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Gabriel Inclán (El Correo)

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Uztaila 22 | 2007 |
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Inclán: "Jamás he pensado en ningún recorte de prestaciones"
CARLOS BENITO
De un tiempo a esta parte, da la impresión de que Euskadi tiene dos sanidades públicas, con características imposibles de conciliar. Una es la que describen los sindicatos y la oposición: sobrecargada, decadente, necesitada de inversiones, sostenida sólo por el puntal de sus trabajadores. La otra, la que presentan los gestores, se mantiene como una estructura admirable y moderna, ejemplo para otras autonomías, sin más problemas que los compartidos por todos los sistemas de salud de Occidente. El consejero del área, Gabriel Inclán, está acostumbrado a que el otro bando le acuse de entregarse al triunfalismo y la propaganda, pero insiste en su honestidad: «Me puedo equivocar, pero no tengo costumbre de mentir», afirma. Y saca la cara una vez más a la Osakidetza del presente a la vez que alerta sobre el futuro: «Pedir más sin meter más en el saco es complicado».

-Usted no admite que Osakidetza vaya mal, ni que haya empeorado. ¿Cree, al menos, que ha perdido puestos en el ránking autonómico?

-Lo que no admito es que mientan. Si Osakidetza no estuviese bien, yo mismo se lo diría, pero seguimos a la cabeza del Estado y somos referente. Osakidetza tendrá algunas cosas que habrá que mejorar, pero no estoy de acuerdo con los disparates, la demagogia pura y la basura del PP. ¿Cuándo han afirmado el PP, ELA o el PSE que estaba bien la Sanidad? ¿Nunca! Y el PP les dice lo mismo que a mí a los consejeros de Andalucía o Aragón. En cuanto a los sindicatos, hemos llegado a acuerdos con muchos, pero ni este consejero ni el anterior han podido llegar a acuerdos con SATSE desde 1992. ELA nos acusaba antes de que no había inversiones, ahora nos dice que estamos privatizando...

-En especial, les critican que pacten con los médicos para reducir la conflictividad, marginando al resto.

-Me gustaría no tener conflictividad nunca, porque la población no se lo merece. Con las condiciones laborales de Osakidetza, no hay derecho, no es serio. ELA no quiere llegar a acuerdos con Sanidad ni con nadie, sino dedicarse a la política o vaya usted a saber, y yo no quiero llegar a acuerdos sólo con los médicos, sino con todo el mundo. Sería un necio si pensase que no hay dificultades, pero nuestra Sanidad pública sigue a la cabeza del Estado. Llame a cualquier otra comunidad para ver cómo nos consideran.

Listas de espera

-Usted suele decir, como hace un momento, que en Osakidetza hay cosas mejorables, pero rara vez profundiza en la autocrítica. Concrete: ¿qué aspectos se pueden mejorar?

-¿Muchas cosas! Listas de espera, cómo no. Nunca han sido más bajas que ahora, pero hay que seguir bajándolas, porque el que espera sufre. Hemos reducido muchísimo las infecciones nosocomiales (contraídas en hospitales), pero se puede seguir avanzando también en eso. Hay que conseguir que las personas que van sin necesidad a Urgencias de un hospital acudan a otro sitio. También hay que mejorar la información a los pacientes... Pero sabiendo que hay un límite, que son los impuestos. Que es cierto que se pueden gastar de forma diferente...

-El porcentaje del PIB dedicado a Sanidad sigue por debajo del francés, del alemán e incluso de la media española. ¿Acaso no es eso la medida del esfuerzo?

-Francia a lo mejor querría la media vasca. Allí, y también en Alemania, han intentado quitar prestaciones que aquí no se dan, como acupuntura o balnearios. No pueden, porque quitar lo que se da tiene gran impacto social. Pero el porcentaje del PIB es muy mala medida, es un cuento chino: en gasto por habitante estamos a la cabeza del Estado.

-Cualquiera diría que a usted la dotación actual le parece idónea. ¿No quiere más, no pide?

