Josu Jon Imaz, presidente del EBB del PNV participó el último 2 de febrero en el Forum Europa de Bilbao con una conferencia titulada "Euskadi: Debates de futuro". En dicho Foro Imaz abordó, entre otras cuestiones, una reflexión sobre el autogobierno vasco y lo enmarcó, inevitablemente, en el futuro. Habló de un autogobierno que diera estabilidad a la ciudadanía vasca y que conllevara paralelamente unos acuerdos políticos amplios que permitieran centrar el debate político en materias vitales para el futuro de la siguiente generación de los vascos. Se habló de un acuerdo que definiera un modelo de convivencia, así como un marco de relaciones con el Estado en el que hubiera una bilateralidad efectiva, garantías y condiciones de lealtad. Afirmó que el pacto y la no imposición es y será el procedimiento por el que se constituyen las reglas de juego en las sociedades avanzadas.
En definitiva, se trataría de alcanzar un acuerdo, que desde le respeto a los marcos institucionales actuales, permitiera el uso de sus potencialidades reales de modificación, siempre que existieran mayorías sociales y políticas para ello. Y, por supuesto, desde el respeto democrático a la voluntad de la sociedad vasca y con el mismo respeto escrupuloso a su pluralidad, porque respetar la voluntad de los vascos incluye el respeto y la toma en consideración a los diferentes sentimientos identitarios, tratando de integrarlos en un esquema de pacto y compromiso.
En ese Foro el presidente del PNV habló de una solución, que en términos políticos de integración debería estar basada en un doble compromiso, a saber, amplio acuerdo sobre el mismo en Euskadi y aprobación política en los términos aquí acordados en las Cortes. Es decir, un compromiso de un acuerdo amplio en Euskadi, que igualara en adhesión a los actualmente vigentes, y el compromiso por parte de los partidos firmantes de defender el mismo y en los términos acordados en toda su tramitación institucional, y que fuera finalmente refrendado por la ciudadanía vasca.
Dicho de otra manera, afirmó que este tipo formulación garantizaría la aceptación, en clave de integración política, de la voluntad de la sociedad vasca, y limitaría a la mayoría nacionalista, y a su vez, supondría dar cauce al reconocimiento jurídico y político de las decisiones adoptadas, limitando también y a su vez a las mayorías de los partidos de ámbito estatal en las Cortes. Estoy plenamente de acuerdo cuando Josu Jon Imaz afirmaba que seguimos manteniendo nuestra voluntad de pacto y de acuerdo porque no entendemos que el autogobierno pueda basarse en otro principio distinto de la libre disposición sobre nuestro futuro colectivo y la voluntad de pacto en el seno de la sociedad vasca y con el Estado. Dicho de otra manera, y también estoy identificado con esta reflexión, seguimos considerando el pacto y la no-imposición como el procedimiento por el que se constituyen las reglas de juego de las sociedades avanzadas. Me identifico con el ex consejero de Industria, y actual referencia del nacionalismo democrático vasco y presidente del PNV, cuando apuesta por un modelo político de relación en el que los vascos nos sintiéramos identificados en las principales corrientes de pensamiento de la sociedad vasca, un modelo político de relación que respetaría nuestra idiosincrasia y nuestra identidad, que permitiría que nuestra libre voluntad democrática tuviera mecanismos para ser respetada, que integrara sensibilidades, que articulara la relación dentro de un Estado plural a través del pacto y del acuerdo, y que evitara las tentaciones de unilateralidad a todas las partes. El futuro pasa, creo, por un nuevo acuerdo entre vascos, una nueva etapa que suponga aún un mayor reconocimiento de Euskadi como nación política, un nuevo avance en el reconocimiento de la existencia del Pueblo Vasco, su derecho a ser y decidir, y un verdadero salto cualitativo en el ámbito de las competencias jurídico-político-legislativos correspondientes al Gobierno y al Parlamento vascos. Hay que acertar, se trata de acertar por encima de cualquiera otra consideración, y ello por responsabilidad ante los que también apostaron y acertaron el 77, el 36 y en tiempos mucho mas remotos a lo largo y ancho del Zazpiak Bat. Tendremos que acertar por responsabilidad ante la sociedad vasca. Y sobre todo por responsabilidad ante el futuro que será protagonizado por otras generaciones.