Elkarrizketak
19Abuztua
2007
19 |
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Xabier Agirre (Deia)

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Abuztua 19 | 2007 |
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"El tripartito con EA y Aralar plantea unas posibilidades a futuro nada desdeñables"
Vinculado al PNV desde la década de los 70, Xabier Agirre ha iniciado una nueva etapa como diputado general de Álava al mando de un tripartito inédito, formado por el partido jeltzale, EA y Aralar, y con un espíritu dialogante que pretende alejar cualquier tipo de estridencia. 

Aires de renovación inundan las Juntas Generales de Álava, con el regreso del PNV al mando de la institución tras ocho años de gobierno del PP. El diputado general, Xabier Agirre, afronta este reto tratando de hacer olvidar la crispación de las dos últimas legislaturas y de lograr un equilibrio entre Gasteiz y el resto del territorio. De momento, ya ha tendido la mano a PSE y EB para garantizar un gobierno estable.

¿Necesitaba la Diputación alavesa un cambio de rumbo en su gestión?

Según nuestro criterio, decididamente sí. Es lo que hemos sostenido a lo largo de toda la campaña electoral, planteamos distintas iniciativas para cada una de las áreas que conforman la Diputación porque creemos que hay que darle un impulso decidido en nuestro territorio en muchos aspectos. Eso es algo asumido no sólo por el diputado general, sino por los diez diputados de tres formaciones políticas distintas que hoy conformamos este gobierno foral.

Durante las dos legislaturas "populares", ¿se había producido un aislamiento de Álava respecto al resto de territorios de la CAV?

Sinceramente, me gusta más hablar mirando a futuro que del pasado. El PP tuvo sus ocho años de gestión, los ciudadanos alaveses y alavesas lo valorarán, pero sí creo que, por decirlo de una manera suave, el fuerte de los ejecutivos anteriores no ha sido precisamente el mantener unas buenas relaciones interinstitucionales. No sólo con las diputaciones hermanas y sobre todo con el Gobierno vasco, sino también con muchos de los ayuntamientos de nuestro territorio.

Respecto a su gestión, ¿cuáles son los principales retos a los que deberá enfrentarse?

Por esbozar dos principios generales que pueden englobar la que tiene que ser, desde nuestra opinión, la actuación de Diputación, primero nos gustaría instalar otro estilo de hacer política, alejado del rifirrafe y de la crispación política, porque siempre defiendo que la sociedad no está crispada, sino que la crispación se da fundamentalmente entre los políticos. Y la segunda prioridad general para mí sería el conseguir que Álava fuera un territorio equilibrado, es decir, que cualquier alavés o alavesa, independientemente de su lugar de residencia, pueda disfrutar de la misma calidad de vida.

Las tres Diputaciones de la CAV están comandadas por el PNV. ¿Cómo prevé que serán las relaciones con Bizkaia y Gipuzkoa?

Hombre, espero que sean absolutamente magníficas. Lógicamente, en determinados temas económicos cada uno tendrá que defender la posición de su territorio, pero estoy seguro de que, por encima de eso, la relación de amistad que nos une a los tres diputados generales va a facilitar todavía más las relaciones entre las instituciones.

Lidera una modalidad inédita de tripartito, formada por PNV, EA y Aralar. ¿Cuál cree que será la aportación de esta fórmula?

A mí, personalmente, me hace ilusión el formar gobierno con EA, porque ya tenemos muchas andaduras en común. Pero también me hace una especial ilusión el que Aralar se haya incorporado al gobierno foral, porque es una formación política que se reclama, con toda legitimidad, de la izquierda abertzale, y creo que es el paradigma de cómo la izquierda abertzale puede hacer política no sólo desde la oposición ni desde la crispación política sino, como se suele decir, saltando a la arena, mojándose en la acción política y adquiriendo responsabilidades de gobierno. Eso es algo, como dices, novedoso, pero también plantea unas posibilidades a futuro nada desdeñables.

Echando la vista atrás, ¿cómo valora la actuación de Ezker Batua durante el proceso de elección del diputado general en Álava?

