Azkarate: "Alcanzar nuevas iniciativas políticas es lo que más daño le hace a ETA"
Los días de otoño son cada vez más cortos pero a la vez muy intensos en la agenda de Miren Azkarate. En vísperas de una visita relámpago a la Feria del Libro de Frankfurt, opta por quitar hierro a la polémica por la propuesta de consulta del lehendakari Ibarretxe y se centra en la posibilidad de un acuerdo con Zapatero antes de junio de 2007 .
-ETA ha querido asesinar en su último atentado. ¿Lo esperaba?
-ETA ya había dicho con sus obras y con sus comunicados que volvía a la lucha armada en todos los frentes. Pero, aunque sepas que ETA nunca lo dice de forma gratuita, es la primera vez en mucho tiempo que tenemos constancia directa de que han ido a matar. Sientes que se ha producido un salto cualitativo y un paso adelante en una huida hacia ninguna parte. pero también un enorme paso atrás, a lo más oscuro del túnel. Estamos en un escenario peor, más duro y más dramático.
-¿Qué piensa de las palabras de Pernando Barrena previas al atentado augurando una confrontación dura?
-La imposibilidad de hacer política y de trabajar en democracia la ha establecido ETA de forma unilateral. Batasuna no ha tenido madurez ni valentía para defender Anoeta y se ha limitado a culpar a los demás. ¿O es que Batasuna piensa que aquí las reglas de juego pasan por la disyuntiva de que, o se asume la propuesta que ellos hicieron en las conversaciones de Loiola, y que PNV y PSOE no aceptaron, o se vuelve al pasado? Se lo tendrán que explicar clarito a todos los que de buena fe votaron a ANV pensando que apoyaban el proceso.
-¿Y el silencio de ANV?
-Seguramente este mundo siente un gran desconcierto y muchos se sienten engañados. Pero sigo pensando que la ilegalización de las ideas no es la solución. Ni en los años más duros del conflicto de Irlanda el Sinn Féin fue ilegalizado, siempre ha podido defenderse y hacer política. Las ilegalizaciones sólo sirven para que ese mundo cierre filas.
-Batasuna tampoco se desmarca ni parece plantearse siquiera pedir a ETA que cierre la persiana.
-No parece, y eso augura para ETA otra travesía del desierto. Recordando la esperanza del proceso de paz, yo fui una de las personas que dijo en más de una ocasión con periodistas extranjeros que pensaba que el proceso iba a salir porque por primera vez teníamos bases sólidas.
-¿Y qué es lo que ha fallado?
-Visto lo visto, ETA nunca tuvo intención real de dejar las cuestiones políticas en manos de los partidos y de la sociedad; una vez más pretendía seguir tutelando el proceso para, si no le gustaba, volver a las armas. Es verdad que el presidente Zapatero podría haber tenido otro tipo de actuación y hacer un gesto de acercamiento concediendo el tercer grado a algunos presos, pero, aún así, tampoco tengo ninguna garantía de que ETA no hubiese terminado haciendo lo que hizo. No hay una relación causa-efecto. En todo caso, lo fundamental ha sido la actitud de Batasuna. La decepción ha sido enorme. Hemos visto hace poco a Pernando Barrena con representantes del Sinn Féin. Pues el Sinn Féin lideró y se comprometió en un proceso en el que hablaban de política sólo las formaciones políticas. Han tenido dificultades, han tenido suspendido el autogobierno, pero al final tienen un gobierno que comparten los dos extremos, los unionistas y el Sinn Féin.
-¿Qué papel ha jugado la izquierda abertzale?
-Todo eso se ha caído por su propia base, porque Batasuna es incapaz de mantener lo que dijo en Anoeta en noviembre de 2004, que fue el comienzo de todo lo que vino detrás, de la resolución del Congreso autorizando el diálogo con ETA o de la declaración posterior de Zapatero. A la vista de la nula personalidad de Batasuna, que es incapaz de seguir defendiendo lo que nos prometió en Anoeta, difícilmente surgirá una nueva oportunidad.
Dos principios
-¿Qué espera el lehendakari Ibarretxe de su reunión con el presidente Zapatero, el próximo martes?
