Imaz: "Batasuna tiene en su mano ir a las elecciones con todas las garantías"
ALBERTO SURIO
Josu Jon Imaz (Zumarraga, 1963) confiesa más que nunca la incertidumbre que envuelve la posibilidad de un final de la violencia y no oculta las sombras que percibe en el panorama. Pero tiene claro que Batasuna «tiene en su mano poder presentarse a las elecciones de mayo con todas las garantías» si rechaza la violencia y se compromete sólo por la vía democrática.
-La crispación le preocupa. ¿Qué hay que hacer?
-Me preocupa mucho. El ciudadano la percibe como una irresponsabilidad. En esta materia debería haber unos mínimos comunes. Me preocupa cuál es la lectura que la propia ETA puede hacer. Es curioso que posiblemente ETA es operativamente más débil que nunca, social y políticamente tiene más rechazo que nunca y, sin embargo, debido a esta gran confrontación, ETA puede tener una capacidad desestabilizadora que quizá no la ha tenido desde comienzos de los años 80. La pacificación de Euskadi es una política de país en la que el partidismo debería estar apartado. Y honestamente creo que tengo legitimidad para decirlo.
-Este llamamiento suena un poco angelical...
-Bienvenidos sean los mensajes angelicales. A veces hay que poner este ejercicio de sentido común. No sé si será o no angelical, pero no hacerlo puede ser diabólico. ¿Nos imaginamos las repercusiones que tendría un hipotético atentado, supongamos como hipótesis, que espero que no se produzca nunca, contra determinada formación política y la convulsión social que esto provocaría en la política española? ¿Quién gestionaría después esto? Quiero apelar a la responsabilidad de todos, y también a la del PP.
-¿Ha actuado bien el Gobierno con la decisión sobre Iñaki de Juana?
-Es muy fácil jugar con las tripas, no hace falta ser un gran estratega. Y con un personaje como De Juana, con sus 25 asesinatos y sus declaraciones repulsivas, más. Pero si analizamos con sentido común, hay que introducir tres perspectivas más. Una legal, De Juana había pagado ya por sus 25 asesinatos. Estamos hablando de una pena por escribir dos artículos, con un contenido absolutamente rechazable en el que también ataca al PNV y a su diputada Margarita Uria. Pero su prisión atenuada es una decisión humanitaria y refleja una voluntad política de evitar que este señor se convierta en un mártir para ese mundo. A partir de ahí es una decisión correctamente tomada.
-¿Fue consultado por el ministro Rubalcaba sobre este asunto antes de que tomara la decisión?
-Afortunadamente tengo cauces abiertos con el Partido Socialista y con el Gobierno socialista, pero las decisiones las toman los que las tienen que tomar.
-¿Cabe alguna posibilidad de que se retome el proceso de paz?
-Había una oportunidad en el año 2005, el presidente tomó el toro por los cuernos, e hizo bien. Pero ETA quiebra el proceso con el atentado de Barajas. Y el proceso sólo puede retomarse a partir del establecimiento de las condiciones anteriores y con las garantías suficientes de que ETA tiene voluntad inequívoca de poner fin a la violencia. No nos equivoquemos, la llave para retomar el proceso la tiene ETA.
-¿Ve madurez en el mundo radical para llegar a esa conclusión?
-No la están manifestando en las últimas semana y meses. Lo que dice ETA en el último comunicado de enero es realmente insoportable, reservándose la capacidad de actuar en función de lo que le gusta o no. Con esas condiciones no se puede retomar un diálogo político. Y además mi sensación es que el tiempo se puede acabar porque en pocas semanas vamos a presentar las candidaturas electorales. Sería bueno este posicionamiento por parte de ETA o de Batasuna desmarcándose y rechazando la violencia, porque ello permitiría que Batasuna pudiera estar en las elecciones con todas las garantías.
-Pero el Gobierno les exige que se atengan a la Ley de Partidos si quieren concurrir y advierte de que «torpedeará» aquellas candidaturas que no lo hagan...
-Nuestra crítica a la Ley de Partidos es conocida, pero tampoco estoy dispuesto a que estemos en los dos próximos meses con emplazamientos constantes por parte de Batasuna para ver qué vamos a hacer todos los demás para que estén en las elecciones. Batasuna tiene en su mano poder estar en las elecciones municipales y forales con todas las garantías, no tiene más que tener un posicionamiento claro y nítido en favor de las vías institucionales y democráticas y en contra del uso de la violencia. Sería tan sencillo como eso. Por tanto la pelota no tiene estar tanto en el tejado de todos los demás. Vivimos un momento de incertidumbre.
