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30Uztaila
2007
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Josu Erkoreka (El Correo eta El Diario Vasco)

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Uztaila 30 | 2007 |
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Erkoreka: "Sería deseable entenderse con el PSOE y cuanto mayor sea el consenso, mejor"
OLATS BARRIUSO. 
El discurso de Josu Erkoreka suena al «pragmatismo inveterado» peneuvista que él mismo invoca y a la tradición pactista y radicalmente opuesta a aprovechar la violencia para la consecución de logros políticos que también menciona en cuanto tiene ocasión. Pausado y exhaustivo en sus respuestas, el rostro visible del PNV en Madrid aplaude el movimiento de Imaz para frenar las expectativas que EA y EB han sembrado sobre la consulta, denuncia sin miramientos el «doble juego» de Javier Madrazo y aboga por buscar acuerdos en todas las direcciones, también con el PSOE.

-¿En los cálculos más optimistas del PNV entraba presidir las tres diputaciones?

-En los más optimistas pero también en los más realistas.

-Los resultados electorales no fueron ni mucho menos óptimos.

-Es un excelente resultado. Hemos estado trabajando al unísono para que esto pudiera ocurrir. Ahora hay que estar a la altura del reto de gestionar tres diputaciones sin mayoría absoluta en ninguna de las tres.

-¿En Álava, PNV y PSE están condenados a entenderse en Ayuntamiento y Diputación?

-No sería mala solución. Pero doctores tiene la iglesia y será objeto de conversaciones. Sí se dan situaciones equivalentes. En ambos casos hay un máximo responsable que no cuenta con mayoría absoluta y necesita el apoyo del resto de los grupos.

-¿Cómo explica la incapacidad para llegar a acuerdos en Álava?

-Todavía sobrevuelan muchos fantasmas en la política vasca que fijan muros que parecen infranqueables. Pero, seguramente, la realidad se acabará imponiendo y nos obligará a hablar con quien haya que hablar con el pragmatismo inveterado que caracteriza al PNV. Quizá lo que más defraude del episodio alavés es la actitud de Ezker Batua.

-¿Por qué?

-Le he oído a Madrazo que la alternativa al tripartito es que el PNV vaya a la oposición. Pues bien, si el PNV no está hoy en la oposición no será por él. En Vizcaya, ejemplos no faltan, el último la jugada en la Mesa de las Juntas. Es de retranca. Y en Álava es sangrante que el único alcalde que tienen, en Labastida, salga gracias al apoyo del PNV y luego no tengan el más mínimo decoro para corresponder con lealtad. Para ellos ha sido histórico. Su primer alcalde. Hasta Madrazo fue allí para verlo.

En la frontera

-¿A qué achaca esa actitud de EB?

-A que juegan a dos bandas. Quieren ser decisivos en esta etapa del tripartito y también en una fase alternativa que no se sabe si llegará algún día. No descartan un período semejante a la experiencia catalana, con tripartitos de izquierdas. Hay declaraciones explícitas suyas en este sentido. Eso les obliga a hacer un doble juego. En la medida en que saben que hay un compromiso firme en el Gobierno vasco que les asegura una presencia, se permiten forzar las cosas. Pero deben saber que jugar con una doble baraja tiene sus límites. Y ellos están jugando en la frontera.

-¿Debería entonces tener consecuencias en el Gobierno vasco?

-No sé si en el tripartito, pero tiene consecuencias en la relación entre ambos partidos. No voy a entrar en lo que tiene que hacer el lehendakari, cada institución donde se comparte gestión deberá decidir. Pero no ha sido un gesto aislado. Ha habido una sucesión de hechos en los tres territorios que apunta a una estrategia tremendamente desleal. Juegan con dos estrategias incompatibles y deberán elegir.

-¿Se confirma que el tripartito tiene fecha de caducidad?

-La fórmula del tripartito arranca de un compromiso para la legislatura en el Gobierno vasco. Y nosotros nos jactamos de cumplir la palabra dada, los compromisos firmados son cuasi sagrados. Después ya decidirá quien tenga que decidir.

-Es difícil pensar que esa entente sobreviva a 2009, visto lo visto.

-Hay una frase en euskera que define estas situaciones: "Gero gerokoak". No tiene traducción, pero es algo así como "Luego, lo de después". El compromiso de gobierno se circunscribe a una legislatura y por nuestra parte se cumplirá hasta que las deslealtades sean tales que sea inevitable romperlo. Esperemos que eso no ocurra. Y cuando acabe la legislatura... "gero, gerokoak".

-El lehendakari ha apostado por PNV y EA como «eje natural» de Euskadi. ¿Empieza a estar harto de EB?

-Esa reflexión del lehendakari, que no es casual, está en sintonía con lo que acabo de decir. No es casual que, en un gobierno tripartito, enfatice la relación entre dos de los tres miembros para hablar del futuro.

-Las posiciones de los socios sobre la oportunidad de celebrar una consulta no son mucho más armónicas. EA y EB insisten en convocarla para forzar el fin de ETA.

-Eso es ir fuera de lo acordado. Lo pactado es una consulta en ausencia de violencia. Cualquier pretensión en este sentido no es una cuestión de mayor o menor ambición, sino de pretender romper el pacto.

