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Nuria Lopez de Guereñu (Deia)

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Urria 13 | 2007 |
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Lopez de Guereñu: "Quiero pensar que cuando los alcaldes de ANV amenazan con paralizar la ´Y´ no hablan de sabotajes"
A la consejera le quitan el sueño el terrorismo, los actos de violencia, pero no las críticas con las que casi cada día se desayuna en la prensa con respecto a la Y, la nueva red ferroviaria vasca y el proyecto más importante para los próximos años en Euskadi.

Perdone que empecemos con un tema un poco espinoso... La Y vasca.

No lo veo como un asunto espinoso. Considero un orgullo poder aportar algo en una infraestructura de esta magnitud. Estar trabajando en uno de los proyectos más importantes de este país, que va a transformar la realidad social, económica y de transporte, es muy ilusionante, aun reconociendo las dificultades que implica.

Pero lleva gestándose 16 años y es ahora cuando aflora la conflictividad social.

Creo que es todo lo contrario. Llevamos, efectivamente, muchos años debatiendo, diseñando y planificando esta infraestructura y ahora estamos en otro punto vital, el de la ejecución.

¿Qué trabajos están más adelantados?

Las obras han comenzado en Araba, el siguiente hito es Ordizia-Itsasondo en Gipuzkoa, cuya licitación está ya en marcha y abriremos plicas el 18 de octubre. En Bizkaia están muy adelantados todos los tramos, no en obras pero sí en licitaciones y en adjudicaciones. Es una infraestructura que se desarrolla a lo largo de 190 kilómetros y, lógicamente, las fases de los tramos no son homogéneas.

¿Cómo se consigue que en un país en el que el 80% de los desplazamientos son por carretera se desvíen hacia otros medios como la Y?

Pues ofreciendo la alternativa de tenerla operativa cuanto antes. Si no, los 47.000 desplazamientos que se producen diariamente entre zonas metropolitanas van a ser por carretera. La apuesta que lleva haciendo el Gobierno vasco hacia un sistema de transporte más sostenible pasa por muchas inversiones y por el impulso de la infraestructura ferroviaria.

Algunos sectores critican que no vaya a dar servicio a los desplazamientos intercomarcales.

Apostamos por un sistema integral. El tranvía de Gasteiz va a dar servicio a la ciudadanía de Gasteiz, el metro no da respuesta a toda la CAV, sino a la población que se mueve en ese entorno, el tren de cercanías ofrece cobertura a las personas que realizan diariamente esos trayectos y la alta velocidad viene a responder a las necesidades de una parte de la población que se desplaza entre las capitales. La apuesta es que se pueda realizar una conexión directa con Europa, que debido a los anchos de vía existentes no se ha desarrollado. La Y implicaría la mejora de la media y larga distancia y esa necesaria conexión con el sistema ferroviario europeo.

¿Cómo se llevará a cabo la conexión con Navarra?

Fomento está desarrollando los estudios previos. La intención ha sido clara desde siempre. Desde ETS hacíamos una apuesta por conectar la Y con Navarra a través del corredor entre los dos parques naturales de Aizkorri y Aralar, a través de Alsasua, pero en ningún caso afectando a los parques.

El plazo de puesta en marcha que se maneja es 2013.

La fecha clave era 2010 si las cosas se hubiesen hecho de una forma más ágil en la medida en que se trataba de una prioridad europea. Pero los trabajos han empezado bastantes años después. Por eso, 2013 es una fecha en la que razonablemente pueda estar operativa la infraestructura.

¿Teme que las protestas de la izquierda abertzale, de EB o de los sectores contrarios puedan perturbar estos plazos?

Tenemos el firme propósito de que esta infraestructura esté operativa cuanto antes. A partir de ahí nuestra intención es colaborar con todos los afectados, particulares, instituciones, municipios... para que la ejecución se realice de la mejor manera. Es nuestra voluntad para contar con una infraestructura que tiene la legitimidad del 83% del Parlamento vasco.

Habla usted de la colaboración con los afectados pero damnificados por las expropiaciones presentaron en agosto mil alegaciones.

Estamos trabajando para que la expropiación se haga de acuerdo mutuo. En Ordizia Itsasondo hemos enviado una carta a cada afectado y le ponemos en contacto con nuestro personal para que logremos el mejor de los acuerdos.

Menciona también a las instituciones pero ha habido alcaldes que se han negado a firmar actas de expropiación.

En la medida en que ésta es una obra de interés general, que responde a las necesidades sociales de toda la CAV, las decisiones que se puedan adoptar a nivel municipal no tienen capacidad de paralizar los procedimientos.

Parte con un presupuesto muy alto de ejecución, 4.300 millones. ¿Se puede encarecer aún más?

Lo importante es que se ejecute bien. Los trabajos no son sólo de ingeniería. Se ha primado más la funcionalidad, la integración de la infraestructura y la menor afección, a la propia inversión. Se ha evitado pasar por cualquier ámbito protegido, con el elevado soterramiento pretendemos una menor ocupación del suelo y hemos minimizado el impacto medioambiental. Una obra que va a estar los próximos 125 años en funcionamiento requiere eso y más.

Se ha tachado de proyecto faraónico, de lujo kuwaití...

¿No le suena la misma reflexión con el Museo Guggenheim? Usaron ese argumento: faraónico, llegaron a hablar de ejemplo de colonialismo yankee y hoy nadie pone en duda su importancia.

Sucedió también con el metro.

Las obras del metro empezaron con pedradas. Los defensores del 'no' utilizaron el mismo tipo de argumentos. Pero estamos seguros de que el tiempo nos dará la razón y en los últimos 25 años ha habido muchas personas que han impulsado proyectos a pesar de.

En la línea del a pesar de... ¿Qué piensa cuando los alcaldes de ANV amenazan con paralizar las obras?

La mayoría de la sociedad, un 83%, apoya esta infraestructura. Esa es su legitimidad. Además la sociedad vasca se mueve mucho y cuando sale fuera ve la realidad del transporte y la modernidad como la alta velocidad que se está desarrollando en Europa. ¿Por qué hay que negarle a esta sociedad lo que ya es una realidad en Europa? Una infraestructura con estos niveles de apoyo no puede estar supeditada a una minoría. Esta minoría contraria también es legítima, siempre y cuando sus iniciativas respeten la legalidad democrática y se hagan de forma pacífica. Tengo que pensar que esos alcaldes cuando hablan de paralizar no hablen de usar sabotajes ni utilizar la violencia. No sería entendible que un representante democrático utilizara vías de coacción, boicot, violencia... para intentar paralizar las obras. Sobre todo cuando yo no les he oído ofrecer ninguna alternativa a los 47.000 viajeros que se mueven entre las capitales.

El problema es que se opone una representación tan importante como es el sindicato ELA.

Sí, se producen situaciones paradójicas. Pero que yo sepa el sindicato ELA tampoco ha establecido un proceso interno de opinión en torno a la Y. Además me consta que hay opiniones diferentes sobre la infraestructura.

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