Baztarrika: "Una sociedad bilingüe es una sociedad que convive mejor"
Pocos días después del 25 aniversario de la Ley de Normalización del Uso del Euskera, se celebra mañana su Día Internacional, una fecha cuyo significado han subrayado las instituciones con un mensaje en el que abogan por “superar unidos las trabas que dificultan el uso del euskera”.
-¿Qué hay que celebrar en el Día Internacional del Euskera de 2007?
El avance que ha experimentado el euskera durante estos 25 años, un avance protagonizado por la sociedad vasca, ha sido posible gracias a la Ley del Euskera, a las políticas públicas que se vienen llevando a cabo y al esfuerzo de diferentes organismos sociales y de la propia sociedad vasca. Hoy el euskera tiene más hablantes, es más utilizado y tiene su espacio en ámbitos en los que antes no estaba presente.
-La declaración institucional reconoce que la Ley no pone obstáculos para que el euskera se utilice en todos los ámbitos de modo cotidiano, pero tampoco oculta que queda muchísimo por hacer. ¿Es más fácil legislar que convencer?
En la normalización lingüística las leyes son necesarias, pero lo decisivo es la voluntad y el comportamiento de los ciudadanos. Las leyes por sí solas no cambian las actitudes de los hablantes. Lo que se ha hecho es mucho, difícilmente se podría haber hecho más en el tiempo en que se ha hecho, pero un proceso de normalización lingüística es un proceso social complejo que no puede realizarse de la noche a la mañana. Requiere mucho tiempo, paciencia y pragmatismo, y requiere, lógicamente, actitudes positivas de la propia ciudadanía, porque es ella la que protagoniza los cambios y la que va a decidir los ritmos y los tiempos necesarios para que esta sociedad sea cada vez más bilingüe.
-Uste identifica bilingüismo real y convivencia. ¿Es un mensaje fácil de hacer llegar a los ciudadanos?
Es un mensaje aglutinador, con el que creo que coincide la mayoría de la sociedad desde diferentes sensibilidades, así como una condición básica para la que la normalización lingüística avance. El monolingüismo no sólo no es posible, sino que tampoco es deseable. Tampoco estoy seguro de que sea realmente posible un bilingüismo real, equilibrado y armónico, pero tengo claro que es lo deseable, y que tenemos que trabajar como si fuera posible. Cuando decimos que a más euskera hay más convivencia lingüística, y que a más convivencia lingüística hay más convivencia social, queremos decir que en una sociedad realmente bilingüe habrá menos gente que tenga problemas para hablar en la lengua de su elección, ejerciendo un derecho que le reconoce la Ley. Y hoy quienes tenemos ese problema somos los vascohablantes, porque quien quiera vivir en castellano no tiene ningún problema para hacerlo. Pero no es un problema particular de los vascohablantes, sino del conjunto de la ciudadanía, porque al final la convivencia es menos armoniosa si una parte de la sociedad tiene dificultades para ejercer uno de sus derechos. Por eso, a más posibilidad de vivir en euskera, más convivencia. Y decir “más euskera” no es nada que vaya en contra del castellano, pero es evidente que el problema que tenemos que resolver no es cómo proteger al castellano, sino cómo recuperar y promover el euskera.
-¿Qué actitud exige ese esfuerzo de convivencia que reclama?
La centralidad. Nuestra política lingüística tiene que ser una política sin dogmatismos, y tiene que estar también alejada del darwinismo lingüístico que deja que las cosas sigan su curso sin intervenir. En cualquier caso, no se trata de imponer, sino de promover, porque en lo que respecta a las actitudes individuales, que están muy vinculadas a los sentimientos, la vía de la imposición está condenada al fracaso.
-Sin embargo, hay quien considera que se ha impuesto demasiado, y quien cree que se ha impuesto demasiado poco. Por ejemplo, en el proceso de euskaldunización del sistema educativo…
En el sistema educativo, básicamente, se ha desarrollado la previsión legal –que a la finalización de la escolarización obligatoria se tenga un conocimiento suficiente de las lenguas – en respuesta a la demanda existente en la sociedad. Estoy convencido de que lo que se ha hecho en ese terreno se ha adaptado a los ritmos que la propia sociedad ha planteado. El que se hayan producido algunos desajustes – me da igual llamarle excesos-, en ningún caso debe servir para generalizar y para transmitir la idea de que lo que han sido casos aislados ha sido la tónica general. Lo primero que hay que hacer es constatar, reconocer y agradecer el esfuerzo que ha hecho el profesorado para alcanzar una capacitación lingüística suficiente para impartir docencia en euskera. Y hay que admitir que un proceso de esta naturaleza debe abordarse sin excesos, pero que es imposible hacerlo sin incomodidades.
-Ese sistema educativo ha aportado al euskera un gran número de hablantes que no se han convertido en usuarios habituales. ¿Es ese el principal problema que tiene en la actualidad el euskera?
Es un problema, pero es un tema que conviene desdramatizar, porque es imposible que el uso se incremente en la misma medida que el conocimiento. La incorporación de nuevos hablantes está generandoi una persona bilingüe con un perfil diferente que plantea situaciones nuevas. Vive sobre todo en núcleos urbanos donde la fuerza del castellano es mayor y son menores la oportunidades de uso del euskera en la vida social. Por otra parte, ya la mayoría de los vascohablantes de menos de 25 años tienen el castellano como primera lengua, y está sobradamente probado que la lengua materna tiene más posibilidades que la segunda de convertirse en la lengua de las emociones, de las relaciones familiares y sociales. Todos lo estudios nos indican, además, que hace falta una densidad mínima de hablantes para que el euskera pueda ser utilizado como lengua cotidiana. De todas maneras, que haya que desdramatizar la falta de correspondencia entre el conocimiento y la uso no significa que no tengamos que plantear como objetivo prioritario incrementar la utilización del euskera.
