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Patxi Baztarrika (El Correo)

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Azaroa 18 | 2007 |
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Baztarrika: "Hay que crear oportunidades para poder hablar en euskera, no imponer"
Para Patxi Baztarrika es como coronar una cima en grupo. «No se puede ir a la velocidad de los más rápidos», hay que ir «al ritmo del pelotón». Eso sí, los participantes en esta escalada hacia el bilingüismo deben asumir que habrá que «esforzarse», sufrir «incomodidades» y «sudar». Al viceconsejero de Política Lingüística, nacido en Ataun, le gusta utilizar esa imagen montañera para describir cómo tiene que ser la recuperación del euskera. Baztarrika dice que se ha avanzado mucho en 20 años, «la mitad de los vascos domina el euskera o es bilingüe pasivo», pero reconoce que queda un difícil reto por delante: fomentar su uso -algo más de un 20% lo habla de forma habitual-. Defiende que no se trata de imponer el euskera, sino de crear oportunidades y espacios para que los ciudadanos utilicen la lengua vasca. Y cree en una fórmula a pies juntillas: «A más euskera, más convivencia».

-¿Cómo ha evolucionado la recuperación del euskera en los últimos años?

-Hace 20 años dos tercios de la población era castellanohablante, en la actualidad más de la mitad o es bilingüe (cerca de 600.000) o es bilingüe pasiva (más de 400.000) -que entiende la lengua vasca pero se expresa con dificultad-. La población de monolingües castellanos se ha reducido de forma importante. Si lo llevamos a la pirámide de edad nos proyecta un futuro en el que el crecimiento del euskera es imparable: cuanto más jóvenes, más bilingües. Más de la mitad de la población menor de 25 años habla euskera.

-Pero el uso real del euskera no se corresponde con esas cifras.

-Hay algunas mediciones que lo sitúan en algo más de un 20%. Yo no creo mucho en esos datos. Si quisiéramos engordar las estadísticas podríamos hacerlo con facilidad: si miramos el sistema educativo tendríamos unas cifras impresionantes. Sin embargo, entrarían en contradicción con el uso real de ese sector de la población en otros ámbitos como la relación con amigos o el trato con los padres.

-Suele decir que los jóvenes son capaces de hacer un examen de física en euskera y cuentan los chistes en castellano ¿En qué se falla?

-No hay que dramatizar porque el conocimiento del euskera no vaya a la par con el uso, es normal. Para hablar en euskera hace falta una densidad mínima de vascohablantes. Si en una cuadrilla de amigos hay diez personas y dos o tres no saben euskera, el resto utiliza automáticamente el castellano porque lo que quieren es relacionarse. Hay estudios que indican que hace falta que un 80% de los miembros de una familia sepa euskera para que se hable en casa.

-Conozco cuadrillas de jóvenes que estudian todos en euskera y hablan en castellano cuando salen juntos.

-La lengua materna del 60% de los vascohablantes menores de 20 años es el castellano. Y la lengua materna guarda relación directa con la configuración de la identidad lingüística de una persona. Aunque se manejen bien en euskera, les sale de forma natural y más fácil el castellano. Además, influyen otros factores como el consumo de productos culturales y de ocio, la televisión, Internet, el cine... donde la fuerza del euskera es inferior.

Educación

-Educación va a reforzar la presencia del euskera en los colegios con la reforma de modelos.

-La enseñanza ha contribuido de forma decisiva a la recuperación del euskera. Pero requiere una actualización para lograr que los alumnos alcancen en las lenguas oficiales un objetivo mínimo, que se ha establecido en el nivel B2. Según todas las evaluaciones, la lengua que necesita un refuerzo es el euskera. El modelo debe ser flexible para adaptarse a los entornos sociolingüísticos, dar autonomía a los centros y contar con el consenso de la comunidad educativa. Pero hay que tener una cuestión presente: sin el sistema educativo no se puede euskaldunizar un país, pero sólo con él, tampoco. Hay que trabajar en otros ámbitos.

-¿Cuál es el reto?

-Cómo conseguir que sea lengua de uso natural y cotidiano. Para que un idioma avance en su proceso de recuperación necesita, además de ser utilizada en ámbitos formales, Administración, sistema educativo, Universidad, medios de comunicación, que sirva para expresar nuestras emociones, para contar los chistes, para ligar, para expresar amarguras y alegrías. Ése es el gran reto que tenemos. Para ello, debemos conseguir que el euskera no sea vivido por la juventud como una asignatura. Que les resulte atractivo.

-¿Cómo se potencia su uso?

-Hay que lograr la adhesión de la ciudadanía al euskera, como elemento propio, enriquecedor. La tarea fundamental de los poderes públicos en el futuro debe ser trabajar en la sensibilización de la ciudadanía para que asuma la lengua vasca, no sólo como un patrimonio común a preservar, sino, además, como lengua de uso común.