-En un mundo como el mío, el dinero siempre es poco. Es como si le pregunta a un hijo por la paga. Pero yo, Gabi Inclán Iribar, quiero un crecimiento equilibrado de mi país: no entendería una buena educación con una mala sanidad, o con malas comunicaciones. Me gustaría tener más, he pedido más y ha habido un compromiso del Gobierno para poner sobre la mesa 600 millones de euros más para inversiones en los próximos años. Pero pedir más sin meter más en el saco es complicado. Gastamos en Sanidad la tercera parte del presupuesto del Gobierno. ¿Sabe quién dedica el 40%? ¿Cuba! Claro que hay que insistir en que hace falta más. De hecho, en el futuro va a hacer falta todavía más para hacer lo mismo.

-¿Y ese esfuerzo extra para asumir las mismas prestaciones no se está cargando ahora sobre los hombros de los trabajadores?

-Lo bueno o malo de una empresa tiene que ver con sus trabajadores, desde el último director hasta el último trabajador: no es posible ser bueno por los trabajadores y malo por el que gobierna. Una empresa va bien o mal por todos.

-Vale, pero ¿han empeorado las condiciones de trabajo?

-Nunca las ha habido mejores. ¿Bastante peores las firman en la privada tanto SATSE como ELA! Pero es verdad una cosa: aunque sean 35 horas a la semana, hay más presión, porque la población envejece y exige más. Trabajamos más por hora, pero en condiciones excelentes.

-¿No han crecido más los actos médicos que la plantilla?

-No, no es cierto. También hemos crecido en tecnología e infraestructuras y no se trabaja igual que antes. Nos hemos hecho más mayores, es verdad, pero yo espero que la gente no esté quemada. La mayoría de la plantilla no lo está.

Número de pacientes

-¿Le preocupa que Euskadi sea la comunidad con más pacientes por médico de primaria?

-Me puede preocupar la cultura: ¿cuántas veces debe ir al médico de familia una persona mayor hipertensa? ¿Cuántas veces debe ser visto un niño de 7 meses por un pediatra? Hay que trabajar en modelos.

-Hombre, sería mejor que tuviesen menos pacientes, ¿no?

-Lo mejor sería que tuviesen los justos.

-¿Y cuánto es eso?

-No lo sabemos. Hay que tener en cuenta cuestiones como la distancia a la que viven las personas, su edad, sus enfermedades... Llevamos años trabajando en medir el tipo de pacientes de una consulta y su morbilidad, para buscar el equilibrio. No hay un valor absoluto, no se puede hablar de 1.200 tarjetas por médico y diez minutos de consulta.

-¿Por qué tuvieron que ir a la huelga los MIR, si Osakidetza ya admitía que su retribución estaba por debajo de la media española?

-Cuidado con esa media española. ¿Será la España donde ya habían negociado!

-Osakidetza dijo que, con lo que les ofrecía, se situarían en la primera mitad de la tabla. Así que estaban en la segunda.

-Lo que pusimos sobre la mesa era bueno y nunca deberían haber ido a la huelga. Había elecciones, había muchas posibles razones en las que prefiero no entrar. Gobernar un Estado autonómico es complicado, sobre todo cuando tenemos diferentes competencias, y hay que tener cuidado con el grado de responsabilidad. Otros dependen de papá Estado: luego gobernará el PP o el PSOE y tapará el agujero. ¿Que pudimos hacer un poquito más, tanto nosotros como los residentes? Seguro que sí.

-Parece raro que, en una comunidad rica, se les escatime dinero.

-De rica, nada. No más que otras.

-Digamos próspera.

-No es tan fácil. Usted no me perdonaría que, cada vez que alguien me pidiera algo, se lo diera, ni tampoco lo contrario. Cada decisión en personal supone muchos millones de euros. Y los MIR tenían buenas condiciones laborales. No es sólo tela: les habíamos metido en el convenio global, por ejemplo. Pero el de al lado ganaba más, qué fácil. Negociar significa que ambas partes dejen pelos en la gatera y la huelga se podría haber evitado.

-Siendo así las cosas, ¿ya tenemos condiciones para "captar" a profesionales de otras comunidades?

-Se han presentado 90.000 personas a una OPE de 4.000 y pico plazas.

-¿Y realmente cree que el euskera no influye para nada?

-¿No se puede saber euskera y ser un genio? ¿No se puede ser Etxenike?

-Ya, pero ese enfoque está al revés. La cuestión es que los vascos pueden marcharse a cualquier sitio y los de fuera quizá tengan prevención hacia una lengua tan difícil.

