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26Apirila
2007
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Retolaza el resistente

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Apirila 26 | 2007 |
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Hace unos años, nos reunimos para comer en Gernika, Antón de Zugadi, Iñaki de Rentería y Luis Mari Retolaza. Zugadi, abogado y antiguo oficial de Euzko Gudarostea, se había convertido en uno de los máximos responsables de la resistencia antifranquista en la Euzkadi ocupada. Era el presidente del Consejo Delegado y jefe del Servicio Vasco de Información. Rentería y Retolaza pertenecían a la generación de quienes no habían hecho la guerra, y aún así estaban dispuestos a resistir a la dictadura. Crearon EIA (Euzko Ikasle Alkartasuna) en 1943 y, por después, se integraban en la estructura clandestina que dirigía Zugadi.
A labores de propaganda, de discusión teórica, de estudio del euskera (proscrito por los franquistas), aquellos jóvenes se sumaron a las actividades a favor de los Aliados. Así, por ejemplo, Retolaza fue uno de los encargados de controlar los camiones que, cargados de wolframio, salían rumbo a las industrias de guerra nazis. Por todo ello, debieron de exiliarse. Primero, Rentería y Retolaza. Ambos, se incorporaron a la Brigada Vasca, que había hecho su bautismo de fuego en la Pointe de Grave , en la batalla por la liberación de Burdeos. En su exilio labortano, Retolaza frecuentó, entre otros, a Ceferino de Jemein que intentaba introducir a los jóvenes en las esencia del pensamiento sabiniano.

Regresó a Bizkaia, convirtiéndose en uno de los más íntimos colaboradores de Juan de Ajuriaguerra, el máximo dirigente de EAJ-PNV en el interior. Junto a Ajuriaguerra, Luis Mari Retolaza vivió algunos de los momentos más críticos de la historia del nacionalismo vasco en JEL, como la aparición de Ekin-ETA.

Aún así, en medio de todas las dificultades, Luis Mari Retolaza formó parte de ese grupo selecto de patriotas que mantuvo viva, durante los años de la dictadura, la llama de una organización que algunos daban por extinguida. Estaba allí donde tenía que estar. Así, por ejemplo, asistió a algunas de las reuniones de la Academia Errante, un grupo de intelectuales que se reunía para mantener viva la Cultura Vasca, al margen de las diferencias ideológicas.

En los comienzos de la transición, el papel de Luis Mari Retolaza fue, asimismo, esencial. Él fue pieza esencial para el nacimiento de DEIA. Así, fue el primer presidente del Consejo de Administración de Editorial Iparraguirre. ¡Treinta años ya! Y, cuando tras la aprobación del Estatuto de Autonomía, se forma un nuevo Gobierno vasco, Retolaza se encargó de la cartera más difícil: la de Interior. A él se debe la creación de la Er-tzaintza. Se inspiró en el modelo alemán. Se trataba de organizar una policía democrática tras los años de nazismo. Aquí ocurría algo igual.

Y, en el empeño, ETA acabó con algunos de sus más íntimos colaboradores y amigos: Genaro García Andoain, un viejo gudari y resistente, como el propio Retolaza, Joseba Goikoetxea, Montxo Doral... Y, aún así, tenía sus propias ideas sobre el final de terrorismo en Euzkadi.

Dejó el Gobierno y siguió ocupando cargos de responsabilidad, esta vez, en su partido.

Luis Mari Retolaza es una de la últimas autoridades de EAJ-PNV. Una de esas personas por las que, además de cariño y admiración, se siente un profundo respeto. Sobre todo, porque ha sido ejemplo de la mejor resistencia.

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