-¿Con más sombras que luces?
-La clave está en que ese mundo radical que quiere hacer política y que quiere una vez por todas romper con las cadenas de la violencia sea audaz y dé ese paso. Pero en las últimas semanas han tenido unas oportunidades magníficas para hacerlo. Por ejemplo, con una respuesta al atentado de Barajas. Y no lo han hecho. Ese mundo tiene que tener audacia y hasta el momento no la han demostrado. Eso no me incita al optimismo.
La «pregunta clave»
-Batasuna emplaza continuamente al PNV y al PSOE para que dialoguen sobre su última propuesta de nuevo marco autonómico vasco-navarro si quieren «una solución definitiva al conflicto»...
-Todos estos emplazamientos son precisamente fruto de su impotencia para dar el paso que tienen que dar. A Batasuna le pedimos el previo. Si yo me tengo que sentar con Batasuna, lo que quiero saber es si ETA nos va a poner una bomba si no me gusta o me opongo o quiero modificar lo que Batasuna me está proponiendo. Ésa es la pregunta clave. Navarra va a ser en definitiva lo que la ciudadanía navarra quiera por muchas propuestas que haga Batasuna, el PNV, el PSN o Miguel Sanz. Y Batasuna lo sabe, porque seguimos hablando con ellos.
-La manifestación de ayer en Pamplona, ¿qué le dice?
-Navarra va a ser única y exclusivamente lo que los navarros quieran y no va a ser pieza de cambio y de trueque en ningún proceso de paz. UPN está usando esos miedos y mentiras con un objetivo, evitar a toda costa un posible cambio político en Navarra. El PNV siempre respetará la decisión de los navarros. No diremos nunca aquello que dijo una vez Miguel Sanz, cuando señaló que había que quitar la Disposición Adicional de la Constitución que abre la puerta a una incorporación al País Vasco si los navarros quieren por si acaso un día los navarros se vuelven locos. Es inadmisible.
-¿La política de alianzas del PNV en Gipuzkoa después de las elecciones de mayo la decidirá el EBB?
-Siempre suelo decir que es malo que un partido hable de alianzas antes de las elecciones. La necesidad de alcanzar acuerdos con las diferentes fuerzas políticas para dar estabilidad a las instituciones puede implicar a más territorios, lo que conllevaría decisiones de los órganos nacionales del partido, sin olvidar que cada territorio tiene sus características. En Gipuzkoa va a ser muy importante la búsqueda de aquellos compañeros de viaje para poder llevar a cabo proyectos estratégicos para Gipuzkoa. Y estoy pensando en la modernización del tren y en el puerto de Pasaia.
-¿Usted se siente más cerca del Partido Socialista que de la izquierda abertzale en ese sentido?
-No hay que hablar de coaliciones antes de las elecciones. El PNV tiene una cosa muy clara. Para futuros acuerdos resulta clave que los posibles compañeros de viaje tengan muy claro en las instituciones que las únicas vías son las políticas y las democráticas y que tengan un compromiso muy firme de rechazo a cualquier manifestación de violencia. Es una línea nítida que el PNV nunca va a traspasar.
-Según Egibar, los socialistas no tienen aún una posición suficiente respecto a la resolución del conflicto político y eso condiciona los posibles acuerdos...
-Cada ámbito es cada ámbito, y en el PNV todos compartimos un análisis de cómo abordar la resolución del problema político en Euskadi pero también es evidente que las instituciones deben gobernar y que la estabilidad de las mismas puede conllevar acuerdos con quienes coincidimos o con quienes no lo hacemos. Para eso primero tienen que hablar los ciudadanos.
-Pero se recalca que usted busca los acuerdos con el PSE...
-Llevo escuchando ese mensaje desde el mismo día que tomé posesión como presidente del EBB. Desde esa fecha hemos tomado decisiones, algunas en esa dirección pero otras no. Apostamos por el tripartito para el Gobierno Vasco y hemos alcanzado acuerdos presupuestarios con el Partido Socialista. A lo largo de veinte años el PNV ha apoyado formar gobiernos de coalición con el PSE en la época de Xabier Arzalluz de presidente, y ha alcanzado acuerdos con el PP y a la vez ha firmado el Pacto de Lizarra. Yo creo en un PNV como eje de centralidad con capacidad para pactar. El pactismo es clave en el PNV.