-¿Cómo?
La utilización del euskera depende del conocimiento de la lengua, de la voluntad individual y de que las personas tengan posibilidades reales de usar la lengua. Es la gran tarea a la que tenemos que hacer frente las instituciones públicas y el conjunto de los organimos sociales comprometidos con la revitalización del uso del euskera. Si generamos cada vez más oportunidades de uso del euskera en los diferentes ámbitos de la vida social –en el mundo laboral, en los tiempos de ocio, en la vida social, en los medios de comunicación…-, y esas posibilidades son cada vez más atractivas, las personas que conozcan algo de euskera y tengan la voluntad de utilizarla como una lengua de uso común podrán hacerlo. Así, los derechos lingüísticos de la ciudadanía no serán retóricos.
-Ha implicado a instituciones y organismos sociales en un esfuerzo común. ¿Es suficiente el grado de coordinación y de colaboración que hay entre todos esos agentes?
La coordinación entre los distintos niveles de nuestro rico y amplio entramado institucional en materia de política lingüística –que se articula a través de Akoba, un organismo específicamente creado para canalizarla – es creciente. En cuanto a la colaboración con los organismos sociales que tienen como objetivo promover el uso del euskera, es cada vez mayor y más positiva, porque partimos de la convicción de que la revitalización del euskera, además del marco legal adecuado, de políticas públicas y de presupuestos, necesita por encima de todo del compromiso y la adhesión de la ciudadanía. Este mismo año la Viceconsejería colabora, a través de programas de ayuda referidos a 396 proyectos, con 168 organismos sociales. Lo hacemos sobre la premisa de la que colaboración debe basarse en el principio de complementariedad. Son las instituciones públicas las que tienen no ya el derecho sino la obligación de diseñar y desarrollar la política lingüística, que es una política pública del mismo nivel que las restantes. La función de los organismos sociales es complementar esas políticas lingüísticas y, cómo no, criticarlas o valorarlas, pero la premisa de la complementariedad es básica, al igual que la premisa de la no duplicidad.
-¿En qué punto se encuentran las relaciones con Kontseilua?
Veinticinco de esos 168 organismos con los que colaboramos forman parte de Kontseilua. Además, en estos momentos la dirección de Kontseilua está analizando y valorando una propuesta de la Viceconsejería para articular la colaboración en torno a algún proyecto que pudiera ser de interés para todos. Espero que en el futuro pueda materializarse un grado de colaboración mayor que el actual, siempre sobre las premisas antes mencionadas.
-¿La apuesta en marcha del denominado Instituto Navarro del Vascuence ayudará a mejorar las relaciones con Navarra en materia lingüística?
Espero y deseo que así sea. La relación con el Office Publique de la Langue Basque de Iparralde está siendo extraordinariamente provechosa y extenderla a Navarra, siempre con el máximo respeto por las decisiones y los ritmos de cada administración, sería muy importantes. El euskera es un patrimonio de todos que trasciende los límites administrativos, y preservar ese bien común nos obliga a colaborar. También con Navarra. No me importa bajo qué formula, no me importa bajo qué nombre. Lo que me interesa es el fondo, y espero que la colaboración sea pronto posible.
EUSKALDUNEN ONDOEZAK, HUTSEGITEAK ETA KEXAK
“Badira euskaldunontzat bereziki larri eta mingarriak diren gabeziak”, dio Patxi Baztarrikak, eta aukeran dituenen artean bi aipatzen ditu: “Erdal elebakarrek ez dituzte aintzat hartzen euskararen munduak, eta gizartearen zati bati bizkar emanda bizi dira, existituko ez balitz bezala. Eta horrek kalte handia egiten dio elkarbizitzari, hurkoa mintzen duen zigorra baita indiferentzia. Zubiak eraiki behar dira, noski, baina zubi horietan barrena elebakarrek egin behar dute biderik luzeena”. “Elebitasun onargarri bakarra gaztelanian edo ingelesaren moduko lengua franca-ren batean oinarritutakoa” dela aldarrikatzen duen “mezu sasi-moderno baina egiaz atzerakoia” ere mingarritzat eta berdintasunaren aurkakotzat jotzen du.
Gure hitsegiteak ere onartu behar omen ditugu, ordea, euskaldunok. “Euskarak nagusiki umeekin hitz egiteko edota eskolan zein euskararen inguruko jaietan erabiltzeko balio duela uste dute askok, eta ez daramate dakiten euskara hori beraien bizitzako gainerako eremuetara”. “Euskera erakundeen aurkako diskurtsoa sustatzeko erabiltzea” ere ez da hizkuntzarentzat mesedegarria, Baztarrikaren ustez.
“Euskaldunak bi hizkuntza ekartzen dizkio gizarteari. Nolabait esateko bikoizturik ditu betekizunak eta, askotan, erdira murriztuta eskubideak”. Eskubide horien urraketak salatzeko Elebide zerbitzu publikoa jarri zuen abien Eusko Jaurlaritzak duela urtebete. Epe horretan, 247 “inzidentzia” erregistratu ditu, %80 kexak. Eta horietatik, %80 Administrazioari buruzkoak.