Sáenz de Samaniego: "Si hay que reducir el total de capturas admitidas de anchoa, habrá que asumirlo"
PEPE SIMANCAS
El Estado francés va a pedir a la Unión Europea que se reabra la pesquería de anchoa, amenazada con la desaparición, según los informes científicos. Pescadores galos han colapsado estos días varios de sus puertos para protestar por la continuidad de una veda que no entienden. Sin embargo, el consejero vasco de Agricultura y Pesca, Gonzalo Sáenz de Samaniego, lo tiene muy claro. El cierre del caladero del Golfo de Vizcaya debe proseguir para que se recupere la especie. Y una vez que se consiga, deja la puerta abierta a que los límites de capturas se reduzcan con el fin de que no vuelva a ocurrir lo mismo con la anchoa.
¿Es posible el desarrollo litoral sin pesca?
No. Lo que nosotros entendemos por desarrollo litoral no es comprensible sin pesca, del mismo modo que el desarrollo rural es inconcebible sin agricultura. Hay que tener en cuenta que ambos desarrollos no significan únicamente pesca y agricultura pero está claro que son los hilos conductores.
Los pescadores franceses exigen que se reabra la pesquería de la anchoa y el Gobierno galo ya ha anunciado que pedirá a la UE la finalización de la veda iniciada el año pasado en el Golfo de Vizcaya. ¿Qué piensa de la postura del país vecino?
Pues los pescadores franceses están haciendo lo mismo de siempre. Pretenden usar la fuerza en incumplimiento de la legalidad europea. Es un comportamiento irresponsable pero, afortunadamente, no son todos. Y el Gobierno francés desoye los estudios científicos que son imparciales y han trasladado la cruda realidad, que la anchoa todavía no se encuentra en buena situación. Lo más coherente es parar la pesquería hasta que la especie se recupere de forma definitiva. Puede entenderse que los franceses se opongan, pero actitudes violentas son inconcebibles, sobre todo teniendo en cuenta que a la flota del Cantábrico le afecta mucho más el problema, ya que tiene más barcos, posee una cuota de pesca mayor y hay más personas que se juegan su trabajo con esta pesquería.
Los estudios científicos del instituto vasco Azti y del galo Ifremer han dado resultados diferentes. Los franceses dan más cantidad de anchoa en el Golfo de Vizcaya.
Los estudios difieren como lo han hecho todos los años porque ambos centros de investigación utilizan métodos distintos. El Comité Científico Europeo hace una media de los dos informes y ya ha recomendado que continúe la veda. Los pescadores franceses deberían ajustarse a ello. Espero que la Comisión Europea se manifieste de la misma manera que el Comité porque si no, quedaremos al borde de intereses mercantilistas de los Estados miembro.
Los pescadores franceses han tratado de vender la gran cantidad de anchoa capturada en la campaña científica, algo que no estaba previsto.
Sí, y no han tenido compradores en las lonjas, por lo que han tenido que comercializarlas para el negocio de transformación. Desde luego, el resultado por parte de los franceses no es una sorpresa; ya lo habíamos advertido al Gobierno central. Lo que han hecho ha puesto en evidencia que la campaña no aporta nada y que ha sido un intento de campaña comercial encubierta. Y se ha visto cuál es el arte de pesca que más esquilma la mar, la que utilizan los pescadores franceses. Ocho barcos galos son capaces de capturar 150 veces más en el mismo tiempo que los 30 barcos del Cantábrico, que usan artes de pesca respetuosas.
¿Teme lo que vaya a decir la Comisión Europea respecto a la veda de la anchoa?
Espero, efectivamente con temor, que Bruselas haga caso al Comité. Ya ha habido experiencias contrarias en esta cuestión. La política de la Comisión Europea en los últimos años ha dejado mucho que desear. Confío en que se den cuenta de que, o hacemos una política responsable de pesca, o el recurso terminará desapareciendo irremediablemente. A mediados de este mes sabremos la decisión del Consejo de la Unión Europea sobre la veda. Lo coherente sería mantener cerrada la pesquería.
¿Teme asimismo que se vuelvan a repetir en los puertos y en la mar los duros enfrentamientos entre flotas que se produjeron en repetidas ocasiones en los años noventa?