Los partidos políticos son muy libres de establecer sus estrategias y sus formas de negociar. La cuestión es que unas veces salen bien y otras no. Creo que, en esta ocasión, a Ezker Batua no le ha salido bien, ellos son muy libres de adoptar sus decisiones y también de asumir las consecuencias. Se me ha planteado en alguna ocasión la posibilidad de que EB formara parte en este momento del gobierno foral, y eso es como el ejecutivo que se marcha de una empresa a la competencia y, después de estar en la competencia, quiere seguir cobrando dividendos de la empresa que ha abandonado, lo que no parece muy pertinente.

¿Qué actitud mostrará, por tanto, hacia la formación de izquierdas de cara al futuro?

También quiero decir que en temas políticos de envergadura nos siguen uniendo aspectos fundamentales al actual tripartito de Diputación y a Ezker Batua. Esencialmente dos principios, el principio ético de respeto a todos los derechos humanos para todas las personas, es decir, el respeto a las libertades políticas y civiles; y luego el principio democrático de que la sociedad vasca sea consultada para decidir libre y democráticamente cuál debe ser su futuro. Ésas son dos columnas importantes que hacen que el tripartito, e incluso en este caso el cuatripartito, tenga al menos en estos aspectos bases sólidas para seguir entendiéndose.

Aún así, actualmente gobierna en minoría, con 17 junteros de un total de 51. ¿Cuál será la fórmula de gobernabilidad que emplee?

Yo decía en mi discurso de investidura que éramos plenamente conscientes de la mayoría que teníamos en Juntas Generales, que es aproximadamente un tercio. Ninguna de las formaciones tenemos la mayoría suficiente como para poder gobernar en solitario, lo que es reflejo de la propia pluralidad de la sociedad alavesa y hace que nosotros practiquemos una política de diálogo y de búsqueda del acuerdo permanentemente. Es decir, un diálogo abierto y sin exclusiones con todas las formaciones políticas.

Dicha fórmula, ¿se llevará a cabo mirando al Ayuntamiento de Gasteiz, gobernado por el PSE?

El alcalde de Gasteiz, el señor Patxi Lazcoz, desde los primeros días de mi investidura me expresó, además de manera muy amable, la conveniencia de que nos pudiéramos ver en el mes de septiembre para tratar una serie de temas que nos pueden afectar a ambas instituciones y en los que también puede estar presente la necesidad de apoyos que yo tengo en Juntas Generales y que él tiene en el Ayuntamiento. El propio secretario general de los socialistas alaveses, Txarli Prieto, a los pocos días de mi investidura, manifestaba que él quería pasar página y hacía votos por un entendimiento en ambas instituciones con apoyos externos, que podríamos propiciar nosotros en el Consistorio y ellos en Diputación. Eso está ahí y me parece un tema muy a tener en cuenta.

¿Qué postura mantiene respecto a la recientemente resucitada polémica de las banderas?

No quisiera que el tema de las banderas vuelva a ser un elemento de crispación entre distintas sensibilidades en la sociedad vasca. Tampoco me gusta que sea una cuestión que haya que imponer por una sentencia judicial o por lo que sea. Hay una ley de banderas que se ha venido respetando, puede haber interpretaciones dispares, pero yo desde luego no quisiera hacer de eso un elemento de crispación. Creo que la sentencia abarca a todas las instituciones de la CAV y me gustaría que todos pudiéramos hacer una reflexión conjunta para adoptar una posición en común.

Defensor a ultranza del diálogo sin exclusiones, Xabier Agirre aboga por afrontar con valentía el problema político para acabar de forma definitiva con la violencia.

ETA está tratando de cumplir su amenaza de cometer un atentado, pero hasta ahora se está topando con la eficacia policial. ¿Cree que la capacidad de la organización armada no es la misma de antaño?

Siempre huyo de hacer ese tipo de valoraciones, porque llevo 35 años en política y he oído hablar en infinidad de ocasiones de los últimos coletazos de ETA o de que está más débil que nunca, y luego resulta que eso no es así. Con respecto a ETA, lo único que hay que decir es que la sociedad vasca es madura, no necesita ningún tipo de tutelaje ni de defensa armada y, al final, el mayor ejercicio democrático es que la propia sociedad pueda decidir pero sin la imposición, sin la amenaza.

De cara a solucionar el problema de la violencia, ¿qué opina de los que sólo defienden la vía policial?

