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Juan José Ibarretxe (Deia)

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Martxoa 25 | 2007 |
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Ibarretxe: "Salvo la justicia, nadie me ha echado en cara que hable con todos y de todo"
El 26 de marzo parece un día destinado a acontecimientos importantes. Tal día como mañana murió Beethoven, se gestó el nacimiento del Banco de Vizcaya, los vascos ultimaron el primer Aberri Eguna del 27 de marzo de 1932. La historia da para mucho. Y para más. A todo eso se sumará la segunda declaración del lehendakari ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV). Está imputado por reunirse con Batasuna. Juan José Ibarretxe atornilla su mirada a los ojos de su interlocutor. Es la misma mirada que se volverá a cruzar mañana con la del juez instructor de su causa.

¿Tiene algo nuevo que decirle?


Nada. Ya le trasladé al juez con toda claridad que tengo un compromiso y que le di mi palabra a la sociedad de que iba a hablar con todos y de todo; también con los representantes de la izquierda abertzale o Batasuna. Me parece un sinsentido jurídico y político, una barbaridad, que el lehendakari sea imputado porque habla con todos para intentar arreglar las cosas en este país.

Ya. Pero es lo que hay.

Sí, pero la soledad en la que se encuentra el TSJPV es curiosa. El Tribunal Supremo, aludiendo al presidente español, dijo que sería un fraude constitucional considerar delito que Zapatero hablara con ETA o Batasuna; los pronunciamientos en ese sentido de la Audiencia Nacional; la petición del fiscal de archivar el caso... ¿Qué ocurre aquí? Que hay una doble vara de medir de la justicia española. Cuando el presidente español, se llame Aznar o Zapatero, habla con Batasuna, o incluso con ETA, no pasa nada, pero si el lehendakari habla con Batasuna comete un delito. ¿Cómo se explica esto? Admito que mis actos políticos se controlen en el Parlamento y en la sociedad, pero no admito que hablar sea contemplado como delito. Y no se puede trasladar esa media verdad de que el lehendakari es otro ciudadano más ante la ley. Eso es así si cometo un delito, si me llevo a casa 500 millones. No por hablar para buscar caminos para la paz y acuerdos políticos. Eso es inaceptable.

Primero fue el lehendakari, después la portavoz... Parece que quien critica al TSJPV es citado a declarar. ¿Intentan amedrentarles?

Nunca hemos escondido nada: he mantenido, mantengo y mantendré conversaciones con todas las sensibilidades políticas y también con Batasuna o la izquierda abertzale. Todos los miembros del Gobierno se declararon responsables solidariamente de la decisión adoptada por el lehendakari. Es igual que citen a uno o a otros; esto no va a afectar a nuestra actitud política. Y no es ningún desafío. Es, simplemente, cumplir con mi deber: hablar con todos y de todo para buscar soluciones. Nadie nos va a distraer de nuestro objetivo. Nadie.

¿Teme una condena?

La sentencia de la sociedad es clara: tenemos que hablar. Ésa es la sentencia que me importa. No me he encontrado con nadie que me haya echado en cara que, como lehendakari, hable con todo el mundo. Con nadie. De verdad.

El sólido respaldo de la sociedad al lehendakari y a las instituciones, ¿es lo único bueno que ha obtenido por ahora de este procesamiento?

El apoyo y el calor de la gente es importante, pero que llegue como consecuencia de unas decisiones desgraciadas, tomadas de manera improcedente y sin sentido, no. Así no. Lo que me apena es contemplar la altura a la que determinadas personas, no todas, dejan la justicia. Dentro de la justicia también hay muchos profesionales preocupados por la actuación de algunos jueces, porque desacreditan la justicia.

¿Le gustaría sentirse tan arropado como el 31 de enero?

Al margen de las personas que vayan, he de decir que me siento absolutamente respaldado. El único reproche por hablar con todos ha venido de la justicia, no de ninguna persona de este país.

El PP critica mucho estas muestras de apoyo y, sin embargo, casi sale a manifestación por fin de semana.

El PP, y también el PSOE, son muy dados a criticar lo que hacen los demás. Es cierto. Los socialistas criticaron estas manifestaciones y parecen olvidarse de cuando hacían las suyas delante de la cárcel de Guadalajara en relación al GAL. Y lo del PP clama al cielo: después de decirnos de todo por una convocatoria ellos han protestado contra las decisiones del Supremo, de la Audiencia, de la Fiscalía... Les da igual. Cumplen perfectamente el principio bíblico de ver la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio.