-También pasa en Cataluña y Galicia. En Galicia no puntúan el gallego: ponen el examen directamente en gallego. ¿Que el euskera puede ser más difícil? Sí, pero no me parece una limitación exagerada.

-Tengo la impresión de que, en este asunto, hay miedo a reconocer lo evidente. De acuerdo en que hay que euskaldunizar, pero alguna repercusión tendrá.

-Hay que euskaldunizar por una ley aprobada en el Parlamento, y se está haciendo según un modelo muy lento, que sólo pone euskera en sitios donde es muy importante... Pudiera ser un impedimento, pero hasta ahora no lo ha sido y vamos a intentar que no lo sea. De hecho, lo vamos a conseguir. El castellano no ha sido un impedimento para tener polacos trabajando en muchas partes del Estado. Uno va a un país por el tipo de sociedad y de sueldo. Nuestras condiciones son buenas y, pese a la lacra horrorosa de ETA, éste es un país amable.

-¿En qué momento se detectó la escasez de especialistas?

-La competencia del número de especialistas en el Estado corresponde exclusivamente al ministerio. Con la última ley, las comunidades participamos en la discusión, pero hasta entonces no. En algunas especialidades no debería haber problema, pero se ha producido una inflación cuando, por ejemplo, Madrid decide hacer diez hospitales nuevos con mil médicos más. Siempre hemos tenido especialidades sin resolver, como Cirugía Vascular y Cardiaca. En Pediatría nunca ha habido déficit: en los 90, sobraban. Veían a los niños hasta los 7 años, y Euskadi decidió ampliar la Pediatría hasta los 14, pero ahora no podemos bajar de nuevo a los 7. Esto nos va a obligar a pensar de otra forma. Faltan especialistas en Francia, en Alemania, en Inglaterra, nunca los ha habido en Portugal y sobran en Sudamérica. Pero qué canallada traerlos y descapitalizar esos países, ¿verdad? El problema se va a agudizar, porque somos vasos comunicantes: todos querrán importar a golpe de talonario.

Un buen rebote

-¿Y se está haciendo algo?

-Hay un estudio interesante del ministerio. No perfecto, porque no entra en lo que se debería hacer, minimiza los problemas en algunas especialidades y sólo da una solución a largo plazo. A corto, el arreglo pasa por aprobar títulos de otras partes, aunque no me gusta en absoluto porque descapitaliza países que han formado a su gente. A medio plazo, hay que aumentar el número de personas en formación, con una decisión europea. ¿El que tome la determinación de no formar tiene derecho a llevarse gente de otro sitio? Y necesitamos replantearnos lo que hacemos, pensar si se pueden mejorar los procesos sanitarios. Yo estoy convencido de que sí. La Atención Primaria puede ser mucho más importante dentro de sus competencias, y me consta que sus profesionales están dispuestos a hacer más cosas si se les dota de más recursos. La enfermería está excelentemente formada.

-¿Qué intención tiene el sondeo sobre recorte de prestaciones?

-Jamás he pensado en ningún tipo de recorte, jamás. Es un estudio científico de una Universidad canaria con un grupo que trabaja en el Departamento de Sanidad.

-Convendrá en que resulta un poco inquietante.

-El primero que se enfadó fui yo, al ver que utilizaban un papel oficial. ¿Al que más inquietó fue a mí! ¿Me pillé un rebote...! Yo no quiero recortar, olvídese, quiero aumentar.

-La encuesta pregunta al ciudadano de dónde se debe sacar más dinero para eso. ¿Qué contesta usted?

-Si se quiere más, hay que pagar más o gastar mejor. Y parece que esto segundo ya lo hacemos, porque me acusan de ello. Así que hay que meter más dinero en la cesta.

-La proliferación de seguros privados ¿le preocupa o le alivia, al mitigar la presión sobre la pública?

-Ninguna de las dos cosas. Indica que el país va bien económicamente, igual que compras más ropa cuando tienes más dinero. Es una necedad pensar que se va a la privada porque la pública está mal: todo el mundo sabe que, cuanto más dinero tiene un país, más consume de todo, tanto comida como zapatillas o sanidad. A mí me acusan de privatizar, otra necedad, porque no lo he pensado jamás y el país no lo permite.

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