Esa circunstancia ha sido un temor que ha estado muy presente a lo largo de este año y, por ello, desde el Gobierno Vasco hemos llevado a cabo una intensa labor de despachos para que no existieran conflictos en los puertos ni enfrentamientos entre las flotas. Pero no hay que olvidar que una buena parte del sector se siente ninguneado y engañado. Hay una situación problemática desde el punto de vista económico y social que afecta a muchas personas. Pero desde luego, no sería deseable que se produjeran incidentes.
Cuando se recupere la anchoa en el Golfo de Vizcaya, si es que termina por recuperarse, ¿habría que tomar medidas para que no vuelva a suceder lo mismo? Me refiero a modificar los totales admitidos de capturas (TAC) que fija la Unión Europea.
En primer lugar hay que decir que hay flotas sobredimensionadas en relación a la capacidad de pesca que poseen y que habría que ajustarlas a los TAC. Asimismo, estos totales admitidos también habría que adecuarlos no a los intereses políticos sino a los datos científicos. Si hay que reducir los TAC, habrá que asumirlo si sirve para mantener la especie.
Supongo que los arrantzales no estarían de acuerdo con limitar su cuota máxima de pesca que, de por sí, consideran escasa.
Los arrantzales están pidiendo una pesquería responsable y son conscientes de la situación. Son decisiones que no son agradables porque la anchoa supone el 40% de sus ingresos anuales. Pero, insisto, o esta pesquería se hace responsable o morirá en unos años. Y los arran-tzales deben ser los más interesados en que el recurso pesquero de la anchoa se recupere.
¿Debería haber un mayor control sobre las capturas de anchoa en el Golfo de Vizcaya? El control pesquero recae en los estados miembro pero, ¿no cree que debería llevarse a cabo por autoridades comunitarias?
Está claro que debería haber mucha más labor de inspección porque el gran problema es la falta de control sobre la flota francesa. En los últimos diez años sus ochenta barcos han sobrepasado las cantidades que ha pescado la flota del Cantábrico, compuesta por 250 embarcaciones, incumpliendo las tasas establecidas por la Unión Europea. Lo lógico sería que se asumieran unas reglas de juego y sí, si no se da una inspección por parte de las administraciones estatales, quizás sea necesario que hubiese controles comunitarios.
¿Piensa que la ministra del ramo, Elena Espinosa, no ha sido capaz hasta ahora de defender los intereses de la flota del Cantábrico?
Creo que cada vez son más conscientes en el Ministerio de su equivocación en las decisiones tomadas a lo largo de los últimos años. Espero que a partir de ahora el Gobierno central se ajuste a lo que pide el sector y las comunidades autónomas afectadas, y que sea defensor de los sistemas de pesca que utiliza nuestra flota.
El sector conservero y los arran-tzales han solicitado ayudas para hacer frente a la ausencia de anchoa. ¿Considera que el apoyo económico público es una solución?
No, evidentemente no es la solución. Por parte del Gobierno Vasco el sector tiene todo el apoyo que puede recibir en la medida en que nos permita la Unión Europea, porque nuestro deber es apoyarlo cuando se encuentra en dificultades. Pero es un modelo que no debe pervivir de ayudas.
¿Cómo percibe el sector pesquero la opción de la acuicultura para poder subsistir en un futuro?
El sector es consciente de que existen actividades que hay que explorar. El 50% de la pesca que se consume en la actualidad procede de la acuicultura. Como cada vez hay menos flota y más problemas con algunas especies, como la anchoa, hay que calibrar la posibilidad de otras actividades. Sin embargo, en Euskadi nos encontramos con el hándicap de la costa, que es escarpada y tiene un mar bravo, lo que impide llevar a cabo instalaciones de acuicultura. Pero se están haciendo esfuerzos importantes en el fomento de la actividad acuícola y de la formación.
Con la situación de la anchoa y los malos resultados de otras pequerías y con los recortes que la UE pretende introducir en determinadas actividades agrícolas, ¿se puede hablar de crisis en el sector primario?
Yo no hablaría de crisis. Por una parte, el pesquero es un sector con una reconversión brutal en los últimos años y que ha hecho una inversión muy importante para rejuvenecer la flota, apostando por la tecnología y la investigación. Es un sector que puede trasladar una imagen muy dinámica y, una vez solucionado el problema de la anchoa, estoy seguro de que saldrá adelante. Por otra parte, en el apartado de la agricultura, lo que sucede es fruto de la realidad económico social en toda Europa. Se está produciendo un redimensionamiento de las explotaciones y una mejora de los modelos y procesos productivos. Es un sector con muchas personas detrás y uno de los pilares culturales e históricos de este pueblo.