Elkarbide
Iritzia
Noticias de Gipuzkoa
Ante la desmesura de insultos, vituperios y epítetos de la peor catadura, desplegada por los habituales en este genero, mayormente representantes del ultranacionalismo español tradicional enemigo de los derechos del pueblo vasco, con ocasión de la invitación de su prestigiosa Universidad a dar una conferencia al lehendakari del gobierno vasco, Juan José Ibarretxe, solo nos cabe mostrar nuestra repulsa ante tal campaña centrada en la persona del presidente vasco. Esta campaña nos recuerda a la que sufrió por las presiones de los embajadores franquistas la Universidad de Columbia, cuando contrató al primer presidente del gobierno vasco, José Antonio Aguirre Lecube, ya en el exilio después del alzamiento franquista. En uno y otro supuesto, personajes altamente representativos fueron objeto del odio y de la saña de quienes se proclamaban enemigos de la causa vasca y de sus instituciones representativas.
Debemos aclarar ante todo que el lehendakari Ibarretxe es un político que ha vencido en todas las elecciones – además con amplias mayorías- a las que se ha presentado desde 1997. Sus líneas políticas pueden legítimamente no ser compartidas, pero nadie, salvo los profesionales del insulto pueden negarle su honestidad y constante preocupación por el interés público; del mismo modo que es notoriamente pública su oposición frontal a la organización terrorista ETA. El achaque de connivencia con esta organización es tan plenamente absurda que solo es entendible desde el más profundo y visceral antivasquismo, cuando no producto de una intensa ideología reaccionaria. De una y otra característica se encuentran bien dotados los mentores del insulto y la descalificación en la presente circunstancia, grupo al que tan sintomáticamente se ha sumado el gobierno de la Comunidad Foral de Navarra, conformado por un partido conocido por su carácter reaccionario y antivasco, que pese a no disponer de mayoría absoluta ha llegado al poder por la división de la oposición mayoritaria.
En el trasfondo se encuentra las diversas consecuencias de la ominosa ley española de partidos políticos, ley que recorta de forma grave derechos civiles y políticos, al ilegalizar corrientes de opinión organizadas acusadas de connivencia con el terrorismo, cuando han sido legales desde la transición a la democracia, y cuyo recurso ha sido admitido a trámite por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Una de ellas se sitúa en la imputación judicial al lehendakari y del máximo dirigente del partido socialista vasco, acusados de haberse reunidos con representantes de un partido ilegalizado en España por aplicación de la citada ley pero que paradójicamente es plenamente legal en Francia; y hacerlo en plena tregua de ETA y en el interior de un proceso de paz lanzado por el presidente del gobierno español. Más consecuencias de tan nefasta ley: la condena del presidente del parlamento vasco y de otros miembros de la mesa, por considerar el Tribunal Supremo español, que habían desobedecido a este órgano judicial, al no disolver el grupo parlamentario del citado partido ilegalizado. Por no mentar una autentica orgía de disoluciones de partidos políticos, hasta ahora legales, que hacen del Reino de España uno de los territorios menos acreditados para ser considerado como un Estado social y democrático de Derecho.
Volvamos a la Universidad, Sr. Rector. Esta siempre ha sido considerada como el paraninfo de la libertad, del pluralismo y en coherencia, de la libertad de expresión. En este ámbito libertario, pretender sabotear la expresión de las opiniones del máximo representante del pueblo vasco, con ocasión de una conferencia a exponer en su Universidad, pensamos que supone un claro atentado a la libertad de opinión y expresión, así como una transgresión de los más preclaros valores democráticos, además de un insulto a un pueblo y a sus instituciones, que en su tiempo tan fervorosamente fueron alabadas por el Presidente Adams.
Nos recuerda además la posición de un general franquista, muy querido por la extrema derecha española, que reaccionando ante la liberal exposición del Rector de la Universidad de Salamanca, el vasco Miguel de Unamuno, solventó el problema con un espantoso grito: ¡Viva la muerte, muera la inteligencia! Los actuales sucesores del militar siguen firmes en su radical antidemocratismo y desprecio por la palabra.
Quienes se alinean, con argumentos de una falsedad evidente, contra el mero hecho de la exposición pública de sus ideas por parte de un representante político, revelan a la claridad del día, su deplorable sentido democrático y su nefasta concepción de los derechos humanos. Hoy como ayer, la larga y siniestra sombra de la santa inquisición condena a la hoguera – o al silencio- a quienes discrepan de las “sagradas verdades”.
Gracias digno Rector, por su acertada concepción de la libertad de palabra y por la audiencia, otorgada en el presente supuesto a quien es representante directo, por la expresión del voto popular, de todo un pueblo: el vasco. Desde este rincón de Europa vaya nuestra felicitación y agradecimiento, haciéndonos participes de la opinión de la inmensa mayoría de quienes habitan en tierra vasca.
(*) Elkarbide es una asociación de cerca de 500 profesores de la Universidad del País Vasco