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Izaskun Bilbao (Deia)

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Iraila 30 | 2007 |
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Bilbao: ""¿Que la consulta es inviable? Hace cuatro años no se podía reformar estatutos y hoy hay cuatro reformados"
A Izaskun Bilbao se le escapa el optimismo. Cree que la disposición del presidente español Zapatero a escuchar a Ibarretxe es una buena continuación al intenso pleno de política general que presidió el viernes. Defiende el diálogo político y el acuerdo. Aboga por hablar de todo y con todos. Con serenidad y responsabilidad. La institución que preside va a desempeñar un papel fundamental en la hoja de ruta que trazó el lehendakari. Entre sus cometidos estará aprobar, o no, la consulta del 25 de octubre de 2008. Pese al precedente de Juan Mari Atutxa, procesado por no disolver Sozialista Abertzaleak cuando era presidente, espera que la reacción del Estado no discurra por idéntica senda: "No me gustaría ver episodios dolorosos".

¿Cree que la iniciativa del Gobierno tripartito que presentó el lehendakari el viernes marca un antes y un después en la política vasca y en la estatal?


Parece que es así. El lehendakari y los representantes de algunos grupos políticos dijeron en sus discursos que había empezado un nuevo ciclo. Lo que sí está ya en marcha es el ofrecimiento de pacto al presidente Zapatero. De las palabras del presidente español, que ha aceptado hablar con el lehendakari, parece que queda una posibilidad abierta y que hay una nueva expectativa de establecer unas nuevas relaciones con Madrid.

Ibarretxe sustenta su iniciativa en el deseo de la sociedad de vivir de otra forma, sin la pesada mochila de la violencia y del conflicto político. ¿Cree que su hoja de ruta engarza con ese deseo de los vascos?

Distinguiría dos cosas. Primero, la sociedad ha manifestado reiteradamente que quiere vivir de otra manera porque no quiere violencia. Por eso le ha pedido a ETA una y otra vez que abandone la lucha armada. Por otra parte, destacaría que las encuestas revelan que un porcentaje mayoritario de esta sociedad quiere decidir su futuro. Si interpretamos que ésa es la voluntad de la sociedad sí coincide con lo planteado por el lehendakari en esta Cámara.

¿Tiene la impresión de que el planteamiento del lehendakari ha despertado la política de verdad, la que va más allá de las palabras?

Hay que tener en cuenta que este debate, sin eschuchar aún al lehendakari, ya había despertado muchísima expectación. Y después de oírle, lógicamente, mucha más. Habrá que analizar con mucho interés el recorrido que tiene la propuesta que el lehendakari ha dejado encima de la mesa y habrá que trabajar sobre ella.

Vista la hoja de ruta, el Parlamento vasco que usted preside va a jugar un papel fundamental.

Claro, porque cualquier propuesta que se plantee en esta sociedad al final tiene que pasar por la Cámara, que es donde está representada la sociedad. Esta Cámara tendrá que decidir y también va a exigir algún tipo de acuerdo entre los distintos grupos que la conforman. El pacto que se ofrece a Zapatero es un pacto abierto, aunque será la Cámara quien deberá ratificar o no ese acuerdo. Para eso será necesario el acuerdo y el trabajo entre grupos. Y si no hay acuerdo, y se va a la consulta, también hará falta que se trabaje entre los grupos. El Parlamento tiene la última palabra.

Por lo que pudo ver y oír en el debate, ¿ve factible un acuerdo entre diferentes o se mantendrá la política de bloques?

Siempre creo que los acuerdos son posibles. Cuando las cosas están difíciles, la experiencia nos dice que el esfuerzo personal por acercar posturas, por entender a las personas que tenemos enfrente, hace posible que haya acuerdos. Diría más: durante el debate los grupos mencionaron posibles acuerdos a los que pudieron haber llegado formaciones diferentes mientras duró la tregua de ETA. Si partidos tan distintos fueron capaces de llegar a una propuesta de acuerdo para el futuro, que ETA impidió, ¿por qué no pensar que los partidos puedan llegar a acuerdos más amplios que los que ahora tenemos? La posibilidad del acuerdo está abierta. Si no pensarámos que es así el debate del viernes no hubiera tenido ningún sentido. Siempre hay que estar abiertos a los acuerdos; las cosas no pueden hacerse de otra manera.

La consulta se ha adueñado del centro del debate sobre el proyecto del lehendakari. Dicen sus detractores que es ilegal. ¿Qué cobertura legal puede darle el Parlamento?

Esto es como todo. Recuerdo la legislatura anterior. Concretamente diciembre de 2004, cuando se aprobó la propuesta de reforma de Estatuto Político. Entonces no era presidenta sino parlamentaria. Aquella propuesta se aprobó, pero la coyuntura política del momento decía que no se podía reformar ningún estatuto de autonomía. No se podía modificar absolutamente nada. Todo estaba correcto. Nadie demandaba nada; nadie excepto la sociedad vasca. La experiencia nos demuestra que hace dos años se han planteado reformas de estatutos, incluso se plantean en la actualidad, y se han reformado los de Catalunya, Valencia, Andalucía o Baleares. Algo que en un momento era inamovible, dos años más tarde es posible sin ningún tipo de conflicto político. Esto ratifica que los conflictos, normalmente, los hacemos las personas. Hay que tratar de normalizar el debate político. Se puede hablar de todo y de manera racional. Con el tema de la consulta hay algunos estatutos de autonomía que tienen recogida esa posibilidad. Y no pasa absolutamente nada. ¿La palabra es lo que hace el conflicto? Yo creo que ése no es el problema. También tenemos una tendencia natural, una espiral entre medios de comunicación y políticos, a coger palabras mágicas y convertirlas en el centro de todo. En el debate se dijeron muchas más cosas. Hablamos sobre el futuro de la sociedad vasca, del empleo, de la vivienda, del fututo tecnológico, de innovación, transportes... Eso también es importante.

El CGPJ se apresuró a decir que la consulta es inviable, algo que reafirman casi todas las opiniones que llegan desde España.

Hay que ser prudente cuando se hacen las valoraciones. Lo que oímos al lehendakari fue ofrecer un pacto a Zapatero. Zapatero ha respondido que hablará. Me quedo con eso. A partir de ahí veremos hasta dónde se llega. Los acuerdos, las modificaciones, son posibles y quizá se establezca un procedimiento que la autorice. Hacerlo ahora mismo, mañana, pues no sé si tendría viabilidad. Hay que darle tiempo. Hacer valoraciones ahora es muy precipitado.

Con el precedente del procesamiento de Juan Mari Atutxa, ¿teme una posible inhabilitación o alguna reprimenda similar si el Parlamento aprobara la consulta?

Vamos a ver cuál es el recorrido. Cualquier propuesta que haya tendrá que volver a esta Cámara. Es mejor esperar a los próximos meses. Lo que no me gustaría es ver episodios dolorosos en esta institución. No por mí como presidenta, sino por la institución y las personas, porque la sociedad vasca no se merece verse inmersa en una situación de crispación. Creo que ya ha habido bastantes. Hay que trabajar, como hasta ahora, para traer la normalidad, la templanza y gestionar los afectos de las personas, aunque pertenezcamos a grupos políticos diferentes, porque nos entenderemos mejor. Espero que la crispación no vuelva a esta Cámara y que seamos capaces de debatir sobre lo que sea con serenidad. Después veremos hasta dónde se llega o no se llega, pero ésa es una responsabilidad del lehendakari, de Zapatero y de los grupos políticos.

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