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2007
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Autogobierno y futuro

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Martxoa 26 | 2007 |
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Josu Jon Imaz, en calidad de Presidente del Euzkadi Buru Batzar de EAJ/ PNV participó el 2 de febrero de este año en el Forum Europa de Bilbao con una conferencia titulada «Euskadi: Debates de futuro». En dicho Foro Josu Jon Imaz abordó, entre otras cuestiones, una reflexión sobre el autogobierno vasco y lo enmarcó en el presente, e inevitablemente, en el futuro. Habló de un autogobierno que diera estabilidad a la ciudadanía vasca y que conllevara paralelamente unos acuerdos políticos amplios que permitieran centrar el debate político en materias vitales para el futuro de las siguientes generaciones de vascos. Habló de un acuerdo que definiera un modelo de convivencia, así como un marco de relaciones con el Estado caracterizado por una bilateralidad efectiva, garantías y condiciones de lealtad.
Afirmó que conceptos como pacto y no imposición son «el» procedimiento por el que se constituyen las reglas de juego en las sociedades serias y avanzadas. En definitiva, se trataría de alcanzar un acuerdo, que desde el respeto a los marcos institucionales actuales, permitiera el uso de todas sus potencialidades reales de modificación, siempre que, obviamente, existieran mayorías sociales y políticas para ello. Y por supuesto, desde el más exquisito respeto democrático a la voluntad mayoritaria de la sociedad vasca. Y con el mismo respeto escrupuloso a su pluralidad. Porque, en definitiva, respetar realmente la voluntad de los vascos incluye el respeto y la toma en consideración a los diferentes sentimientos identitarios, tratando siempre de integrarlos en un esquema de pacto y compromiso.

En ese foro, el presidente del Partido Nacionalista Vasco habló de una solución, que en términos políticos de integración, debería estar basada en un doble compromiso, a saber, amplio acuerdo sobre el mismo en Euskadi y posteriormente, aprobación política en los términos aquí acordados en las propias Cortes Generales en Madrid. Es decir, un compromiso de un acuerdo amplio en Euskadi, que igualara en adhesión a los actualmente vigentes, y el compromiso por parte de los partidos firmantes de defender el mismo, y en los términos acordados, en toda su tramitación institucional, y que fuera finalmente refrendado por la ciudadanía vasca. Dicho de otra manera, José Jon Imaz afirmó que este tipo de formulación garantizaría la aceptación, en clave de integración política, de la voluntad de la sociedad vasca, limitaría a la mayoría nacionalista, y a su vez, supondría dar cauce al reconocimiento jurídico y político de las decisiones adoptadas, limitando también, y a su vez, a las mayorías de los partidos de ámbito estatal en las Cortes de Madrid.

Sintonizo plenamente con Josu Jon Imaz cuando afirmaba que seguimos manteniendo nuestra voluntad de pacto y de acuerdo porque no entendemos que el autogobierno pueda basarse en otro principio distinto al de la libre disposición sobre nuestro futuro colectivo y al de la voluntad de pacto en el propio seno de la sociedad vasca y también con el estado. Me identifico con el ex consejero de Industria, actual referencia del nacionalismo democrático vasco y presidente del EBB del PNV, cuando apuesta por un modelo político de relación en el que los vascos nos sintamos identificados en las principales corrientes de pensamiento de la sociedad vasca, un modelo político de relación que respetaría nuestra idiosincrasia y nuestra identidad, que permitiría que nuestra libre voluntad democrática tuviera mecanismos para ser respetada, que integrara sensibilidades, que articulara la relación dentro de un Estado plural a través del pacto y del acuerdo, y que evitara en definitiva las tentaciones de unilateralidad a todas las partes. Es decir, un modelo político que nos obligara a pactar, a entendernos, aunque la toma de decisión fuera, quizás, más compleja. Se tratatía de una fórmula de doble llave en la que el cofre sólo pudiera ser abierto de forma conjunta, y ello, porque entendemos que sí existen mecanismos que interpretados con flexibilidad pudieran acoger una fórmula de lealtad y colaboración mutuamente acordadas.

Se trata de apostar por un autogobierno que determinara para las instituciones vascas el ámbito competencial pleno necesario para desarrollar la identidad en el mundo abierto que se va conformando en los ámbitos de la educación, lengua y cultura. Apostar por un concierto Económico blindado cuyas decisiones normativas tuvieran carácter de ámbito fiscal propio y, por tanto, los recursos a las mismas en cualquier ámbito, judicial o europeo, sólo pudieran ser cuestionados en los mismos términos que los de otro sistema general. Se trataría de apostar firme y decididamente por la capacidad competencial en las materias económicas, medioambientales y formativas necesarias para desarrollar un entorno competitivo y sostenible en un mundo abierto. Un sistema social, y de seguridad social, complementado con un política fiscal solidaria, necesarios para mantener los ámbitos de solidaridad en un entorno amplio de competencia global. Es decir, un compromiso claro con los mecanismos necesarios de solidaridad hacia el resto del Estado.

Josu Jon Imaz apostó por una política de cooperación transfronteriza multisectorial que conformaría una Eurorregión vasca, desde el Adour al Ebro y desde las Encartaciones hasta Xuberoa, un sistema de transporte que uniría el tejido urbano Donostia-Vitoria-Bilbao-Pamplona-Baiona entre 30 y 45 minutos gracias a la "Y" vasca, la Euskal Hiria de Bernardo Atxaga. Un modelo de autogobierno que significaría capacidad de decisión, compromiso con el pacto, corresponsabilidad, participación en todos los niveles de decisión y apertura al exterior. Coincido con el líder del PNV cuando afirma que para un país pequeño como el nuestro vivimos una época de oportunidades que sólo pueden ser aprovechadas si desde un liderazgo político claro y desde la estabilidad política e institucional, se apostara por introducir un reto en la agenda política: el de hacer de la sociedad vasca un referente líder en creatividad, en innovación, en desarrollar las universidades como polos de talento y de tolerancia, líder en definir la educación integral de las personas como la máxima prioridad de la construcción nacional, líder en hacer del conjunto de Euskadi un modelo urbano competitivo y líder también en basar nuestro bienestar futuro y modelo social en una comunidad integrada con una identidad propia y definida que apuesta por sus personas.

Pero para hacer frente a este reto, necesitamos incorporar nuestra identidad, nuestra forma de ser, nuestras virtudes tradicionales, aquello que nos ha caracterizado históricamente a los vascos, a las realidades actuales y al tiempo que incorporamos nuestros valores. Y hacer frente a este reto supone implicarnos en construir una sociedad vasca innovadora, capaz de adelantarse a los cambios, basada en personas formadas conocedoras de la importancia del trabajo bien hecho, con fuerte sentido de la identidad de lo que nos es propio, con sentimiento de pertenencia a una comunidad que se implica en la solidaridad activa a todos los miembros de la misma y que comparte un proyecto a largo plazo. Una Euskadi cohesionada, cuyo proyecto compartamos gentes de diferentes sensibilidades, gente abierta al mundo, abierta a la diferencia creativa, capaz de atraer personas de otros lugares que quieran desarrollar su talento y su creatividad entre nosotros. Que se sientan atraídos por «lo» vasco.

Garantizar la pervivencia y el desarrollo de la Euskadi autogobernada en el siglo XXI supone ser capaces de que los valores que identifican y desarrollamos los vascos sean atractivos para aquellos que quieran compartir su vida aquí y con nosotros.

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