomendar al Gobierno de la ciudad que consulte, aunque tan sólo sea por curiosidad, la página web del Servicio de Información Europeo sobre Movilidad Local (ELTIS), donde podrá encontrar magníficos ejemplos de intermodalidad real en las ciudades europeas.

En resumen, Donostia ha sabido adaptarse con inteligencia a los modelos más verdes y sostenibles de Europa en su movilidad interna. Así, el tránsito peatonal y ciclista gozan de una posición privilegiada en nuestra ciudad aunque debemos solucionar la proliferación de ciclistas en muchas aceras de la ciudad. Por el contrario, seguimos necesitando un modelo de transporte público ecológico e intermodal con el entorno y con la metrópoli. Un modelo que precisa de una verdadera estación Intermodal en Riberas y su conexión con Euskotren y sus futuras estaciones, la alta velocidad, las conexiones viarias pensadas, precisamente, para Riberas de Loiola y una red bien conectada de aparcamientos disuasorios desde la periferia al centro, incluidas las vías peatonales y ciclistas. Una estación intermodal que englobe a TODOS los medios de transporte es posible en Donostia. En ello seguiremos poniendo todo nuestro empeño.

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