-¿Vamos a lograr una sociedad bilingüe algún día?

-Se puede conseguir. Pero lo que tengo claro es que el objetivo de la inmensa mayoría de esta sociedad es ir hacia ese bilingüismo. Si no situamos en el horizonte la consecución de ese bilingüismo lo más equilibrado posible, la mayor igualdad entre las lenguas, difícilmente podremos diseñar políticas de avance. Si no creyéramos en conseguir la justicia social o acabar con el hambre, no podríamos hacer políticas contra la pobreza cada vez más progresistas.

-A veces las políticas lingüísticas provocan sentimientos de rechazo al euskera. Por ejemplo, cuando una persona ve amenazado su puesto de trabajo por no saber euskera.

-La política lingüística no puede imponer el uso del euskera, no sirve para avanzar. Sin embargo, hay que partir de que esta sociedad quiere ser bilingüe y que, por ley, los ciudadanos tenemos reconocidos unos derechos lingüísticos. Los poderes políticos tienen la obligación de tomar las medidas necesarias para garantizar el ejercicio de esos derechos. El paso de una sociedad monolingüe a bilingüe es imposible que no tenga aristas o elementos mejorables. Hay que hacer el proceso sin excesos y sin dogmatismos, pero es imposible hacerlo sin incomodidades, y la sociedad debe estar dispuesta a asumirlas.

-Exigir euskera para obtener una plaza en Osakidetza tiene repercusiones importantes, puede ahuyentar a buenos profesionales.

-No va a quedar ninguna plaza de médico sin cubrir porque no se sepa euskera. Hay grandes especialistas que desconocen el euskera y nadie pondrá en cuestión su plaza. Pero también en Osakidetza tenemos que plantearnos los objetivos de ir euskaldunizando el servicio. La lengua no es ajena a la calidad, que la relación con el médico se haga en la lengua de uso natural del paciente también es calidad.

-Usted es de Ataun, su lengua materna es el euskera, no tiene que hacer esfuerzos, ni sufrir incomodidades...

-Siempre lo digo, los euskaldunzaharras no tenemos mérito alguno. Eso es cierto. Yo me quito el sombrero con los euskaldunberris. Pero nosotros sí tenemos un problema: no podemos hablar nuestra lengua materna en muchos ámbitos. No podemos ejercer nuestros derechos lingüísticos.

-¿El objetivo es que se pueda utilizar el euskera en todos los ámbitos, desde la Administración a cualquier comercio?

-El objetivo no puede ser vivir sólo en euskera, yo no comulgo con el monolingüismo. Pero hay que crear oportunidades de uso en la sociedad, para que quien quiera vivir en euskera lo pueda hacer sin inconvenientes. Si no hay intervención de los poderes públicos, el euskera no tendría esas oportunidades porque es nuestro hermano pequeño, el que más ayuda necesita. En nuestra sociedad quien tiene más dificultades de vivir en su lengua es el vascohablante. Todavía las administraciones públicas tienen serias limitaciones para atender en euskera con normalidad. Y no se puede pedir a una persona que deje de ejercer su derecho a utilizar la lengua de elección.

Consenso

-Algunos grupos utilizan el euskera con fines ideológicos, ¿eso perjudica a la lengua?

-El euskera debe ser un elemento de unión por encima de la adscripciones políticas, ideológicas o religiosas de la ciudadanía. Pero nadie puede utilizar la posible patrimonialización del euskera por parte de unos grupos para evadirse de la responsabilidad que tenemos todos con el euskera.

-Difícil...

-Hay que transmitir que el euskera, además de instrumento de comunicación, es vínculo de identidad y que lograr el equilibrio entre lenguas, mejora la convivencia. A más integración lingüística, más cohesión social. A más euskera, más convivencia.

-¿Hay un consenso suficiente en la sociedad para aplicar esta política?

-Si hay un bastón imprescindible en política lingüística es el consenso social. Las medidas de normalización del uso del euskera no hubiesen sido posibles si no contáramos con un consenso suficiente. Pero no ha sido reforzado durante este tiempo y hay que ir a más. Existe una incomunicación muy grande entre los mundos del euskera y una parte de esta sociedad que vive de espaldas al euskera, como si no formara parte de su paisaje.

-El esfuerzo económico que se hace es grande. El 70% de los presupuestos de Cultura se lo lleva ETB y la Política Lingüística.

-Hay que cambiar de chip. Ese no es el plantemiento. El euskera es nuestro patrimonio cultural por excelencia. Cuando dedicamos dinero al euskera no beneficiamos a una parte de la sociedad, nos beneficiamos todos. ¿Claro que estamos destinando recursos importantes! Pero todos los ciudadanos, sepan o no la lengua vasca, debemos estar orgullosos del dinero que gastamos, no quejosos. El euskera es un patrimonio de la humanidad y sólo nosotros tenemos la oportunidad de preservarlo.

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