Elkarrizketak
30Abendua
2007
30 |
Elkarrizketak

Noticias de Gipuzkoa

Elkarrizketak
Abendua 30 | 2007 |
Elkarrizketak

José María Muñoa: "ETA es el mayor y casi único obstáculo para avanzar en nuestro reconocimiento internacional"
José María Muñoa ha dedicado los últimos 18 años a trabajar para que se conozca y reconozca a Euskadi fuera de sus fronteras. Las relaciones con Iparralde, con la UE... han estado en sus manos y las de sus colaboradores en una labor con la que dice haber disfrutado enormemente. Muñoa abandona su cargo tras 18 años representando a Euskadi fuera de sus fronteras y trabajando por lograr su conocimiento y reconocimiento.

Echando la vista atrás, ¿cuál ha sido el mayor reto que ha tenido que afrontar como comisionado?
--El mayor reto es el del trabajo día a día, el de tratar de hacer conocer mejor y reconocer también a Euskadi fuera de Euskadi: tanto en el Estado español como en Europa o en el mundo. El reto es ése y defender los intereses de Euskadi tanto a todos los niveles allá donde haga falta y donde buenamente pueda llegar, evidentemente.

¿Y su mayor logro?.
-- Varias cosas. El reconocimiento en el Comité de las Regiones de Europa; el haber podido hablar euskera ante más de 300 representantes de todas las regiones de Europa y mostrarles que es un idioma como todos los otros, que independientemente de que sea uno de los idiomas más antiguos y más específicos, es como cualquier otro: un idioma que amamos pero, sobre todo, que nos sirve para comunicarnos entre euskaldunes y con gente de fuera, puesto que tenemos unos intérpretes, Bernabé, Koldo, Amaia, que están en el Comité de las Regiones y que interpretan del euskera a los 23 otros idiomas. Hay otro tema que para mí ha sido prioritario y sigue siéndolo: el órgano permanente de encuentro con Navarra, al que accedieron el lehendakari Ardanza y el presidente Otano y del que, desgraciadamente, el presidente Sanz prescindió.

¿Qué se pretendía con él?
--Reconocer la situación en la que estábamos, asumirla y normalizar las relaciones entre Navarra y la CAV. Evidentemente, teníamos y seguimos teniendo nuestra visión de que esa situación institucional no corresponde a nuestro anhelo, pero aquel instrumento político nos permitía establecer unas relaciones basadas en el mutuo respeto y nos permitía trabajar conjuntamente. Es lo mismo que hemos conseguido en 2007 tras diez años de trabajo: poner en funcionamiento la Conferencia Eurorregional de Cooperación Transfronteriza, que reúne al Gobierno Vasco, Diputación Foral de Gipuzkoa, la Región de Aquitania, Departamento de Pirineos Atlánticos, el Consejo de los Electos de Iparralde y, sobre todo, la Prefectura de Pau. Es decir, aquellas instituciones que tienen competencias para abordar y resolver los temas que interesan a los ciudadanos que viven en la zona fronteriza.

Entonces, se ha avanzado en las relaciones con Iparralde, que se habían marcado como prioridad.
-- El primer día que empecé a trabajar, me citaron en el despacho de Bilbao -entonces trabajábamos allí- quienes eran responsables en ese momento y me dijeron: vete a Baiona, a la villa Bakea, para una reunión de cooperación transfronteriza. La última participación mía en una reunión oficial de cooperación ha sido el pasado jueves, acompañando al lehendakari en la sala Bakea, en el Consejo General de los Pirineos Atlánticos en Baiona. En los dos casos se llamaba Bakea y, aparte de que espero que esa Bakea vendrá cuanto antes y creo que es sintomático que se llamasen así los dos lugares, lo que se ha avanzado de uno a otro es enorme. Todavía queda mucho por hacer, pero el salto que se ha dado es importante.

¿Cómo se ha logrado?
-- Poco a poco, hemos confiado los unos en los otros, nos hemos convencido de que por encima de los instrumentos administrativos y de nuestros ideales políticos teníamos que contar con la lealtad de unos hacia los otros y el respeto a cada una de las otras instituciones.

¿En qué materias concretas se trabaja?
-- Las prioridades ahora son sanidad, la movilidad del tráfico, las universidades, la prevención de las drogodependencias. Y estamos ya pensando en trabajar en medio ambiente y en economía y empleo. Y, por encima de todo ello, en la instalación de una célula técnica con una mínima estructura: tres personas, en un inicio, que se van a situar en unas oficinas en Baiona.