Nunca he sido partidario de ello, porque creo que la vía policial no es la solución. Por esta vía probablemente en un momento determinado se puede acabar con la actividad de ETA, pero eso no garantiza que en momentos posteriores o en otra generación eso no pueda tener un rebrote. La clave está en darle solución al problema político, y eso es lo que hay que encarar de una manera valiente y definitiva.

¿Cabe pensar en la posibilidad de un nuevo proceso de paz?

La esperanza es lo último que se pierde. Soy consciente de que, en la coyuntura actual, hablar de retomar procesos es, si no inapropiado, sí absolutamente difícil. Pero creo que la posibilidad, no se cuándo, de retomar un nuevo proceso, no debe desaparecer de las agendas políticas de los partidos. ETA también tiene que valorar su propia situación, que la sociedad vasca le ha dicho de manera muy clara que desaparezca de nuestras vidas, que ya somos mayores. La solución, una vez más, está en el diálogo y en la búsqueda de acuerdos. Y eso siempre lo voy a defender.

¿Se podría reprochar a José Luis Rodríguez Zapatero falta de arrojo a la hora de llevar a buen término el finiquitado proceso de paz?

Probablemente, el Gobierno español no ha tenido el suficiente arrojo para encarar el proceso, porque todos somos conscientes de que hay unas elecciones próximas y una serie de circunstancias que han podido impedir que se afrontara con mayor decisión. Pero la única responsable de haber roto el proceso de paz es ETA, además antes incluso de anunciarlo públicamente, con el atentado de la T-4.

La izquierda abertzale ha regresado a las instituciones, incluyendo la Diputación alavesa, con ANV. ¿Qué responsabilidad tiene con esa vuelta a la representatividad?

Hay que decir claramente que ANV tiene presencia en las instituciones vascas, pero no de la manera que ni ellos ni desde luego yo deseábamos. En algunos ayuntamientos y circunscripciones electorales a Juntas Generales no han podido presentarse, lo que es fundamentalmente consecuencia de la Ley de Partidos, frente a la que nosotros siempre hemos manifestado nuestra oposición. Dicho esto, reitero que mi disposición al diálogo es absolutamente abierta y sin exclusiones, y para mí el grupo juntero de ANV es lógicamente un grupo juntero más. Es un partido político que nace en el año 30, que se legaliza en los 70 y que será de los pocos partidos, por no decir el único, que repudia la violencia de manera expresa en sus estatutos y que para presentarse en los sitios en que se ha presentado ha pasado todos los filtros legales que han hecho falta.

¿Qué deseo tiene de cara al inminente proceso de renovación de la dirección de su partido?

Las dos personas en las que se visualiza la teórica diferencia de estrategia dentro del partido han dicho alto y claro que las personas no van a ser el problema. Lo fundamental es que seamos capaces de concretar una ponencia política, una hoja de ruta para los próximos años lo suficientemente importante y aceptada por todos porque si conseguimos eso, reitero, ambos han asegurado que las personas no van a ser el problema.

¿Cree que se cumplirán los deseos de la actual dirección y se presentará una única candidatura?

No lo sé, porque nuestra organización interna de partido, que algunos califican de peculiar, aunque yo creo que es impecablemente democrática, permite que cualquier afiliado que tenga determinados apoyos de las bases pueda acceder. Pero parece razonable que si hay acuerdo en lo fundamental, probablemente no haya una dispersión de candidaturas.

¿Considera necesario respaldar la consulta y el derecho a decidir con un acuerdo mayoritario entre diferentes sensibilidades en la CAV?

A este respecto diría dos cosas. Primero, que espero con expectación el discurso que va a hacer el lehendakari en el debate de política general en septiembre. No es pertinente poner el carro delante de los bueyes, hay que esperar a ver cuál es el planteamiento que hace el propio lehendakari para poder pronunciarnos sobre el tema. En cuanto a la consulta, me remito al documento que aprobó el Euzkadi Buru Ba-tzar en octubre de 2005, en el que se establecían tres principios fundamentales. Uno era el de intentar buscar el mayor consenso posible entre todas las formaciones políticas; después, logrado ese consenso, llevarlo a refrendo de la sociedad; y tercero, que no se aceptaba ningún tipo de veto, ni por parte de ETA ni de ninguna otra formación política. 
 

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