-La falta de acuerdo con EA para rebajar el Impuesto de Sociedades, ¿puede reconducirse?
-Yo no quiero juzgar las motivaciones de EA, que respeto. Es importante para Gipuzkoa que no sea menos atractiva fiscalmente. Debemos tener un entorno para atraer inversiones, crear empleo y evitar futuras deslocalizaciones. Si miramos a Europa, hasta la socialdemocracia alemana aboga por rebajar ese gravamen. Se tomó una decisión institucional en el órgano de coordinación tributaria y el PNV intentará hasta el final que haya una única tasa.
«Con el tema de Jauregi todos hemos dejado pelos en la gatera»
-La polémica sobre Jon Jauregi ¿ha dejado heridas en el PNV?
-Es un tema que yo doy por cerrado. Es verdad que hemos pasado cuatro semanas difíciles como partido y es evidente que Jon Jauregi, también. Posiblemente es verdad que no hayamos hecho todos las cosas de la mejor manera posible y no las hayamos explicado así a la sociedad. Pero creo que una organización puede a veces tener este tipo de debates e incluso de tensiones. Lo importante es que hemos sido capaces de superarlas. La tormenta ha pasado y hay que mirar hacia adelante.
-¿Ha reaccionado bien Jon Jauregi?
-Los que estamos en política al final estamos voluntariamente. En una sociedad que cada vez nos exige a todos más transparencia en todos los órdenes es normal que la vida política tenga episodios duros. A Jon Jauregi le ha tocado pasar uno de ellos pero estoy convencido de que esta página se cerrará. Lo que nos corresponde es mirar al futuro.
-¿Usted en su caso hubiera mostrado a la sociedad sus datos fiscales?
-Yo ya dije lo que pensaba al respecto, no voy a reabrir esta herida.
-¿Tiene usted la sensación de haber dejado pelos en la gatera con este episodio?
-Sí. Va en el cargo. Pero yo no tomé la decisión de estar en la política para ganar amigos, para eso hubiera tomado otras decisiones. Y hay veces en las que por responsabilidad ante la sociedad y por creer en un proyecto, tienes que decir y hacer determinadas cosas. Todos hemos dejado pelos en la gatera en este tema.
-Lo que sí hizo fue defender a la Diputación de Gipuzkoa frente a la denuncia de la filtración de los datos fiscales...
-Quiero dejar claro con rotundidad que las instituciones guipuzcoanas han funcionado y que la Diputación de Gipuzkoa -y el diputado general así lo ha dicho- ha velado absoluta y extraordinariamente por guardar la confidencialidad de los datos relativos a todos los contribuyentes.
-Ha dicho Egibar en relación con este asunto que había intereses en Madrid para desgastar al PNV...
-Los habrá en Madrid, en Oviedo y en Apatamonasterio. Es normal que exista el interés de debilitar a otro partido. Nos puede gustar más o menos pero son las reglas en las que se mueven las sociedades abiertas y maduras, con medios de comunicación. Todos preferimos que nuestros rivales estén débiles.
-¿Qué opina del nuevo candidato del PNV a diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano?
-Le conozco personalmente. He trabajado codo a codo con él tres años en la ejecutiva. Delegué en él la responsabilidad de todas las áreas de la política educativa, la universidad y las tecnologías de la información. Estoy orgulloso de su trabajo. Tiene capacidad, profesionalidad, también experiencia, y todas las características personales para liderar Gipuzkoa. Es un gran candidato.
-¿Existe riesgo de fractura interna en el PNV de Gipuzkoa?
-Rotundamente no.
-¿Hay problemas de corrupción en el PNV?
-Si los supusiese, sería el primero en atajarlos. Somos una organización con muchas personas, tenemos en la sociedad vasca unos procedimientos institucionales muy garantistas que se establecieron a principios de la década de los ochenta para asegurar la honestidad y la corrección legal de las decisiones que se toman. No estamos exentos, como en cualquier otra sociedad, de que podamos tener problemas pero la credibilidad social que tiene el PNV se basa en la honestidad y en la transparencia.