Esta política del ‘‘todo vale’’, del insulto permanente, de la mentira, sobre todo en Madrid, ¿no hace mucho daño a la credibilidad de la política y de los políticos?

Sin duda, pero la gente que no tiene educación no cae bien. Y a mí tampoco. Puedo tener muchas diferencias políticas con la persona con la que estoy discutiendo, pero jamás le insultaré. El insulto, normalmente, delata la falta de argumentos políticos. Falta educación, estilo, formas, a la hora de hacer política. Aita siempre me decía de pequeño que cuidado con las formas y con la educación.

La presión judicial, la deriva de las formas... ¿llegan a cansar a uno? ¿Se ha planteado si tiene ganas de seguir, de afrontar otro mandato?

‘‘Gero, gerokoa’’, esaten da euskeraz. Bastante tenemos con gestionar el presente, que es apasionante. El momento actual es muy importante y los políticos tenemos que ser muy responsables y consecuentes. Estoy volcado en gestionar y liderar el país, es verdad que tenemos el mejor nivel de vida que hayamos tenido nunca, pero nos faltan la paz y acuerdos políticos para establecer acuerdos de convivencia amable entre Euskadi y España. Todas mis energías están destinadas a buscar otra oportunidad para la paz, para hacer política. No podemos volver atrás. Esto me obsesiona: no podemos volver al pasado destructivo. Hay que trabajar por debajo, con discreción, para generar otra oportunidad de paz. No podemos trasladar fracasos a la sociedad.

¿Influirán en ese escenario las elecciones de mayo? ¿Qué vaticina el lehendakari que depararán las urnas?

Me gustarían varias cosas. La primera, que pudiéramos estar todas las formaciones en liza. La sociedad debe poder votar a quien le parezca oportuno. Pero ahí aparece la Ley de Partidos, aprobada por PP y PSOE, que es un instrumento del pasado que no sirve para construir el futuro. No podemos excluir a nadie. Es la ciudadanía, y no las leyes, quien ‘‘legaliza’’ o ‘‘ilegaliza’’ a los partidos con sus votos. No hay peor ilegalización que la gente no te vote; y no hay mayor legalización que te voten muchos. Sería muy bueno para todos, también para el proceso de normalización política, que estuviéramos todos. La segunda cosa, que nunca he tenido miedo a la democracia y a la decisión de la gente. Cuando uno confía en sus argumentos no tiene miedo a la democracia. Todos los días veo a políticos que tienen miedo a que la sociedad vasca decida su propio futuro, a políticos que temen que los navarros decidan la relación que quieren tener con el resto de territorios hermanos o con España. A mí la democracia no me da ningún miedo. Al contrario, me parece una maravilla y por eso hay que cuidarla.

Como militante del PNV, ¿qué lectura realiza del ‘‘caso Jauregi’’?

Hay que mirar hacia adelante. El partido y los afiliados han tomado una decisión: Markel Olano es el candidato a diputado. Mi confianza en las decisiones que ha tomado el partido es total y las respeto y apoyo.

¿Influirá la negativa de EA a reeditar la coalición con el PNV en los resultados del nacionalismo?

En primer lugar, todo mi respeto para la decisión de EA. Y lo digo desde el orgullo de ser un candidato de la coalición PNV-EA. Para mí fue un honor y sigo pensando que el tripartito entre PNV, EA y EB es el eje natural para el presente y el futuro de este país. Sigo confiando enormemente en este instrumento y en el proyecto de Nuevo Estatuto, la única propuesta que tiene mayoría absoluta hoy en el Parlamento y, por tanto, en la sociedad vasca.

¿Cuál es el estado del conocido como ‘‘Plan Ibarretxe’’?

Es el único que tiene mayoría absoluta en el Parlamento vasco: 39 votos. El proyecto que quiera sustituirlo deberá tener más de 39 votos. Mientras eso no ocurra, el nuevo Estatuto Político será la referencia en Euskadi. Es evidente que el Parlamento dijo sí y que el Parlamento español dijo no. Ninguno puede imponer su decisión al otro. ¿Cómo se arregla? Negociando. Este activo institucional puede ser rescatado y puesto sobre la mesa cuando lo creamos oportuno, cuando el Parlamento lo estime oportuno.

¿Cómo cree que acabará la polémica por el impuesto de sociedades?

