Iritzia
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2008
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Lo que está pasando

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Otsaila 16 | 2008 |
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“Los nuevos espacios tienen a la desaparición de los centros y a la formación de redes. No se configuran ya a partir del modelo de las antiguas concentraciones, sino que empiezan a ofrecer el aspecto de una extensa malla.” Innerarity, “La sociedad invisible”.
El estado-nación clásico no es ya la alternativa en el contexto europeo. Las fronteras existen todavía, pero se van diluyendo y las estructuras vencedoras van a ser otras. Y, para poder resolver de forma estable el debate territorial en el Estado español, debe plantearse de una manera mucho más apasionada, desde formulas de respeto a la pluralidad, más asentadas en modelos en red que en estructuras jerárquicas verticales, y con una relativización del concepto de soberanía.

Esta reflexión tan evidente, es tabú para los centralistas unionistas, para los cuales no hay vida ni moléculas más allá de la concepción jacobina del Estado. Pero también es tabú para algunos detractores, que desde el campo de las posiciones más esencialitas de los nacionalismos sin Estado, nos acusan a los que las practicamos de renunciar a términos como estatalizad y frontera, a las que –precisamente dicen—los Estados existentes no están dispuestos a renunciar. Es verdad que algo de razón hay en esta última reflexión. Pero les quiero confesar que yo soy un ferviente defensor en cuestiones ideológicas del desarme unilateral. Por dos razones. La primera, porque el pequeño debe jugar siempre a favor de la reflexión que va a ser ganadora a largo plazo. Y esto por un simple motivo. Porque el pequeño no puede permitirse el lujo de equivocarse. Si se equivoca y pierde, lo ha perdido todo. El grande, aunque pierda una vez, puede seguir jugando en el tablero. La segunda razón es que el desarme unilateral le obliga a uno a salir a campo abierto. Eso es un riesgo evidente. Salir de la trinchera tiene sus riegos. Pero solo gana los espacios abiertos, los centrales de la sociedad, el que sale de la trinchera. Y en política, para llevar adelante los proyectos, es necesario concitar mayorías sociales amplias. En definitiva, ganar los espacios centrales de la sociedad. En Europa hay realidades subestatales dotadas de una fuerte identidad diferenciada, con instituciones propias y con poder legislativo. Es el caso de los länder alemanes y austriacos, las regiones belgas, territorios del Reino Unido, por no hablar de nosotros mismos. Estas regiones europeas gestionan y son competentes en muchas de las políticas públicas sobre las cuales la Unión Europea tiene capacidad normativa.

Las realidades regionales, llamémosles así en terminología europea, pueden y deben contribuir al reforzamiento democrático al ser una pieza esencial para la participación de todos sus ciudadanos en la realidad europea y en el proceso de integración. La dimensión regional permite estructura la diversidad en la unidad. Aumentar la influencia y participación de las regiones con importantes poderes legislativos en las políticas comunitarias, fortalece el proyecto europeo al reforzar el papel de las regiones como fuerzas integradoras. En cierta medida contribuye a una realidad que ya no es vertical y jerárquica, sino que empieza a constituirse en red.
Seamos valientes. Apostemos sin ambages también por una Europa políticamente unida. Una Europa federal es un sueño político, es un mecanismo para la paz en el continente, pero es también una contribución necesaria para la competitividad económica. En el marco de este mundo que se está creando, de esas nuevas estructuras en red, es también momento de defender que el Estado español debe asumir su pluralidad interna, la de los pueblos, naciones, culturas y lenguas que los integran, con naturalidad. Y buscar mecanismos estables en los que esas realidades se sientan cómodas, o nos sintamos cómodas en la misma. Desde el respeto y la asunción de los que somos. Además, desde un punto de vista democrático profundo, la historia del Estado español nos enseña que los avances en el reconocimiento de la diversidad de las identidades nacionales, lenguas y culturas que lo componen y la mayor calidad de la democracia siempre fueron procesos paralelos.

Como dice Josu Jon Imaz hay que correr mucho para seguir en el mismo sitio, y hay qe correr mucho más que los demás para avanzar poco. Pero hoy también hay intolerancia y violencia en nuestro país. Es el germen de la profunda intolerancia. Sencillamente fascista. Con características cada día más evidente de mafiosa. Hoy tenemos también una tarea histórica desde el nacionalismo vasco. Ser abanderados en la deslegitimación de ETA, de Batasuna y su mundo de intolerancia. Y subrayar con fuerza que sus fines no son los nuestros. Decir al mundo que eso que ellos llaman su patria no es la nuestra, porque la nuestra es la de los Infanzones de Obanos, “pro libertate patriae gens libera state”. Traigo a colación las palabras con las que el entonces diputado José Antonio Agirre, seis días antes de ser elegido lehendakari, cerraba su discurso del 1 de octubre de 1936 en el Congreso. Esta frase expresada contra el totalitarismo franquista, hoy, cuando algunos pretenden imponer en Euskadi su proyecto político mediante violencia y la amenaza, tiene más validez que nunca : “ os decimos con entera lealtad: hasta vencer al fascismo, el patriotismo vasco, el nacionalismo vasco, seguirá firme en su puesto”. La violencia, además de ser profundamente injusta en la medida que atenta contra los derechos básicos de las personas, sólo trae desolación a nuestro pueblo. Así ha sido siempre.

Tambien Muñagorri, interesante personaje de nuestra historia, lanza en 1838 su proclama de Paz y Fueros queriendo superar aquella sarracina entre carlista y liberales que asolaba por quinto año consecutivo Euskal Herria, y lo dice en verso: … “gerrak ez dakar onik inondik, inondik inora”.

O como Xenpelar, que hace más de ciento veinte años, cantó aquel bertso que detrás de su dureza expresa profundamente el rechazo a la guerra, a la violencia:

“Ez naiz ni gerraren zale
baizik pakeraren alde,
zeinek nahi duen galde,
berari tira dale,
bala bat sartu buruan,
aspertuko da orduan “

Este es el mundo en el que vivimos. Esto es lo que está pasando.

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