Garmendia: "Euskadi está muy bien preparado para el ciudadano, pero no para el turista"
M. JOSE TOME
En casi una década al frente de la viceconsejería de Turismo, Koro Garmendia (San Sebastián, 1956) ha asistido en primera fila a la eclosión del sector en Euskadi y al fenómeno Guggenheim. «Todavía somos unos recién llegados», matiza.
-Imagine que nunca he estado aquí y estoy planificando mis vacaciones. ¿Cómo me 'vendería' Euskadi?
-Como un muy potente destino urbano -cultura, tiendas, gastronomía- con tres capitales muy distintas y complementarias: Bilbao, la ciudad renacida y su gran buque insignia, el Guggenheim; San Sebastián, con un peso importantísimo de la gastronomía y la naturaleza, y Vitoria, con su magnífico patrimonio histórico-artístico. Todo eso complementado con la costa vasca, el verde y Rioja Alavesa.
-Ya, pero tengo dos niños pequeños, necesito algo familiar.
-Le ofrecería especialmente Vitoria, el mundo de los agroturismos y también la costa, aunque no haya muchas plazas hoteleras. El turismo familiar es una parte de la oferta a la que tenemos que responder mejor, aunque no sea una prioridad.
-¿Por qué?
-Nuestro turismo es fundamentalmente urbano, dirigido a una clase media-alta, con un fuerte componente cultural, y una alta presencia del turismo de negocios, en torno al 40%.
-Siguen siendo planes de fin de semana, de puente.
-El turismo de negocios siempre es de estancias bajas. Y en el de ocio estamos en torno a 3-4 pernoctaciones, que no está tan mal. La media de estancia es de 1,9.
-Nos visitan, pero poco tiempo.
-Tenemos a los turistas aquí; ahora debemos conseguir que se queden algo más tiempo.
-¿Cómo?
-No es fácil, tiene que haber un grado de desarrollo del producto turístico que todavía no tenemos. Euskadi ha empezado a considerar el turismo como un sector económico hace apenas una década.
-¿Qué es lo que falla?
-Cuando estamos de vacaciones no queremos que nos compliquen la vida. Si llegamos a un sitio y no se puede aparcar, seguimos adelante. Si aparcamos y está todo cerrado, nos vamos. Si los horarios de visita son muy limitados, igual no esperamos. Si nos cuesta encontrar donde comer, nos vamos a otro pueblo. El reto es atraer más, pero para eso debemos desarrollar más nuestro producto. Somos todavía unos recién llegados.
-El turista que viene en Semana Santa se encuentra un panorama desolador: bares, comercios, restaurantes cerrados...
-En Vitoria y en Bilbao se ha hecho un esfuerzo en los últimos años para que en las zonas más visitadas haya servicios .
-Los hosteleros llegaron a reclamar rebajas fiscales.
-Eso no funciona. Cuando una empresa decide abrir un nuevo mercado, afronta un riesgo. Desde la Administración debemos ayudar a los hosteleros a que su esfuerzo sea rentable, informando mejor, coordinando... pero también hay una parte de apuesta empresarial.
-Se dice que una de las razones de que el turista no se quede mucho tiempo es que Euskadi es caro.
-Somos percibidos como un destino no barato, pero con una adecuada relación calidad-precio.
-¿Cuánto gasta un turista?
-El turista extranjero, que es del que tenemos datos, gasta unos 103 euros al día frente a 90 en España.
-El de congresos gasta el doble.
-Este turista siempre es el más deseado. Tenemos unos equipamientos magníficos: BEC, Palacio Euskalduna, Kursaal, Ficoba... Pero la competitividad en el entorno es grande porque todo el mundo quiere a ese turista.
-¿Hay una buena infraestructura para hacer frente a esta actividad?
-En San Sebastián hay más problemas para atender a los grandes congresos, pero en Bilbao ha habido un incremento del 40 de las plazas hoteleras en los últimos años.
-Sobre todo en hoteles de alto standing. ¿No cree que falta oferta de menos estrellas para un viajero de inferior poder adquisitivo?
-Las grandes inversiones denotan confianza empresarial y el segmento de turismo urbano es el más fuerte y el que más espera crecer. Estamos convencidos de que en la costa necesitaremos plazas hoteleras, un perfil más ligado al verano, a estancias más largas y familiares. Ya estamos trabajando en mejorar los campings, que están obsoletos. Y el turismo rural precisa profesionalizarse más.
-¿Hay algún turista que no interese? ¿Mochileros, por ejemplo?
-No, no, ése es un turista importante. El mochilero que viene de Austria con un año sabático antes de entrar en la universidad o el que llega de Australia, con una 'visa' por supuesto, y no gasta en comida, pero sí en libros, música o tablas de surf, es un turista importante que, muy probablemente, repetirá visita. No nos interesaría el turista masivo, el de 'todo incluido' por muy poco precio.
-En 2007, por segundo año, Euskadi ha superado los 2 millones de turistas. El incremento, del 4%, ha sido menor del esperado, aunque el doble que la media española.
-Los datos son francamente positivos, llevamos creciendo de manera importante desde 2001. Es cierto que se ha producido una ralentización en la entrada de turistas del Estado, pero ha sido común a comunidades de nuestro entorno.
-¿Cuáles son las razones?
-Parece que obedece a razones de contención del gasto debido a la incertidumbre económica y el encarecimiento de las hipotecas. Álava, por ejemplo, que es más dependiente del turismo estatal, es el territorio que más se ha retraído. Pero, por contra, hemos crecido más en turismo extranjero.
Visitantes satisfechos
-¿Qué incidencia ha tenido la ruptura del alto el fuego de ETA ?
-No se puede saber cuántos turistas han dejado de venir por esa razón. Es evidente que una situación política de estabilidad y de no existencia de ETA nos haría más atractivos pero, a pesar de todo, hemos mejorado respecto a 2006.
-Usted ha encarado como viceconsejera la ruptura de dos treguas.
-Ocupé el cargo en noviembre del 1999 y creo que mi primer acto público fue el mismo día que ETA anunció la ruptura de la tregua. Tenemos que entenderlo como un elemento de contexto importante, pero no como causa-efecto.
-El Guggenheim acaba de cumplir 10 años. ¿Qué destacaría de este fenómeno?
-El cambio cualitativo más importante ha sido la irrupción de Bilbao como destino turístico. Hemos pasado del efecto Guggenheim al efecto Bilbao y, en definitiva, al efecto Euskadi, porque todos hemos crecido.
-¿Cuáles serían los 'guggenheims' de Guipúzcoa y Álava?
-Hay muchos pequeños y grandes 'guggenheims'. El gran icono de San Sebastián es La Concha, unida a su gastronomía; en Vitoria, es el casco antiguo y la catedral vieja. Y a nivel comarcal se está trabajando con elementos de atracción importantes: El Pobal, Salinas de Añana, La Encartada... son pequeños 'guggenheims'.
-¿Tratamos bien al turista?
-En las encuestas nos dicen que sí. El 80% confiesa que se han cumplido sus expectativas.
-¿Y de qué se quejan?
-Del tráfico, de los aparcamientos, del clima, de la señalización... Todavía no tenemos el país preparado para el que viene de fuera en comunicaciones internas, en horarios de apertura, en señalización... Está muy bien preparado para el ciudadano, pero no para el turista. Ése es el gran reto.
-¿Cómo se rentabilizan los conciertos de las grandes estrellas?
-Una ciudad en la que Springsteen da un concierto está en un pelotón de urbes que se mueven, modernas, inquietas culturalmente hablando. Es estar en los circuitos. Y durante dos o tres días, la ciudad se llena.