El Gobierno ya se ha pronunciado en el órgano de coordinación tributaria. ¿Qué creo que va a pasar? Que, como hasta ahora, tendremos una columna vertebral similar para el conjunto del país.

¿Con el 28% o con otra cifra?

No procede que vaya más allá. Respeto mucho y creo en el papel de las juntas generales.

Hoy se cumplen 50 años del Tratado de Roma, que alumbró el camino a la Europa actual. ¿Qué papel debería de-sempeñar Euskadi?

Aportar cercanía. Los estados aportan una lejanía excesiva y hemos visto que es muy difícil que una constitución pactada entre 25 genere ilusión en la ciudadanía. Hay que tener muy claro que al margen de Europa hace mucho viento y mucho frío, pero no sólo para Euskadi, también para España o para Alemania. No podemos vivir al margen de Europa. De hecho, los vascos, gracias al lehendakari Aguirre y al Gobierno vasco, apostamos por Europa antes de que fuera creada. Seguimos llevando Europa en nuestros genes. 

EL RUMOR de un comunicado de ETA planea sobre la actualidad vasca. El lehendakari tiene muy claro qué tipo de comunicado le gustaría leer.

De Juana en prisión atenuada, Otegi dice que usar la violencia es un error, al día siguiente le absuelven... ¿Son casualidades o piezas que van encajando en el puzzle?


Son muchas cosas y no sería justo mezclarlo todo. Yo no desvelaré el escenario que hay por debajo. La ciudadanía sabe que una parte de este proceso debe llevarse con discreción. Y discreción no significa secretismo. La sociedad tiene que saber que nos estamos reuniendo, que buscamos caminos para avanzar. La ciudadanía no es tan agresiva como los medios para que todo sea conocido. Repito que trabajo con todas mis energías para crear una nueva oportunidad. Y esa nueva oportunidad debe ir acompañada de pasos. Todos debemos dar pasos. Pero de ahí a conectar unas cosas con otras, a hacer literatura, va un trecho.

¿Y la desaparición de la escena de la kale borroka?

Aunque se nos ha trasladado que tenía un funcionamiento autónomo, vemos que no es así. Hay que hablar claro: Batasuna ha controlado la kale borroka cuando ha querido.

¿Las palabras de Otegi le suenan sinceras o son una forma de allanar el camino electoral?

Creo que son sinceras. Las oí y me dije: ¡Buff! ¡Ya era hora! Para este viaje no hacían falta estas alforjas: cuánto odio, cuánto padecimiento. Pero no quiero mirar atrás. Me parece una reflexión realizada con buen corazón. Esa declaración a quien emplaza es a ETA. Es hora de que nos diga qué opina al respecto. Lo que dijo después del atentado no sirve, porque se reservaba la capacidad de actuar. ETA tiene que decir que esto se ha acabado para siempre y no lo puede vincular a que existan unos niveles u otros de acuerdos políticos. ETA tampoco ha contestado a Batasuna, cuyos sectores cualificados admitieron confusión tras el último comunicado. ETA debe convertir en definitivo el alto el fuego. Se lo debe a la sociedad. Es un punto de partida fundamental.

A día de hoy, ¿hay razones para el optimismo?

Las cosas pueden ir mal, es cierto, pero estoy convencido que estamos ante una nueva etapa y que la etapa de la violencia está próxima a su culminación, a pesar de que ETA pueda volver a atentar y de que nos vuelva a romper el corazón en mil pedazos. Estoy convencido de que la violencia toca a su fin y de que ETA también lo sabe.

¿Sería factible una solución sin el PP?

Los procesos tienen que ser incluyentes. La exclusión es un mal camino. También la de Batasuna. Tenemos que estar abiertos a la participación de todos pero no admitir el veto de nadie. Estoy harto de oír lo de largo, duro, difícil. Soy más partidario de trasladar a la sociedad de que si somos capaces de generar otra oportunidad vamos a alcanzar la paz y acuerdos políticos, sin mezclar ambas cosas. Querer es poder y confío en los partidos políticos de este país.

¿Y en Zapatero?

En algunas de las decisiones podía haber avanzado más, como en gestos de materia penitenciaria. Ha dado una sensación de debilidad en muchas ocasiones ante la alargada sombra del PP. No dudo de su intención ni de su disposición para alcanzar acuerdos a través del diálogo político. Si el presidente sigue trabajando en la línea de generar una nueva oportunidad, y no sobre la base de aplicación de la política penitenciaria pactada con el PP o la Ley de Partidos, tendrá nuestro compromiso.

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