-El lehendakari ha propuesto dos principios básicos: un principio ético y un principio democrático. Tiene que haber ausencia de violencia, tiene que finalizar la violencia, y para eso la interlocución debe producirse entre ETA y el Gobierno español; y el principio democrático pasa por poder llegar a acuerdos políticos sobre el reconocimiento del derecho de libre decisión, para pactar luego sobre cómo se tiene que ejercer para incorporarlo al ordenamiento jurídico. Precisamente por eso, el lehendakari ha hecho otras propuestas. ¿Cómo se desbloqueó en Irlanda? A través de un acuerdo entre Londres y Dublín mediante la Declaración de Downing Street. Después, el acuerdo final debe darse entre formaciones políticas. Entre los dos jefes de gobierno tienen que intentar abrir esa puerta.
-¿Está de acuerdo con la tesis de «primero la paz, luego la política»?
-No, y repito las palabras de Zapatero: la política puede hacer mucho por traer la paz. No podemos esperar sin hacer nada, sin propuestas políticas. La paz hay que trabajarla también.
-ETA no debe condicionar la agenda, pero la marca.
-No nos puede condicionar cómo vivimos, es la propia sociedad la que ha seguido avanzando y tomando decisiones en múltiples ámbitos a pesar de la existencia de ETA. Indudablemente, tampoco podemos ser insensibles a estos hechos, pero la mejor forma de demostrarle a ETA que no va a doblegar a esta sociedad es seguir con iniciativas políticas. Creo que es lo que más daño hace a ETA.
-¿Pero una ETA en activo no distorsiona un debate en libertad para una consulta popular?
-Depende de qué se pregunte en esa consulta. Al inicio de la legislatura, el lehendakari dijo que los acuerdos que se alcanzasen sobre el derecho a la libre decisión y sobre cómo se pacta su ejercicio, cuando se presenten a la sociedad para su ratificación, tienen que ser en ausencia de violencia. Y eso no ha cambiado. El lehendakari no ha cambiado las condiciones. La consulta habilitadora tiene como objetivo abrir una puerta para que los partidos se sienten desde el respeto absoluto a todos los derechos humanos, y el primero es el del respeto a la vida. Tras el fracaso que hemos vivido, hay que buscar de nuevo una hoja de ruta, el 'Downing Street vasco', entre el lehendakari Ibarretxe y el presidente Zapatero. El lehendakari no ha hablado de un referéndum en octubre de 2008. El primer intento es alcanzar un acuerdo con Zapatero. El lehendakari sabe perfectamente que no tiene competencias para convocar un referéndum y va a respetar el Estado de Derecho. ¿Cuándo no lo ha hecho? Por lo que hemos oído, los socialistas estaban dispuestos a llegar a un acuerdo político con el PNV y Batasuna en Loiola. ¿Por qué no retomamos aquellas bases que los socialistas parecían estar dispuestos a acordar?
-¿No soslaya el acuerdo entre dos presidentes el papel de los partidos vascos?
-En absoluto, porque el principio democrático se basa en acordar entre los partidos cómo va a ser el ejercicio a la libre decisión para después incorporarlo al ordenamiento jurídico. No es cierto que se sustituya el debate y el acuerdo entre partidos. Simplemente se intenta aportar la llave para un debate hoy bloqueado.
-Pero usted será consciente de que el margen de maniobra de Rodríguez Zapatero en esta recta final de la legislatura es muy estrecho...
-Que yo sepa, junio de 2008 queda en la siguiente legislatura. Zapatero puede decir que no a esta propuesta, pero puede ser también una gran oportunidad política que puede traer la solución de un conflicto y el final de la violencia con un acuerdo como el de Downing Street. Quien salga elegido presidente sí va a tener una oportunidad. Zapatero tuvo el valor de retirar las tropas de Irak un día después de ganar las elecciones.
-¿Habrá nuevas oportunidades para un final dialogado de la violencia?
-Tardan más o menos en el tiempo, pero la experiencia que tenemos en otros territorios y en otras situaciones de conflicto es que siempre hay nuevas oportunidades. A veces sale bien y a veces sale mal, pero siempre surge. En lo que personalmente no creo, con independencia de que ésta sea la línea del gobierno tripartito, es en la derrota militar de ETA. Ni los militantes del PP creen que tras 40 años sea posible la derrota absoluta de ETA. Lo sería si tuviesen el rechazo de toda la sociedad, pero mientras sigan teniendo el apoyo social de entre el 9%y el 12% de la población que sigue pensando que el uso de la violencia puede ser justificado, no veo la posibilidad de la derrota militar.