¿Mejorar el vínculo con Iparralde es reforzar el sentimiento de lo vasco?
-- Evidentemente. Y por eso, de la misma manera que la Conferencia Eurorregional, con anterioridad habíamos conseguido establecer una relación directa entre la Office Public de la Langue Basque y nuestro departamento de Cultura, que nos permite llevar una política lingüística conjunta a favor del euskera, con unos resultados que, sin duda, también serán históricos. Y de la misma manera, yo he participado durante más de diez años en el Consejo de Administración de Euskal Kultur Erakundea de Iparralde para trabajar conjuntamente, en todos los aspectos culturales.

¿Cómo influye eso en el día a día de los ciudadanos?
-- Si somos capaces de avanzar en todos estos temas, nuestros ciudadanos se darán cuenta de que esa relación intensa entre Iparralde y Hegoalde es su mayor beneficio. Por eso suelo decir que la desaparición de las fronteras la deseo primero como europeo, porque creo en una Europa integrada, fuerte políticamente y sin fronteras, porque, si no, no es posible; y luego como ciudadano, porque lo que hasta ahora después de la frontera era un vacío, deseo que se transforme en oportunidad para los ciudadanos en todos los ámbitos.

¿Han mejorado mucho las relaciones internacionales de Euskadi?
-- Sí, sin duda, porque cuando empecé aquí, nos conocían menos. Pero también hay que reconocer una cosa y es que, desgraciadamente, se nos sigue conociendo mucho más como la tierra donde aún subsiste el terrorismo de ETA, que como una tierra donde vivimos unos vascos que amamos nuestro idioma, nuestra cultura, nuestro trabajo cotidiano, que tenemos unos resultados económicos muy buenos, que deseamos mejorar nuestros resultados sociales y que queremos vivir en la mejor armonía posible y con respeto mutuo con los pueblos que nos rodean. Desgraciadamente, todo esto está escondido, deformado, por ese horrible terrorismo que padecemos desde hace más de cuarenta años. Bajo ese punto de vista, ETA es el mayor enemigo no solo de los vascos, sino de los abertzales.

¿Es un obstáculo para promover iniciativas internacionales?
-- No es que sea un obstáculo, es que es el mayor y casi único obstáculo que tenemos para avanzar en nuestra labor de reconocimiento internacional. Cuando en el exterior me dicen "la organización abertzale ETA", yo digo que no, que ETA no es abertzale, aunque pueda haber abertzales en su seno. ETA como tal no es abertzale. Quien más daño ha hecho a Euskadi, ¿cómo lo va a ser? Y quien no respeta la voluntad inmensamente mayoritaria de los vascos, ¿cómo va a ser abertzale? Los árboles se reconocen por sus frutos. ETA no sólo no ha aportado nada a nuestro autogobierno y nuestra soberanía, sino que ha sido el mayor impedimento para conseguirlo. En el exterior es quien más daño nos ha producido. Y, desgraciadamente, algunas instituciones se han aprovechado de las actuaciones de ETA para calumniar con desfachatez al Gobierno Vasco y al pueblo vasco.

¿Y cómo cambiar esa imagen?
-- Con persistencia, con tenacidad, con obcecación casi, si seguimos trabajando el día a día conseguimos que también se nos reconozca por lo que somos en realidad, un pueblo que desea y anhela la paz por encima de todo, que desea respetar a todos los pueblos, pero que también exige que se le respete.

¿En Europa también se ve sólo la parte relacionada con la violencia?
-- Cuando no nos conocen más que de manera superficial, por los medios de comunicación que más eco tienen en esos países, nos conocen como el país de ETA, lo cual es muy triste. Cuando tienen ocasión de trabajar con empresas nuestras, de conocer nuestra cultura, de tener una relación más profunda o más asidua con nuestras instituciones democráticas, entonces, tenemos ocasión de explicarles lo que somos en realidad. Y nos reconocen y me atrevo a decir que nos admiran, tanto por nuestras convicciones democráticas contrarias a la violencia y humanistas como por los resultados que hemos conseguido en estos últimos años por medio de nuestro autogobierno.

¿Conocen en Europa la propuesta del lehendakari?
-- No. Cuando andamos por el mundo, tenemos que ser conscientes de lo que somos, un pueblo formidable que para nosotros los vascos es lo más importante en el mundo, pero simultáneamente, somos dos o tres millones si consideramos el conjunto de Euskadi, que representan el 5% del Estado español y el 0,5%, insisto, el 0,5%, de la Unión Europea.

Pero puede que la UE tenga que pronunciarse en un futuro sobre el derecho de autodeterminación de los vascos. ¿Lo ampararía?
-- La UE no se inmiscuye en los temas internos de los países miembros. Todo lo que sea aceptado y asumido por un país miembro no es problema para ella. Si no es asumido por la autoridad de ese país miembro, la UE no lo conoce.

