Atutxa: "Todo cabe esperar de unos intereses que van más allá de la aplicación de la justicia"
CARLOS C. BORRA
Minutos después de enterarse del fallo del Supremo, nada más llegar a Bilbao procedente de Madrid, Juan Mari Atutxa denunció en declaraciones a DEIA lo que considera una sentencia injusta, al tiempo que anunció que recurrirá al Constitucional o incluso a instancias europeas
bilbao.La sorpresa al conocer el fallo ha debido ser mayúscula.
Yo diría que ha sido una sorpresa y que no lo ha sido tanto. Por lo que hemos visto y escuchado esta mañana -por ayer- en el Tribunal Supremo, la sorpresa puede calificarse de mayúscula, tras una defensa con un planteamiento didáctico, ejemplarizante, de nuestro abogado Alberto Figueroa. Pero si ésta podría considerarse interesada, como todas las defensas, visto el doble planteamiento del Ministerio Fiscal, defendiendo primero de lleno la aplicación de la doctrina recientemente asumida por el TS en el caso Botín, y defendiendo con absoluta rotundidad que no se cometió delito alguno por nuestra parte en todo este proceso largo, tortuoso, del año 2003, pretendiendo dar cumplimiento al auto del TS; visto todo esto, uno no sale de la perplejidad. Pero, por otra parte, todo cabe esperar de unos intereses que están más allá de lo que es la aplicación de la justicia, como ha podido comprobarse en este caso.
Resulta llamativo que el mismo tribunal que se pronunció sobre la imposibilidad de que las acusaciones populares basten para abrir un juicio oral en un procedimiento abreviado haya reculado ahora.
Siendo el caso prácticamente idéntico en su totalidad, por la existencia solamente de la acusación popular, la no existencia de acusación particular y la no existencia, sino todo lo contrario, del Ministerio Público; en este caso, la propia sala del TS se contradice en aquello que dictaminó el pasado diciembre en el denominado caso Botín.
Ahora están a la espera de conocer la sentencia en su totalidad.
No conocemos la sentencia, solamente el fallo. Es reprochable y despreciable que el fallo se conozca solamente a través de los medios de comunicación y que nuestra propia defensa en estos momentos no tenga el más mínimo conocimiento del mismo y, mucho menos, del contenido de la sentencia.
Llueve sobre mojado, ¿verdad?
Sí, por cuanto que hay que tener en cuenta que nosotros hemos sido absueltos en dos ocasiones por el Tribunal Superior de Justicia. En la primera absolución, cuando el sindicato de ultraderecha Manos Limpias recurrió al TS y éste anuló dicha sentencia del Tribunal Superior vasco, cuando nuestro letrado había salido justamente de la sede del Supremo y se había introducido en su coche, fui yo quien le llamó para decirle que había aparecido un teletipo con la resolución de la Sala de lo Penal del TS. Esto sorprendió enormemente al letrado de la defensa, ya que había salido del Supremo y no sabía absolutamente nada. Éste es el día y la hora en que la defensa aún desconoce el fallo y mucho más todavía el contenido de la sentencia, es decir, de toda la argumentación en la que ha podido apoyar este fallo el TS. Todo ello saltándose todas las normas de decencia y respeto a las partes afectadas.
Comentaba que existe un impulso que va más allá de lo meramente jurídico tras este largo proceso.
No me cabe la más mínima duda. Quienes hoy -por ayer- asistieran a la vista oral del TS, y vistas las argumentaciones absolutamente endebles de los recurrentes, y vistas las argumentaciones de la defensa y del propio Ministerio Fiscal, no cabía la más mínima duda de que, por una de las dos razones expuestas y defendida -la aplicación de la doctrina Botín y la inexistencia de voluntad de desobediencia de lo mandatado por el TS en 2003-, de ninguna manera cabía esperar un fallo de esta naturaleza, salvo que fuera por otras razones más allá de lo que pudiera entenderse como la aplicación de la justicia.
Siempre han mantenido que en ningún momento cometieron delito alguno al no disolver al grupo parlamentario Sozialista Abertzaleak.
No hemos cometido ningún delito en ningún momento. Puedo garantizar que si hoy volviesen a darse las circunstancias de 2003, con el posicionamiento de la voluntad mayoritaria del Parlamento vasco de la no modificación del reglamento por la vía del procedimiento de resolución de Presidencia, hoy haría lo mismo que entonces.
¿Qué paso cabe dar ahora?
Agotaremos todas las vías que legalmente existen y nos pudieran amparar. A pesar de la injusticia a la que hemos estado sometidos, en los próximos días analizaremos sin duda alguna con nuestra defensa la posibilidad de un recurso ante el Tribunal Constitucional. Bien es cierto que el propio Constitucional tienen admitidos a trámite varios recursos presentados tanto por la Mesa del Parlamento vasco como individualmente por nosotros, y aun cuando no se han resuelto estos recursos de amparo, el Tribunal Supremo, por lo que conocemos por los medios de comunicación, ha fallado en nuestra contra. Nos parece remachar la injusticia porque están pendientes de resolución esos recursos presentados ya hace años, y ahora hemos sido sometidos al veredicto de una decisión sin duda alguna injusta. A partir de ahí, recurriremos allá donde fuera posible en derecho, en principio el Constitucional, y si es que aquí no prospera lo que es la aplicación de la justicia que nosotros entendemos, iremos también a otras instancias.