«Estar en la ejecutiva del PNV es la coronación de mi vida política»
Todavía es diputada de Cultura y ya forma parte del EBB, donde ha asumido un cargo tan relevante como la secretaría. Belén Greaves sólo compaginará ambas facetas durante unos días, ya que Josune Ariztondo la sustituirá en el Gobierno foral. Se va «orgullosa de haber sido diputada» y dispuesta a volcarse en la «hoja de ruta del lehendakari», fiel a la ortodoxia del partido.
-¿Se aprende mucho en el Departamento de Cultura?
-Yo he aprendido muchísimo. Era habitual de los museos, pero he tenido la suerte de que un maestro como Javier Viar me haya ayudado a entenderlos mejor. También he logrado apreciar la ópera.
-Y le ha dado tiempo a inaugurar la Biblioteca foral.
-Sí, fue una obra que inicié yo misma y tienes siempre la sensación de que no se acaba. Han sido cuatro años y tengo que decir que los usuarios no se han quejado.
-¿Las bibliotecas deberían abrirse más a los jóvenes? A los alumnos vascos les cuesta entender lo que leen, según el informe PISA.
-Abiertas están, pero no sé si el número de lectores es correlativo al de bibliotecas. De todos modos, creo que las posibilidades de aprender son mayores que en nuestro tiempo, cuando nos limitábamos a memorizar.
-La Diputación ha abierto en Bilbao La Casa del Euskera, pero no está muy presente en la calle.
-Se oye mucho más en un parque donde hay niños. El paso que falta es el uso más cotidiano, pero en este departamento, por ejemplo, es muy común oír hablar en euskera.
-¿Usted lo habla a menudo?
-Yo lo he aprendido de mayor y hablo en casa con mis hijos. También es verdad que, cuando tengo que echar una bronca, normalmente utilizo el castellano. Y con mi familia política me gusta hablar el dialecto vizcaíno.
-Por cierto, ¿es verdad que su apellido es de origen británico?
-Es de origen galés, sí. Se remonta a mi tatarabuelo. Mi familia siempre ha estado aquí, pero el apellido lo conservamos.
-¿Los vizcaínos valoran su patrimonio cultural?
-Yo creo que sí. Allí donde hemos hecho un esfuerzo por difundirlo, la gente ha descubierto verdaderamente lo que tiene al lado de casa.
-¿Por ejemplo?
-Las jornadas de patrimonio tienen un éxito impresionante. Las casas-torre, las ferrerías, las casas burguesas... la gente reclama que lo hagamos más a menudo.
-¿No cree que el Guggenheim es demasiado caro?
-No. Es el museo más caro de Vizcaya y en algunos aspectos del propio Estado español, pero desde luego de Europa no. Si fuera caro, no habría visitantes y los números no engañan. No hay ningún museo en el mundo que tenga 18.000 amigos.
-¿Le queda la espina de no haber traído el 'Guernica'?
-Evidentemente, me hubiera gustado colaborar. Como las razones que se esgrimen, aunque se encubran como técnicas, son políticas y en esta vida todo cambia, algún día se exhibirá o bien en el Guggenheim que es a mi entender el sitio adecuado, o bien en Gernika.
-Ahora da el salto de las instituciones a la ejecutiva del partido.
-El mayor premio que se le puede otorgar a cualquier miembro del PNV es formar parte de la ejecutiva nacional y a mí me ha correspondido. Es, no sé cómo decir, la coronación de tu vida política.
-¿Mayor premio que un cargo público de relevancia, como ser diputada?
-A cualquier persona de mi partido que le pregunte, lo va a considerar el mayor premio. Todo lo que he sido en la vida institucional lo he sido por ser del PNV.
-¿Desde cuándo conoce a Urkullu?
-Del partido de toda la vida. Empezamos a convivir mucho más en la Diputación, él como director general de Juventud y yo de Función Pública. Nos fuimos juntos al Parlamento en la legislatura 94-98, él de número 9 y yo de número 10.
-¿Se identifica con los 'jóvenes burukides vizcaínos'?
-Suelo decir que soy la madre de todos. Cuando llegó la etapa democrática, yo estaba acabando la carrera y los 'jobubis' tenían catorce o quince años. Somos los que hemos cubierto cargos en las instituciones porque nos ha tocado.
Recuerdo de Buesa
-¿Cuándo se afilió usted?
-En el 77, en cuanto se pudo salir a la luz. Tenía 20 años y fue una etapa preciosa. Nosotros pusimos en marcha la Administración, aprendimos a hacer expedientes.
-En la dirección del partido no hay muchas mujeres.
-No, como en todas partes. Las de mi generación fuimos capaces, con ayuda de nuestras madres, de tirar del carro. A muchas se les dio la misma oportunidad que a mí, pero por circunstancias personales no dieron el salto. Yo tuve la suerte de que cuando conocí a mi marido ya estaba metida.
-¿Él también tiene un cargo?
-No, y gracias a que él no ha tenido responsabilidades, ha sido un militante, he podido yo dedicarme a ello. Porque tenemos dos hijos que han salido adelante.
-Usted y Josune Ariztondo van a cruzar sus despachos. ¿Ya están preparando el relevo?
-Hemos empezado a hablar. Nos conocemos bien, trabajamos codo con codo en el segundo plan de normalización lingüística. Ella era viceconsejera y yo estaba en el grupo parlamentario que negoció con los socialistas. Con Fernando Buesa. Tengo un recuerdo muy bonito porque él hizo su intervención en euskera. Le tocaba a Maite Pagazaurtundua, pero acababa de dar a luz. Él se lanzó y lo hizo muy bien.
-¿Cuál es su ambición en política?
-Nunca me he marcado ambiciones, pero, desde luego, si alguna tenía ya la he cumplido.
-¿Y la Alcaldía de Bilbao? En 2002, la postularon como candidata.
-Sí, bueno, aquello... para cualquier persona ser alcalde o alcaldesa de tu pueblo es gratificante, no voy a negarlo. Pero ahora no me lo planteo ni nada por el estilo. En aquel momento estuvo claro que tenía que seguir Iñaki Azkuna.
-Habrán hablado del tema.
-Sí, claro. Con Azkuna trabajé en Osakidetza y le tengo un gran aprecio. Es un alcalde magnífico. El que le sustituya lo tiene difícil, porque tiene un carisma especial.