¿Si apoya el proceso de independencia de Kosovo podría sentar un precedente que luego pudiera aplicarse en otros lugares de Europa?
-- De los casos que pueda haber en Europa y en el mundo siempre tendremos que aprender todos: la UE, los propios interesados, nosotros... Pero no son modelos que se puedan aplicar en otros sitios. Tenemos que tener la inteligencia de aprender de ellos y de saber adaptarlos al entorno político que tiene cada uno.

¿Qué cree que finalmente hará la UE en ese país balcánico?
-- Tratará de simultanear su diplomacia e inteligencia para evitar que haya un verdadero problema en los Balcanes, porque no olvidemos que todas las guerras anteriores han venido porque no se han sabido tratar los temas que ha habido allí. Simultaneará la situación interna de la zona y la de la UE, tratando de no crear un aliado en Kosovo y, a la vez, un enemigo en Serbia. La estabilidad de la UE también depende de la estabilidad de los Balcanes. Espero que, con paciencia y dedicación, la UE sepa ayudar a que la situación política de esa región se estabilice respondiendo a los anhelos de cada uno de los pueblos.

¿Podría ayudar a satisfacer también el anhelo de los vascos?
-- No se va a inmiscuir en una cuestión interna del Estado español.

¿Y qué podríamos hacer para que nos reconociera?
-- Que nos conozcan tal como somos, dentro de nuestra pluralidad y de nuestras relaciones con el Estado español. Es abonar un terreno, pero la UE no se va a inmiscuir, nos guste o no. Y tampoco me gustaría que lo hiciera. Además, cuidado, que nos puede caer una buena con el Concierto Económico.

El Gobierno español no se avino a la petición del Gobierno Vasco de añadir una declaración anexa al Tratado de Lisboa sobre el Concierto Económico. ¿Cómo lo valora?
-- Considero que lo lógico hubiera sido que se incluyese, desde el punto de vista europeo, porque es la realidad misma y el Gobierno español lo admite. Lo que no es lógico es que no lo haya solicitado con la suficiente fuerza y que la declaración no se añadiese. Esto demuestra la reticencia del Gobierno español a normalizar la existencia y la vida del Concierto Económico en el conjunto de la UE.

¿Está más cerca hoy la Europa de las Regiones?
-- Cuando se habla de la Europa de las Regiones yo creo que nadie sabe lo que quiere. ¿Qué es esa Europa de las Regiones? ¿Una Europa en la que 500 entes llamados regiones van a gestionar la UE? Es decir, que Euskadi estaría al lado de Baviera pero también de una región sueca o danesa que ni tiene ni desea tener competencia alguna. ¿Ésa es la Europa de las Regiones de la que hemos hablado? No. Yo no la deseo.

¿Y cuál es?
-- La que permite que las regiones o naciones, que es nuestro caso, que tenemos competencias, y competencias muy importantes, tengamos los cauces suficientes y garantizados para que estas competencias lleguen a donde tengan que llegar: a la arquitectura de la UE. Eso es lo importante. Hoy en día, sabiendo que la UE es una UE de Estados, los cauces que mejor responden a esta necesidad son el modelo alemán, el belga y, en cierto modo, el modelo austríaco. Eso quiere decir en el Estado español se debe imaginar un sistema que permita que la voluntad que se presente en Bruselas sea el resultado del conjunto de las voluntades de las Autonomías, teniendo en cuenta la asimetría de este Estado. Es decir, que Euskadi, gracias al Estatuto de Gernika, ejerce competencias que no tienen otras Comunidades Autónomas y ese modelo de participación tiene que tener en cuenta dicha asimetría. Evidentemente, ello exige una modificación del Estado actual de las Autonomías.

¿De qué tipo?
-- Seguramente, un modelo basado en la creación de un Senado donde las Comunidades Autónomas sean los sujetos. E, insisto, en que será necesario una relación de bilateralidad entre el Gobierno de Madrid y Euskadi para responder a la especificidad de Euskadi, que está reconocida hoy en día tanto en la Constitución española como en el Estatuto de Gernika. Mientras no se ponga en marcha tal modelo, nuestra participación activa y real en las políticas comunitarias será poco efectiva y no responderá al espíritu del Estado de las Autonomías y de nuestro Estatuto de Gernika.

¿Con quién tenemos mejores relaciones en el mundo? ¿Quizá con Latinoamérica porque la mayor parte de la diáspora se concentra allí?
-- Sí. En Latinoamérica nuestras relaciones son más fáciles por la gran presencia y gran labor de las colectividades vascas en aquellos países. Y, aunque el futuro de Euskadi se juega en el mundo entero, prioritariamente se juega en Europa.

PARTEKATU