-¿Qué cabe esperar del pleno de septiembre? El lehendakari ha anunciado «grandes movimientos».

-Ni me corresponde ni tengo información. No dudo que las iniciativas serán prudentes y perseguirán lo mejor para la sociedad vasca.

-¿Imaz ha logrado frenar con su artículo una posible consulta planteada en clave de acumulación de fuerzas?
-No sé si alguien tenía intención de lanzar la consulta de esa forma. Lo que he visto en el artículo es un recordatorio bastante cabal de los términos en que se produjo el acuerdo de Gobierno. El 85% del artículo se dedica a recordar cómo se pactó esa consulta, tanto en el ámbito interno como en el Gobierno de coalición, y marcar la pauta que va a seguir el PNV.

-Cuando a alguien se le recuerda algo, suele ser porque se le estaba olvidando. ¿A quién iba dirigido?

-Debería contestarlo Josu Jon. Habían proliferado declaraciones, sobre todo de líderes de los partidos coaligados, que se desenvolvían fuera del marco de lo acordado y añadían grandes dosis de incertidumbre. No estaba de más recordar en público los términos convenidos.

El cáncer del nacionalismo

-También se ha interpretado que Imaz ha puesto las cartas boca arriba de cara al proceso interno.

-De ese artículo se han hecho muchas interpretaciones curiosas, algunas antagónicas. Se ha dicho que Josu Jon es algo así como el cáncer del nacionalismo vasco y, al mismo tiempo, que es el más peligroso nacionalista por ser el más sutil. Todas obedecen a la defensa de un determinado pesebre, político o mediático.

-Dicen que el discurso de Imaz pone de uñas a muchos en los batzokis.

-En el artículo se reafirman unas tesis que han formado parte de la tradición del partido durante al menos los últimos treinta años. Me trajeron a la memoria unas palabras de Arzalluz cuando se aprobó el Estatuto de autonomía, el día después de que ETA asesinara a tres guardias civiles. El atentado sobrevoló aquel debate, con acusaciones incluso al PNV de ser corresponsable de la violencia. Y allí Arzalluz vino a decir que abominaba tanto del terrorismo que prefería un autogobierno obtenido más tarde que lograrlo antes a costa de sangre. Esos han sido principios que han guiado al partido en esta andadura democrática. En esa tradición se incardinan las palabras de Josu Jon.

-La idea es no aprovecharse de la violencia como trampolín.

-En los últimos tiempos hemos podido aprender cosas. Lo vivido permite descartar la idea de que es posible lograr un acuerdo sobre normalización política que traerá, de forma espontánea, la paz. Ahora tenemos claro que ETA y la izquierda radical nunca van a suscribir el más mínimo proyecto político en cuya cocina no hayan participado. Y visto cómo se la gasta ETA, que se resiste a renunciar a su tutelaje, hay que desechar que los dos caminos puedan ser simultáneos. La única vía que nos queda de cara al futuro es lograr primero la paz, con garantías de que van en serio, y luego explorar la normalización. Sólo de ahí podrá venir la incorporación de la izquierda abertzale al juego democrático. A partir de ahí, todos los acuerdos serán posibles.

-¿Pero podría empezar a explorarse ya un acuerdo político transversal que pueda ser asumido en Madrid?

-El juego de equilibrios que encierra el binomio "no imponer, no impedir" me parece bien pensado y muy oportuno. Es una oferta que no debería echarse en saco roto porque exige compromisos por parte de todos, de contención allá donde cada uno tiene sus mayorías.

-Criticó la cerrazón del PSOE en materia de autogobierno, y algunos se preguntaron cómo quería el PNV acordar nada con un partido así.

-No se puede elevar la crítica a categoría. Si de mi crítica al PSOE alguien concluye que hablar con los socialistas es una pérdida de tiempo, pues de la crítica a la izquierda abertzale se podría concluir lo mismo. Y no es eso. Una cosa es criticar una conducta y otra convertirla en dogma de fe.

-¿A corto o medio plazo es posible llegar a acuerdos con los socialistas de gobernabilidad y normalización?

-No lo sé, pero sería deseable.

-¿En las dos perspectivas?

-Ya que con el PP, hoy por hoy, los acuerdos son imposibles, sería aconsejable tener un mínimo entendimiento con el PSOE. Cuanto mayor fuera el consenso, mejor. Cuando ETA empieza a hablar con el Gobierno es porque espera un entendimiento con el PSOE y cuando Batasuna empieza a reunirse con el PSE, lo mismo. Y cuando desde EA emergen voces elogiosas hacia Zapatero, me imagino que igual. Si es posible o no es posible, hasta el momento no lo ha sido. Zapatero ha jugado a anudar paz y normalización política. Probablemente no ha hecho concesiones en autogobierno porque quería vincular todos los avances a la consecución de la paz. Tiene una lógica negociadora desde su punto de vista, aunque yo lo critique. El problema es si, a partir de ahora, la estrategia va a ser la misma y se va a negar todo avance en el autogobierno y en el desarrollo estatutario.

-¿Y es optimista o escéptico sobre las transferencias pendientes?

-Soy escéptico en lo que queda de legislatura. ¿En la siguiente si gobierna? No lo sé.

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